domingo, 30 de mayo de 2010

Prejuicios cognoscitivos

"¿Por qué somos tan ilógicos?, Jenny Moix, El País, 30-V-2010

Nos creemos muy racionales, pero la mente nos tiende trampas a cada paso. Cuidado con hacer afirmaciones tajantes, porque a menudo sacamos deducciones extrañas.

Imaginemos que vamos al médico y nos puede informar sobre nuestra enfermedad de dos maneras: 1. El 80% de las personas se curan. 2. El 20% mueren. ¿Cuál de las dos elegiríamos? En general, los humanos preferimos la primera, pero a un ordenador le daría absolutamente igual porque ambas contienen exactamente el mismo mensaje.

“¿Cómo es posible que en las rebajas todavía cuelen los precios de 19,90 euros o 39,90 euros, si sabemos que es una estrategia de ventas? Si alguien nos diera a elegir entre dos números de lotería: 44.444 o 63.425, ¿a que escogeríamos el segundo?”

Este tipo de sesgo se denomina enmarcamiento. Twersky y Kahneman lo acuñaron para denominar cómo las personas responden de manera diferente a descripciones distintas, pero objetivamente equivalentes.

En 1982 se llevó a cabo una investigación en Estados Unidos que mostró que los cirujanos (como humanos que son) también sucumben al efecto del enmarcamiento. Los participantes en el experimento, basándose en datos clínicos reales, informaron sobre una intervención quirúrgica de una determinada manera a un grupo de ellos y de otra distinta a un segundo grupo. Concretamente, se les dijo esto: “La supervivencia media para esta intervención es del 93%”. “La mortalidad media para esta intervención es del 7%”. Los cirujanos informados en positivo (sobre la supervivencia) se mostraron más dispuestos a recomendar esta operación a sus pacientes.

Si fuéramos lógicos, no debería haber diferencias. Pero las hay.

El enmarcamiento lo podemos ver cada día si analizamos periódicos de distinta tendencia política. Los mismos datos son presentados de manera opuesta. ¿Cómo interpretamos esos datos? Si nos anuncian que un 55% de los españoles están a favor de la medida X, nuestro cerebro lo resume y se queda con la idea de que la mayoría de los conciudadanos están a favor. Este reduccionismo se debe a un tipo de economía mental, o dicho de otra forma, de pereza mental. No nos paramos a pensar que el 45% de los españoles están en contra.

Además del enmarcamiento, veamos otros fenómenos ilógicos.

El orden de las palabras. El orden de los factores… sí altera el producto

Existe un tipo de experimento en el que se presenta, a dos grupos de personas, una descripción de un supuesto individuo con los mismos adjetivos, pero con el orden cambiado. Una es: “Pedro es inteligente, habilidoso, impulsivo, criticón, empecinado y envidioso”. La segunda: “Pedro es envidioso, empecinado, criticón, impulsivo, habilidoso e inteligente”. ¿A quién caerá mejor Pedro?, ¿a los que han leído la primera o la segunda? Normalmente, los sujetos que leen la primera descripción puntúan mejor a Pedro. Cuando leemos o escuchamos información, no lo hacemos de forma pasiva; nuestro cerebro, de manera automática, va anticipando lo que vendrá a continuación. Si el primer adjetivo es positivo, prevemos inconscientemente que lo siguiente también lo será, y si no lo es, lo matizamos automáticamente para que se acerque lo más posible a nuestra primera impresión.

Si no lo hemos hecho nunca, es interesante reflexionar un rato sobre la palabra pero. Supongamos que tenemos un jefe y nos dice: “Me gusta mucho tu trabajo, pero eres impuntual con las entregas”. O bien: “Eres impuntual con las entregas, pero me gusta mucho tu trabajo”. ¿Qué nos gustaría más? Sin duda, el segundo comentario. Nos está diciendo exactamente lo mismo, pero cuando hay un pero, el énfasis siempre lo ponemos en la parte final.

Así que vayamos con mucho cuidado con los peros. Si alguien nos explica un problema y al acabar le decimos: “Te entiendo, pero…”, ¿se sentirá comprendido? Pues no mucho. Quizá podríamos cambiar el pero por un y, por ejemplo: “Te entiendo y, además, pienso…”. O simplemente cambiar el orden, darle nuestra opinión, y al final, “pero te entiendo”. Pequeños matices de grandes resultados.

Daltonismo numérico. “Una pizca de probabilidad tiene tanto valor como una libra de quizá” (James Thurber)

Al igual que las palabras, los números también los interpretamos de forma curiosa. Los estudios demuestran que, bajo un cierto límite, las probabilidades nos parecen equivalentes. Por ejemplo, nuestro cerebro interpreta igual una probabilidad del 8% y otra del 1%. Asimismo, nuestra ilógica con los porcentajes la podemos detectar en el hecho de que preferimos que la probabilidad de que nuestro avión se estrelle sea de 0,000001 (1/1.000.000) que de 0,0000009 (9/10.000.000). En este caso, lo de menos es el resultado, la elección depende simplemente de que en el primer supuesto hay un 1 en lugar de un 9, y por este motivo la probabilidad nos parece menor.

La trampa numérica más cotidiana en la que caemos es la de las rebajas. ¿Cómo es posible que la estrategia de la camisa de 19,90 euros o el pantalón de ¡sólo 39,90 euros! todavía cuele? No somos tontos y sabemos perfectamente que es una estrategia de ventas y que, en realidad, si el producto cuesta un céntimo menos no influirá en nuestra decisión. No obstante, parece que sí lo hace, pues de lo contrario esta táctica ya no se utilizaría.

Conclusiones erradas. “Vivimos en la era de la televisión. Una sola toma bonita ayudando a un viejo dice más que todas las estadísticas sanitarias” (Margaret Thatcher)

Cuando extraemos una conclusión de cualquier tema, lo hacemos basándonos en la información que tenemos más accesible. Si nos preguntan si consideramos más probable que una palabra inglesa empiece por la letra k o que tenga una k en la tercera posición, probablemente afirmaremos que son más numerosas las palabras que empiezan por k. Sin embargo, existen alrededor de tres veces más vocablos con una k en tercera posición. Nuestra respuesta se basa en procesos que tienen que ver con los mecanismos de nuestra memoria. Debido a ellos nos resulta más fácil recuperar y recordar las palabras por las letras que empiezan que por cualquier otra incluida en ellas. Las palabras que empiezan por k son más accesibles, pero eso no significa que realmente sean más abundantes.

¿Y si nos preguntan si en España hay más muertes por suicidios que por accidentes de tráfico? En general, contestamos que hay más muertes en las carreteras, aunque en realidad no es así. Nuestra respuesta se debe a que se informa muchísimo más de las muertes por accidentes. Los suicidios suelen ser silenciados.

Las estadísticas no tienen nada que hacer comparadas con lo que ven nuestros ojos. Aunque nos informen del elevado porcentaje de muertes por cáncer de pulmón debidas al tabaco, si nuestro tío Paco, de 89 años, ha fumado toda la vida como un carretero y está como un roble, ¿qué conclusión sacamos?

Deducciones sesgadas. “Saltar rápidamente a conclusiones rara vez conduce a felices aterrizajes” (S. Siporin)

Supongamos que se ha realizado un estudio sobre las familias españolas que tienen seis hijos y se ha comprobado que una de cada tres tienen tres chicos y tres chicas. Sigamos imaginando y pensemos que analizamos el orden de nacimiento de los hijos. ¿Qué orden creemos que es más probable?

1. Mujer, hombre, hombre, mujer, hombre, mujer.

2. Hombre, hombre, hombre, mujer, mujer, mujer.

La primera opción es más típica o representativa de un orden al azar y por ello se suele contestar que es la más probable. Sin embargo, las dos secuencias son igualmente probables estadísticamente hablando.

El mismo fenómeno pasaría si alguien nos diera a elegir entre dos números de lotería: el 44.444 o el 63.425. ¿A que escogeríamos el segundo? El primero nos parece menos probable, porque una cifra con todos los números iguales es menos representativa, menos típica.

Nos explican que Juan es un chico delgado, lleva gafas, es licenciado en Historia y le encanta leer. Y luego nos preguntan si creemos que es bibliotecario o camarero. Si tuviéramos que apostar, la mayoría diríamos que es bibliotecario, tal como lo demuestran muchas investigaciones. Nuestra respuesta se vuelve a basar en lo que nos parece más representativo o típico. Sin embargo, tendríamos más probabilidades de acertar si apostáramos a que es camarero, simplemente porque existen muchos más camareros que bibliotecarios en nuestro país.

Imaginación contra la lógica. Cuando el río suena… quizá no lleve agua

El 28 de diciembre, una amiga me llamó por teléfono para contarme un suculento cotilleo. Había pillado in fraganti, muy acaramelados, a un amigo nuestro, casado, con una amiga divorciada. Me sorprendió muchísimo porque son dos personas de ambientes muy diferentes y que aparentemente no encajan. Así que solté el típico “¡No me lo puedo creer!”. Entonces ella me ofreció todo lujo de detalles que mi mente recreó en profundidad. Al final, riéndose, me dijo que era una completa inocente. Entonces, caí en la cuenta de la fecha en la que estábamos.

Lo curioso de la anécdota es que, aunque sé que no es verdad…, no sé…, ahora no me sorprendería tanto encontrarlos juntos.

Lo que me pasó lo describe a la perfección Massimo Piattelli, autor de Los túneles de la mente: “Los experimentos encuesta, e incluso los casos reales de la vida, nos han demostrado mil veces cómo una historia plausible y bien explicada puede hacer que consideremos objetivamente probables acontecimientos a los que minutos antes no hubiéramos concedido ni la más mínima probabilidad”.

Causalidad donde no la hay. “La vida es el arte de sacar conclusiones suficientes a partir de datos insuficientes” (Samuel Butler)

Nuestra mente tiende a ordenarlo todo. El caos nos incomoda e intentamos darle sentido y explicación a lo que ocurre. Podemos encontrar una causa a meras coincidencias. Y al hacerlo, algunas veces incluso podemos caer en el pensamiento mágico. Por ejemplo, a interpretar hechos a través de un supuesto orden cósmico o de ondas invisibles. No entremos en las creencias espirituales de cada uno, en este terreno sería absurdo analizar cuáles son más lógicas. Lo que puede resultar ilógico es recurrir a ellas para explicar hechos que pueden ocurrir muy probablemente por simple azar.

¿Cuál es el número mínimo de personas que hay que reunir en una habitación para que haya una probabilidad superior al 50% de que coincidan los cumpleaños de dos de ellas en el mismo día del año? Una respuesta clásica es 183, pero no. La respuesta exacta es ¡24! Las coincidencias son mucho más probables de lo que nos pensamos.

Como muy bien afirma el biofísico y químico Massimo Piattelli: “La razón no es una facultad congénita que actúa en nosotros de manera espontánea y sin esfuerzo”. Así que, para ser un poco más lógicos, debemos esforzarnos mucho, aunque nunca lo vamos a conseguir del todo.

Pero siempre nos queda ser humildes con nuestras deducciones y dejar a un lado nuestras afirmaciones tajantes.

Ideas razonables

1. Películas

– ‘Medianoche en el jardín del bien y del mal’, de Clint Eastwood.

– ‘Volver’, de Pedro Almodóvar.

– ‘Conspiración’, de Richard Donner.

– ‘Babel’, de Alejandro González Iñárritu.

2. Libros

‘Los túneles de la mente. ¿Qué se esconde tras nuestros errores?’, de Massimo Piattelli. Crítica, 2005.

– ‘El curioso incidente del perro a medianoche’, de Mark Haddon. Salamandra, 2004.

Colombia, donde la esperanza es imposible

"Dos matemáticos y un delfín", Héctor Abad, El País 29/05/2010

Si bien en Colombia no existen los títulos nobiliarios, casi siempre hay algo dinástico en nuestras elecciones presidenciales. En ellas suelen participar -y casi siempre ganan- hijos o nietos de ex presidentes de esta aristocrática república tropical. En las de este domingo participan Germán Vargas Lleras, nieto del ex presidente Carlos Lleras, y Juan Manuel Santos, primo hermano del actual vicepresidente, Francisco Santos, y además sobrino nieto de Eduardo Santos, presidente del año 1938 al 1942. Si en Colombia hubiera nobleza, Juan Manuel Santos sería, no digamos un duque, pero sí un barón o un vizconde, o cuando menos un caballero de la industria, gracias al diario El Tiempo, el periódico con más circulación del país, cuya propiedad ahora comparte la familia Santos con el Grupo Planeta. El Tiempo, sobra decirlo, apoya abiertamente la candidatura de su antiguo dueño, que se precipitó a vender sus acciones hace pocas semanas.

Según las encuestas, Juan Manuel Santos debería ganar la primera vuelta este domingo, por encima de Antanas Mockus, el candidato del Partido Verde. Santos presenta su nombre por el Partido de la U. Esta U, aunque no se lo diga, es solapadamente la U del apellido del presidente Uribe. Casi nadie sabe que su nombre oficial es "Partido de la Unidad Nacional". No, para el común de las gentes la U es la inicial de Uribe. En Colombia, por asuntos de hipocresía electoral, el presidente en ejercicio no puede tomar partido por ningún candidato, pero la ley se incumple haciendo trampa por debajo de la mesa. Santos, para burlar la norma, y asesorado por un consultor venezolano experto en trucos electorales (J. J. Rendón) contrató avisos radiales con un imitador de la voz de Uribe. La voz dice que lo apoya. Cuando se le pregunta si no le parece que esto es un acto deshonesto y una burla a la ley, Santos contesta que es tan solo "una picardía".

En mi país, desde los tiempos coloniales, las burlas a la norma (evadir impuestos, saltarse la fila, presentar como guerrilleros muertos en combate a pequeños delincuentes comunes) se ven como picardías graciosas, propias de pícaros casi literarios en la dura tarea de sobrevivir en un entorno hostil. Es de este tipo de "picardías" (y de otras aun más graves) de las que estamos hartos muchos colombianos. Y a este hartazgo se debe el ascenso prodigioso que han tenido en las últimas semanas un par de candidatos excéntricos. Se trata de dos doctores en matemáticas que resolvieron hacer una alianza electoral cuya bandera es elemental: respeto por las normas, honradez, legalidad.

Algunos les dicen "el binomio de oro"; otros, "la fórmula matemática". Se trata de Antanas Mockus (licenciado en Matemáticas y Filosofía en la Universidad de Dijon y doctor honoris causa de la Universidad de París) y de Sergio Fajardo (Ph.D en Lógica Matemática por la Universidad de Winsconsin). Su diploma político, sin embargo, es más importante: convirtieron a dos de las ciudades más violentas y desprestigiadas de la tierra, Medellín y Bogotá, en dos ciudades que hoy, con todos sus defectos, son un ejemplo para América Latina. Un solo dato: después de Mockus la violencia en la capital de Colombia se redujo en dos tercios. Con Fajardo, Medellín pasó de 6.500 homicidios anuales (una cifra de país en guerra) a 650. No fueron milagros: fueron actos de inteligencia y coraje. Un ejemplo entre muchos: Fajardo dedicó el 40% del presupuesto municipal a la educación de los más pobres. Su consigna: "la vida es sagrada."

La fórmula matemática consiste en que, en caso de ganar, Antanas Mockus sería el presidente y Sergio Fajardo, vicepresidente y ministro de Educación. No son dos profesores despistados sino dos ciudadanos ejemplares que se hastiaron de la política corrupta, de la violencia mafiosa, guerrillera o paramilitar. No son dos soñadores con la cabeza en las nubes sino dos hombres con los pies en la tierra que han demostrado que saben administrar con eficiencia y pulcritud los recursos públicos. Con ellos están otros dos ex alcaldes de Bogotá con mucho prestigio: Enrique Peñalosa y Luis Garzón. De Peñalosa se recuerdan las mega-bibliotecas que construyó en los barrios populares de la ciudad; de Garzón, su exitoso plan de "Bogotá sin hambre", que les dio desayuno a los niños de todos los colegios populares, muchos de los cuales iban a la escuela sin haber probado bocado. A la sombra del Partido Verde estos cuatro ex alcaldes de las dos ciudades más importantes de Colombia han hecho una campaña prodigiosa que nos tiene soñando en un país más amable, menos iracundo.

Cuando sus porcentajes en las encuestas eran bajos (Fajardo el 9%, Mockus el 5%) los demás candidatos (la ex embajadora Noemí Sanín, el liberal Rafael Pardo, el ex guerrillero Petro, candidato de la izquierda) los veían como un fenómeno marginal de opinión, con asiento en las universidades y en la clase intelectual. Pero desde que Fajardo adhirió generosamente a la candidatura de Mockus, con la tesis de que "dos matemáticos no suman, sino que multiplican", las posibilidades del Partido Verde han subido como espuma y hoy están empatados con Santos, el delfín de Uribe. Mockus y Fajardo le han aportado además a la campaña una dosis grande de cordialidad, de ironía y buen humor. No usan los ataques personales, las mentiras, las descalificaciones desdeñosas. Su estilo es amable porque en Colombia muchas veces la violencia física empieza con violencia verbal. Su cordialidad es desarmante.

Santos y Sanín son los candidatos del viejo establecimiento. Nunca han sido elegidos por voto popular, siempre nombrados por los mandatarios de turno. Han trabajado en gobiernos conservadores, liberales, uribistas... Ellos mismos han estado afiliados a distintos partidos o movimientos independientes. Son veletas de la política, capaces de las más grandes volteretas ideológicas con tal de adaptarse al gobernante de turno y conservar su porción de poder. Ambos fueron enemigos de Uribe, pero terminaron trabajando para él. "El que no cambia de opinión cuando cambian las circunstancias es un idiota", declaró Santos, sin parpadear, y sin ver en esto ni la sombra de lo que significa: oportunismo político. Noemí Sanín pasó de denunciar a Uribe como paramilitar, a ser su embajadora en España.

El escenario más probable este domingo es que Santos y Mockus sean primero y segundo, con lo cual pasarán a la segunda vuelta, el 20 de junio. La propaganda negra ya intenta hacer ver a Mockus como alguien cercano a Chávez, simplemente porque no se le enfrenta con la furia verbal de los demás. Pero pocas cosas más distintas, en talante, en ideología y en políticas, que el viejo rector de la Universidad Nacional y el coronel golpista convertido al "socialismo del siglo XXI". Será muy difícil que Mockus gane en una segunda vuelta.

El delfín Santos tiene a Uribe, tiene a los caciques, tiene la maquinaria de su partido. Cuenta incluso con el apoyo oculto de lo peor: los ex paramilitares y mafiosos de la droga, reciclados en impresentables movimientos políticos regionales. Tan impresentables son, que lo apoyan en silencio, sin poderlo decir abiertamente porque serían desautorizados por el candidato. En eso consiste también la picardía: en recibir el apoyo de los más corruptos, pero sin dejarlo saber en público.

A todo esto se oponen Mockus y Fajardo, con la sola arma de la razón y de las razones. No sabemos si será suficiente. La victoria de estos excéntricos sería un salto al vacío, dicen los más cercanos al presidente Uribe. ¿Dos profesores de matemáticas al gobierno de un país tan complejo? ¿Por qué no? Ya demostraron, en dos de las ciudades más complejas del mundo, que el problema de gobernarlas se podía resolver. Sería muy curioso que en Colombia se realizara el sueño de Platón: un filósofo al poder.

Héctor Abad Faciolince, escritor colombiano, es autor de El olvido que seremos (Seix Barral)

sábado, 29 de mayo de 2010

Levantarse uno mismo por las mañanas como el Barón de la Castaña

Me siento a escribir con la cabeza vacía. Me he despertado, o más bien se ha despertado en mi lugar, un dispositivo meramente automático. No tengo nada que decir, salvo unos cuantos chistes que se me ocurrieron ayer. Se hace camino al andar, pero no ando. Ahora mismo tengo delante una serie de rutinas preparatorias que debo realizar como todos los sábados, pero no tengo combustible. Si no añado algo de cafeína, teína o venlafaxina al autorrío de mi sangre, no me pongo en marcha, no estoy ocurrente, no hago nada. Soy un peso muerto al que le discuten las tripas (el colon con el ileón, el duodeno con el delgado); lo podría escribir mejor, pero no tengo ganas de escribirlo mejor. La única metáfora que me viene a la mente para describir este estado es el de una alfombra sucia de piel humana que se ha pisado mucho. A media distancia hay un programa de espectativas que tengo que cumplir este sábado, y no me siento dispuesto ni siquiera a recordarlas. A pesar de todo, me rebelo contra esta aplastante indiferencia. Ayer descubrí varias correcciones para mi edición de Calderón, pero no tengo ganas de hacerlas. Debo poner los libros en las nuevas estanterías que vinieron ayer, pero no sé qué libros, no quiero pensar cuáles. Tengo que quitarme el pijama, ducharme, vestirme para subir el suministro que ha ido a realizar mi mujer, revisar el correo electrónico, escribirle a mi hija mayor cuatro temas de lengua y literatura resumidos para la selectividad -Javier, envíame lo de Filosofía-, ver el partido de Nadal a las cuatro, leer los periódicos, escribir este blog... Y elaborar otro programa para mañana. La salida a esta situación es una cápsula de venlafaxina, pero la suelo tomar con algo de cafeína o teína, y yo qué sé cuantas cosas más acabadas en -ina. No hay hasta que la traiga mi mujer, que ha salido al mercadillo. Tenía que haberme ido con ella, pero no he podido porque ni siquiera se me ha ocurrido ni ella me ha despertado, aunque yo ya estaba despierto. Por tanto, tendré que tomarla con agua, aunque eso rompa, o descomponga, la costumbre rígida y mecánica, el prejuicio, la manía, el molde de todos los días. Es sólo un desnudo acto de voluntad y de resistencia, detrás del cual vendrán encadenados otros muchos, y eso es lo que voy a hacer y lo que deberían hacer muchos otros en mi situación de enfermo que niega estar y, sobre todo, ser enfermo. Pero cuesta. Y el primer paso de ese acto de voluntad es dejar de escribir este post.

viernes, 28 de mayo de 2010

Un precioso país lleno de autopistas vacías

Un precioso país lleno de autopistas vacías (artículo de José Ignacio Torreblanca en El País, 24/5/2010)

Los países son como los ordenadores: necesitan tanto unas buenas infraestructuras (el hardware) como personas capacitadas para obtener el máximo rendimiento de ellas (el software). Como cualquier usuario de informática sabe, de nada sirve comprar el último ordenador disponible en el mercado si uno no reserva el suficiente dinero para adquirir los programas informáticos que lo harán funcionar. Pues igual que un ordenador sin programas no es más que una caja tonta, cabe preguntarse si un país que tenga el mayor número de kilómetros de vías de alta velocidad de Europa y, a la vez, más de cuatro millones y medio de parados y un gasto ridículo en innovación y desarrollo, es también una caja tonta.

En el año 2009, España no solo invirtió en infraestructuras el triple que Alemania (1,79% del PIB frente a 0,69%), sino que como hemos conocido por boca del propio Ministro de Fomento, esas inversiones se realizaban sin “el análisis de la previsión de la demanda para valorar la viabilidad económica de las obras o el estudio de las necesidades de mantenimiento”.

Así que mientras que el Gobierno se gastaba una parte de los 17.200 millones anuales de presupuesto para infraestructuras en lindezas como una doble entrada de alta velocidad a Galicia o Cantabria, España seguía sin una red pública de educación infantil (0-3 años), contaba con una red de escuelas de Primaria que en su mayoría datan de los años sesenta, soportaba un fracaso escolar del 30% en la Educación Secundaria Obligatoria, disponía de una Formación Profesional víctima de un abandono histórico, no contaba con ninguna de sus 77 universidades entre las primeras 150 del mundo y se conformaba con unos servicios de empleo incapaces de gestionar de forma ágil y flexible el reciclaje formativo de los desempleos para orientarlos a nuevos empleos.

...Haría falta un estudio en profundidad para ver cómo y por qué se han asignado las prioridades de gasto en este país, pero el resultado es claro: mucho hardware y poco software (y, por añadidura, poco gasto social).

Si España quiere tener algún futuro, debería revisar aún más profundamente sus prioridades de gasto y sus actitudes hacia la educación. De lo contrario, seguirá siendo ese país que un ex ministro de Exteriores alemán describió irónicamente como “un precioso país lleno de autopistas vacías”

La otra cara de la burbuja inmobiliaria

RAMÓN LÓPEZ, (Catedrático de Planeamiento Urbanístico en la Escuela de Arquitectura.) - Madrid - 28/05/2010

Magnífico el artículo de José Ignacio Torreblanca (EL PAÍS, 24 de mayo). Un país que presume de tener más kilómetros de autopistas y de AVE por millón de habitantes que nadie y que ha construido durante años más viviendas que toda Europa central junta tiene bastante de caja tonta, es como un ordenador de última generación sin programas y con un usuario digitalmente analfabeto.

La otra cara de la sobreinver-sión en infraestructuras no es desde luego hacer el país más competitivo o más eficaz, sino simplemente apoyar el despliegue de la sobreurbanización de la costa y de las periferias próximas y lejanas de sus áreas urbanas y metropolitanas. Ambos excesos, el boom de las infraestructuras y el del ladrillo, pueden verse como dos caras de la misma moneda: enterrar la inversión pública y el ahorro privado -y buena parte de la deuda exterior- en bienes improductivos, al menos a partir de un cierto nivel que hemos sobrepasado hace al menos una década.

Se recorta el presupuesto de Innovación y Desarrollo, se escatima en educación técnica y superior o en gasto social, pero se pretende seguir construyendo cientos, si no miles, de kilómetros de autopistas infrautilizadas, se exige que Santander y Teruel estén directamente conectados por AVE y se permite clasificar y urbanizar suelo para centenares de miles de nuevas viviendas a decenas de kilómetros de Madrid. El perfecto retrato de un modelo de desarrollo anticuado e insostenible.

Pero en cuanto se suavice la crisis insistiremos en él, sea quien sea el partido que ocupe el poder. Recordemos que el PEIT (Plan Especial de Infraestructuras del Transporte) del PSOE es un calco del PEIT que en su día aprobó el PP, y la costa andaluza, de algún modo, un remedo marítimo de los secarrales periféricos madrileños o vallisoletanos.

jueves, 27 de mayo de 2010

Que parezca un accidente

Es el título de un blog educativo que un profesor de historia ha creado para sus alumnos. Algunas de sus categorías son interesantes, como "Malos de la historia", trabajos de alumnos etcétera. Está aquí.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Por fin terminé la edición de Juan Calderón

Sí, aleluya. Tres meses investigando y leyendo y traduciendo librotes en inglés y francés, la mayoría sacados de Internet Archive y Google books. Al revisar mi primera edición de la Autobiografía de Juan Calderón, han asomado algunos de sus defectos, que son más bien carencias; por ejemplo, algunas citas que me quedaron por señalar y anotar y otras mal traídas. Creo que ya no falta ni una. Algunos descubrimientos me han sorprendido, por ejemplo la gran relevancia, simpatía y recuerdo que despertaron los descendientes de Calderón, en particular el pintor Philip Hermógenes ("soy hijo de español y francesa; por tanto, soy inglés") y el eslavista, dramaturgo, narrador y erudito George Leslie Calderón, (herido en la primera batalla de Yprés, por lo que se consolaba haciendo punto, labor en la que tejió una colcha con el escudo familiar de los calderos y cuyo cadáver no fue encontrado en la batalla de Gallipoli) por no hablar del arquitecto Alfred (que terminó construyendo edificios en Canadá) y del pintor William Frank. Todos estos han dejado una tremenda estela de recuerdos en toda suerte de memorias inglesas, que podido encontrar y leer, pero hay alguna, como la de John T. Betts, que no he podido alcanzar de ninguna manera a causa de su rareza y elevadísimo precio. Otro elemento interesante ha sido descubrir el origen murciano de su condillaquismo (Musso y Valiente, Campos) y el portugués de su spinozismo. También he documentado la biografía de otros personajes que aparecerán en la escena por primera vez; numerosos detalles desconocidos enriquecerán ahora mismo la biografía de Calderón, como por ejemplo el gran papel de Duprat Mérigon, que se casó en segundas nupcias con la esposa de Calderón Marguerite y en cuya academia enseñó. Por otra parte, he resuelto de una vez por todas el misterio de la famosa edición del Nuevo testamento de 1858 y otros problemas biográficos, y en el curso de la investigación me ha salido otro tema, gigantesco, por investigar, relativo a un erudito manchego desconocido que voy a tener que reivindicar antes de que me sorprenda la muerte. He consultado fuentes hasta ahora no utilizadas para la biografía de Calderón, como una biografía de Henri Pyt etcétera. También han aparecido traducciones inéditas de su biografía, una al francés y dos traducciones al inglés, entre estas últimas una de James Thomson. He rectificado a Menéndez Pelayo, porque hoy podríamos considerar a Calderón, más que un protestante liberal, un teólogo revivalista del Réveil protestante pietista. Todos sus amigos franceses pertenecían a esa esfera, al menos. En cuanto a su gramática, existe actualmente bastante bibliografía, pero creo que la que lleva la razón es la que piensa que su método está claramente inspirado en el lógico-gramatical de Du Marsais, al que se solía considerar principalmente como retórico. No se le puede considerar como filósofo estrictamente hablando, pera era alguien con conocimientos muy extensos en esta materia, sobre todo en lo que toca a la filosofía de la IIustración escocesa y francesa y de los ideólogos o materialistas. Como teólogo también era aficionado a los escoceses y a los suizos. Creo haber localizado un manuscrito autógrafo de la Autobiografía, que está en Francia pero no he podido consultar (nadie salvo yo mismo me paga mis investigaciones). En fin, creo que el trabajo ha salido francamente interesante, gracias a toda la bibliografía especializada que he podido consultar gracias a Internet. Aparte de mi biografía, de un estudio de su obra y de una completa y actualizada bibliografía, edito la Respuesta de un español emigrado a la carta del padre Areso, la Autobiografía de Calderón con nuevas notas y con traducción de nuevos textos desde el francés y el inglés y una selección del Cervantes vindicado. Tuve que vencer mi displicencia para poder terminar este encargo, pero creo que ya lo puedo dar por finiquitado. Y ahora, a escribir otro libro.

El final de Perdidos (Lost)

Actualmente hay (que yo sepa) unos tres linajes de frikis: los de la Guerra de las Galaxias, los de El señor de los anillos y los de la serie Lost; a lo más que llego es a aficionadillo de Lost, incluso era partidario de la Teoría del backgammon, pero me di el madrugón y a mí no me parece que esté tan mal; las respuestas sólo conducirían a más preguntas. De todas formas alguien con un sardónico sentido del humor, Caronte, que siempre está por medio, como los jueves, se ha imaginado que Hitler ha visto el episodio final y, tomando una famosa secuencia de la última película de Tarantino y añadiéndole unos subtítulos en español al alemán, le ha salido algo redondo y con lo que la gente se está mondando de risa. Se emplaza aquí.

Justicia impositiva

Es lógico que los más ricos, siempre más compuestos y repuestos, paguen más impuestos, y es lógico porque tienen mayor capacidad de defraudar a hacienda y comprarse no ya abogados, sino jueces, políticos, policías, auxiliares de prisión, criminales y hasta a la madre que los parió y la abuela que los crió, como sabe cualquiera que les haya llevado las cuentas o tenga un contrato con ellos; siempre prefieren la contabilidad ingeniosa y paralela, los contratos informales y todas esas cosas con tal de no pagar un duro y seguir siendo ricos; es, pues, no sólo lícito, sino completamente ilícito y obligado hacerles pagar hasta por respirar (y aun ahogarlos con un almohadón). Y si se creen partidarios de la moral, que empiecen por quitarle esa legitimidad (de legi-timo) moral al paraíso moral que son los paraísos (o parasismos, parasímismos, para-ellos) fiscales, donde lavan la mierda/dinero de sus gruesos intestinos tanto quienes defraudan a Hacienda como los que matan por tener hacienda con la droga, la prostitución, la explotación y el asesinato. ¿Será que son los mismos marginales, que no marginados sociales, ricos y delincuentes? No hay mucha diferencia, la verdad, entre los que atracan los bancos desde fuera y desde dentro, y con mucha frecuencia incluso están bien compinchados. Y si no, que lo digan los que no dicen nada, o dicen menos de lo que saben, como yo, por ejemplo, y eso que me tengo por ingenuo.

sábado, 22 de mayo de 2010

Libros y viajes

Fuimos a Madrid a ver a nuestros galenos. Yo fui al cabecero, mi mujer a que le estudiaran cómo hacerle un pezón nuevo, y ambos al Ramón y Cajal, en que nos hemos encerrado tanto que ya parecemos de la familia (Monster). El templo de Esculapio es laberíntico, pero en su estilóbato no había gente durmiendo, como en el pasado; el dormido era yo, que no me acostumbro a estos madrugones. Subimos a la planta diez, donde moraba la doctora en mamoplastias, que parece insulto. Después bajamos a la menos uno, donde el difuso pero siempre cordial doctor Arechederra nos atendió con su compostura habitual y nos prometió el informe debido al impaciente inspector médico de estos pagos. Calor, hacía, pero yo estaba en cuadros y manga corta, porque mi inclemente señora me echó al trapero todas las camisas rayadas que tenía cuando me fui casado; siempre he amado las rayas, como los tigres y las cebras, siempre quise ir de pijama por el mundo y por la vida, rayado como un disco y lleno de estrías como el mar y los caídos tornillos de mirada felina que pudren la maquinaria larvados como gusanos.

A la vuelta pasamos por la cuesta de Moyano; lo pasé muy mal, pero me traje ¡Pues vaya! Lo mejor de Wodehouse y dos tomos de apéndices que le faltaba a mi Bompiani de autores, por lo bueno del precio. Al volver tenía un paquete en correos, Los jerónimos de San Lorenzo el Real de El Escorial, muy raro, del reverendo padre fray Julián Zarco Cuevas (1930). Es el único que habla un poco de ese enigmático, carca y cruel fraile inquisidor del XIX, aunque con buena prosa, Agustín de Castro, al que estoy investigando. Y ya no me puedo permitir comprar más libros de viejo, porque, además de bajarme el sueldo Zapatero, me lo bajará la ley un tercio al haber pasado más de tres meses de baja. Por cierto que más abajo está ya la entrada de Hernández, Lumbreras.

viernes, 21 de mayo de 2010

Evolución natural y evolución artificial

De todo lo dicho sobre la creación de vida sintética o artificial, un golem o frankenstein químico, como el amor, que es un cóctel de vasopresina, oxitocina y serotonina, lo único que me interesa es lo que viene de la Iglesia Católica, que siempre ha tenido y tiene la vista larga y el paso corto; de esto último me he quejado mucho, como bien sabe el lector de estas líneas. Las posibilidades de eugenesia, con las que ya jugué en un relatillo corto de ficción científica que no llegué a terminar, me han inquietado mucho; eu es en griego 'bueno', pero nadie nos ha venido a decir (bueno, esto es un decir también) qué es lo bueno. Todavía está lejano el que se cree, si llega a hacerse, una nueva humanidad más perfecta, o un nuevo estrato social de especialistas diseñados genéticamente; eso sería, de hecho, traer al incómodo plano de lo real los más descabellados sueños de estabulación social de un nazi y, para los católicos, el pecado más horroroso, la madre de los pecados, el luciferino de la soberbia, prometido por la serpiente a Adán: "Y seréis como dioses". ¡Ojo!, como dioses, semejantes a dioses, no dioses. El hombre nunca podrá ser califa en lugar del califa, porque le falla el barro consustancial de que está hecho, como pone de relieve la primera epopeya de la humanidad, la triste historia de Gilgamesh, que concluye con un suicidio, y está escrita precisamente en frágiles tablillas de barro. 

No es un rencor contra la realidad, sino una triste limitación, una insuficiencia que nace del imposible asumir de la resignación. Nadie puede sustraerse de la muerte, o a todas las formas y máscaras que puede adoptar la muerte, la entropía o el tiempo, que pueden ser muchas, incluso la del olvido de uno mismo o de los demás, ya que la gente no tiene miedo a la muerte, sino a perder la vida. La eugenesia es válida para evitar las enfermedades genéticas que son una lacra de la evolución natural, no de la evolución artificial... Pero la evolución artificial, que he leído en tantos relatos de ficción científica, puede depararnos tantas amargas consecuencias como bendiciones. Entre las posibles bendiciones a corto o medio plazo, toda una rama nueva de microbiots obreros, médicos y recicladores, y abaratadores de vacunas; entre las posibles maldiciones, las mutaciones y cruzamientos genéticos no programados por medio de virus o priones, prácticamente incalculables e indomeñables, de estos monstruos de Frankenstein. La posibilidad, asimismo, de regeneración perpetua como cierto tipo de medusas a costa de dejarse la memoria atrás como una piel de serpiente, posibilidad apuntada por el descubrimiento, realizado por un equipo español hace poco, del mecanismo que hace inmortales a los telómeros. También supone una forma de transhumanismo o transhumanidad inquietante: ya no se plantearía qué es el hombre, sino qué puede o debe ser; para quienes piden más libertad y menos utopía eso puede ser maravilloso, pero todos hemos visto en qué paran las utopías; no podríamos heredar nuestro propio conocimiento siendo fundamentalmente los mismos, pero sí nuestros genes materiales, o podríamos repetirlo sin cesar viviendo la vida del otro que somos otra vez. Un ser humano puede reducirse a un programa informático o un árbol o jerarquía impuestos sobre un cierto volumen de información y datos, pero no es tan equivalente a otro como lo es un gemelo idéntico a otro en idénticas circunstancias, incluso la de haberse casado con gemelas. Un disquete, una memoria usb o chupete, no es muy diferente de nosotros. No lo es el ordenador en que escribo, cuya pantalla semeja una cabeza y su torre un cuerpo; le faltan los órganos y enganches colgantes que le dan libertad, pero eso es cada vez más factible. La minúscula conciencia que habita en alguna remota provincia de nuestro cerebro y a la que llamamos yo -que seguramente no existe en la mayoría de las personas que se comportan como un robot programado por los bandazos de las coerciones y mediaciones sociales y genéticas- se nos presenta de pronto tan vacía como proclaman los budistas, y la realidad se vuelve todo un laberinto de reencarnaciones y copias imperfectas, como la babélica biblioteca de Borges.

Nuevo libro de mi Instituto

Jerónimo Anaya, “Aquí en esta casa”. Nuevos estudios etnográficos en torno a La Mancha, en Lanza Digital,
20/05/2010.


El 18 de mayo de 2005, hace justamente cinco años, el Instituto de Enseñanza Secundaria “Santa María de Alarcos”, de Ciudad Real, presentó su primer libro. Junto al anagrama del Centro, aparecía «Ediciones Santa María de Alarcos». Quizá era algo pretencioso: crear su propia edición, pretender que esa labor tuviera continuidad, ser capaces de escribir todos los años un libro, y hacerlo los profesores de Enseñanza Secundaria, sin más estímulo que el propio trabajo y sin más remuneración que la propia satisfacción y las palabras de aliento de sus compañeros. Eso sí, contaron con mecenas generosos que sufragaron la edición: el primero, el Ayuntamiento de Ciudad Real; los demás, la Consejería de Educación y Ciencia.
Cinco años después, se ha presentado Aquí en esta casa. Nuevos estudios etnográficos en torno a la Mancha, coordinado por los profesores Vicente Castellanos y Jerónimo Anaya. La portada y contraportada han sido diseñadas por las profesoras Mercedes Marín y Covadonga Aroca. Tras la entusiasta y emotiva presentación de Carlos Ruiz, Director del Instituto, hallamos los once estudios etnográficos sobre los que se alza esta casa.
Dos trabajos se centran en la literatura tradicional. Mercedes Garrido, en «Mayos y cruces en Villanueva de los Infantes», estudia esta manifestación folclórica en esta localidad. Mayos y Cruces se celebran en numerosos pueblos; pero en Infantes de una manera especial, tanto que esta celebración fue declarada de interés turístico regional en 1999. Las cruces se encienden el 2 de mayo a las tres de la tarde y se apagan el día siguiente, a la misma hora. Los visitantes recorren el pueblo siguiendo la lumbre de los turros que indican dónde se encuentra cada una de las casi treinta cruces engalanadas habitualmente en el pueblo. En cada cruz, las peanas, mujeres que las custodian permanentemente, invitan a “puñao” y ponche
Los Mayos, formados por cuartetas de versos de ocho sílabas, son interpretados por grupos de ronda ataviados con arreglo a la tradición. Se acompañan de instrumentos de cuerda característicos: guitarra, laúd y bandurria. En la Noche de las damas (30 de abril al amanecer del 1 de mayo), se cantan el Mayo a la Virgen de la Antigua y el Mayo a las Damas. Es este totalmente profano, y en él los mozos coquetean con las chicas; en las últimas coplas se va concretando a una determinada persona con alusión a un clavel, si es un varón, o una rosa, si es mujer. En la Noche de las Cruces (del 2 al 3 de mayo) se cantan los Mayos a Nuestro Padre Jesús Rescatado y a la Santísima Cruz (mayo que repite cada una de las rondallas en todas las cruces vestidas, hasta el amanecer). Diversas letras, partituras y fotografías completan el trabajo de Mercedes Garrido.
El segundo trabajo sobre literatura tradicional es «El romance de “La loba parda” en la provincia de Ciudad Real», cuyo autor es Jerónimo Anaya. El romancero tradicional en la provincia de Ciudad Real ha sido objeto de diversos estudios, desde la obra de Pedro Echevarría Bravo, Cancionero musical popular manchego (1951; 2.ª ed., 1984), hasta publicaciones más recientes, pasando por la recogida de romances por el «Seminario Menéndez Pidal», cuyo tomo IX, Romancero rústico (1978) contiene diversas versiones del romance de «La loba parda» recogidas en distintas localidades de nuestra provincia. En veintidós localidades se han recogido versiones de este peculiar romance, que tiene su origen en el mundo pastoril, y no aparecía en las colecciones antiguas, que excluyeron los romances rústicos, aunque sí era conocido, como lo atestigua la cita que aparece en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales, (1627), de Gonzalo Correas
En el trabajo presente, además de indicar todas las versiones recogidas hasta la fecha, se hace un estudio del romance de «La loba parda» partiendo de once versiones recogidas por un equipo de alumnos dirigidos por el profesor Anaya, ofreciendo todas esas versiones, la mayoría inéditas, como muestra del rico folclore de nuestra provincia. Las versiones que se publican son de las siguientes localidades: Alcoba (dos versiones), Arroba de los Montes, Brazatortas, Ciudad Real, Corral de Calatrava, Miguelturra (dos versiones), Navalpino, Poblete y Los Pozuelos de Calatrava. El estudio se completa con la transcripción musical de una versión y con unos cuadros sobre dichas versiones, en los que se indica la localidad de procedencia, el informante, el recolector, etc.
La comarca de Puertollano está presente en dos estudios. M.ª Covadonga Aroca presenta su «Alfar Arias, una experiencia en la recuperación de la cerámica tradicional». Conjugar tradición y creatividad en el entorno actual de la artesanía es una tarea compleja, que no se presenta con la frecuencia que sería deseable. En su artículo bucea en los océanos del tiempo para sacar a la luz un pequeño tesoro: una historia que, como todo producto del arte, nos habla de poesía, de duro trabajo, de pasión, de la presencia de nuestro pasado y del cariño por reencarnarlo en un legado de futuro. Quiere Covadonga rendir con su escrito un pequeño homenaje a la labor etnológica, creadora y de conservación de los últimos alfareros de nuestra provincia, pero también destaca su esfuerzo por mantener a contracorriente un oficio y un arte que no deben caer en el olvido, como parte fundamental de nuestro acervo histórico.
«Dos historias de Puertollano. La Fuente Agria y el Santo Voto» es la propuesta de José María Pita. Su autor es de Puertollano, y nos habla de su pueblo. Entre los múltiples temas y curiosidades de las que podía tratar ha elegido dos que, desde su punto de vista, definen la idiosincrasia de esta localidad: la Fuente Agria y la tradición del Santo Voto. Por ello habla de dos historias de Puertollano. Y estas dos historias definen, siguiendo a autores como Juan García Atienza o Fernando Sánchez Dragó, dos realidades yuxtapuestas pero a la vez complementarias: una historia “exotérica” que habla de cómo la existencia de una fuente de aguas sulfuro-ferruginosas (“la Fuente Agria”) y su posterior fama marcaron cierto devenir histórico en Puertollano; y, también, la existencia de una historia “esotérica” donde, a partir de un hecho histórico —la epidemia de peste bubónica de 1348 que asoló a la población puertollanense—, se acuerda un pacto (“el Santo Voto”) entre los supervivientes y la Virgen como agradecimiento por su protección mediante la realización de una comida votiva, que se distribuye entre los necesitados de la localidad, hecho que se conmemora anualmente de forma ininterrumpida desde 1348.
«El legado popular de Salomón Buitrago» es el tema que desarrolla Vicente Castellanos, gran conocedor de la obra de este sacerdote y gran músico, que estuvo al servicio de la catedral de Ciudad Real entre 1922 y 1975, fecha de su muerte. Durante este prolongado espacio de tiempo se dedicó a la recopilación, copia y creación de obras musicales conforme a los esquemas litúrgicos establecidos por el Vaticano en 1903. Fruto de ello es una extensa colección de documentos musicales, textos y partituras, que se guarda en la propia catedral. Esta fuente documental ha sido denominada Legado Histórico Musical de Salomón Buitrago por su catalogador, que es el propio Vicente Castellanos. Dentro de esta fuente, aparte de la música sacra, hay un espacio importante para la música civil y profana, en profundo contacto con la historia social de Ciudad Real durante el siglo XX, y también un hueco considerable para la recolección de música popular, su transcripción e interpretación. Puede considerarse a Salomón Buitrago como uno de los protagonistas de la conservación de nuestro folclore, junto a Francisco García Márquez ("Mazantini") y a Pedro Echevarría Bravo, autor del Cancionero musical popular manchego. Esta colaboración recoge el trabajo dilatado y afanoso de aquel maestro de capilla inolvidable, protagonista local de un interés por el folclore que tuvo eco en toda España durante las primeras décadas del siglo XX. Entre sus logros cabe citar la composición culta con inspiración popular, por ejemplo su obra Ronda Manchega, y la formación de una masa coral que hizo historia en los años anteriores a la Guerra Civil: el Orfeón Manchego.

(II)
La variedad de temas de Aquí en esta casa llega hasta la «Ruta de los molinos del Guadiana (De los Ojos a Corral de Calatrava)», de Pedro Isado. En su artículo, se ofrece un recorrido por los molinos harineros que se jalonaron en el cauce del río Guadiana desde su segundo nacimiento (los Ojos del Guadiana) hasta el término de Corral de Calatrava, es decir, aproximadamente por casi todo el territorio del Campo de Calatrava por el que el Guadiana discurre en nuestra provincia. La relación de estos molinos se basa en la información oral de guardas jurados que recorrieron los caminos que los unían. El recorrido se jalona en tres tramos: molinos enclavados en el Campo de Calatrava desde los términos de Villarrubia y Daimiel hasta Ciudad Real; molinos en torno a Ciudad Real; y los que nuevamente pertenecen al Campo de Calatrava en el término ya de Corral de Calatrava.
Se trata de ubicar cada molino de agua en caminos, puentes, carreteras, municipios; de precisar su antigüedad e historia en unos casos; en otros, de apuntar noticias sobre las tareas, vida laboral y también festiva. A la vez, recoger acontecimientos o hechos curiosos referidos a estos molinos, así como breves canciones evocadoras de sus moradores y de su trajín cotidiano en un paisaje particular y en un oficio ya desafortunadamente desaparecidos.
No podía faltar en un estudio de este tipo la cocina manchega, y las profesoras Mercedes Marín, Emilia Martín y M.ª Ángeles de la Peña nos ofrecen «Plantas aromáticas de la cocina de Ciudad Real». En este trabajo se describen las plantas aromáticas que se usan como condimentos y especias en la cocina ciudadrealeña. Parten sus autoras de la idea de que estas recetas, que pasan de madres a hijas y cuyo uso ha perdurado a través del tiempo, resumen un conocimiento ancestral en el que a lo largo de los siglos lo inútil y nocivo ha sido eliminado y ha perdurado lo agradable y práctico.
Sin entrar en los entresijos de la sabiduría culinaria, se basan en el Recetario gastronómico de Castilla La Mancha y a partir de esas recetas estudian las plantas que se han ido utilizando y que dan carácter a la cocina de nuestra provincia. De cada una de ellas se muestra su imagen y se describen sus características botánicas y las sustancias químicas a las que deben su aroma, así como las virtudes curativas que poseen o que la sabiduría popular les atribuye. Al final se indican los platos en los que aparecen, citando la página del mencionado recetario.
El trabajo de Ángel Romera, «Tradición contra inmovilismo: Félix Mejía o el uso de la literatura tradicional como fuente de agitación social», se centra en el uso de material literario popular o tradicional por parte del escritor liberal ciudadrealeño Félix Mejía Fernández Pacheco y su contrafactum con intenciones políticas y satíricas. Mejía prescindió por completo de la moraleja neoclásica y pervirtió el modelo castizo sanchopancesco insuflándole agresividad. Para ello recurrió a frases hechas, refranes, chascarrillos populares, facecias, cuartetas, seguidillas, romances de guapos y bandoleros y coplas de ciego retocándolas, creándolas ex nihilo o extrayéndolas impolutas de una tradición más o menos pura. Incluso rehizo en verso un episodio de fuente folclórica del Lazarillo y describió algunas tradiciones manchegas en cuanto a vestimenta y costumbres. Aunque era un escritor castizo, concebía la tradición no como algo inmóvil y muerto, sino como una fuente viva, realista y crítica de renovación de un lenguaje anquilosado por los epítetos neoclásicos y el idealismo ilustrado. Supo encontrar en el acervo popular las raíces de un descontento social secular y lo aprovechó para conectar con el pueblo a través de fórmulas periodísticas populares de gran éxito en su tiempo, como El Zurriago, La Periodicomanía o La Tercerola, a la manera del Père Duchesne del revolucionario francés Hébert. Sus grandes fuentes de inspiración fueron Cervantes, Isla, Miñano y Gallardo.
Las supersticiones manchegas, enfocadas a la luz de la psicología evolucionista, es el tema de «Si me lo creo me va bien y si me lo invento me va mejor. El logos de la superstición», de Santiago Sánchez-Migallón. El estudio de una superstición tan arraigada en nuestra región como el mal de ojo es el pretexto e introducción a una investigación sobre el sorprendente éxito que estas falsas creencias continúan teniendo entre las personas de a pie (y no tan de a pie) en los aledaños del siglo XXI, a pesar de estar a más de cuatro siglos desde que la Revolución Científica nos dotara de una poderosa racionalidad y a más de dos de que los pensadores ilustrados declararan abiertamente la guerra al pensamiento mágico. Comenzando por un estudio genealógico del concepto de superstición, se realiza una crítica a nuestra construcción causal del conocimiento a partir del planteamiento de Hume y la tesis de Duhem-Quine. Desde la perspectiva de la psicología cognitiva y la lógica informal se analizan los diversos sesgos que distorsionan nuestras explicaciones de la realidad, visión que encaja coherentemente con las posturas de Bandura y Hood, a través de las que se enlaza la psicología con las principales tesis evolucionistas. Para terminar, se postula la perenne novedad del ideal ilustrado como fundamento de nuestros sistemas educativos, entendido como la mejor herramienta para la lucha contra las pseudociencias.
El volumen se completa con un ensayo sobre las «Manifestaciones verbales coloquiales o populares y gestos en el momento del duelo», de Juan José Arranz. El autor pretende identificar al duelo como un rito funerario en el que el hombre da una respuesta profunda y emotiva ante la pérdida de un ser querido. La muerte es un hecho natural y a ella los hombres de todas las culturas y épocas le han dedicado un ritual. Este ritual ha sido y es diverso según las distintas épocas y lugares. Ante el féretro del fallecido, familiares y amigos repiten gestos y palabras cargadas de profundo sentimiento de dolor.
A lo largo de la historia ha habido cambios sociales ligados a las vidas cotidianas: desde siempre las ceremonias funerarias eran públicas y se hacían normalmente en la casa del finado. Actualmente, el tanatorio es el lugar más propicio para la última despedida del fallecido y la muerte del moribundo se produce en el hospital y solo. Apenas se viven ya aquellas explosiones y gestos apasionados de dolor, rabia y desesperación de hace tan solo unas décadas. Cada vez más, los familiares prefieren realizar unos funerales en la más estricta intimidad.
También en el mundo de la literatura, los poetas han expresado sus sentimientos más profundos de dolor ante la muerte de los seres queridos por medio de la elegía. El pueblo ha manifestado y manifiesta ese mismo dolor a través de la reiteración de ritos y símbolos.
Son todos estos estudios, como dice Matías Iruela en su colaboración, «Historia de buena gente». Sostiene su autor que hoy en día nos cuesta bastante imaginar un mundo en el que las casas no poseían electricidad, ni agua corriente, ni calefacción central, ni teléfono; en el que las calles olían a estiércol de caballo; en el que simples objetos como la lámpara de petróleo, el brasero, la estufa de leña… tenían una utilidad cotidiana y contribuían a crear un modesto bienestar. Esta época que parece tan lejana fue ayer. En este artículo pretende describir a algunos personajes que vivieron en esos tiempos a la vez tan cercanos y tan lejanos y de los que guarda el más querido y más respetable de los recuerdos. Son unos personajes que a casi todos los que vivimos en aquella época, en cualquier pueblo de nuestra geografía, nos recuerdan a alguien que conocimos. Se trata de buena gente, de gente honesta, como muchos que hemos conocido o conocemos, y a los que el profesor Matías quiere rendir un pequeño homenaje en este escrito.
Con Aquí en esta casa el Instituto “Santa María de Alarcos” contribuye a la difusión y conservación de nuestra cultura, pues, como dice el Conde Alarcos en el romance que lleva su título, “quien bien ama tarde olvida”.

jueves, 20 de mayo de 2010

Miguel Hernández

Me encanta Miguel Hernández; tiene la médula de lo clásico, de lo que no muere en el tiempo. Sus poemas tienen fuerza, o ese algo elemental, telúrico, que es trascendente y residente en toda verdadera poesía. Hidalguía, cojones y ningún respeto. De hecho, en todas las listas de poemas inolvidables de la lengua española siempre terminan la misma pieza la primera o entre las primeras, la Elegía a su conmigo Ramón Sijé (Villamediana llamaba conmigos a sus amigos amantes, y hay por ahí quien dice que Hernández fue conmigo de su jefe, el mariquita y taurófilo ilustrado Cossío) sus sílabas tienen la capacidad de embelesar a cualquiera, porque la boca las paladea como si no fueran lenguaje, sino una lengua que se ha quedado allí. A mí me impresionaron particularmente El niño yuntero, esa "grandiosa herida", algunos sonetos escritos con "los cojones del alma", como él dice, por su desamorada relación con la escultora comehombres Maruja Mallo, de las que ha quedado proverbial ese verso tan citado de "me voy, me voy, me voy, pero me quedo", su etapa surrealista, sus últimos poemas, los escritos cuando le habían robado todo menos el orgullo, los despojados, son también pequeños y gigantescos. Lo que mejor se le da es el octosílabo: nadie le ha dado el empaque que él, aunque me gusta todo. A veces siento yo también su carnívoro cuchillo, de ala dulce y homicida, sosteniendo su vuelo y su brillo alrededor de esto que llamo mi vida. Sus últimos poemas no los conoceríamos si no se hubiese salvado de la quema un ejemplar cuando el falangista Joaquín de Entrambasaguas, a quien alguno llamó Joaquín de Entrambasnalgas, que da nombre a la biblioteca de la Universidad de Castilla-La Mancha, mandó llevar a la hoguera en Valencia la edición de su libro cuando aún estaba en rama, sin encuadernar; menos mal que alguien sustrajo dos ejemplares. Tuvo entre sus amigos a los poetas más verdaderos de su generación, dos premios Nobel: Pablo Neruda y Vicente Aleixandre, igualmente telúricos ellos.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Historia sagrada y conocimiento de la lengua

La tradición de una mala laicidad y la pobreza de cultura religiosa en la juventud está despoblando la lengua de una parte de referencias literarias, y, con ello, de la raíz hebraica de nuestro saber, por si no fuera poco que se haya desterrado ya completamente el otro pilar de las humanidades occidentales, la cultura clásica. Hasta los paletos norteamericanos saben más de la Biblia, por su condición de meapilas evangélicos, que los paletos hispánicos.

Cada vez menos jóvenes -y actualmente casi ninguno- sabrán qué significa plenamente un éxodo, un adefesio, las vacas flacas y las vacas gordas, las plagas de Egipto, rasgarse las vestiduras, sembrar cizaña, armar la de Dios es Cristo, llorar como una Magdalena, tener más paciencia que Job o más años que Matusalén, cantarle el gallo, otro gallo le cantara, el número de tontos es infinito, torre de marfil, coloso con pies de barro, grande es Dios en el Sinaí, convertir el agua en vino, no hay nada nuevo bajo el sol, correr tras el viento, donde Cristo dio las tres voces, echar margaritas a los puercos, pasar un Calvario o un Getsemaní, ¡Ángel a María!, ser un buen samaritano o qué es una lucha cainita, no recordaremos el origen de la paloma de la paz ni sabremos qué es un ecce homo, lavarse las manos, caerse del caballo, seguir el camino de Damasco, ser efesio, un pilatos, un longinos, un caifás, un judas, un barrabás, estar en la higuera, sin faltar una jota, echar a los perros, echar a los mercaderes del templo, el alfa y omega, vender la primogenitura por un plato de lentejas, ir de pascuas a ramos, ser un sepulcro blanqueado, poner la otra mejilla, tirar la primera piedra, por sus frutos los conoceréis, muchos los llamados y pocos los escogidos, como la burra de Balaam, cualquier tiempo pasado fue mejor, de todo hay en la viña del señor, armarse un toletole, el valle de Josafat, el llanto y crujir de dientes, el alimento del espíritu, más vale casarse que abrasarse, no ser profeta en tu tierra, comamos y bebamos, que mañana moriremos, de la abundancia del corazón habla la boca, mane, tezel fares, no sólo de pan vive el hombre, no juzguéis si no queréis ser jugados, Dares y Dimas, el hombre nuevo y el hombre viejo, el camello por el ojo de una aguja, ser cordero descarriado o hijo pródigo, ser un Jeremías y decir jeremiadas, sodomita etcétera; es más, no sabremos ni jota, que es frase bíblica también. Eso sí, conocerán las denominaciones verbales de todos los pokemon, y digimon, incluidas sus evoluciones, y la alineación completa del Barcelona.

El informe de la viga

Lumbreras, crees que tengo por cierto el informe de la viga, y que "piense un poco"; me molesta que seas tan ingenuo que me creas ingenuo: ya digo en esa entrada o post que es un pastiche, es decir, una imitación literaria burlesca de un género documental o literario; nunca lo creí verdadero. De hecho hace tiempo que vengo elaborando un artículo sobre pasticheurs en español. No sé como puedes creer que alguien con un mínimo sentido crítico pueda pensar que eso es cierto. De hecho, la apelación a la certeza que suele introducir este tipo de escritos es un tópico literario propio de las leyendas urbanas y de los hoax o bulos de los correos electrónicos, que en la teoría de la literatura se denomina manuscrito encontrado. En el caso de los sueños, o en la cinematografía, por ejemplo, como en el poema de Poe, sirve para fraguar pesadillas y se formula muchas veces como un sueño dentro de un sueño, o bien empieza así, como en cierta película de terror: "ATENCIÓN, ATENCIÓN: ESTO NO ES UN SUEÑO, ESTO NO ES UN SUEÑO, RETRANSMITIMOS DESDE EL FUTURO USANDO SU SISTEMA NERVIOSO COMO RECEPTOR..." Multiplicar los niveles de ficción simula la realidad, que es poliédrica y cuyo más notorio atributo es la confusión, como bien sabían Cervantes, Shakespeare y otros autores de bernardinas o trampantojos o lo que Genette llamaba literatura en segundo grado o sucedánea. Y si esto parece poco complejo, imagínate un tiempo que se componga no sólo de pasado y de futuro, sino de tres o cuatro direcciones más. Algo parecido, pero no igual, es lo que se llama intertextualidad. Léete este artículo de Wikipedia, que por cierto he redactado/refritado yo. Si me llamó la atención y lo reproduje es porque es gracioso y colecciono la llamada literatura de corcho o fotocopiadora, como manifestación del folck-lore burocrático anónimo contemporáneo, como los correos electrónicos etcétera. De hecho, yo también he compuesto algunos... ejem. Sirven para algunos entretenimientos perversos, cuales, verbibracia, el de psicoanalizar la moral del hombre urbano contemporáneo. También puede hacerse mirando los ejemplos improvisados que utilizan en los libros algunas instituciones o personas. Se reúnen, se clasifican y ya tenemos diseñado la moral, frecuentemente mezquina, que se pretende ocultar. Lo mismo se oculta en las llamadas trampas saduceas, esas preguntas con dos soluciones previstas ya por quien ya se sabe las respuestas: siempre tienen la intención de salir ganando y joder al personal.

Política y demonología


Del padre Fortea, exorcista y demonólogo:

"Los gobernantes están tranquilos. Hace tiempo que descubrieron que los resultados del ejercicio del poder, y los resultados en las elecciones, son elementos diversos y sin otra relación que alguna que otra conexión".

martes, 18 de mayo de 2010

Oh Arrabal

Fernando Arrabal es posiblemente el autor español más universal. Hay quien dice que, por el estilo de su obra, y por su universalidad es un dramaturgo más francés que español. Pero eso es inexacto. Las raíces culturales de Fernando Arrabal, su pasión por España, su antifranquismo que lo llevó a ser procesado en una de sus venidas a España, son netamente españoles; el revuelo internacional que se organizó por la imputación de blasfemia y desacato a Franco fue imponente; y a él se sumaron Camilo José Cela y Vicente Aleixandre, con el vigor y la decisión que en circunstancias tales empleaban el gallego y don Vicente.

Fernando Arrabal se marchó de España porque el ambiente cultural y político lo asfixiaba y porque, por entonces, años cincuenta y sesenta, su filiación era la de "rojo hijo de rojo". En realidad, lo que Arrabal ha sido siempre es un anticomunista y un antifranquista, como reacción anarco a sistemas de poder totalitarios. En París, Arrabal se relacionó pronto con el Teatro del Absurdo de Ionesco y Beckett, fundó el Teatro Pánico y con esas buenas compañías llegó a la cumbre del teatro mundial. A pesar de los desafectos nunca renegó de España y siempre se ha sentido deudor del Siglo de Oro, de la picaresca, de Cervantes y del misticismo de Juan de la Cruz y Teresa de Jesús. Su vena místico-religiosa de los últimos tiempos, cuando llegó a afirmar que se le aparecía la Virgen María, complicó una imagen ya de por sí complicada.

Por encima de todo, Fernando Arrabal es el autor de 'El arquitecto y el emperador de Asiria', 'El cementerio de automóviles', 'El Triciclo' y, más recientemente 'Carta a la madre'; como un martirio chino. O de 'Y pusieron esposas a las flores', libro de cárceles y encierros. El significado universal de Fernando Arrabal, la significación de su obra destacada por Martin Esslin en su libro 'El teatro del absurdo', está por encima de extravagancias y anécdotas circunstanciales. Las corridas de toros son una de sus pasiones y últimamente es seguidor de Morante de la Puebla al que sigue en peregrinación con fervor de aficionado.

Para significar el grado de excelencia alcanzado por Fernando Arrabal reproducimos algunos de los juicios emitidos por grandes de la literatura y el teatro:

Milan Kundera.- ¿Cómo logró usted, oh Arrabal, con unas reglas tan monacalmente sinceras, tan regularmente aplicadas, parecer tan impúdicamente gracioso?. ¿Cómo se las arregló usted para que un personaje tan irreal e imposible, caído de la ruleta de las reglas y de los cálculos, me emocionara hasta el punto de leer sus aventuras tan absolutamente absurdas, sin poder detenerme, de una sentada?.

Ionesco.- Siento un gran afecto por Arrabal y espero poder decir alguna vez por qué me gusta, por qué me encanta su estilo, por qué amo su espíritu barroco, su cultura tan extensa y su persona misma.

Juan Goytisolo.- En un panorama literario tan triste y adocenado como el de la literatura española contemporánea, su frescura, capacidad innovadora y ejemplaridad son únicas. Si no existiese Arrabal, habría que inventarlo.

Milos Forman.- Por lo general odiamos a los demonios. Al menos este es mi caso. Para mi sorpresa hay uno al que una y otra vez invito a que vuelva: Fernando Arrabal. 'Viva la muerte' me obsesiona; Fernando me obsesiona. Y lo amo.

Jorge Lavelli.- Arrabal es un ángel, dentro de la tradición medieval. Tal como en aquellos tiempos se presentaban los ángeles a la memoria colectiva (...) Con el tiempo, la inocencia del ángel se transformó en sabiduría, la luz interior en deslumbramiento, el discurso en verbo y el saber en profecía.

La vida secreta de los fetos

De El País, hoy:

"Se creía que no se podían tener recuerdos antes de los dos años, que es cuando aparece el lenguaje. Pero experiencias como esta muestran que no es así", dice. "Y que tampoco se trata de falsos recuerdos, construidos porque se ha oído una historia de mayor y con ello se ha elaborado lo que pasó de recién nacido". Fruto de sus trabajos es, entre otros, el libro La vida secreta del niño antes de nacer. Verny ha estado en Madrid para participar en las IV Jornadas Profesionales Suavinex, donde ha dado una charla a más de 1.500 matronas.

A ellas les ha aportado otras pruebas de su trabajo. "Al final, lo importante es que se puede preparar la salud mental del niño desde antes de la concepción". Factores como el tabaco, el estrés, el alcohol o vivir en zonas con elevadas radiaciones o contaminación van a afectar su desarrollo, añade el psiquiatra. "Ahora, cuando los niños tienen problemas se les empieza a tratar a los tres años. Lo llaman cuidados primarios. Yo digo que en verdad son secundarios o terciarios", afirma.

Dentro de estas fases anteriores al nacimiento, uno de los aspectos que mejor se ha estudiado es el efecto del sonido en los fetos "en el último trimestre, que es cuando se desarrolla el oído", indica Verny. En ese tiempo, los futuros bebés ya están formados, y con técnicas de imagen se puede captar la reacción ante algunos estímulos. "Yo he visto por ultrasonidos a un feto sonreír al oír la voz de su padre", dice. Y cuenta otro caso no sólo de reacción, sino de memoria: "El director de orquesta Boris Brott contaba que cuando estaba estudiando música se dio cuenta de que en algunas partituras podía anticipar cómo iba a seguir la melodía del chelo. Le preguntó a su madre, que es concertista de ese instrumento, y ella le contó que esas eran precisamente las piezas que estaba ensayando durante el embarazo". También atribuye a esta memoria temprana que un bebé se calme cuando oye a su madre tararear las canciones que cantaba durante la gestación.

La reacción de los fetos cambia según el tipo de música. "Se ve en las ecografías que les gustan Mozart y Vivaldi. En cambio, no les gustan el rock, el hard rock o el jazz", dice por su experiencia.

Pero, igual que hay efectos beneficiosos antes de nacer, los hay negativos. Sucede si la madre sufre estrés, fuma o bebe. Entonces, segrega cortisol, una hormona que limita el desarrollo del cerebro del feto. "Los hijos de estas madres nacen con un déficit", indica. Afortunadamente, otra de las creencias que han cambiado "en los últimos 50 años" es que el cerebro es un órgano inmutable. "Ahora se sabe que mantiene su plasticidad hasta los 20 años y más allá. Así que se puede suplir esa deficiencia estimulándolo después con abrazos, atención, motivación y cariño", afirma.

La parte puramente fisiológica es importante durante todo el embarazo. La que tiene que ver con recuerdos o sensaciones, no, aclara Verny, porque el cerebro no se forma hasta los cuatro o cuatro meses y medio. Por eso el psiquiatra respira tranquilo cuando se entera de que en la nueva ley española el aborto sólo es libre hasta la semana 14. "Ah, son tres meses de embarazo, no hay cerebro", dice complacido.

lunes, 17 de mayo de 2010

El mito de Titono

Hace tiempo retoqué el artículo de la Wikipedia sobre uno de mis mitos preferidos, el de Titono y Eos, la Aurora "de rosados dedos", que dice Homero. Eos se enamoró de Titono y este le pidió por regalo la vida eterna; no estaba en la mano de Eos conceder ese favor, así que lo pidió a Zeus, y este se lo concedió, si bien, como se olvidó de pedirle además la juventud, Titono fue envejeciendo y encogiéndose hasta llegar a ser un grillo, provocando la desesperación de la diosa, que por ello, todas las mañanas, al verlo a la luz de Helios, llora produciendo las gotas de rocío, de las cuales, según la superstición, se alimentaban los grillos, quienes las tenían por más ricas que las mieles del Himeto. Titono, que deseaba la vida eterna, ahora desea otra cosa y pide sin cesar en latín lo que más desea: mori, mori, mori, con i latina larga como el ruido de un grillo: "Morir, morir, morir..."

Por lo visto Titono es en origen un antiguo dios de la aurora. El carácter lenticular de las gotas sobre la hierba provoca también un curioso fenómeno óptico, el llamado Espectro de Bröken o Halo de Cellini (Benvenuto Cellini lo describe en su Vida, -uno de los libros que hay que realmente hay que leer, según Wilde- atribuyéndolo a un favor sobrenatural concedido tras su penitencia/prisión en el Castillo de San Angelo). Consiste en un nimbo o halo resplandeciente que rodeaba su sombra (y, por extensión, cualquier sombra humana o no) al contemplar el amanecer. Hace poco se descubrieron unos versos de Safo sobre el mito. La traducción de Carlos García Gual , autor de un pesadísimo libro sobre Epicuro, pero también de otros más interesantes que reciclan interminablemente la materia artúrica, es esta:

Vosotras cuidad, hijas, de los dones hermosos de las Musas
de fragante regazo, y de la vibrante lira compañera del canto.
Pero mi piel que antes fue tan suave la sometió ya la vejez
y blancos se han vuelto mis negros cabellos de antaño.
Pesado se ha hecho mi ánimo, y no me sostienen las rodillas
que otro tiempo fueron tan ágiles como corzas en la danza.
De eso me lamento día tras día, pero ¿qué puedo hacer?
Cuando se es humano, no es posible dejar de envejecer.
De Titono, en efecto, contaban que la Aurora de brazos de rosa,
inflamada de amor, lo raptó para llevarlo al confín de la tierra
porque era bello y joven. Mas de igual modo a él con el tiempo
lo atrapó la grisácea vejez, aun teniendo una esposa divina.

Carlos García Gual en un artículo traduce otros textos griegos sobre Titono y la vejez aquí.


La muerte de Tolstoy

Están haciendo una película que desmitifica la muerte del mayor teórico del anarquismo pacifista y padre de la no violencia, Lev o León Tolstoy, La última estación:

De El Mundo, hoy:

El tiempo parece detenerse en Astapovo. Suena a tópico pero la sensación es ésa en el andén donde León Tolstoi se apeó para morir. Así lo marcan desde hace casi 100 años los relojes de época de la estación, detenidos a las 6 horas y 5 minutos. A esa hora se paró el corazón del novelista total el 20 de noviembre de 1910 en casa del jefe de estación del pueblo de Astapovo (rebautizado Lev Tolstoi en 1918).

Como un Moisés de barbas desarboladas al viento, la estampa bíblica del creador bajando de un vagón de tercera clase, con 38 grados de fiebre, presa de escalofríos y sostenido del brazo por su inseparable médico Makovitski forma parte de la épica de la literatura rusa.

El sprint final del autor de Guerra y Paz es el tema central de la última estación obra de Jay Parini (editorial RBA) que ha inspirado el filme protagonizado por Christopher Plummer y Helen Mirren que se estrena en España el 20 de junio y del que EL MUNDO.es ofrece un adelanto exclusivo. Con ese aire de mago Merlín desaliñado, de gnomo barbudo de metro ochenta, el aristócrata con ropajes campesinos que revolucionó el arte de la escritura, avanzó por una pequeña alameda que hoy se conserva tal cual. Un niño pasea por ella en bicicleta (ingenio que Tolstoi descubrió y probó sólo al final de su vida) y se cruza con un lugareño que porta una sandía.

El 13 de noviembre de 1910 Tolstoi se detuvo en este poblado porque su médico vio que había un pequeño ambulatorio. Tres días antes había escapado de su finca de Yasnaia Poliana tras años de desazón larvada al calor de los arrebatos encendidos de su mujer, Sofia Andreevna.

Adiós, Sofía

"Sofia está cada vez más y más irritable" escribe Tolstoi en su diario. El novelista optó por el silencio como defensa frente "al interminable parloteo sin sentido ni objetivo" de Sofía, como describió sus accesos de histeria. Demasiadas 'escenas' como para no montar una película con ellas, debió pensar el director Michael Hoffman, que ha llevado al cine la novela de Parini. En sus últimos años los abedules de Yasnaia Polaina se habían convertido en barrotes de una cárcel irrespirable en campo abierto donde Tolstoi, el viejo león, rumiaba su escapada.

En medio de constantes registros de su despacho (Sofía encontró incluso un diario secreto que Tolstoi escondía en su bota) o de los recelos por la excesiva atención que el escritor profesaba a su amigo y editor Chertkov (Sofia pensaba que mantenían relaciones homosexuales), Tolstoi perdió la paciencia.

La noche del 9 de noviembre se desveló al oír un susurro ("oí un apagado roce de papeles"): era su esposa que le volvía a registrar sus cajones en busca del testamento que quería modificar. "Tolstoi pensaba que su testamento espiritual, todas sus obras, 180.000 páginas manuscritas debía pertenecer al pueblo y no a la familia, pero Sofia razonaba como madre preocupada por el futuro de sus ocho hijos", explica a El Mundo es Nina Nikitina, jefe del museo de Yasnaia Polaina.

Aquella noche del 9 de noviembre de 1910 una voz gritó dentro de su cabeza ¡acción! y el escritor resolvió escaparse a la noche siguiente. Se levantó a las 5.00 horas. Compinchado con su hija Alexandra y su inseparable médico Makovitski, Tolstoi se acercó a las cuadras y pidió al cochero que aparejara los caballos. "Estaba muy nervioso, se equivocó de camino y perdió el gorro", relata Nikitina.

Tolstoi y Sofia dormían en habitaciones separadas por tres puertas que la esposa mantenía abiertas para vigilarlo. Aquella noche Sofia durmió como un tronco y no se percató de la escapada de su marido.

Con sólo 40 rublos en el bolsillo, Tolstoi, su médico y su hija llegaron hasta la estación de Yassenki, y viajaron en tren hasta Kozelsk.

Al ver que Tolstoi no estaba, Sofía intentó suicidarse en el lago de la hacienda ante sus hijos, que la rescataron. "En la carta que Tolstoi le escribió a su mujer antes de irse decía que la quería muchísimo y que no se culpara por su salida. Influido por sus lecturas budistas, le explicaba que la gente de su edad tiene que vivir aislada", cuenta Nikitina. En Kozelsk el trío alquiló una calesa y llegó a Optina Pustin, donde se alojó en un hotel. "En aquel hotel le molestaban los gatos. Saltaban y no lo dejaban dormir. Además, había una mujer que aullaba porque acababa de perder a su hijo. Fue una noche infernal", explica la experta. Tolstoi abandonó aquella 'venta' encantada y visitó a su hermana, monja en el monasterio local, después de lo cual puso rumbo al sur. Sin embargo, la pulmonía le obligó a apearse en Astapovo.

En un vagón de tercera clase, rodeado por el denso humo de los cigarros, y el hedor que desprendían sus zamarras de los campesinos, Tosltoi se mezcló con el pueblo en su escapada. "Había mucho humo, pero además la corriente de aire era inverosímil", explica Nikitina. Tolstoi llevaba consigo un curioso bastón convertible en silla plegable que lo acompañaba en sus largas caminatas. Durante su trayecto salía al descansillo que hay entre vagones para escapar del humo, pero la corriente le aguijoneó los pulmones... "Aunque la velocidad no era grande, los cristales estaban rotos", explica Raisa Krilova, encargada del museo de Astapovo, la casa del jefe de estación donde se conserva la cama donde murió Tolstoi.

La puerta de la casa de Astapovo chirría como en una novela barata de terror. La habitación donde convaleció la última semana de su vida se conserva tal y como la dejó. Junto a la cama cubierta por una manta negra, hay una mesilla, donde se acumulan apósitos y algodones como reliquias de santo y un cuajarón de cera consumida. También hay una cajita llena con papeles rotos por el autor, y la taza en la que comía la papilla de avena y café.

"Siete doctores estaban con él. Le ponían inyecciones de alcanfor, compresas calientes, le daban oxígeno, pero entonces no contaban con el remedio principal que hoy tenemos contra la pulmonía: no existían los antibióticos", explica contrariada Krilova.

En el papel de la pared hay inscripciones apenas ilegibles, como jeroglíficos en una tumba egipcia, que anotaron entusiastas del autor días después de su muerte. "Maestro de vida" o "buscador de la verdad" rezan algunas. El perfil de Tolstoi que arrojaba la vela sobre la pared fue silueteado por alguno de los presentes. Aún hoy se percibe el perfil del faraón.

Cuando se enteró de su estado, Sofía llegó a Astapovo pero los médicos no la dejaron pasar. "Sólo pudo acercarse a la ventana", explica Nina. "En el mundo hay tantos 'Leones' y usted sólo piensa en un 'León'". Ésas fueron sus últimas palabras. Fue el último rugido del 'Rey León' de la literatura. Su médico Makovitski culpó de su muerte al ferrocarril: como su Anna Karenina, Tolstoi se dejó la vida entre raíles.

Medio kilómetro separa la casa de Tolstoi de su tumba en Yasnaia Poliana, la hacienda a 12 kilómetros de Tula donde nació, vivió, escribió y fue enterrado Tolstoi. El lugar donde yace el novelista queda demarcado por un simple montículo cubierto de hierba, como si fuera la fosa de un druida. "Que me entierren [...] como se entierra a los pobres. Que no se coloquen flores ni coronas, ni se pronuncien discursos", escribió Tolstoi en su diario.


domingo, 16 de mayo de 2010

El capitán de tercios de Flandes Leonardo Rótulo Carrillo, de Ciudad Real

Pues eso. Resulta que este individuo, hidalgo de origen italiano nacido y residente en Ciudad Real, con un mayorazgo fundado en Almagro por su padre, fue protegido y mano derecha de Alejandro Farnesio en Flandes (u Holanda, si preferís) y anduvo envuelto en complejas negociaciones en Francia que involucraban al mismo rey, en cuya corte estuvo algún tiempo; Alejandro Farnesio le tenía cierta dilección porque era italiano también y le encargó, fuera de las habituales labores guerreras, trabajos de superintendente en la intendencia. Estuvo en la guerra contra los moriscos de Granada al mando de don Juan de Austria junto con su hermano, Galaso Rótulo Carrillo, que también era capitán en Cádiar; en 1591 era ya coronel. Escribió algunos sonetos en francés y lo que diría Nicolás Antonio en su Bibliotheca hispana nova sive hispanorum scriptorum qui ab anno MD. ad MDCLXXXIV floruere notitia, Matriti, 1783-1788, I, 15, si no hubiera ido a consultarlo y me diera cuenta de que mi fuente es mentirosa y no hay nada, y Johann Heinrich Zedler, Grosses vollständiges Universal Lexicon aller Wissenschaften und Künste, Halle-Leipzig, 1733, V, 831-833.