lunes, 19 de octubre de 2026

Las salidas posibles al capitalismo según Mark Fisher

 Hoy es más difícil imaginarse el fin del capitalismo que el fin del mundo. Parecería que estamos atrapados en un presente perpetuo, encerrados en el fin de la historia, porque el capitalismo no se presenta como una ideología o como una posibilidad, sino como el funcionamiento natural de las cosas. 

 De ahí el popular dicho de que cuando una persona dice que no es ni de izquierda ni de derecha, en general es de derecha, y se presenta como natural a tal punto de ni defenderse moralmente de lo que genera. No niega el hambre, la pobreza ni la desigualdad. Lo naturaliza porque se presenta como lo único real, como el límite de lo imaginable. Este realismo no postula que el capitalismo es la mejor alternativa, simplemente dice: "No hay alternativa." El realismo capitalista es análogo a la mirada desesperanzada de un depresivo que cree que cualquier creencia en una mejora no es más que una ilusión peligrosa. De esta manera comienza la obra maestra de Mark Fisher, Realismo capitalista, escrita en 2009 por él y traducida por la editora Caja Negra en 2017, el mismo año en el que el autor se quitó la vida.

El realismo capitalista no es una manera de propaganda al sistema, sino una forma de darle entidad de real, de natural, algo que es absolutamente contingente y artificial. ¿Cómo se organiza una sociedad en una época determinada? En palabras de Fisher, es una atmósfera general que condiciona no solo la producción de cultura, sino también la regulación del trabajo y la educación, que actúa como una barrera invisible que impide el pensamiento y la acción genuinos. Es la manera de desideologizar y desmoralizar un sistema para presentarlo como lo dado como la única opción. Y por lo tanto, a la política solamente le resta discutir cómo gestionarlo mejor.

Quienes tenemos menos de 35 años, ya nacimos directamente en un mundo casi sin alternativas reales económicas al capitalismo. Pero además, en términos culturales, MTV volvió pop la rebeldía del punk, ostentoso individualista al rapero del Bronx y un género más del mainstream al rock alternativo e independiente. La inexistencia de alternativas al capitalismo ya ni siquiera es un problema. El capitalismo ocupa sin fisuras el horizonte de lo pensable y esto impacta especialmente los jóvenes que somos una generación esencialmente transformadora. Por eso vivimos sin esperar nada demasiado nuevo. 

Fisher, como docente secundario encuentra que sus estudiantes tienen una edia depresiva. Y es curioso este término porque en general se asocia a la depresión con la anhedonia, es decir, con no poder  experimentar placer. Pero en sus palabras, el cuadro al que me refiero no se constituye por la incapacidad para sentir placer, sino por la incapacidad para hacer cualquier cosa que no sea la búsqueda del placer.

Estamos deprimidos por la adicción al placer instantáneo y efímero que nos hace vivir un presente absoluto. Y le doy la razón, hace un tiempo que no leía un libro completo como este.

Y si estamos todos más deprimidos, medicados y ansiosos, ¿no habrá algo que nos una? Si bien el capitalismo se esfuerza por mostrar que el estrés y la ansiedad son problemas individuales, desde el auge del neoliberalismo, el consumo de antidepresivos en el mundo creció exponencialmente.

El caso de España, por ejemplo, es muy particular. En dos décadas aumentó 250% el consumo de antidepresivos. Y acá aparece una de las tesis más inquietantes del libro. Fisher no solamente dice que este sistema no se enferma, sino que el propio sistema está enfermo por diseño.

Con sus continuos ciclos de auge y depresión, el capitalismo es un sistema fundamentalmente bipolar que oscila de modo salvaje entre la manía optimista de las burbujas y el bajón depresivo. Que hablemos tanto de depresión económica no es una casualidad. El capitalismo se alimenta del estado de ánimo de los individuos al mismo tiempo que los reproduce. Es decir, en la fantasía de la sociedad emprendedora, tu fracaso no solamente es el espejo del sistema, sino también su proteína. Y como mencionamos al principio, el capitalismo no solamente genera estado depresivos en las personas, sino que él mismo se comporta como un depresivo. La idea de "No hay alternativa" es análoga a la de un depresivo que ve en cualquier oportunidad de mejora una ilusión peligrosa. Por eso, para Fisher, el capitalismo, lejos de ser el único sistema viable, es un sistema inherentemente disfuncional. 

Y acá justamente donde Fisher empieza a encontrar una salida. ¿Es realmente que no hay tal alternativa o es que estamos encerrados en un bucle psicotemporal? Porque si lo pensamos abstractamente, un segundo, la única posibilidad para que el mundo siga subsistiendo es superar al capitalismo, porque si no, el planeta va a reventar a pedazos. Y trascender el capitalismo es pensar en un postcapitalismo, no necesariamente en un socialismo o viejas recetas. De hecho, Fisher orienta la izquierda internacional a salir de la melancolía de lo que pudo ser y no fue.

Uno de los vicios crónicos de la izquierda es su revisionismo permanente, que le quita lugar a la organización del futuro. Lo que debemos dejar atrás es la posición confortable de la marginalidad vencida. Un anticapitalismo efectivo no puede ser una resistencia al capitalismo, sino un rival suyo. Para ello, según Fisher, la izquierda debe ser un agente político y social que desenmascare el carácter realista del capitalismo, centrándose en tres áreas:

1. La explotación medioambiental

2. La burocracia del sector privado

3. La crisis mundial de salud mental.

La emancipación con Fisher viene de distinguir el realismo de la realidad, el diseño de la materia. y así destruir la apariencia de real de aquello que el realismo oculta por volver su sistema incoherente e indefendible. 

Por ejemplo, el desastre ecológico que genera el sistema capitalista. Para 2050, la industria aumentará un 400% su demanda de agua y un 40% de la población va a sufrir estrés hídrico. Es decir, ahora en 25 años, y no es porque bebemos mucho, es por el modelo de producción. Y distinguir realismo de realidad también es politizar el debate sobre la salud mental en una sociedad deprimida y ansiosa con personas que no pueden mantener una charla con su mejor amigo o amiga por más de 5 minutos y miran en celular.

Por eso, según Fisher, más allá de que el capitalismo se disfrace como el único sistema viable, lo que está haciendo es destruir su materia prima y enfermar a la mano de obra que le genera riqueza.

El postcapitalismo se parecerá a la película distópica que más te guste o mejor dicho a las que tus acciones hoy en día conduzcan, porque los futuros próximos están en disputa. Ah.

Ocho del 50, premio Espasa de ensayo 2026

 Ocho del 50, de Antonio Soler, gana el Premio Espasa 2026, Sofía Campos, La Razón, 9.9.2026:

El jurado ha valorado la capacidad del autor malagueño "para convertir la historia literaria en una obra de creación y de recuperación de nuestra memoria cultural".

El jurado del XLIII Premio Espasa 2026 ha fallado este miércoles el galardón, concedido a la obra Ocho del 50, de Antonio Soler. Ha valorado especialmente de la obra ganadora "la capacidad de Antonio Soler para convertir la historia literaria en una obra de creación y, al mismo tiempo, de recuperación de nuestra memoria cultural. Ocho del 50 reúne rigor, originalidad y una extraordinaria calidad narrativa en un ensayo que no se limita a estudiar a ocho escritores, sino que propone una nueva manera de acercarse a toda una generación. Consigue algo que está al alcance de muy pocos ensayos literarios: hacer que la literatura del pasado vuelva a sentirse como algo vivo, cercano y necesario".

El autor ha declarado, ante este reconocimiento, sentirse "muy honrado por unirme a la lista de ganadores de un premio con tanto prestigio. Y especialmente satisfecho por tratarse de un libro sobre libros, sobre la vida y la obra de autores de una generación fundamental en mi formación como escritor y que en algunos casos se convirtieron en queridos amigos". Se une, de esta manera, a una lista de premiados a la que en los últimos años se han sumado Ana Santos (2025), Juan Fernández-Miranda (2024), Javier Solana (2023), Javier Ruiz (2022), Emilio Lamo de Espinosa (2021) y Carlos del Amor (2020).

Ocho del 50 se publicará el miércoles 28 de octubre, y sigue los pasos de Antonio Rabinad, Juan Marsé, Concha Alós, Carmen Martín Gaite, Alfonso Grosso, José Manuel Caballero Bonald, Ángel Vázquez y Jesús Pardo. Ocho novelistas reunidos en cuatro parejas a modo de vidas paralelas y cuya obra está especialmente marcada por la memoria personal, por aquellos episodios decisivos de sus vidas -la infancia, la Guerra Civil, la posguerra, la orfandad, el exilio, la represión o el descubrimiento de la vocación literaria- que transformaron en materia de ficción.

El escritor reconstruye, con una soberbia prosa, precisión y un extraordinario poder evocador, unas vidas marcadas, en muchos casos, por la miseria y, en otros, por una procedencia acomodada, pero siempre profundamente literarias. Soler insiste en que la memoria constituye ya una forma de invención y en que la novela, paradójicamente, puede acercarse más a la verdad humana que unas memorias estrictamente documentales.

Soler (Málaga, 1956) es autor, entre otras, de las novelas Las bailarinas muertas (Premio Herralde y Premio Nacional de la Crítica), El nombre que ahora digo (Premio Primavera), El camino de los ingleses (Premio Nadal), El sueño del caimán, Sur (recibió los premios Juan Goytisolo, Nacional de la Crítica, Francisco Umbral, Dulce Chacón y Andalucía de la Crítica), Sacramento, Yo que fui un perro y El día del lobo. Sus libros se han traducido a una docena de idiomas. Es miembro de la convulsa Orden de Caballeros del Finnegans.

El Premio Espasa tiene una dotación económica de 30.000 euros. El jurado lo integran Leopoldo Abadía, Emilio del Río, Nativel Preciado, Fernando Rodríguez Lafuente y Pilar Cortés, en representación de la editorial. Este año, el Premio Espasa ha superado el número de participantes de otras convocatorias, con más de un centenar de ensayos presentados y una notable diversidad temática y geográfica

Habermas y Han. Los filósofos para ahora mismo.

Jürgen Habermas 

Habermas sin lugar a dudas uno de los filósofos vivos más influyentes y relevantes de nuestro tiempo. Nació en 1929 en Düsseldorf, Alemania, y es uno de los filósofos más influyentes y respetados del mundo. Fue profesor emérito en la universidad de Frankfurt donde enseñó durante gran parte de su carrera su obra profundamente arraigada en la tradición de la teoría crítica aborda los problemas más urgentes de la modernidad por ejemplo la fragilidad de la Democracia que es particularmente importante las tensiones entre la Razón y el Poder y el papel del diálogo en la construcción de sociedades más justas habermas es un pensador que no solo analiza el presente sino que ofrece herramientas del pasado para imaginar y construir un futuro mejor uno de los pilares de su filosofía es la llamada Teoría de la acción comunicativa una obra monumental que redefine la relación entre el lenguaje, la racionalidad, la filosofía y la sociedad. En ese trabajo Habermas argumenta que la comunicación no es solo un intercambio de información sino un proceso es para coordinar la acción social que necesitamos hoy según él el diálogo auténtico que no ha pasado según él basado en la búsqueda mutua de entendimiento es la clave para superar las tensiones y los conflictos que surgen en sociedades complejas. Pero J. Habermas no es ningún ingenuo; este concepto ha tenido un impacto profundo en los campos como la sociología la política y la ética y no hay un solo autor que no conozca Habermas dentro de esas áreas para Habermas la razón no es un instrumento al servicio del poder o de los intereses individuales como muchas corrientes filosóficas contemporáneas han sugerido; en cambio sostiene que existe una racionalidad comunicativa que surge cuando los individuos participan en diálogos genuinos, libres de coerción. Esta idea es especialmente relevante hoy donde el discurso político a menudo está dominado por la manipulación las noticias la polarización y también la falta de pensamiento crítico. Habermas nos recuerda que la democracia no puede sobrevivir sin un espacio público sin edición, donde las personas puedan debatir en vivo, si fuera posible, y llegar a acuerdos basados en razones, no en intereses o emociones pasajeras, y muchísimo peor, en ediciones convenientes.

Otro aspecto central de la obra de Habermas es su defensa de la democracia deliberativa. En un contexto global, marcado por la desconfianza hacia las instituciones públicas y políticas, su propuesta es una democracia basada en el diálogo y la participación activa de los ciudadanos y esto más urgentemente que nunca es decir, ya no solo votar; ese acto ha empobrecido la democracia. Según Habermas, lo importante es que la gente pueda discutir. En libros como entre las verdades y las normas, Habermas explora cómo las instituciones democráticas pueden renovarse para enfrentar los desafíos de nuestro siglo desde la globalización hasta problemas como la contaminación y el cambio climático. Su enfoque no es utópico, pero sí es profundamente esperanzador y optimista. Él cree que, a través del diálogo y el compromiso colectivos, a través de estas instituciones que permiten que el diálogo sea tal como lo planteó hace un momento, las sociedades pueden encontrar soluciones reales a sus problemas, especialmente a los más complejos, si dejamos que las personas puedan racionalizar por ellas mismas en un espacio público no solamente ir a votar en secreto y de forma anónima para que otros piensen por ellos. Habermas también ha sido una voz importante en debate sobre por ejemplo la modernidad y la religión siendo un experto en teología y abriendo grandes diálogos entre por ejemplo el naturalismo y la religión él argumenta que aunque vivimos en un mundo secularizado, las tradiciones religiosas tienen un papel importante que desempeñar en el discurso público. Sin embargo, este papel debe estar mediado por la razón y la reciprocidad, y no solamente por el deseo de tener razón.

Lo que significa realmente es que las creencias deben traducirse en formas de vivir para que los ciudadanos puedan elegir si algo es cierto o no independientemente de lo que alguien diga sino de lo que alguien entienda racionalmente y pueda ver este enfoque equilibre al respeto por la diversidad pero también con la necesidad de un marco común para el entendimiento que nos permita distinguir lo que es mejor de lo que es peor lo que es verdadero de lo que es falso. Lo que hace a Habermas tan interesante y relevante es su compromiso con la acción y la transformación; cuando lo lees te das cuenta que en la parte teórica él domina prácticamente todo el canon filosófico occidental. Lo domina perfectamente. Realmente, él no se limita a describir el mundo: él podría hacerlo como muchos otros filósofos, pero él realmente quiere cambiarlo. Su insistencia en la importancia del diálogo, la racionalidad y la participación ciudadana, realmente son un llamado a la responsabilidad colectiva para volver a la filosofía en un tiempo donde las democracias enfrentan amenazas tanto internas como externas que harán que se destruyan si no aprendemos a pensar y actuar juntos mediante la racionalidad para encontrar soluciones a los problemas y si nuestras instituciones no se prestan para ello debemos tratar de hacerlo puesto que esto, tal como lo ha planteado Habermas, nunca ha sido llevado a cabo, al menos de manera exitosa y sincera.

Habermas, para terminar, nos enseña que la filosofía no es una manera de reflexionar sobre el mundo sino una herramienta real para poderlo transformar, no con utopías, ni con cinismo, sino con comunicación, racionalidad y buena voluntad para cambiar la hoja de ruta que navega las complejidades de nuestro tiempo.

Byung-Chul Han

Nacido en 1959 en Seúl (Corea del Sur) es sin duda alguna uno de los filósofos contemporáneos más leídos y relevantes de nuestro tiempo. Inicialmente estudió metalurgia en Corea, pero más tarde se trasladó a Alemania para dedicarse enteramente a la filosofía, formándose bajo la tradición filosófica alemana. Actualmente es profesor de la Universidad de las Artes de Berlín, donde desarrolla su pensamiento sobre los problemas fundamentales de nuestra era como la actividad, el rendimiento y la alienación en nuestra sociedad contemporánea.

Se ha convertido en uno de los pensadores más leídos y comentados de nuestro siglo él ha capturado como pocos el pulso de nuestra época en sus obras han disecciona con precisión quirúrgica los dilemas existenciales de una sociedad marcada por el agotamiento la hiperconectividad y la obsesión con el rendimiento sea profesional sea emocional es decir en todos los aspectos con un estilo accesible Pero profundamente filosófico su trabajo resuena tanto en el ámbito académico como entre los lectores que buscan entender Por qué el mundo moderno parece habernos arrebatado la capacidad de vivir plenamente es decir que Byung-Chul Han realmente es accesible a todos y eso lo convierte en un filósofo particularmente importante.

El tema central del pensamiento de Han es lo que él llama la sociedad del rendimiento, un concepto que explora con profundidad en su libro La sociedad del cansancio. Según Han vivimos en un tiempo donde ya no estamos gobernados por las figuras autoritarias externas sino por una autoexigencia interna que nos impulsa a trabajar más producir más sentir más y ser siempre eficientes y aparentar ser felices en este modelo los individuos no son víctimas de un opresor sino que se convierten en sus propios tiranos incapaces de detenerse incluso cuando su salud mental y emocional está en juego. Esta idea se conecta también con su análisis de la hiperconectividad que se desarrolla en su obra En el enjambre Han describe cómo la tecnología  digital ha transformado nuestras relaciones humanas y nuestra percepción del tiempo las redes sociales los correos electrónicos los mensajes de texto y la exposición continua a estímulos digitales de las redes sociales nos han convertido en miembros de un Enjambre digital donde la conexión constante reemplaza la reflexión profunda y también el sentido de comunidad y de individualidad que se disuelve en los likes y notificaciones que tenemos. Para Han esta actividad que, aparentemente, es algo muy bueno, realmente no nos hace más libres Nos hace más distraídos, más solitarios, más ansiosos.

Otro aspecto crucial de su obra es su crítica al concepto de la transparencia que desarrolla precisamente en La sociedad de la transparencia, otra de sus obras donde Han argumenta que la obsesión contemporánea con la transparencia de las cosas, instituciones, relaciones, redes sociales no nos acerca a una sociedad más auténtica o justa: todo lo contrario, elimina los espacios de privacidad y misterio que son esenciales para que el pensamiento crítico y la creatividad sincera se den. En este contexto, la transparencia se convierte en una forma de vigilancia que limita nuestra libertad en lugar de expandirla.

En otra de sus obras La agonía del héroe, Han aborda las consecuencias de esta sociedad. Hiperproducciones más íntimas según él el amor entendido como una entrega al otro están en peligro de desaparecer en nuestro mundo, donde todo se mide en términos de utilidad y beneficio personal. Esto, tristemente, ya lo estamos viviendo para han recuperar el amor es esencial para devolverle a la vida humana una dimensión de profundidad y significado que ha sido erosionada por la lógica del mercado y por las lógicas en general, todas las que hemos visto.

Lo que distingue a Byung-Chul Han como filósofo es su capacidad para combinar un análisis agudo de los problemas contemporáneos con su sensibilidad hacia el amor humano. Sus obras no solo critican a la sociedad moderna; más bien nos invitan a pensar en alternativas alternativas profundas, como por ejemplo una vida más pausada, más contemplativa, más conectada con las personas, con la naturaleza, con nosotros mismos; más abierta al silencio, más abierta hacia lo que está más allá de lo que podemos ver en libros como El aroma del tiempo.

Han explora cómo hemos perdido nuestra relación con el tiempo mismo como algo que se experimenta. Ahora solo se gestiona y se mide. Para él recuperar el tiempo no es solo una cuestión filosófica, es una necesidad existencial para toda la humanidad. Byung Chul Han es en esencia un cronista filosófico de nuestra era: alguien que observa con claridad los síntomas de una sociedad enferma y nos ofrece caminos para sanar. Su obra nos reta a reflexionar sobre nuestras prioridades, a cuestionar las estructuras invisibles que rigen las vidas que vivimos y, sobre todo, a recuperar la capacidad de vivir de manera auténtica. Han no es solo un crítico del presente, es un filósofo existencialista que nos invita a redescubrir lo que significa ser humanos en un mundo que parece olvidar su esencia y que tal vez ya la ha olvidado. 

sábado, 17 de octubre de 2026

Isabel Allende, premio Planeta.

 Isabel Allende: «El mundo peligra en este momento», en La Razón, Javier Ors, Barcelona Creada: 16.10.2026

La escritora, que ha ganado el Premio Planeta con la secuela de «La casa de los espíritus», advierte de la deriva autocrática de muchos países y afirma: «Me importa la democracia. Sé lo que es perderla y también lo que cuesta recuperarla después».

Primero, los datos, porque, aunque los libros están hechos de palabras y nos llegan impresos en negro sobre blanco, también tienen una dimensión numérica. «La hora del alba», de Isabel Allende, saldrá con una tirada de 210.000 ejemplares; «La añoranza», de Sergio Hernández, con 90.000. Ambos libros llegarán a las librerías el próximo 4 de noviembre. Ese día marcará un comienzo y también un reencuentro, porque los lectores podrán volver al universo de «La casa de los espíritus». «He tardado 45 años en escribir esta novela. Desde el inicio recibí mensajes de lectores que querían saber qué había pasado con Alba, la nieta del patriarca, que tenía 20 años y que se había quedado sola en una casa llena de espíritus y dramas. En la novela, la protagonista vive aquellos años de dictadura. Sabe que uno vive en la nostalgia cuando está fuera y por eso prefiere quedarse esperando a su amante, un guerrillero que desaparece en los primeros días de la dictadura. Pero lo que sucederá a partir de entonces en esa casa es lo que le ocurrirá al país. La casa se convertirá en una metáfora. La historia también es una historia de amor y, al mismo tiempo, será la historia de la dictadura, del dictador y de cómo termina todo».

La escritora resaltó durante una rueda de Prensa que la novela ganadora y la finalista comparten un rasgo: «Son dos novelas sobre la represión, en un ambiente de censura. Quizá el tema está en el aire y nos atañe. Me importa la democracia. Sé lo que es perderla y también lo que cuesta recuperarla». Explicó que «durante estos años he vivido en un estado de memoria, manteniendo vivo mi país dentro de mis recuerdos junto a todas las personas que perdí y que están ya lejos de mí. El mundo peligra en este momento. Podría haber escrito este libro en 1985, pero no estaba madura. Han tenido que pasar todos estos años para que pudiera realizar este ejercicio de memoria».

La novelista apuntó que, para redactar esta historia, «tuve que volver atrás y revivir cosas que me tocó vivir. Chile nunca aparece mencionado en ninguna de mis novelas, tampoco en esta, pero se adivina que esa es la tierra a la que siempre vuelvo». Después dio paso a una confesión y reconoció que en su vida existe un hilo conductor desde pequeña: la palabra escrita. «Cuando era chica, empecé a leer y, como no había libros para niños, leía los que había. Primero fui lectora, luego periodista y después escritora. La palabra escrita me ha marcado. Desde el golpe militar, soy la misma persona. No he madurado nada. Soy igual; todavía me gusta Antonio Banderas, una obsesión importante».

Minar una democracia

Reveló también que le gusta «escribir sobre gente anónima que parece insignificante y que, de repente, saca a relucir un heroísmo, un coraje y una generosidad apabullantes. Y me emociona porque lo vi, vi cuánta gente solidaria había entonces en situaciones muy duras y cuántos traicionaban también. Pero los primeros todavía me emocionan. También he descubierto que no te haces más sabia con la edad, sino que eres más lo que eres. Así que cuidado con lo que eres».

La escritora ahondó en la situación actual y declaró que «todavía me importa la libertad. En Estados Unidos, las instituciones democráticas peligran. Uno podría pensar que es un país sólido, pero la democracia se pierde: a veces, de golpe; otras, se va minando desde abajo hasta que se derrumba». En ese instante se refirió a la prohibición de «La casa de los espíritus» en Estados Unidos. «En este país basta con que una persona se oponga a un libro para que lo saquen de la lista. También basta con que un maestro lo defienda para que lo devuelvan. Lo que no sé es por qué está prohibido en EE. UU: si es por las escenas sexuales, no puede ser por la violencia, porque EE. UU. vive en la violencia; ¿por contestatario? No sé si esta novela se va a prohibir, pero es un tremendo honor que a uno lo prohíban, porque es una garantía de que me van a leer todos».

Allende, que admitió que, a pesar de haber escrito 32 libros, no ha ganado confianza y que cada texto la obliga a ponerse a prueba, advirtió con seriedad contra las posturas intelectuales cómodas y recordó que «la corrupción, desde el presidente de Estados Unidos hacia abajo, es un escándalo, pero ahora ya está aceptada. Cuando ves a niños separados de sus padres y cómo los deportan a distintos países, sin que pase nada, y acabas aceptando esas cosas que nunca habrías creído posibles... Me asusta la complacencia porque eso le da toda la ventaja al otro».

Sergio Hernández, finalista del galardón por su novela «La añoranza», coincidió con la escritora y recordó qué sucede cuando pasamos una página de nuestra historia sin reflexionar sobre ella. Esta idea está relacionada con su novela, «centrada en la importancia de la memoria histórica en un país hecho de silencios. La memoria es necesaria para no cometer los mismos errores del pasado. Pero creo que ahora es más necesario que nunca saber de dónde venimos y construir un mundo mejor. Esta obra es esperanzadora y mira hacia adelante. Los libros son la salvación y la puerta para combatir el olvido».

El propio Hernández reconoció que le interesaba el exilio de Antonio Machado porque «hablamos de un poeta muy patriota, que pidió que lo enterrasen con tierra de España en Francia. Nosotros mismos hemos decidido que siga enterrado en Collioure. Hemos decidido convertir su exilio en un símbolo, para que Machado sea el exiliado por antonomasia». Aprovechó también la ocasión para despejar algunas dudas y aseguró que «en la primera parte de mi novela veremos a un Machado idealizado y, en la segunda, a un Machado más humano, al que no estamos tan acostumbrados: el hombre derrotado, cercano a la muerte, que sufre porque su país ha sido traicionado por italianos y alemanes. Es un Machado maravilloso, que duele y que, espero, se quede a vivir en el corazón de los lectores. Esta historia sirve para conocer la historia del exilio, que es una cicatriz que todos llevamos por dentro».

Malas costumbres

 Una de esas gradationes irónicas que hacen tan bueno el estilo de Thomas de Quincey:

 "Si uno comienza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente."

Este tipo de escritura se aprecia también en la obra de Ambrose Bierce, y algunas veces en Voltaire.

Películas sobre la esperanza

  Lista de películas optimistas, de superación y del género feel-good (sentirse bien) para levantar el ánimo, que ofrecen  una visión positiva del ser humano, para variar:

Atrapado en el tiempo.

Cadena perpetua.

Forrest Gump.

La sociedad de la nieve.

Amélie.

La vida es bella.

El color púrpura.

Los mejores años de nuestras vidas.

El milagro de Ana Sullivan.

Matar a un ruiseñor.

Qué bello es vivir.

El beso de la mujer araña.

Fresas salvajes.

El año que vivimos peligrosamente.

El club de los poetas muertos.

American beauty.

Blade runner.

Eduardo Manostijeras.

Casablanca.

Fahrenheit 451

Tiempos modernos.

Cuenta conmigo.

Noche en la Tierra.

Monster's ball.




viernes, 16 de octubre de 2026

El idioma más rápido

 [De Martina Kazajina]:

 Pregunta, ¿a vosotros los hispanoablantes, ¿os han dicho alguna vez que habláis a la velocidad de la luz? Seguro que sí, porque sabéis qué pasa: a los extranjeros muchas veces no nos cuesta tanto expresarnos en español, nuestro verdadero problema es entenderos a vosotros. [...] Hoy vamos a analizar desde el punto de vista científico y lingüístico, si realmente habláis tan rápido y por qué ocurre esto. 

En 2011, un grupo de lingüistas de la Universidad de Lyon hizo un estudio sociolingüístico masivo. Analizaron varios idiomas y midieron la velocidad real de habla, calculando las sílabas emitidas por segundo en conversaciones normales. Y ¿sabéis qué descubrieron? El español quedó como el segundo idioma más rápido del planeta, solo por detrás del japonés. Un hispano hablante medio emite alrededor de 7,82 sílabas por segundo comparando con el inglés que emite unas 6,19 sílabas por segundo, alemán con sus 5,97 o el chino mandarín que no llega ni a las 5,2 sílabas por segundo. Es decir, en el mismo segundo en el que un alemán dice tres palabras, vosotros habéis colocado un discurso entero, habéis pedido la cuenta y le habéis mandado recuerdos a la familia. Es una diferencia enorme. Pero aquí viene algo muy interesante. ¿Por qué vuestro cerebro os obliga a ir tan rápido? La respuesta está en la densidad de información silábica. Imaginad que cada sílaba es un vagón de tren que transporta significado. En idiomas como el mandarín o el inglés, las sílabas son complejas y acumulan muchas consonantes.

Tienen mucha densidad. En inglés se puede decir strengths, una sola sílaba repleta de significado. Es un vagón bien pesado. El español, en cambio, tiene una estructura silábica limpia y sencilla.

Normalmente consonante, vocal. Ca, pa, pa, ma, ma. Son vagones muy ligeros. Cada sílaba por separado lleva muy poca información. Entonces, ¿qué encontraron los científicos? Que para transmitir exactamente la misma idea, el español necesita desplegar muchas más sílabas que otros idiomas. En inglés, ifn, que son solo cuatro sílabas. En español, para decir lo mismo, diríamos, si yo lo hubiera sabido, nueve sílabas. Para compensar que vuestras sílabas son ligeras, vuestro cerebro acelera el motor. Al final de un segundo, un hispanoha hablante y un angloparlante han dicho exactamente lo mismo, pero vosotros habéis tenido que meter más sílabas en el mismo tiempo. Si os está pareciendo interesante este vídeo, un like. Ayudaría un montón que llegue a más personas. Y no os olvidéis de suscribiros si todavía no lo habéis hecho. Por cierto, ya tengo Instagram y TikTok, donde podéis seguirme si os apetece. Allí publico contenido que a veces aquí no publico, es bastante único también. Seguimos. A esto se le suma el ritmo de la lengua. ¿Sabíais que los idiomas se dividen según su ritmo? En idiomas como inglés, el ritmo depende mucho de los acentos. Las sílabas tónicas, las fuertes, se marcan mucho y las átomas se comen o se acortan para mantener el compás. Por ejemplo, en inglés la palabra chocolate no se pronuncia chocolate, que son cuatro sílabas, sino chocolate, solo dos. Se saltan trozos para ir al acento en español no hacéis esto. Tenéis un ritmo silábico. Todas las sílabas duran prácticamente lo mismo. En comunicación, cada sílaba suena marcada con casi el mismo valor, como una metralleta. Ta. Al comeros las sílabas débiles y mantener esta cadencia constante, creáis una cadena de sonido continua que para un extranjero suena rapidísima. Así que vuestra velocidad no es un capricho, es un mecanismo de equilibrio. 

De hecho, los científicos calcularon que todos los idiomas transmiten información a aproximadamente la misma velocidad, 39 bits por segundo. No sé si ese número os dice algo, pero a mí me parece fascinante que exista. El caso es que el cerebro humano tiene una capacidad de absorción bastante fija y los idiomas a lo largo de miles de años se han ido adaptando exactamente a eso. Así que el español no corre porque sí. Como cada sílaba lleva poca información, sus hablantes han ido acelerando con el tiempo para llenar la capacidad del cerebro a su manera. Y todos los idiomas, cada uno por su camino, acaban en un empate técnico contra ese mismo límite mental. Pero sí que parece que habéis conseguido convertir vuestra velocidad silábica en una diferenciación y hasta como quien dice en un arte. Y eso, la verdad es que es bastante fascinante. Si lo piensas, ¿os habéis parado alguna vez a pensar en esto o pensabais que los lentos éramos los demás? 

El horror chiíta

 Este es el destino  de una joven en el loco y asesino régimen político islámico radical.

Es lo que le espera a Niloufar Esfahani. Tiene solo 18 años. Es originaria de la ciudad iraní de Qazvin. Niloufar fue arrestada junto con su madre en enero de 2026 durante las protestas generalizadas contra el régimen islámico.

Su único "crimen" fue exigir libertad y dignidad. Pocos días después, un tribunal iraní la condenó a la horca.

Sin embargo, algunos informes indican que activistas afirman que la joven será violada antes de su ejecución. ¿Por qué? Porque Nilufar es virgen. Según una creencia retorcida y bárbara, una virgen ejecutada va directamente al cielo. Precisamente por eso, en Irán, las prisioneras vírgenes son violadas sistemáticamente antes de su ejecución: para "enviarlas al infierno" en lugar del cielo.



miércoles, 14 de octubre de 2026

Boyero y la tecnología. Un suceso paranormal

 Introducción del libro Alerta roja: Boyero.es. Boyero en Internet: Un suceso paranormal, en El Mundo, viernes 21/04/2006, Borja Hermoso:

MADRID.- El chiste, por pelma, había dejado de ser gracioso. Durante años, en cenas, en comidas, en bares, en cines, en su casa, en casas de amigos, por la calle, en la redacción del periódico, en la habitación de un hotel de Cannes, en San Sebastián, en Madrid, en Berlín, en Venecia, en Valladolid y en Antofagasta, Carlos Boyero, impertérrito el rictus, impasible el ademán, cogía, hacía así con sus deditos de Madelman articulado, iniciaba otra vez su muletilla favorita de las grandes ocasiones ("Te cueeento...") y soltaba por enésima/agotadora vez el chiste de marras —porque era un chiste, o lo parecía—: "Yo no sé manejar el ratón del ordenador, se me resbala".

Nadie me había avisado de que un mediodía de mayo, en la sala de prensa del palacio de festivales de Cannes, yo iba a asistir a un suceso paranormal: ver a Carlos Boyero intentando manejar el ratón de un PC, intentona a la que yo le había conminado minutos antes en tono airado, sosteniendo, con mi habitual buen juicio y mi zorruna intuición, que aquello del ratoncito y de la manita resbaladiza era una coña, marinera para más señas, recuérdese que estábamos en la Costa Azul.

Pues no.

No era. Un chiste, quiero decir.

El hoy internauta Boyero, que por aquel entonces creía que 'chat' era una marca de condones, me miró, dijo con la jeta algo así como joderrrrrrrr, se sentó y puso su garrita derecha en el brillante lomo del ratón. Tembleque.

—No puedo.

—Muévelo de izquierda a derecha y de arriba abajo, para probar.

—Que no puedo.

—Atrápalo con tu dedo meñique por la derecha y con el pulgar por la izquierda, y pones el dedo índice encima del botón izquierdo del ratón.

—Qué fácil se dice. No puedo.

Y fue entonces cuando allí, en aquella sala, en aquel mediodía y con aquel mastuerzo con gafas sudando la gota gorda cual remero de galeras, supe lo increíble: que no había chiste. Que durante años él había tratado de exponernos a nosotros, sus amigos, un sincero tormento personal consistente en el descontrol de la mano. Que el ratón, efectiva y desgraciadamente, se le escapaba a Carlos Boyero.

Hoy el ratón sigue corriendo, con la garrita de su perseguidor temblando nerviosa perdida.

Es éste, pues, el instante propicio para revelar a la humanidad que la relación de don Carlos Alberto Manuel Antonio Abdón Sánchez Boyero (sí, sí, sí, no sueñan, así se llama el trasgo...) con el mundo de los ordenadores es, con perdón, confusa. Me voy a atrever a más. Me voy a atrever a decir que es una norelación.

Y, temeroso de Dios y de que Carlos Abdón se me ponga como una hidra de siete cabezas, voy incluso a sentenciar que, en el fondo, su relación con los ordenadores viene a ser tristemente semejante a su relación con los suelos, los electrodomésticos, los platos, los cordones de los zapatos, los ascensores, los inmigrantes magrebíes, las latas de anchoas, los deportes, los dentistas, las maletas, los asesores financieros, los aviones de Iberia, los taxistas y sus mujeres (las suyas, las de Boyero, no las de los taxistas). O sea, (o sá, como dice él en su segunda muletilla favorita)... con la vida en general.

Lo de su relación con los suelos no es asunto baladí, ni moco de pavo, ni nada de eso, y si los suelos encabezan la anterior enumeración no es un capricho de prima donna. Algo en el aire me trae recuerdos de un fostión, también en Cannes, y no me lo di yo, precisamente, sino Carlos Abdón, que, probablemente embelesado con el glúteo batiente de alguna señora o señorita de las que habitan aquella sudorosa Babilonia, emuló a Ícaro en su idealista intentona de vuelo, aunque hay que decir que Carlos Abdón, aquel día en Cannes, no llevaba alas de cera, a lo sumo se habría dejado puestos los tapones de cera antirronquidos de su compañero de habitación, a la sazón, yo.

Veníamos de retirar la acreditación del festival, atravesábamos la puerta principal del palacio, quizá el punto donde más gente suele apiñarse de todo Cannes. Él acababa de decir por vigésima vez en el día aquello de así o... (su tercera muletilla favorita). Fue una décima de segundo. Vi con el rabillo del ojo una mancha negra por los aires. Era Boyero. La acreditación salió para un lado, la cartera para otro, las gafas para otro, el maletín para otro, las monedas, las llaves, el mechero, el propio Boyero, todo voló. El trompazo fue épico. No le pude ayudar, la risa no me lo permitía; un señor calvo le levantó del suelo, una señora con un caniche le acercó las gafas, la gente de los coches miraba al lisiado, mis hipos de risa se prolongaban en la inesperada matiné francesa.

Boyero Abdón no se sabe hacer la maleta, se la hace su asistenta. Un extracto bancario, una póliza, un impreso o un folleto le parecen jeroglíficos egipcios. Su frigorífico se parece a las cuevas de Altamira. Es el pasajero perfecto, porque le llevan a todos lados, él no lleva a nadie, porque aquella quimera del carnet de conducir no admitía gente así. Tampoco reserva en restaurantes, sino que, de repente, te suelta en plan distraído: "Eeeuu, ¿dónde vamos?". Sabe que, indefectiblemente, TÚ reservarás. Una vez en el restaurante, corre que te corre el muy putilla, pilla el mejor sitio. Te puede llamar a la una y media de la madrugada para decirte que está escuchando a Adriano Celentano y a Mina y bebiéndose un whisquito, sin reparar en que tú, a lo mejor, a lo mejor, estabas dándote en cuerpo y alma al noble arte de contar ovejas o a cualquier otro noble arte de los que se practican en el rectángulo de las maravillas.

Y en todo este caótico contexto, este señor de Salamanca ágrafo en gramática tecnológica, hace, cada jueves, en elmundo.es, un 'chat', porque ya le han contado que no eran condones ni chocolatinas, sino un tú a tú virtual con la gente, en el que le preguntan cosas de las películas, de los libros, de las televisiones, de los sexos, y hasta de los amores, de las drogas, de las comidas y las bebidas, de los futbolistas, de las cosas, de la vida.

Porque la vida de Carlos Abdón da para un 'chat'... y para más. Hasta para un libro sobre un 'chat', como éste. Así o...

lunes, 12 de octubre de 2026

Método Ballard de estudio

  Los profesores que han ayudado a estudiar mejor a 10.000 alumnos: "Cuando un político entienda que hay que memorizar, mejorará la educación", en El País, Olga R. Sanmartín, 11/10/2026:

Ferran Ballard y Alejandra Scherk se conocieron en un doble grado. Observando a los mejores alumnos inventaron un sistema para mejorar los resultados. España es el país de la OCDE con menos jóvenes con estudios intermedios mientras está en cabeza en poco cualificados

Ferran Ballard y Alejandra Scherk se conocieron haciendo un doble grado en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y en seguida se dieron cuenta de que sus resultados no eran buenos para lo mucho que se esforzaban. Así que comenzaron a observar y a analizar lo que hacían los mejores alumnos de cursos superiores e inventaron un sistema, el Método Ballard, basado en su propia observación y en la psicología cognitiva. Ambos mejoraron sus notas y Alejandra se graduó logrando el premio extraordinario de carrera. Ha pasado una década y su sistema ha ayudado a estudiar a más de 10.000 adolescentes, universitarios, opositores y profesionales de toda España. Sus trucos los cuentan en Aprender con estrategia (Libros Cúpula).

¿Qué tienen en común los mejores alumnos de la clase?

Ferran Ballard: Los mejores alumnos no son genios, sino que tienen un sistema. Mantienen ciertos hábitos, como pedir las diapositivas antes de la clase para ir con una lectura previa, dar coherencia a lo subrayado o hacer buenos esquemas. Una de las personas con mejores notas que hemos conocido hacía algo muy sencillo: cogía una hoja, la dividía en columnas y escribía listas de palabras clave. Después las memorizaba y era capaz de reconstruir toda la información dándole coherencia en su cabeza.

Alejandra Scherk: También es clave la constancia. Los mejores alumnos se autoevalúan poniendo a prueba su memoria de forma escalonada en el tiempo. Es fundamental hacerlo sin los apuntes delante porque hay que aprender a tolerar la frustración que produce no saber las cosas. Cuando los mejores alumnos se encuentran con algo que les cuesta, se esfuerzan en solucionarlo.

¿A los jóvenes de ahora les cuesta más que antes tolerar el fracaso?

F. B: Ahora todo el mundo quiere las cosas más fáciles. En vez de preparar a los alumnos para el estrés y la frustración, lo que se está haciendo es reducir el currículo. En Primaria no se está dando una base de conocimientos y en la ESO se exige muy poco. Cuando llegan a la universidad, los chicos no están preparados y se dan de bruces con la realidad.

El informe PISA ha revelado los peores resultados de nuestra historia. ¿De quién es la culpa?

F. B: Llevamos años aplicando recetas sin ningún aval científico y buscando el culpable en todo menos en esas recetas. El Gobierno debe dejar de juzgar un sistema educativo por el nivel de sus intenciones y empezar a juzgarlo por sus resultados. Se puede tener la mejor intención del mundo, buscando fórmulas para reducir el estrés, hacer felices a los niños o modernizar el aula, pero, si cada año los datos muestran que estamos empeorando, hay que reconocerlo y cambiar de rumbo. Nuestro fracaso escolar sigue siendo, sobre todo, un fracaso político.

¿Qué es lo que más está fallando en el sistema educativo?

F. B: El problema principal es que se ha reducido el temario. Al rebajar los currículos para combatir el fracaso escolar, se ha conseguido lo contrario: alumnos con menos base, menos vocabulario y menos capacidad de razonar, porque sin conceptos en la cabeza no hay argumentos posibles. Hay que aplicar un currículo homogéneo y exigente en toda España, no distinto en cada comunidad autónoma ni rebajado. Y recuperar el peso de la memoria y el esfuerzo en el aula, frente a las competencias vaciadas de contenido.

A. S: Memorizar es comprender.

F. B: Se tiende a demonizar la memoria, que es la base de todo. Cuando un político entienda que hay que memorizar, mejorará la educación. Se suele decir que no hay que memorizar porque todo está en Google.

A. S: La memoria es clave porque constituye la base del conocimiento. Sin esa base no se puede buscar en Google. ¿Cómo se adquiere, si no, un criterio para evaluar una fuente y saber qué es lo correcto?

¿Cómo es el Método Ballard?

A. S: Son ocho pasos: tomar apuntes, hacer una lectura exploratoria, hacer una lectura de profundización, resumir, hacer una hoja de preguntas, esquematizar, memorizar y repasar, dejando que haya cada vez más tiempo entre repasos. No hemos inventado la rueda: la gente conoce esto, pero no sabe qué hacer para que redunde en un buen aprendizaje. Nosotros explicamos por qué cada paso funciona. La mayoría de estudiantes no tiene un buen método de estudio.

¿Cómo el cerebro memoriza más?

A. S: El cerebro recuerda mejor la imagen que las palabras. En un experimento, se puso a un grupo de personas un texto sin imágenes y, a los tres días, recordaban solo el 10%. A otro grupo se le mostró el mismo texto con una imagen y el recuerdo subió al 65%. Esto es así porque, durante la mayor parte de nuestra historia como especie, sobrevivir implicaba recordar lo visualizado. Si uno quería volver a su cueva, recordaba que ésta estaba detrás del árbol torcido, junto a una piedra. El cerebro también recuerda haciendo conexiones: cada aprendizaje nuevo cuelga de un andamio que ya está montado y ese efecto se retroalimenta. Cuanto más sabe uno, más fácil es que recuerde lo siguiente. Es lo que se denomina el efecto Mateo, por la frase del Evangelio que dice «al que tiene, más se le dará». Por último, el cerebro recuerda lo que le impacta: la memoria se activa cuando algo destaca sobre el resto.

¿Los profesores deben tomarse esto al pie de la letra y ponerse a emocionar a sus alumnos?

A. S: No hace falta hacer un show ni dar una clase sobre Egipto disfrazado de faraón. Hay mucha confusión que no está ayudando a los alumnos a aprender. La diferencia la marca un buen ejemplo, una historia real o una pregunta desafiante.

¿Qué más dice la neurociencia?

A. S: Para aprender es muy efectiva la evocación, que consiste en hacer una autoevaluación de los conocimientos sin tener los apuntes delante, de tal forma que se trae de vuelta a la memoria todo lo que se ha aprendido. Es como decirle al cerebro que se trata de una cuestión de vida o muerte, y que debe aprender porque lo necesita para sobrevivir. También funciona muy bien el repaso espaciado, en el que se va dejando más tiempo entre repasos. Primero unos días, luego unas semanas, después un mes. Cada repaso es una oportunidad para poner más a prueba al cerebro.

¿Qué no funciona?

A. S: Escuchar música clásica durante el embarazo no hace que tu hijo sea más listo.

F. B: Tampoco aprender ajedrez o latín te hace más inteligente.

A. S: Pero tocar un instrumento sí es muy positivo para el aprendizaje. Los números uno casi siempre tocan un instrumento.

¿Es buena idea estudiar con música?

A. S: No es recomendable porque ocupa tu memoria de trabajo. No ayuda a la concentración. Distrae a la hora de pensar activamente en algo.

Recomiendan repetir la lección en voz alta. ¿No sirve ir a la biblioteca?

F. B: Hay que hablar en voz alta para comprobar que se sabe realmente la información. Lo más útil que se puede hacer en una biblioteca durante la época de exámenes es ligar. Para aprender bien no hay que tener distractores. Lo ideal es hacerlo en una mesa despejada, ordenada y limpia.

Y sin tener el móvil cerca.

F. B. El móvil debe estar fuera de la habitación, siguiendo la regla de las tres puertas. Tiene que haber tres puertas o tres obstáculos de distancia para que, cuando el estudiante va por el segundo obstáculo, se dé cuenta de que está buscándolo. Si está encima de la mesa, lo coge sin darse cuenta. Incluso apagado, el móvil reduce un 20% la memoria de trabajo, según un estudio de la Universidad de Texas. Además, hay que borrar todas las redes sociales del móvil durante el tiempo de estudio, para evitar tentaciones. Es como cuando Ulises se ataba al mástil de su barco para resistirse a las sirenas: muchas veces la fuerza de voluntad poco puede hacer.

¿Se debe estudiar con la IA?

La tecnología no es mala en sí, hay que ver el uso que se hace de ella. Pero cuando se delega el conocimiento en la IA, se contrae una deuda cognitiva. Con unas guías claras, eso sí, se puede sacar partido de ella.

¿Apuntes a mano o con teclado?

Depende del contexto. Al mover la mano se activan zonas sensomotoras en el cerebro que ayudan a aprender mejor. Tomar apuntes a mano también obliga a resumir, porque no da tiempo a cogerlo todo. Lo importante, en todo caso, no es cómo se haya escrito, sino que la lección quede por escrito. Porque tomar apuntes no sólo sirve para recordar, también ayuda a entender mejor lo que se está escuchando. Para aprender, hay que escribir.

sábado, 10 de octubre de 2026

Simone Weil

 De VaST:

 En la historia de la filosofía existen algunas figuras sencillamente inclasificables. Simone Weil fue una de estas: no encajaba en ninguna categoría, pues no solo era filósofa, también se dedicó al pensamiento místico, a la actividad política... Fue teóloga, poetisa y también obrera. La filosofía para ella, quizá más que en otros casos de otros filósofos, más que un ejercicio intelectual, implicaba un compromiso absoluto con la verdad, la justicia, la coherencia y, ante todo, el sufrimiento humano. Cuando Albert Camus descubrió los escritos de Simone Weil, la llamó "la única gran mente de nuestro tiempo" y, a mi juicio, no exageraba.

Nacida en París en 1909 en una familia judía rica mostró desde la infancia una sensibilidad moral extrema; su inteligencia era prodigiosa, y sus profesores, que eran famosos por cierto, la reconocieron más que a figuras como Simone de Beauvoir o Jean Paul Sartre, que eran contemporáneos a ella; lo que la distinguía no era solo su capacidad intelectual, era su forma de vivir la filosofía como una exigencia práctica, pero también espiritual. A los cinco años rechazó un collar porque lo consideraba un lujo injusto. Poco después decidió no comer más azúcar del que recibían los soldados franceses en el frente; lo hacía porque intuía que la ética no podía reducirse a discursos abstractos, debía experimentarse para poder comprenderse, y esto, en cada acto cotidiano. Lo cual llamó poderosamente la atención. Se convirtió al cristianismo tras leer los Evangelios, aunque nunca perteneció a ninguna iglesia. Si su pensamiento pudiera condensarse en una sola idea, sería esta: la atención y el amor al otro es la esencia de la moralidad.

Mientras el existencialismo sartriano proclamaba la libertad individual como la base de la ética, Weil sostenía una visión completamente distinta. Para ella la vida moral no consistía en la autonomía del individuo que se reinventa en un mundo sin Dios, sino en la capacidad de recibir al otro en su fragilidad absoluta y hallar ahí a Dios.

Mientras Sartre y Beauvoir exploraban la angustia de la libertad y la existencia, Weil se sumergía en la angustia del sufrimiento humano y la realidad inefable del amor para vivir. Según estas ideas trabajó en fábricas, participó en conflictos obreros y llegó a alistarse en la Guerra Civil Española. Karl Marx, según ella, había comprendido parte de esta verdad, pero su análisis no alcanzaba la raíz misma del problema. Marx, pensaba Weil, señaló con acierto cómo las estructuras económicas determinaban la vida humana, pero él no logró ver que la opresión no nacía únicamente de la propiedad privada; su origen, según Weil, se encontraba en la lógica misma de la fuerza: todo sistema que divide el mundo entre quienes mandan sin amor y quienes obedecen por temor, entre quienes pueden definir la realidad y quienes solo pueden someterse a ella, crea condiciones para la deshumanización.

Lo que Weil experimentó en las fábricas fue más que mera explotación: presenció en primera mano la aniquilación del alma de los trabajadores, reducidos a piezas sin identidad. Su conclusión fue radical: la verdadera opresión no es meramente económica, es metafísica y profundamente espiritual. Aquí Simone descubrió lo que consideraba el mayor enigma de la filosofía: la aflicción. El sufrimiento puede tomar muchas formas, pero la aflicción es un fenómeno único: no es dolor físico ni tristeza profunda: es un estado en el que el ser humano pierde todo sentido de identidad, tanto ante los demás como ante sí mismo. La aflicción despoja al individuo de su voluntad, lo marca con la esclavitud, lo reduce a la nada, arrastrado al mal, y, paradójicamente, es en esa nada donde Weil encuentra el punto más alto de la vida ética: atender a un ser humano en aflicción significa enfrentarse a algo que la razón no puede justificar. En la aflicción no hay belleza heroica, ni resistencia gloriosa; cuidar al afligido es amar cuando ya no queda nada por amar, y ese amor, sí, es verdadero, desligado de todo egoísmo.

Refleja el auténtico milagro: el sacrificio, semejante al amor absoluto que Cristo manifestó en la cruz. En sus últimos escritos, Simone Weil argumentó que el lenguaje de los Derechos humanos era inadecuado para comprender la naturaleza misma de la justicia. Los Derechos Humanos pueden ser ignorados, revocados o simplemente no reconocidos; en cambio, la obligación moral es absoluta: no depende de la voluntad humana, ni del consenso social: amar es la única posibilidad de vivir realmente en la verdad. Y esta es la idea fundamental de toda su filosofía para ella: la verdad, la belleza y la justicia se vinculan inefablemente en el amor.

Murió en 1943, debilitada por la enfermedad. Quizás muy pocos filósofos vivieron tan de acuerdo con sus propias ideas como ella. Es desconocida por varias razones, pero, si te interesa la filosofía, sencillamente Simone Weil es una filósofa que no puedes dejar a un lado.

viernes, 9 de octubre de 2026

La cultura del Sin

 [Carta al director de Salvador Bella, de Utrera (Sevilla) 9 de octubre de 2026]

El siglo XXI trajo la cerveza sin alcohol, refrescos sin azúcar, leche sin lactosa, café sin cafeína y democracia sin democracia.

La ultraderecha está de moda. Quiere conseguir guerras sin sanciones internacionales, paz sin paz, países sin inmigración, igualdad sin feminismos, justicia sin jueces justos, economía sin reparto de beneficios, políticas sin derechos civiles, gobiernos sin ética y políticos sin vergüenza. 



La conspiración contra los valores universales

 La sociedad se ha olvidado de la humanidad, ha olvidado el compartir y la solidaridad. Se trata de una enorme y monstruosa conspiración informal y sistémica contra los valores que no se puedan reducir a material capitalismo. Su brazo armado son los medios de comunicación y alienación.

Se contiene más maldad en una programación televisiva que en una cárcel. Y la raíz de todo ese mal es la mentira, la fuerza que mueve todo ese mundo. Véase por ejemplo el valor estructurante de la publicidad.

La mentira genera violencia, es ella misma violencia intelectual, y la violencia es el mal. Huya de la ambigüedad y de la confusión: son formas de mentira y, por tanto, de maldad. Pero no se adhiera por eso a ideologías dogmáticas y restrictivas que le impidan ver claro el bien general; también esas ideologías son maldad, por pura reducción al olvido del otro y al yo.

Solo puede haber bien si es bien para todos.

jueves, 8 de octubre de 2026

Qué quieren los estudiantes de Francia

 I

 Los estudiantes de Francia presentan 10 reivindicaciones para detener sus protestas, en El País, Daniel Verdú, París - 8 oct 2026 :

Las principales ciudades francesas acogen nuevas movilizaciones, a las que se suman ya gran parte de los centros universitarios después de que el primer ministro no haya logrado calmar los ánimos con sus anuncios

Las protestas de los estudiantes franceses continúan y mantienen su intensidad tras varias semanas. París, Marsella, Nantes… Todas las grandes ciudades han visto desfilar otra vez a miles de jóvenes este jueves con pancartas contra el Gobierno y la degradación del sistema público educativo. En París volvió a convocarse una gran marcha en el centro de la ciudad con el apoyo también de otros sectores y de las universidades. Esa es la gran novedad. El movimiento crece mientras el primer ministro, Sébastien Lecornu, no ha logrado apaciguarlo con respuestas tras su estéril comparecencia del miércoles por la noche.

La Unión de Estudiantes insiste en llevar la protesta hasta sus últimas consecuencias si no hay respuesta. “Si hay que recurrir a la huelga general, bienvenida sea”, explica al teléfono Félix Stivet, representante del movimiento. “Nuestras 10 reivindicaciones deben ser atendidas y discutidas con el Gobierno. Pero lo que Lecornu anunció anoche no respondía a nada de todo eso. Solo ofreció 2.000 millones más para el presupuesto, que en realidad equivale a nada porque la inflación está por encima de eso. El presupuesto baja si se tiene en cuenta eso”, señala.

La falta de profesores sustitutos, los edificios deteriorados y los horarios demasiado cargados son algunas de las principales quejas de los estudiantes franceses movilizados. Además, reclaman más recursos humanos y financieros para la educación pública. “Ha habido ataques del Gobierno macronista durante los últimos 10 años. Pero la degradación comenzó antes de que llegara él”, insiste Stivet.

Protestas estudiantes en Francia

Los estudiantes —que solo en la región de Île-de-France bloquearon 145 institutos— denuncian la ausencia de profesores, a veces en asignaturas importantes y durante periodos prolongados. Según una encuesta del sindicato SNES-FSU, al inicio del curso faltaba al menos un profesor en el 53% de los colegios y liceos públicos. El Ministerio de Educación matizó que, en la mayoría de los casos, se trata de horas lectivas que deben cubrirse y no necesariamente de puestos vacantes.

“Tenemos un plan de emergencia, cuyos datos concretos tendré la oportunidad de detallar probablemente dentro de unas horas o unos días”, señaló Édouard Geffray, ministro de Educación, en Reims, después de reunirse allí con alumnos del instituto profesional Raymond-Kopa. Por la tarde tiene previsto un encuentro con las tres principales organizaciones estudiantiles de secundaria para “explicarles lo que se ha hecho en relación con la cuestión de las sustituciones”.

Geffray, sin embargo, no logra convencer a los manifestantes de esa idea. Durante el curso 2024-2025, aproximadamente el 10% de las horas lectivas no se impartieron en los institutos, según estadísticas del Ministerio. Un informe parlamentario reciente estima que alrededor del 7,5% de esas horas de enseñanza del segundo ciclo educativo no se imparten debido a la falta de sustitución de profesores.

La queja se extiende también a los horarios, que los estudiantes consideran demasiado cargados. Los alumnos de secundaria tienen entre 26 y 29 horas obligatorias de clase a la semana, sin contar las asignaturas optativas. Esto puede traducirse en jornadas que van aproximadamente de 8.00 a 18.00, e incluso en largos periodos sin clase entre dos asignaturas.

El número de alumnos por clase, considerado excesivo, también forma parte de las reivindicaciones. En 2025 había una media de 30 estudiantes por aula en los institutos, frente a 27 en 2010, según datos del Ministerio de Educación.

Otra de las grandes críticas es la utilización del software Parcoursup, una herramienta creada en 2018 para sustituir al sistema APB, obligatorio para los estudiantes que quieren solicitar la mayoría de las formaciones de educación superior en Francia. El sistema genera una fuerte presión porque no todos los estudiantes obtienen inmediatamente una plaza. En julio, alrededor de 130.000 alumnos seguían sin destino al término de la fase principal, mientras la fase complementaria continuaba abierta.

Los estudiantes y organizaciones también critican la falta de transparencia del proceso de selección, especialmente en relación con los algoritmos empleados por las distintas instituciones.

Renovación de los edificios escolares

El estado de los edificios es otra de las reivindicaciones, especialmente después de las olas de calor de mayo y junio. El Gobierno destaca varios programas de renovación de los centros educativos. La responsabilidad de los institutos corresponde principalmente a las regiones, no directamente al Estado.

También existen importantes diferencias en los recursos disponibles según los territorios. En 2023, el Ministerio de Educación gastó una media de 8.550 euros por estudiante de secundaria en la enseñanza pública y privada concertada.

En las zonas urbanas, como Île-de-France, el gasto por alumno es inferior a la media nacional y los institutos suelen ser más grandes, lo que se traduce en una menor proporción de personal por estudiante. En la región parisina, además, los profesores tienden a ser más jóvenes y tienen salarios medios inferiores.

II

La cólera de los estudiantes toma las calles de Francia, en El País, Daniel Verdú, París - 6 oct 2026:

Las principales ciudades acogen grandes manifestaciones estudiantiles contra los recortes y la precariedad en el sistema educativo que, en realidad, son el catalizador del ocaso de un decenio de macronismo

La plaza de République estaba ya saturada a las 14.30. La estatua de la Marianne, colonizada por manifestantes que habían trepado con arneses hasta la corona para colocar pancartas. “Suben los costes de la escolarización, también las tarifas universitarias. Recortan en profesores, en sueldos. Todo conduce a la elitización de la educación, a la muerte de los valores de la República y la igualdad social”, clama Gaspar, junto a sus compañeros de Historia del Arte de la Sorbona.

La calle fue este martes el catalizador de la indignación contenida en los últimos meses en Francia. El hartazgo de muchos sectores tras diez años de macronismo, recortes y fragmentación social. La percha sobre la que pendía la protesta era la movilización nacional por parte de las organizaciones de estudiantes de secundaria y universitarios. Había profesores. Pero también sindicatos, bomberos, agricultores. “Esto tiene que durar y desembocar en una huelga general”, protestaba Cyril, profesor de un instituto del distrito III de París.

Unos 900 centros educativos de los 3.700 que hay en Francia vieron sus clases “suspendidas, ya fuera total o parcialmente”, informó el Ministerio de Educación a mediodía. Unas 450.000 personas salieron a la calle en todo el país, de los cuales 100.000 lo hicieron en París, según los organizadores.

La cólera no cogió por sorpresa a nadie. Pero su aspecto es otro. Francia temía el regreso de los chalecos amarillos, convocados a un presente marcado por los recortes y la subida del precio de los carburantes. Pero la llama de la revuelta prendió esta vez en un instituto de la banlieue parisina, los barrios periféricos de la capital, y se propagado por todo el país para protestar por la falta de medios y la precariedad que han hecho jirones la educación pública francesa, viejo emblema de la República y del supuesto ascensor social.

El movimiento estalló el pasado 17 de septiembre en un instituto de Créteil, a las afueras de París. Los alumnos bloquearon el centro para denunciar la falta de medios y de profesores y las condiciones insalubres en los centros de las zonas más apartadas, el suyo entre ellos. En pocos días, y sin que el Gobierno lo viese venir, el movimiento se ha extendido por todo el país, incluidas varias universidades.

Esta vez no son los institutos de la capital, sino los centros de la periferia parisina, harta de sufrir la discriminación en el presupuesto público, los que inflaman el debate. A diferencia de otras veces, el estallido ocurre en otoño y no en primavera y no surge como reacción a una nueva reforma. “Lo más parecido ocurrió en 1990″, explica Gérard, profesor de secundaria de un instituto de Saint-Denis. “Y estamos unidos profesores y estudiantes”, insiste.

Los estudiantes denuncian, de forma algo vaga, la escasez de personal, la falta de reemplazo de bajas, las clases de 35 alumnos, los horarios demasiado cargados o el mal estado de los edificios.

El malestar, sin embargo, no se circunscribe a la educación. El descontento también ha comenzado a centrifugar en torno a la crisis energética y al precio de los carburantes en las gasolineras. El próximo 17 de octubre hay prevista una movilización que el Ejecutivo teme que se convierta en la puesta de largo del regreso de los chalecos amarillos.

El ministerio anunció la apertura de “una consulta nacional sobre la enseñanza secundaria”, abierta del 5 al 23 de octubre en la plataforma Afora. “Los estudiantes podrán compartir sus dificultades, expectativas y sugerencias para mejorar su educación”, rezaba un comunicado completamente estéril para aplacar la revuelta. El presidente de la República, Emmanuel Macron, convocó algo más tarde una reunión extraordinaria con el ministro de Educación y el de Interior en el Palacio del Elíseo.

Mientras los estudiantes tomaban la calle, el primer ministro, Sébastien Lecornu, daba explicaciones en el Parlamento de la situación. También sobre la violencia policia, que La Francia Insumisa le acababa de reprochar. El jefe del Ejecutivo rechazó la expresión “violencia policial”, considerando que sugeriría la existencia de “instrucciones políticas de represión policial”. “Es falso, es una mentira”, afirmó. Aunque reconoció que durante las operaciones de mantenimiento del orden “pueden ocurrir accidentes”. Se refería, entre otras cosas, a un estudiante en Lens que perdió una mano al estallarle una granada y otro, que sufrió una herida grave en un ojo.

Lecornu acusó a La Francia Insumisa de aprovechar las protestas para tensionar el país en plena precampaña electoral. Además, les afeó dar a entender que existiría “una intencionalidad y una desproporción deliberada en el uso de la fuerza”, antes de denunciar como una “segunda mentira” el hecho de “insinuar que la policía de la República y los militares de la gendarmería serían racistas”.

Las protestas están siendo canalizadas por el partido de Jean-Luc Mélenchon, muy presente en las periferias urbanas y el único que desfiló este martes con los manifestantes. “¿La verdad? La izquierda tradicional es ya de derechas y LFI es el único partido que está cerca de los estudiantes, de los obreros y de los inmigrantes", apuntaba en la plaza de République Anna, estudiante de la Sorbona.

Mélenchon, aseguró, en declaraciones captadas por las televisiones, que se trata de la mayor movilización juvenil en 50 años y pidió a los participantes “prudencia”. “Es una cosa increíble lo que estáis haciendo, no os dais cuenta. Es el movimiento de juventud más poderoso que se haya visto en Francia en 50 años. Y nadie se atreve a deciros que estáis equivocados, porque tenéis toda la razón”. Una idea que, de algún modo, compartió el alcalde de París, Emmanuel Grégoire, que calificó las protestas de “nobles”.

El Gobierno afronta unas semanas claves sin margen de maniobra. El presupuesto para 2027, que los diputados deberán examinar a partir del 12 de octubre, contempla unos 50.000 millones de euros en medidas de ajuste. La deuda de Francia se encuentra en su nivel más alto desde 1946: 3,5955 billones de euros a finales de junio (121% del PIB).

Un horror

 “Fui un niño abusado con una vida rota. No quiero morirme sin contarlo: la carga ha sido aplastante”, en El País, Eleonora Giovio, Villalonga - 08 oct 2026:

Álvaro Del Cristo Godoy revela, antes de someterse a una eutanasia, los abusos que sufrió en su infancia en el internado San Juan de Dios de Canarias

EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es

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Álvaro del Cristo Godoy tiene 65 años y padece un “dolor crónico no mitigable e irreversible”, según la Comisión de Garantía y Evaluación de la Comunidad Valenciana que ha aprobado su solicitud de eutanasia. La fecha límite elegida por el paciente es el 11 de febrero. “Antes de morirme quiero contar los abusos sexuales y físicos que sufrí cuando tenía 11 años en el internado San Juan de Dios de Gran Canaria: destrozó mi infancia, hizo de mí una persona desconfiada. He vivido con miedo y vergüenza. Fui un niño abusado con una vida rota y no quiero irme con eso dentro, ha sido una carga aplastante todos estos años y todavía, en algunas ocasiones, vuelve el horror a mi memoria. Odié a todo aquel que me rodeara, viví un infierno. Contarlo es una forma de hacer justicia y de dejar de sentirme solo, porque a pesar de estar rodeado de adultos, no había quien me defendiera”, cuenta sentado en la silla de ruedas de su casa de Villalonga, al sur de Gandía en un caluroso día de septiembre. Relata a este periódico haber sido víctima de una violación por parte del hermano Francisco, el encargado de la enfermería; le ayudó, sujetándole, el hermano Calixto, responsable del comedor. Era 1972.

Godoy intentó denunciar formalmente los abusos sufridos ante el obispado de Canarias (2017): les llamó por teléfono y les habló de “tortura y abusos” sin entrar en detalle. Se le dijo que tendría que desplazarse a la sede y ante la negativa de que fueran ellos los que acudieran a su domicilio, la víctima, con problemas de movilidad, asegura que no volvió a saber nada. También les envió “desde la frustración y el rencor” un correo (en enero de 2017) en el que les manifestó la intención de un grupo de víctimas “de repetidos abusos sexuales y físicos” de “hacer público en medios de comunicación” lo que había pasado “en reiteradas ocasiones” en el San Juan de Dios, en Gran Canaria. “Queremos y haremos públicas las imágenes de los maltratadores”, se lee en el mail. Ese correo fue remitido a la orden San Juan de Dios, que a su vez le envió un mail para pedirle más información; no recibieron respuesta de él.

Godoy denunció los abusos ante el Defensor del Pueblo este pasado abril, que le explicó los pasos a seguir para solicitar una reparación. En el mismo periodo los denunció ante la oficina de atención al menor del obispado de Valencia, desde donde remitieron el correo a la propia orden hospitalaria. La encargada de buen trato [figura que se ocupa de garantizar entornos seguros para menores] de la orden le llamó el 28 de abril asegurándole que “estaban haciendo unas averiguaciones” y que “contactarían con él la siguiente semana”. Ante la ausencia de información, Godoy la volvió a llamar el 11 de junio; pidieron más tiempo para “las averiguaciones”. Han pasado cuatro meses y no ha vuelto a tener noticias hasta que este periódico contactó con la orden este lunes para avisar de la publicación del reportaje.

Aseguran que la encargada de buen trato ha tenido “varias conversaciones telefónicas” con él y que tienen pendiente ir a visitarle a su domicilio para “tomarle declaración” y “explicarle cómo solicitar una reparación ante el Defensor del Pueblo”. 24 horas después de la llamada de este periódico, la orden llamó a Godoy para fijar una entrevista presencial.

El internado San Juan de Dios pertenece a la orden religiosa hospitalaria San Juan de Dios y abrió sus puertas en septiembre de 1972 para proporcionar “una atención educativa, asistencial y rehabilitadora a niños con discapacidad o en situaciones de necesidad social”. Godoy cuenta que en el centro había sobre todo niños con secuelas de poliomielitis (uno de ellos denunció en este periódico el infierno de abusos del que fue víctima en el Hospital Infantil San Rafael de Madrid, perteneciente a la misma orden hospitalaria). Según la contabilidad de este periódico, la única existente en España sobre abusos en la Iglesia, constan cinco casos y cinco víctimas en la orden. En el informe del Defensor del Pueblo se mencionaban dos.

Godoy cuenta que su suerte fue la de pasar allí solo media jornada, se iba a casa a dormir. “Yo era un niño aparentemente normal, con un TDAH [Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad] y una enfermedad en la rodilla que no sabían si era tuberculosis ósea o un sarcoma [finalmente con 16 años le diagnosticaron osteocondritis disecante] y era huérfano de padre desde los cinco años. Por eso mi madre accedió a matricularme en la ciudad de San Juan de Dios en 1972″, relata.

Los primeros días cuenta que vio algo que la aterrorizó. “Jugando al escondite vi al hermano Francisco haciéndole una felación a un niño de unos cuatro añitos. No era capaz de distinguir el alcance de lo que estaba sucediendo, pero me dio miedo. Procuraba evitar ir a la enfermería, porque él era el responsable y siempre me decía que el protocolo era que me hiciera un chequeo. Durante algún tiempo lo esquivé”.

Pero un día, rememora, el hermano Francisco [los hermanos de la orden son los que han profesado votos, y en este caso temporales, pero no son necesariamente sacerdotes] le cogió entrando al aula, en la puerta contigua a la enfermería. “Me obligó a entrar, tenía muchísimo miedo. Me hizo quedarme en calzoncillos y acostarme en la camilla. Él sabía que era huérfano y trataba de hacerme sentir seguro: que era un sustituto de mi padre, que el amor que sentía por mí era igual que si fuera mi padre, y que tenía que estar relajado, porque tenía que analizar mi cuerpo. Mientras hablaba me acariciaba los muslos”.

El relato prosigue así: “Cuando me di cuenta, ya estaba bajándome el calzoncillo, y llevando a cabo una pequeña masturbación, a la cual no hubo reacción, ni erección, yo ni siquiera tenía todavía despertada esa sensibilidad. Empezó a hacerme una felación. Rompí en llanto. En aquel momento entró el hermano Calixto. Intenté aprovechar la ocasión para levantarme y vestirme, pero los dos me sujetaron con fuerza. Esto no me he atrevido a contarlo nunca a nadie: al obispado dije que afortunadamente no me penetraron, pero no fue así. Siempre lo he ocultado por vergüenza, miedo y porque me sentía humillado. La realidad es que el hermano Francisco me penetró. Gritaba que me soltaran, pero el hermano Calixto me apretaba la cabeza contra la camilla”.

Le salvó, afirma, la alarma de un simulacro de incendio. “No sabría decir si en esa camilla estuve tres segundos o tres minutos, perdí la noción del tiempo. Me salvó la alarma, empezaron a abrirse las puertas de las aulas y a salir niños. ‘Vístete’, me ordenaron”.

Antes de salir, rememora lo que le dijo el hermano Francisco: “Esto forma parte del deseo de Dios y tiene que quedar entre nosotros. Si lo compartes con alguien, Dios se va a enfadar contigo y puede pasarle algo malo a tu familia. Salí de ahí ahuyentado y me escapé del colegio”.

Al día siguiente, al volver, dice que recibió la paliza “más grande” de su vida. “Patadas y puñetazos delante de otros niños. Fue Francisco. Me rompió unas costillas, la nariz, y me tiró por una ladera de tres metros. Yo usaba bastones para caminar y me fui hasta mi casa con ellos. Ni siquiera tuve la oportunidad de poder contarle a mi madre lo que me estaba sucediendo, porque a ella ya la habían llamado del centro y le habían dicho que era un niño muy malo, que insultaba a todo el mundo, que pegaba a otros niños. Cuando traté de explicarle la verdad, me pegó dos bofetones. No fui a que me viera un médico”.

Lo de las costillas rotas que le perforaron un pulmón dice que se lo comunicaron los médicos muchos años después cuando se sometió a una de sus muchas operaciones de espalda.

Cuenta que hubo otro intento de forzarle a entrar a la enfermería pero que fracasó. También relata haber sido víctima de violencia física en el comedor. “Yo me fugaba de allí porque la comida me parecía una bazofia. Pero entre Francisco y Calixto me la metían en la boca a base de golpes: hacían palanca con una cuchara entre mis dientes y me retorcían los brazos”.

Uno de sus compañeros en aquella época, que pide mantener el anonimato, cuenta en conversación telefónica que fue víctima y testigo de abusos del hermano Francisco. “Le veía entrar por la noche en la habitación y veía como se acostaba en la cama del chico de enfrente. Yo me hacía el dormido. A mí, un día, me sentó en sus rodillas, se masturbó con mi mano. Me daba besos en la boca, yo la mantenía cerrada para que no me penetrara con la lengua. Conmigo no pasó de esa vez porque ya después me escondía”.

Godoy se quedó en el centro unos meses más. No se atrevió a contar los abusos sufridos a nadie. Pero una vez fuera de allí, ya con 16 años e ingresado en el hospital para la operación de rodilla, asegura que el que era director del centro fue a visitarle. “No le detallé lo del abuso sexual porque me sentía intimidado y asustado. Pero sí le dije que el hermano Francisco me había dado una paliza y que tocaba a los niños y abusaba de ellos. Me dijo que no lo interpretara así, que el hermano Francisco simplemente era cariñoso. Hasta me pidió que volviera al San Juan de Dios, me negué y le dije que iba a matar al hermano Francisco. Me contestó que él ya no estaba, que le habían destinado a África”.

La orden asegura que, efectivamente, estuvo destinado a Camerún, donde permaneció “más o menos ocho o nueve meses”. Preguntados por el motivo del traslado, dicen desconocerlo porque “no figura en las fichas”. Tampoco figura el motivo por el que, el 20 de diciembre de 1977 “Francisco S. M.” deja de pertenecer a la orden. “No se le renuevan los votos y se le comunica”. Tampoco tienen conocimiento de si sigue vivo. De Calixto, dicen, “no están autorizados a dar más información” y aseguran que Godoy únicamente les contó que “le forzaba para comer”; algo que entienden se hacía porque “eran personas frágiles que necesitaban alimentarse”.

Y añaden: “Lo que sí sabemos es que no nos constan más denuncias. Muchas veces no podemos esclarecer hechos del pasado porque no hay testigos o no queda registro de determinadas conductas, pero nuestro compromiso es atender y acompañar a las víctimas y reparar el daño que sufrieron”.