"Bajo el título Cutting Back: Spain Hits Hard Times (Recortes: España afronta tiempos duros), el video-reportaje publicado en la web de The Wall Street Journal define a España como "el Lehman Brothers de Europa". En la pieza se alternan testimonios de economistas y expertos con los de ciudadanos de a pie, como Elena Ortega, quien dice que tiene dos licenciaturas y tres idiomas, que se siente "frustrada" por no encontrar trabajo y que a la juventud española le gusta estar parada. "Los jóvenes quieren trabajar dos años y luego ser despedidos para cobrar el subsidio que les da el gobierno, afirma esta desempleada. El vídeo aborda además el tema de la burbuja inmobiliaria con localizaciones en Marbella y Seseña, dos "símbolos" del estallido de la burbuja inmobiliaria y su posterior decadencia, y se pregunta si España es un "país muy grande para caer o muy grande para salvarse".
lunes, 11 de octubre de 2010
El país que no queremos ver
Es el país que los otros, los de fuera, ven. Son más objetivos, porque son otros, y el hecho de que utilicen estereotipos no debe hacernos creer que su opinión, en otros aspectos que no son los tópicos, no esté más fundada ni sea más imparcial que la nuestra. He aquí una muestra:
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El vocabulario del odio xenófobo
En Navarra se llama manchurrianos a todos los inmigrantes procedentes del resto de España, no sólo manchegos, sino a los que vienen de otras tierras, que llegaron a trabajar a Navarra al inicio de la industrialización en oficios duros y sufridos que los naturales empezaban a rechazar; se decía de ellos de forma injusta y reprobable, aunque nunca fueron maltratados ni mal recibidos, que "pantalón de pana y petacho en el culo, manchurriano seguro". De Mancha viene la denominación Manchuria, región tras el otro lado de la gran muralla, y del sufijo despectivo -urro, asimilado al sufijo también despectivo -orrio. Otras diferentes formas de llamar a un español en Euskadi: koreano, chacho -cerdo-, macaco, belarrimotza, tren ekarritakoak, maketo (del vasco makito o maketo, "tonto, majadero")... En Cataluña se los llama charnegos, esto es, perro banduendo o sin amo. En Hispanoamérica se llama a los españoles mierdas, coños, godos, gallegos, chapetones, gachupines... Nosotros, menos prolíficos, los llamamos sudacas. Los gitanos racistas llaman a los sudamericanos payoponis, de payo, contracción de Pelayo, denominación que usan para los no gitanos en general a causa de su envanecimiento hidalgo de casta, y pony, por la baja estatura de algunos amerindios. Los españoles racistas llaman a los gitanos calorros y lolailos. El racismo contra los negros se expresa en algunos insultos como cafre, zulú o negrata. De nuestro pasado colonial existen "hacer el indio" o "ser un punto filipino". Denominaciones despectivas específicas contra los manchegos hay pocas: los madrileños llaman despectivamente a los toledanos de ciudad y provincia bolos; la de manchurrianos de arriba también puede considerarse como tal.
Pero, en realidad, el español reserva, por ingénito cainismo o sencillamente por secular injusticia, que es el mal típicamente español, la denominación despectiva a su vecino, al que tiene al lado. En todas las ciudades y pueblos de España hay una denominación despectiva para el lugar vecino. En el mío, Ciudad Real, se llama a los del pueblo vecino de Miguelturra churriegos, y ellos a su vez nos llaman culipardos. Eso se debe a circunstancias históricas: Ciudad Real, ya su nombre lo dice, es de realengo o jurisdicción real, y por eso goza de Santa Hermandad, cuyo uniforme, aparte de las famosas mangas verdes, incluye unos calzones pardos. Miguelturra, sin embargo, cuya jurisdicción corresponde a la orden militar de Calatrava, siempre ha sido un pueblo con una activa industria textil centrada en la lana, pero de ovejas malas "churras" o sin casta (no ovejas "merinas", o con lana de la mejor calidad, por el nombre de "merino" o miembro de la Santa Hermandad), lo que justifica el sobrenombre de churriegos.
Pero, en realidad, el español reserva, por ingénito cainismo o sencillamente por secular injusticia, que es el mal típicamente español, la denominación despectiva a su vecino, al que tiene al lado. En todas las ciudades y pueblos de España hay una denominación despectiva para el lugar vecino. En el mío, Ciudad Real, se llama a los del pueblo vecino de Miguelturra churriegos, y ellos a su vez nos llaman culipardos. Eso se debe a circunstancias históricas: Ciudad Real, ya su nombre lo dice, es de realengo o jurisdicción real, y por eso goza de Santa Hermandad, cuyo uniforme, aparte de las famosas mangas verdes, incluye unos calzones pardos. Miguelturra, sin embargo, cuya jurisdicción corresponde a la orden militar de Calatrava, siempre ha sido un pueblo con una activa industria textil centrada en la lana, pero de ovejas malas "churras" o sin casta (no ovejas "merinas", o con lana de la mejor calidad, por el nombre de "merino" o miembro de la Santa Hermandad), lo que justifica el sobrenombre de churriegos.
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Italia o España
En una famosa película de Billy Wilder se dice que "Italia no es un país, es un negocio". España, que fue el negocio de unos cuantos durante el Franquismo, y lo fue de los mismos durante 166 años, en los cuales sólo conocimos dieciséis años de libertad (y no seguidos), como bien dijo Bono (que suelta sensateces cuando no mira su espejito mágico), va camino de transformarse en un negocio, si no en un corralito, ya que la corrupción necesita un mínimo de honestidad, una mínima cobertura de decencia y mentira para que siga funcionando su timo y poder seguir generando beneficio; eso si no se realiza una matanza del cerdo, que es lo que se estila en estos lodazales, cuando los marranos, los guarros y los cochinos, los que dicen que todos somos iguales, pero unos más iguales que otros, han acabado ya su porcina existencia de tragancia y mamandazgo. Quiero decir que es mejor que España sea un negocio a que sea un corralito o una matanza, si hemos de elegir de las mierdas la menor. Pero habrá que ver si estos políticos tan venales e incompetentes y esta burguesía tan mediocre lo permiten; cierto que esta postura mía es muy parecida a la que esgrimía Goethe: "Prefiero la injusticia al desorden"; la adoptan todos los estados que esgrimen un poder demasiado piramidal, como por ejemplo China, para la cual implantar la democracia que pide Xiaobo la condenaría a la desintegración que han sufrido las extintas URSS y Yugoslavia. Toda medida pesimista es prudente, porque es consciente de las incapacidades innatas del hombre; pero eso no exime de iniciar un proceso lo suficientemente lento y constante como para que la transición a un autogobierno efectivo pueda llegar, aunque sea dentro de cincuenta años. Ese proceso existía en España en el franquismo y aún existe ahora, cuando algunos querrían darle más marcha de la que tiene para hacerlo pasarse tres pueblos (probablemente los pueblos catalán, vasco y gallego), cuando ya se ha llegado a la meta y sólo cabe exonerarlo de imperfecciones, ya que hace siglos que los políticos no sacan la basura.
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viernes, 8 de octubre de 2010
Pinturas
Soy un modesto coleccionista de arte; el que más valoro es el que mis hijas pequeñas hicieron; conservo todos los monos que pintaron en su infancia; siempre les daba papel para que lo emborronaran, y ellas a veces lo buscaban de suyo en mis libros, pintándome los espacios en blanco de las guardas. Si me hubieran puesto graffiti en las paredes, los habría conservado y hasta les habría puesto marco. Paloma diseñaba unas ratonas preciosas y unas procesiones de Virgen solemne llorando, con los pies de los costaleros que asomaban por debajo. Ana Isabel pintaba ya sus burbujitos, sus bebés preciosos y sus escenas hilarantes. Aquí, en la provincia, disponemos de una buena galería, la Fúcares de Almagro. Uno puede adquirir en ella, si tiene buen gusto, pinturas que se revalorizarán al cabo de cierto tiempo. Si no lo tiene, más vale que desista, porque es una afición cara que exige un juicio muy asentado de los valores estéticos. Quien lo tuviera habría podido comprar hace ya bastantes años un Barceló auténtico, y ahora, si quisiera, podría venderlo y comprarse un piso. Yo llegué a tiempo para tener un cuadrito de Enrique Marty, un pintor salmantino de cauce internacional que con sus cuadros expresionistas pone los pelos de punta al más pintado, pero también compré uno que al cabo del tiempo resultó un fiasco, más porque el pintor no anduvo las pasarelas del mundo que por otra cosa (en estos tiempos, parte del éxito artístico consiste en viajar y que te vean). Otras joyitas de mi colección son uno de los dibujos perdidos del vanguardista histórico de La Solana García Maroto, el amigo de Lorca, y el primer grabado de una serie de remeros del Támesis de Gregorio Prieto, en la época en que andaba con Cernuda en Oxford. Y, fuera de un retrato mío hecho por un amigo que es un pintor formidable y ahora triunfa en Barcelona, nada más, pues uno no tiene fondos para ser sino un mecenas zarrapastroso. Esta pequeña colección ha ido reuniéndose gracias a los consejos de dos buenos asesores, mi mujer y un profesor de historia del arte de la Universidad de Castilla-La Mancha; a ellos, más que a mi juicio, siempre errático e incierto, se debe la calidad que ha llegado a alcanzar.
miércoles, 6 de octubre de 2010
El derecho a equivocarse no es un derecho político
Ese es un derecho al que renuncian, o debían renunciar, esos incombustibles políticos que pasan el tiempo lamiéndose sus prebendas, porque los errores de los poderosos los pagan siempre los débiles. A estos nunca les dicen la verdad pelada, muy al contrario: los débiles constituyen la peana que aplastan con el pesado culo de su poltrona, toda hecha de mentiras y apariencias; carne de engaño, los entretienen con sus títeres televisivos, ya que su negocio es meramente ese, la publicidad, la publicidad mentirosa de que sirven al ciudadano y no a los bancos.
Al contrario que los historiadores, que deben tener la mirada muy aguda para adivinar los contornos entre las brumas del pasado, los políticos deben tener la mirada aún más aguda para ver los escollos más amenazantes del futuro. La velocidad de avance del barco social -que en literatura aparece con la imagen horaciana de "la nave del estado"- algunos la quieren medir con el producto interior bruto; yo la mido con un índice de amor a la vida y de esperanza que resulta de la media demográfica de dividir la población de un país por la tasa de sus suicidios y abortos. Sólo así aparece, de repente, la fea realidad. Es cierto que predecir el futuro para guiar al país por donde hay aguas tranquilas, y más aún, guiarlo hacia algún puerto, es una tarea mucho más difícil que la de los historiadores; lo sé porque, por ejemplo, en lingüística (la lingüística ofrece muchas claves de lo que es el ser humano) sabemos que lo que más tardan los críos en aprender son las consecutivas, no las causales: es más difícil saber las implicaciones o consecuencias de los actos que sus explicaciones, causas u orígenes. Por eso también la ciencia crece sólo haciendo predicciones cada vez más generales y refutando causas viejas de teorías cada vez más incompletas. Lo mismo cabe decir sobre el uso de las preposiciones abstractas: la más difícil de dominar entre los críos, la última cuyo uso aprenden a manejar es "hasta". De ahí que me fíe más de los políticos pesimistas y cautos que de los optimistas, aunque no vote a ninguno; los pesimistas engañan menos.
Publicidad en los pupitres para financiar la escuela
De El Mundo. Irene Hernández Velasco (Corresponsal) | Roma miércoles 06/10/2010 16:13 horas
Publicidad... hasta en los pupitres del cole. Por 69,80 euros una compañía podrá publicitarse sobre un pupitre. El respaldo de la silla sale más económico: 19,90 euros. La decisión ha desatado la controversia
Sabíamos que la escuela italiana estaba mal, muy mal, tras los sucesivos y numerosos recortes presupuestarios a la que la ha sometido el Gobierno de Silvio Berlusconi. Pero para percatarse de lo agónica que es la situación solo hay que ver la polémica medida que acaba de adoptar la provincia de Barletta-Andria-Trani, en la región de Puglia (el talón de la 'bota' italiana).
A falta de fondos, los responsables de esa provincia han decidido ofrecer a empresarios y comerciantes la oportunidad de anunciar sus productos y servicios sobre los pupitres de colegios e institutos. Por 69,80 euros (IVA aparte) una compañía podrá publicitarse sobre un pupitre. El respaldo de la silla sale más económico: 19,90 euros. Y promocionarse en una mesa escolar se pagará a 49.90 euros (siempre IVA excluido). Las autoridades educativas de Barletta-Andria-Trani -gobernada por el Pueblo de la Libertad, el partido que lidera Silvio Berlusconi- destinarán el dinero que se recaude por ese peculiar sistema a comprar el mobiliario escolar que falta en 53 colegios secundarios de la zona.
"En las escuelas profesionales hemos tenido un incremente de las inscripciones con respeto a los años precedentes. Es necesario por tanto comprar mobiliario nuevo: no sólo bancos sino también pizarras, pupitres, armarios y otro material necesario para las oficinas de administración", justifica di Pompeo Camero, consejero de Educación de la provincia. "Invitar a la sociedad a echar una mano me parece una buena idea".
Sin embargo, la decisión de esponsorizar el mobiliario escolar está desatando una enorme controversia. "Pero, ¿estamos locos? Estamos transformando los colegios en supermercados", se queja Mimmo Pantaleo, secretario general de Flc-Cgil, el principal sindicato italiano. Aunque en realidad la decisión de la provincia de Barletta-Andria-Trani es perfectamente coherente con el Gobierno, que pretende privatizar el sistema de instrucción pública.
"Los recortes a la escuela impuestos por la ministra de Educación, Mariastella Gelmini, están dando sus primeros frutos. En lugar de ir al colegio, los estudiantes puglieses se pensarán que van de compras", opina Antonio Decaro, presidente regional del Partito Demócrata, la principal formación de la oposición de centro-izquierdas.
Sin embargo, y a pesar de las críticas, la provincia de Barletta-Andria-Tranim parece decidida a seguir adelante con sus planes. De hecho, ya ha sido publicado el bando que recoge el procedimiento a seguir por las compañías interesadas en anunciarse en los colegios. Las empresas en cuestión tienen de plazo hasta el 30 de noviembre a las 12.00 horas para presentar sus solicitudes.
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España, camino del "corralito" argentino
De un diario de por ahí:
El Nobel Joseph Stiglitz sitúa a España en la senda del corralito argentino
La incapacidad de la economía española para crear empleo y reducir el défict la hacen presa fácil de los especuladores.
España podría afrontar una crisis como la que afectó a Argentina en 2001 por su incapacidad para crear empleo y para reducir con eficacia su déficit público, lo que le convierte eventualmente en presa fácil para los especuladores del mercado.
Así lo advierte el economista Joseph Stiglitz, ex economista jefe del Banco Mundial (BM) y premio Nobel de Economía, en una revisión de su libro «Freefall» (Caída libre), de la que publica hoy un extracto el rotativo británicoThe Sunday Telegraph.
«España podría estar entrando en el mismo tipo de espiral mortal que afectó a Argentina hace sólo una década», escribe Stiglitz, que considera que España es víctima de «las reglas del juego», que le obligan a recortar su gasto, lo que «casi con total seguridad conducirá a un incremento aún mayor del desempleo».
En este contexto «la economía española se ralentizará, pero la mejora de su posición fiscal será mínima», predice el economista estadounidense, que explica que «con menor crecimiento, los ingresos por vía impositiva caerán, el gasto social -como el subsidio de paro- se incrementará y los déficit seguirán siendo altos».
Al igual que en el caso de Grecia, Stiglitz cree que los especuladores todavía no han abandonado la presa, convencidos de que la debilidad de la economía española -cuya solvencia fue rebajada esta semana por Moody's de «AAA» a «Aa1»- juega en su favor.
«En estos momentos, España no ha sido atacada por los especuladores, pero puede que sea sólo una cuestión de tiempo», afirma el ex asesor del presidente estadounidense Bill Clinton.
Según Stiglitz, los ataques de los mercados financieros contra Grecia demostraron que los déficit no pueden ser ignorados, ya que pueden causar incrementos en los tipos de interés, lo que a la larga empeorará previsiblemente los problemas fiscales de los Estados.
«Las respuestas ingenuas -recortar el gasto y/o subir los impuestos- sólo empeorarán las cosas, como ha quedado dramáticamente de manifiesto con la respuesta del mercado al recorte español», escribe el hoy profesor de la Universidad de Columbia (EEUU).
Stiglitz considera que la raíz del problema para países como España o Grecia es que no pueden utilizar su divisa como un elemento de reajuste de sus economías, ya que el euro tiene un cambio fijo.
«Si a Grecia y España se les hubiera permitido devaluar su divisa, sus economías se habrían reforzado gracias a las exportaciones», afirma el economista, que vuelve a recordar el caso argentino: «sólo cuando Argentina rompió la paridad de su moneda con el dólar fue cuando pudo comenzar a crecer y a reducir su déficit».
Sobre el futuro de la moneda única europea, Stiglitz prevé un panorama «sombrío» y advierte de que el euro podría no sobrevivir si vuelve a haber una tormenta financiera como la de 2008.
Además, se muestra crítico con los Gobiernos europeos, por considerar que están aplicando reducciones del gasto público muy drásticos y muy precipitados en el tiempo, lo que, en su opinión, puede resultar en que las economías vuelvan a caer en la recesión.
«A consecuencia de que tantos países recorten el gasto de manera prematura, la demanda agregada global se reducirá y el crecimiento se ralentizará, incluso quizás derivando en una recaída en la recesión», escribe Stiglitz.
«EEUU puede haber causado la recesión global, pero Europa es ahora la responsable», argumenta el economista.
Stiglitz propone finalmente una solución: la salida de Alemania de la eurozona o la división de la eurozona en dos sub-regiones, la de las economías sólidas y la de las economía frágiles.
«El euro ha sido un experimento interesante, pero como el casi olvidado Sistema Monetario Europeo (SEM) que lo precedió, y que se derrumbó cuando los especuladores atacaron la libra esterlina en 1992, carece del apoyo institucional necesario para que funcione».
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martes, 5 de octubre de 2010
Cerrar este blog
Sopeso la posibilidad de cerrar el blog. Es cierto que mantiene la buena forma de la prosa y sirve de depósito a pensamientos y sucesos que, de otro modo, pasarían a los anales de la insignificancia y quizá tengan algo de interesante, pero lo que más me detiene es el hecho de que haya alguien que me lea o la ilusión de que responda; soy generoso dando mis palabras, pero también me gusta recibir las ajenas. Por otra parte, escribir es una terapia, ya que cuando escribo no soy yo, soy otro, como bien sabía Arthur Rimbaud, al menos cuando era Arthur Rimbaud y no ese soso traficante de armas que murió en Etiopía.
Estoy viendo los escritos inconclusos o terminados que dejé en la carpeta borradores. Algunos son textos que no se pueden publicar sin que alguien salga escocido. Otros son faenas que se quedaron sin remate porque me llamaron por teléfono o para comer. Copiaré algunos a continuación, por si a alguno le suscitan entretenimiento, inspiración o alguna razón útil.
I
Hay una nueva emigración. Otra vez los españoles deben irse a Alemania a trabajar; pero esta vez los que van ya no son albañiles, camareros, empleadas de hogar, mecánicos, mineros, peones etcétera; los que se van son los ingenieros, los informáticos, los enfermeros, los profesores, los artistas etcétera... Aquí únicamente pueden vivir ya los deportistas, los políticos, los funcionarios de las autonomías, los curas, los albañiles, los mecánicos, los camareros y los emigrantes africanos y asiáticos. Va a ser de verdad que España es la tierra de los que no pueden ser otra cosa (lo dijo Cánovas, lo repitió Galdós, pero yo lo he leído en un romance de Quevedo que seguramente le comentó a Cánovas su amigo el editor de sus obras para la BAE, don Aureliano Fernández Guerra)
II
Me levanto, impreciso e incierto como el reinado de Witiza, a la hora de los fantasmas, tres de la madrugada, con la mente disgregada por el insomnio. Hay quien afirma que esa hora es la de la puesta de sol; otros, que la medianoche. Pero la Demonología, arte o ciencia obscura y subrepticia donde las haya, por la que últimamente siento alguna curiosidad, afirma que es la simbólica de tres de la madrugada, teniendo en cuenta el desfase horario, que no rige en ese ultramundo cuyo mapa trazó Hostanes magus.
Y me levanto. Quizá no sea un fantasma; supongo que los fantasmas no escriben a ordenador, aunque puedan estar pensándolo. La autorreflexividad del pensamiento engaña mucho en su juego de espejos oscuros: uno puede reconocerse en los ecos que llegan de su identidad desde las profundidades de ese globo tan vacío y nocturno que es el universo. Las voces del otro mundo que nos llegan son las nuestras, diciéndonos que estamos muertos, que nuestra otra mitad, la gemela que nació con nosotros, está muerta, por solipsismo. Tenemos dos mitades, que son sujeto y objeto, y una de ellas no hace nada. O casi. Nos imita los gestos, siempre algo más tarde, desde algún universo paralelo cuántico en que ocurre lo diverso, que es lo mismo, pero en otra dirección. Hasta que nos ponemos a soñar despiertos o dormidos y nos habla, aunque para entender su gramática hay que entreabrir las cosas o mirarlas con los ojos de Hermes. Todos deberíamos saber que estamos incompletos, que nuestra otra mitad se halla especulamente en el fondo insondable de la nada.
Los grandes temas de la literatura los consignó Miguel Hernández en un verso: "la vida, la muerte, el amor". Obsérvese que, si los eximimos de su neoplatónica y hegeliana trinidad, dos de ellos son antitéticos y a uno, el amor, le falta su pareja, que es la soledad. Y la soledad falta en los versos de alguien tan hecho a las cavilaciones como Hernández, que huyó de la soledad de los campos y los yermos y se sumergió en pueblo, en comunidad, intentando disolverse en esa identidad, como una patata, si hemos de emplear el término de Aleixandre, que le veía llegar tan moreno del campo en su libro Los encuentros, si mal no recuerdo. Pero Hernández no era soluble, era la persona más concreta y toril que se pueda uno imaginar. Por eso no gustaba a un pijo como Lorca; le recordaba algo en sí mismo que detestaba profundamente, su carácter burgués, por lo que siempre lo rehuía, no le diese una cornada. Hernández era más auténtico y mineral que él, más sincero y auténtico, a su modo, siempre más propio que el de Lorca. Se ve claramente en cómo asimilan los dos la herencia brutal del surrealismo nerudiano, la poesía ya impura de sus primeras Residencias.
Nunca he sido dueño de mi pensamiento. Va y viene como el mar a las arenas, impulsado por un viento intangible y transparente. Por eso me sobrevuelan las torvas gaviotas, como si fuera el desnudo hijo de una mar herida por mil estrías y cuchillos de sol.
Y me vuelvo a dormir.
III
Todavía no soy un niño muerto. De cuerpo más abultado que adultado, no me atraen los lápices de colores, pero sí los bolígrafos o rotuladores que escriben negro sobre blanco y los blocs milimetrados tamaño hoja. Esto de ser espiritualmente enano saltarín o pulgarcito mental tiene la ventaja de que te puedes filtrar jugando donde otros, globos inflados de prejuicios, no caben, pudiéndome adherir vientos, aromas y barros; por los intersticios del miedo, del asco, de la angustia, conservando una cierta inocencia.
El lenguaje de la dignidad
Nada hay que decir: eso quisieran. Porque cualquier palabra puede ser objeto de burla, sobre todo por los que apenas escriben o sólo leen aquello que les permite denigrar la parte de un todo que se niegan a ver entero. Porque cualquier pedazo de prosa es sólo eso, un pedazo, si recordamos los versos de John Donne sobre las campanas. Ellos quisieran un vocabulario más reducido; lo mejor les sería que hubiera una sola palabra para hablar; de esa manera tendrían más importancia sus aullidos, sus golpes, sus empujones, sus dineros, sus gritos, sus bastonazos, sus patadas, su fútbol, su deporte, su guerra y todas sus manifestaciones de barbarie e insolencia en general. Porque su silencio no es un silencio de modestia, es un silencio de terror y de angustia.
El lenguaje es lo que tiene; comunicación, que quiere decir poner en común, para lo cual hay que poseer un mínimo de respeto, de amor, de solidaridad. Habermas lo ha visto mejor que nadie. El vocabulario reducido no despliega sentimientos, sino generalidades e imprecisiones aptas para el engaño, y el engaño es una forma más de violencia, una violencia no física ni emocional, sino intelectual. El lenguaje amplio construye, levanta puentes; el limitado los derriba.
El lenguaje es lo que tiene; comunicación, que quiere decir poner en común, para lo cual hay que poseer un mínimo de respeto, de amor, de solidaridad. Habermas lo ha visto mejor que nadie. El vocabulario reducido no despliega sentimientos, sino generalidades e imprecisiones aptas para el engaño, y el engaño es una forma más de violencia, una violencia no física ni emocional, sino intelectual. El lenguaje amplio construye, levanta puentes; el limitado los derriba.
Y sin embargo, como ha demostrado Marina, existe más vocabulario para los sentimientos negativos que para los positivos. Si buscamos en nuestro magín todos los matices del elogio que podemos ofrecer a un alumno para animarlo, el abanico de opciones es sorprendentemente reducido y la mayoría de que podría elegirse suena pedante, raro o decimonónico. La cortesía lingüística se ha ido a tomar por c., valga la paradoja. Falta hidalguía, compostura, humildad, nobleza, altruismo, largueza, integridad, honradez, pundonor, probidad, comedimiento, afabilidad, circunspección, recato, deferencia, sinceridad y hombría de bien. Sobran el servilismo, la chulería, la grosería, el cinismo, el ninguneo, la desfachatez y la doblez.
lunes, 4 de octubre de 2010
Vae Hispaniae!
Con cuatro millones de parados, más que ningún otro país europeo, la OCDE prevé para el país donde vivo un crecimiento mediocre y el mismo o más paro durante seis o siete años, quizá más. La educación enseña solamente mínimos y pronto no habrá relevo para una generación de técnicos y científicos que está por jubilarse; la única industria boyante es la del ladrillo, que exige poca cualificación profesional, y ahora ni siquiera eso; la televisión y la radio no educan, sino que maleducan; no existe ética alguna entre políticos y empresarios, sino un puro nihilismo africano que nos está acercando peligrosamente al Tercer Mundo. Nadie busca ya el beneficio colectivo, sino su propio interés personal; la familia, los sindicatos y otras instituciones fundamentales que crean cohesión social son atacadas. No existe interés por la cultura, sino todo lo más por el mero espectáculo, cuanto más descerebrado mejor. Los jóvenes se emborrachan o se embrutecen más viendo que practicando deportes. Las chicas cultivan más su apariencia externa que la interna, y una enorme epidemia de mediocridad y bajeza afea espíritus que podrían admirar por su elevación. Los periódicos están vendidos a los bancos, como los políticos. Estos son cada vez más huecos, más vacíos, más aprovechados. Los trabajos no se obtienen por mérito ni capacidad, sino por puro enchufe, dedo o amigoterismo. Por eso la apariencia y la superficialidad es lo que impera sobre la sustancia y el rigor. Todo el mundo está endeudado, y así la economía no da para mucho. La vergüenza y el pundonor han ido a esconderse en los pueblos y entre los humildes de verdad, que hoy en día casi no hay. Algunas familias buscan de noche y en las basuras de los supermecados un pan cotidiano para no tener que medigarlo y las monjas de la caridad, Caritas diocesana y algunas ongs no dan abasto... Y los periódicos hablando de esos parados de larga duración, toda una generación malgastada, sostenidos por sus endeudadas familias y a punto ya de jubilarse de la vida mientras los hijos de papá copan cargos sin mérito alguno... Para qué continuar.
Un buitre en Ciudad Real
Los periódicos daban la noticia hace algunos días: por los tejados capitalinos posaba y de vez en cuando volaba un hermoso buitre leonado.
¿Habrá olido la corrupción del Ayuntamiento? ¿La de la diputación? ¿La de los sindicatos? ¿La de la administración regional?
Es imposible saberlo, pero la señal es inequívoca. Algo huele a podrido en Ciudad Real.
viernes, 1 de octubre de 2010
La útil constatación de Alessandro Pluchino
El Ig Nobel de Gestión ha sido concedido al investigador Alessandro Pluchino y sus colaboradores de la Universidad de Catania (Sicilia) por demostrar que ascender a trabajadores en cualquier organización al azar es el método más eficiente para mejorar los beneficios de una empresa. Esto es, que si la determinación de quién manda en empresas e instituciones la hiciese una lotería, a todos nos iría mejor.
Una demostración interesante, pero con poco futuro, me temo. El poder está lleno de paranoicos, codiciosos e hijos de p. (de papá, so mal pensados), y que este procedimiento se llegara a generalizar sería para ellos (es curioso), poco democrático. Seguro que alegarían sus miedos y fobias y el peligro que sufrirían sus dineros y sus preciosas relaciones físicas y sociales: familiares, amiguetes y grupos de presión. Sólo hay que repasar la lista de dirigentes del siglo XX para comprobar cómo abundan los paranoicos (narcisistas o con manía persecutoria más o menos genocida), los codiciosos, parientes más o menos consaguíneos y los despreocupados de los demás en mayor porcentaje que entre la gente normal. En los cuadros dirigentes lo normal es la elección a dedo en el 95% de los casos.
Yo prefiero que me gobierne una mendiga como la madre Teresa a un aprovechado salido de un partido político. Pareto y Schumpeter pueden irse a tomar por retambufa.
Experimento
jueves, 30 de septiembre de 2010
La energía de vivir
Para vivir hacen falta muchas energías; uno querría leer, saber y hacerlo todo, estar todas horas y en todas partes, tomar todos los barcos, aviones, trenes y autobuses, probar de todo plato, hacer todos los regímenes, practicar todos los deportes, amar a todo el mundo, salir con toda la gente y conocer a todos; pero uno no es multitarea ni multiplataforma ni multifunción ni multiusos, como Garbajosa; uno no es un pulpo o funcionario marbellí con ocho brazos, no es un ladrón con cuarenta enchufes ni adivina el futuro, como el provecto Paul, ni posee seis cerebros, ni dispone de setenta y dos horas al día, ni puede digerir nada sino a un biorritmo dado. Vivir intensamente se limita, pues, a vivir sin agobios ni tribulación y poder escoger algo de lo poco que sobreviene o se desea de forma que no se nos haga añorar lo demás. La imaginación es todo un problema; a los artistas les hace soñar con lo que no existe sino en su cabeza y a los apasionados los trae siempre viajando, cambiando de mujer o de hombre, al retortero de drogas, utopías, causas perdidas y saberes extraños. Pero luego viene el sabor y el olor de la pólvora quemada, la caída del cohete, que decía el soneto quevediano.
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Desaliento Diario
martes, 28 de septiembre de 2010
Sonéforos de Jerónimo Anaya
Jerónimo me ha hecho llegar estos preciosos e innovadores sonetos suyos, premiados en un concurso de Bolaños, que copio a continuación:
HIMNOS DE LA SOLEDAD DEL HOMBRE
(SONÉFOROS)
1
¡Qué hermosa era la vida aquellos años!
Mas la tristeza vino
y puso su alacrán de desengaños
sobre la tierra breve del camino.
El tiempo no reserva de los daños
y avaro es el destino
de llevarte por pasos muy extraños
a un hondo desatino.
Lentamente pasaba la belleza
y llegaba la angustia
a poner su corona de tristeza
sobre la mente quebrantada y mustia.
Mas, a pesar de esta mortal herida,
¡qué hermosa era la vida!
(Himno antiguo)
2
…Y luego viene un viento que se lleva
todas las ilusiones,
en tanto que en las sienes nieva, y nieva
también en los ajados corazones.
Pero mientras la nieve
tirita lentamente en los rincones,
hay vaho en los cristales, aunque breve,
de los fríos balcones.
Mas a veces te nombra
el viento cuando gime en los cristales,
y prolonga la sombra
el eco de su voz en los umbrales.
No hay duda: es que te advierte
de la pronta presencia de la muerte.
(Himno de la presencia de la muerte)
3
¡Qué lejano ya todo!
¡Qué horizonte sin fin y sin inicio!
El recuerdo cayó en un precipicio
y la memoria se cubrió de lodo.
Abro en la niebla un pertinaz resquicio
por ver en la distancia
el milenario y lírico edificio
donde duermen los sueños de la infancia.
Y tras la niebla creo
adivinar un corazón antiguo,
y aunque con claridad ya nada veo,
la verdad tras el caos averiguo.
Es la verdad desnuda
que en su certeza va dejando duda.
(Himno del umbral de los sueños)
4
Están los ojos llenos ya de invierno
y las manos de nieve;
el tiempo ya no es breve:
su latir se ha parado en un cuaderno.
La historia es un relato sin relieve,
monótona lectura
que las hojas inunda de amargura
mientras en la ventana llueve y llueve.
Se van las ilusiones
en las páginas grises. Y la angustia
aumenta los renglones
junto a las hojas de una rosa mustia.
¡Páginas silenciosas que escribía
mientras la vida con fervor vivía!
(Himno en el cuaderno de la vida)
5
Amargo es el sabor de la derrota,
pero es sabor al menos,
pues aunque la esperanza quede rota,
quedan en vida los dolores plenos.
Y cuanto más dolores
rodean de la vida la cintura,
más la vida a la vida se asegura,
a pesar de sus ácidos sabores.
Mientras la sepultura
en soledades tristemente aguarde,
en vano luchará la noche oscura
por suceder a la cansada tarde.
Es el sabor de la derrota amargo,
mas la amargura es vida sin embargo.
(Himno de la derrota)
6
Te vas haciendo viejo
y apenas te das cuenta de que pasa
la vida; pero pasa con un dejo
de dolor que te hiela o que te abrasa.
Se te pueblan las horas de mentiras
y eres solo un reflejo
cansado del ayer, y si te miras
solo ves amargura en el espejo.
Solo ves amargura en los cristales
y de la juventud mustios despojos,
como si ya los ojos
de la muerte advirtieran las señales.
Y es que, a pesar del júbilo o del tedio,
te vas haciendo viejo sin remedio.
(Himno del tempus fugit…)
y 7
De pronto corre el tiempo y no detiene
su reloj en la torre de la vida
y las horas se van y nunca viene
el bálsamo que alivie tanta herida.
Todo se torna serio
y cuando más dolor brota en la herida
adviertes que limita el cementerio
con la ilusión perdida.
Para tanto dolor ¿no habrá cauterio
que queme la miseria de esta llaga?
El tiempo vaga, y vaga
por el tiempo la duda y el misterio.
¿Qué es la vida? Y se calla
el reloj en mitad de la batalla.
(Himno de los límites seguros)
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lunes, 27 de septiembre de 2010
Una octava musa manchega desconocida: Isabel Ángela Prieto de Landázuri.
Una dramaturga y poetisa romántica nacida en Alcázar de San Juan en 1833 (es lo que dice la partida de nacimiento, aunque muchos la hacen nacer en 1828 ó 1826), de padre panameño y madre española, nieta del jefe político de la provincia; pasó dos años en Alcázar, pero luego marchó a México con sus padres y finalmente a Guadalajara, donde desarrolló su notabilísima carrera literaria. Tras casarse a los treinta años con su primo también escritor Pedro de Landázuri, pasó un tiempo en San Francisco, California, desde donde fue con su marido a Hamburgo porque fue nombrado cónsul en ese puerto alemán. Murió un hijo suyo y falleció ella misma allí en 1876.
Dominaba el francés, el inglés y el alemán, y bastante el italiano; por eso su cultura era muy extensa; como lírica es algo irregular de inspiración, aunque cuando le viene bien el coturno llega a lo más alto; se le nota la impronta de Hugo, al que había traducido con fervor; también hizo versiones de Shelley, Byron y Schiller. Se la considera la poetisa mexicana más importante del Romanticismo y una dramaturga feminista, autora de una quincena de obras, entre la que destaca Lirio entre zarzas o Una noche de Carnaval. Quien quiera saber algo de ella, puede ojear la edición decimonónica de José María Vigil, con un adecuado estudio de unas cien páginas, que es que la que yo tengo, porque el resto de sus obras es más difícil de conseguir.
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Un médico manchego del XIX, Ramón Trujillo
“Necrología”, en Boletín de Medicina, Cirujía y Farmacia núm. 122 (29 de septiembre de 1836), p. 467-468:
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[1] Según el Diccionario biográfico del Trienio Liberal, (1994), p. 651, fue en 1808: “En 1808 fue hecho prisionero por los franceses, pero se escapó y sirvió de médico castrense en el ejército nacional”
[2] Esta es la bibliografía de Trujillo que he podido reunir: Tratado de heridas de cabeza de Augusto Amadeo Richter; traducido del francés, é ilustrado con notas por Ramón Truxillo, Madrid: Imprenta de la Administración del Real Arbitrio de Beneficencia, 1802; íd., Tratado de las hernias Madrid, 1808; Discurso en que se recomienda la reunión de los conocimientos médicos y quirúrgicos en los profesores del arte de curar: leido en la abertura de estudios del Colegio Nacional de Cirugía Médica de San Cárlos, celebrada el dia 1º de octubre de 1817 por el ciudadano... Ramon Truxillo uno de sus catedráticos, Madrid: Imprenta de Ibarra, 1820; Memoria sobre el choléra-morbus épidémico: observado y tratado en Paris Segun el Método fisiológico por François Joseph Victor Broussais. Traducida de la segunda y última edición francesa que ha aumentado su autor con notas y un suplemento. Madrid: Norberto Llorenci, 1833; François Xavier Bichat, Anatomía general aplicada á la fisiologia y á la medicina, Madrid: 1807 y Madrid, Norberto Lorenci, 1831. Cf. Anastasio Chinchilla, el Worldcat y el Catálogo del patrimonio bibliográfico español .
[4] Fue además socio de número de la Real Academia Médico-quirúrgica y secretario de la sección de Castilla-La Nueva, donde llevaba la correspondencia extranjera.
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Mal día, pero no pésimo
Hoy es un mal día, aunque no de los peores; quien se queja debería saber que siempre hay uno, y aun muchos, bastante más deleznables. Ciertas cosas entran por el ojo izquierdo y determinadas personas miran por el ojo izquierdo, también; ni mis peores enemigos me acusaron nunca de esconder lo que pienso, pero, con el paso de los años, por haber sufrido quizá esta incómoda actitud, me he vuelto reservado, aunque no lo suficiente como para no escribir, por ejemplo, un blog. Tal vez por eso casi nunca han consultado verbalmente mi opinión; la opinión de los que dicen lo que piensan nunca es requerida. Al menos, por los que viven en y de sus mentiras.
Al principio de este curso, un providente me motejó casi sin querer de "rojillo", o izquierdoso. Celebro que el taxónomo tuviera tan claro su marbete, porque yo no lo tengo. En parecidas circunstancias otras veces me han llamado "liberal" y en otras también de ser diestro, esto es, escribir con la derecha. Tras mucho pensarlo, creo que no soy nada, y a lo más que llego es a anarquista sin espoleta, altermundista iluso o paupérrimo ideológico de solemnidad. Pero si una opinión de tan poco valor constructivo puede loarse de aprecio, en este blog cualquiera puede ir a encontrarla, por más que celebrase yo que, más que una opinión, encontrase alguna razón o inspiración o, cuando menos, una distracción. Pero tiene que irla a buscar. Si verdaderamente uno cree en algo, debería ser combativo, supongo, y proclamarlo contra viento y marea; pero yo no albergo ninguna convicción firme, ni siquiera la de ser yo mismo, y esta falta de confianza me inclina a pensar que puedo no ser útil e incluso que puedo ser dañino. Por otra parte, me enclaustra mi propio desaliento, que acaso podría confundirse con temor.
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