miércoles, 26 de enero de 2011

Clásicos

Boutades de Henry Hitchings, publicadas hoy en El Mundo.

Sobre James Joyce. "El despertar de Finnegan es uno de los pocos libros que, incluso a los eruditos más estrictos se le está permitido admitir que les parece impenetrable. Ulises, obra anterior, es otra cosa. Se trata de una abundante fuente de frases cortas que recuerdan vagamente no sólo los taxistas dublineses sino también los adolescentes precoces, los emigrantes raros, los pesados amodorrados a la barra de un bar (de la erudita y bravucona especie que se bebe el whisky de un trago), los hombres de mundo internacionales, los alocados hibernófilos, los libreros malhadados, los periodistas licenciados en filología inglesa y los ingratos estilistas literarios."

Sobre la poesía. "Las conversaciones sobre poesía suelen darse sólo con poetas. ¿Y con qué frecuencia te relacionas con ellos, a menos que tú también seas poeta? Hay tres cosas que debes saber sobre los poetas: todos están obsesionados con las epifanías, esos momentos de nítida y repentina revelación en que alguien encuentra sentido a su relación con el pasado, con un lugar o con otra persona; todos han sufrido daños; y su obra les sirve para resarcirse. Además, como dice un chiste muy viejo, nunca deberías fiarte de un poeta que sabe conducir".

Sobre Marcel Proust. "Lo que la gente nunca te dirá de Proust (supuestamente porque lo ignora), es que es divertido. Circulan creencias populares sobre los autores, pero gran parte de ellas son falsas [...]. Proust, un autor al que normalmente aprecian quienes no han leído más que el título de su obra maestra, es, según parece, uno de los que sale peor parado por esas creencias populares. Incluso sus admiradores hablan de él de un modo deprimente. Sin embargo, puede ser tan divertido como lo podría ser ese vil vecino tuyo en un banquete de boda, sacando a relucir los puntos débiles y las meteduras de pata sartoriales de los invitados de otras mesas".

Sobre Miguel de Cervantes. "Según comenta Martin Amis, 'aunque es sin duda una obra maestra inexpugnable, Don Quijote adolece de un defecto bastante grave, el de la más completa ilegibilidad'. A pesar de reconocer que el libro está repleto de encantadores y cómicos momentos, Amis considera que es 'durante largos pasajes [...] inhumanamente aburriddo'. En parte, se debe a que Cervantes creía que, si había algo que valiera la pena decir, valía la pena repetirlo".

Idiomas

Suele ser motivo de ostentación el saber idiomas, pero es una ostentación ridícula; los idiomas hay que aprenderlos cuando se es joven, porque entonces el hardware o soporte del cerebro está configurado para aprender habilidades lingüísticas; después es más difícil, porque ese hardware se bloquea en la mayoría de las personas; los idiomas hay que usarlos: leer en ellos, traducir de ellos, hablar con ellos. Un idioma inactivo no sirve de nada, sino de presunción y gilipollez. En España nos hemos acostumbrado a las películas dobladas: un resto de insuficiente autarquía franquista; debía haber un programa en la televisión pública que emitiera películas subtituladas, y, al menos, una película en cada ciudad grande tendría que ser subtitulada obligatoriamente, por ley. El poco inglés que sé se me ha adherido gracias a películas con renglones por debajo y por mi curiosidad filológica, no por asignaturas que haya cursado. El español es, en general, perezoso para leer, incluso subtítulos, y más suelto para hablar que para escuchar. Me defiendo en francés, entiendo el italiano y el portugués, pero eso es por el latín que unos profesores legionarios me insuflaron duramente en mi bárbara cabezota de ibérico por romanizar, por mi subsiguiente formación gramatical de profe de lengua y por mi curiosidad de lector de libros y visor de películas, no por otra cosa. Los niños deberían leer historietas (o cómics) en otros idiomas; Fernando Savater aprendió francés así, como cuenta en sus memorias; pero en nuestro país no se apoya la edición de tebeos económicos, de forma que ya no existen, siendo como son una auténtica garantía de que niños y jóvenes aprendan a leer y le cojan gusto a la lectura, e incluso de que aprendan idiomas. ¿Dónde están los mortadelos y los otros tebeos de mi infancia? En nuestro país los freaks o frikis van de culo. Eso sí, echadle jevis o heavys que no saben ni siquiera inglés.

Una evaluación de diagnóstico

Es un demonio el lenguaje, que delata frecuentemente lo que presupone quien lo usa. La educación es para quienes mandan una enfermedad, un cáncer, una molestia, un dolor, algo clínico. Sólo se hacen diagnósticos si hay enfermedad, pero lo importante es la cura. ¿Se hacen curas en la consejería de Educación o en la de Sanidad? ¿Podemos esperar, al menos, una tirita para la hemorragia del informe PISA? ¿Una gota mercromina? (*) ¿Se ha acabado el presupuesto con la compra de ordenadores Eductrade (PRISA) que se averían como el año antepasado, por falta de adecuado software humano? ¿Vamos a comprar nuevos procesadores de texto para gente que no sabe escribir a máquina, cuanto menos redactar o comprender el prospecto de un aparato mal traducido o traducido con un dispositivo trujimán sin filología?

No, curas no hay, ni siquiera en Religión, que ya no se enseña, como si el Cristianismo no fuese uno de los dos pilares centrales de la tradición occidental, junto con la cultura griega. Coño, pero si también quieren quitar el griego y su trasunto, el latín. Pues, ¿qué va a quedar de esas dos columnas a los de letras? ¿Qué dos cosas las van a sustituir? ¿El sujeto y el predicado? Pero eso de predicado suena a sermón religioso, hay que adecuarlo; pongamos asunto y comentario, que se entiende mejor... Aunque son términos generales, inespecíficos: así empobrezco el conocimiento, lo hago más inexacto... (¿más pedagógico?). Se reduce el léxico del diccionario, se reduce el pensamiento y se reducen las cabezas a tamaño jíbaro. La educación debiera ser un movimiento ascendente, no descendente (por descender, podemos darnos hasta un castañazo), y sólo a medias condescendiente. Para algunos los diccionarios tendrían que contar sólo dos palabras, y no, y los abecedarios tres o cuatro letras, las de y no, por ejemplo. Pues la realidad es compleja, y hay que aprender que lo es, qué se le va a hacer. Hay muchas combinaciones de números, pero sólo algunas expresan un sentido, y ese sentido es más entero cuanta más relación con el todo detenta; también muchas agrupaciones de letras, pero sólo algunas cuentan algo, y son siempre las más extensas, porque son las que más se ajustan a cada caso particular.

Se intenta atraer el futuro al presente demasiado deprisa, tanto que se precipita, que se abalanza sobre el pasado y lo fragmenta, lo hace añicos, lo hunde en el océano del olvido; pero el pasado pide su lugar y ejerce una fuerza para emerger como la del invariable principio de ese griego, Arquímedes, porque el pasado siempre fue más permanente, definido y auténtico que el futuro, que pocas veces descubre algo nuevo y, cuando lo hace, siempre suele estar conformado con trozos y facciones de pasado. Somos enanos a hombros de gigantes, que dijo ese humanista, Albertino Mussato, y no puede crecer ni sostenerse un árbol sin raíces. Nada nace de la nada, nada vuelve a la nada, escribió lapidariamente Lucrecio. Las humanidades aseguran que las ciencias sean entendidas y les dan sentido. La ciencia no es nada sin el arte, ya que aunque la ciencia pueda hacernos la vida más fácil y cómoda, sólo el arte y la cultura la harán digna de ser vivida.

*Postdata. Este texto se escribe en lengua oral, como recomendaba Juan de Valdés, así que el anglicismo de suprimir las preposiciones "de" es sólo un intento de calcar la lengua real.

La lírica pírrica de Manolito

Manolito Juliano, horror de las Musas, infatigable, fecundo y facundo derramador de tinta ególatra, ha infamado nuevamente el buen gusto con tres atentados simultáneos contra la maltrecha literatura manchega que amenaza con divulgar en papel no higiénico a su coro de amiguetes interesados en sufrirlo, volumen próximo al de su presencia, que intenta hacerse espacio numeroso en el cerrado y explosivo cotillo hermanos Marx de eso que se pretendió lírica vecinal/bocinal/rocinal/orinal. El delito, que se supone literario y aun osa llamarse cultural, será pregonado, lo ha sido ya, a los cuatro vientos de la rosa a través de sus adosados compañeros de pelaje periodístico. Acudan las moscas a tropel, que no las melíficas abejas del Himeto, porque es de suponer más de lo mismo: pelusas de ombligo íntimo, aburrimiento de garrafón y las tres dimensiones cartesianas de un recital largo, grueso, pesado. Los afectados de insomnio pertinaz podrán acudir también a esta garantizada cura, mas no los amigos de las tapas, reservadas, como siempre, a una cohorte de bien avisados lameculos con la boca abrida... para comer que sean capaces de resistir sus largas parrafadas de tedio sin bostezo. He aquí alguien que puede envanecerse justamente en vano de ser vanidoso, aunque los impresores agradezcan como siempre que les dé... tanto trabajo, por más que no haya uno tan ímprobo, fatigoso y denodado como leer a un Monolito como Manolito.

martes, 25 de enero de 2011

Búfalos

Una tontada de la Wikipedia:

La frase "Buffalo buffalo Buffalo buffalo buffalo buffalo Buffalo buffalo" (literalmente: "Los búfalos de Búfalo que son molestados por búfalos de Búfalo molestan a búfalos de Búfalo") es una oración gramáticamente válida del inglés. Se usa como ejemplo de que se pueden combinar homónimos y homófonos para crear una oración complicada. La oración fue usada por primera vez en 1972 por William J. Rapaport, un profesor de la Universidad de Búfalo.

lunes, 24 de enero de 2011

Alemania y los jóvenes españoles

Conforta saber que Alemania busca mano de obra cualificada en España. Aquí, donde tanto se desprecia, los jóvenes se mueren de asco, víctimas como son de la estéril y castrante Generación tapón, de la demostrada mediocridad de la clase media española, que sólo sabe invertir en ladrillos y que lo único que ha aprendido del franquismo es a cortar las cabezas altas, y del universal, sospechoso y edípico desprecio de algunos mayores a los jóvenes. Se suele decir que los jóvenes españoles no abandonan sus familias para independizarse; lo que no se dice es que no se les deja independizarse. Escribía Gracián en El Críticon que los españoles "trasplantados, son mejores", y es verdad. El español necesita la soledad para descubrirse y definirse a sí mismo, sólo muestra su valía saliendo de este hornillo de rencillas y envidiejas. A los europeos les podemos dar excelentes enfermeras y médicos, licenciados y doctores en paro a porrillo. Ellos prefieren mano de obra europea a reformar la ley de inmigración; España, que ahora puede suministrar mano de obra cualificada, debe volver a exportar emigrantes legales. Tal vez así aprendamos de lo bueno que posee Alemania, como por ejemplo unos sindicatos no viciados por la política y que compiten entre sí, que saben encontar salidas a las situaciones laborales más difíciles y no desprecian la formación del trabajador cualificado. Todos hemos visto esa hermosa serie de Televisión Española, casi la única, por desgracia: Españoles en el mundo. El empleo exterior es una salida que, como siempre, sólo los más viejos e inútiles pueden renunciar a tomar (los enchufados ya se sabe que se quedan).

Dejemos al lado esas mentiras con que nos lavan el coco a diario y atengámonos a los hechos que aparecen en la encuesta de estructura salarial del INE, un informe cuatrienal que deja en cueros la pura y sencilla verdad: el sueldo medio en España en 2006 fue de 19.680 euros al año, y cuatro años antes era de 19.802; es decir, que en el periodo de mayor bonanza económica de España, los sueldos no sólo no crecieron, sino que descendieron, y más aún si se tiene en cuenta la inflación. Es más, si nos remontamos a 1995, el primer año que se hizo la maravillosa encuesta, el salario medio era de 16.762 euros, por lo que para adecuarse a la subida de precios de la última década ahora tendría que ser de unos 24.000 euros. ¡Menuda diferencia de poder adquisitivo! ¡Y se trata del sueldo medio, que incluye el de los que más ganan! Otro dato más esclarecedor: la mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros, esto es, son mileuristas... Esperemos los datos de la encuesta cuatrienal después de las medidas del Gobierno, que se nos antojan más de lo mismo, pero aún peor. Y la culpa de esto se debe a una crisis de inteligencia, no a una crisis precisamente económica: la clase media española es mediocre, se atiene a lo fácil y no crea empleo.

domingo, 23 de enero de 2011

El no aniversario de Céline

Este año se celebra una fiesta de no aniversario. Hace cincuenta años que murió (o no) Louis Ferdinand Destouches, más conocido por su pseudónimo o pen name Louis Ferdinand Céline. Lo he leído y disfrutado mucho. Es el escritor francés más influyente y traducido desde Marcel Poust, pero es un cabrón antisemita. Por eso, tras pensarlo mucho, el cincuentenario no se celebrará en Francia, aunque se le leerá y estudiará como un espécimen raro y valioso, por su valor literario y humano intrínseco, que es mucho. Hay una enorme desesperación y tristeza, pero también sinceridad en la escritura de Viaje al confín de la noche, su obra mayor, una de las tres o cuatro que quedan de Francia en el siglo XX, junto a En busca del tiempo perdido de Proust, La peste de Camus y La vida instrucciones de uso de Pérec. Todavía recuerdo con pesar cuando me topé con una primera edición de la obra, en las tiendas de bouquinistes a la ribera del Sena, lastimosamente cara; para comprarla hubiera tenido que hacer penitencia el resto de la semana que iba a estar en París y resolví dejarlo para otra vez que ya nunca más volvió. Tengo además algún que otro autor preferido, pero son esos cuatro lo que decanta hoy el tiempo. En Céline hay un lenguaje ora sorbido directamente de la calle, una misantropía feroz y una conciencia humana desesperada y pacifista intentando sobrevivir a sus congéneres. No en vano era un médico especialista en higiene, como Baroja; pero lo que le falta a Baroja de experiencia vital le sobra a Céline, quien padeció en persona el suelo podrido de las trincheras, la malaria en el negro corazón de África, la soledad desnortada entre las masas de Estados Unidos, la felonía en la Francia de Vichy. Él lo fue todo: héroe de guerra y traidor colaboracionista. Es lo que Dostoievski no se atrevió a ser, su otra cara: un nihilista completo, pero también un genio de la escritura.

sábado, 22 de enero de 2011

Nuevo avance en Matemáticas

Una nueva teoría matemática revela la naturaleza de los números. Se ha desarrollado la primera fórmula finita para calcular las particiones de cualquier número

Abc, 21/01/2011 - 20.51h

Durante siglos, algunos de los matemáticos más importantes han tratado de dar sentido a las particiones de los números, la base para sumar y contar. Muchos matemáticos han añadido piezas importantes al puzzle, pero todos se quedaron cortos al tratar de ofrecer una teoría completa que explicase las particiones. Por el contrario, su trabajo ha generado más preguntas sobre esta área fundamental de las matemáticas. Ahora, Ken Ono, matemático de la Universidad de Emory, ha desvelado nuevas teorías que responden a los interrogantes. Ono y su equipo de investigación han descubierto que las particiones de un número se comportan como fractales. De esta forma, han desarrollado una teoría matemática para «ver» su súper estructura infinitamente repetida. Así, han ideado la primera fórmula finita para calcular las particiones de cualquier número. El trabajo ha sido patrocinado por el Instituto Americano de Matemáticas (AIM) y la Fundación Nacional de Ciencia.

«Nuestro trabajo trae ideas completamente nuevas a estos problemas», dice Ono. «Hemos demostrado que las particiones de números son ‘fractales’ para cada primo. Nuestro procedimiento de “aumento” resuelve varias conjeturas abiertas, y cambiará la forma en que los matemáticos estudian las particiones».

«Ken Ono ha logrado unos avances absolutamente sobrecogedores en la teoría de particiones», asegura George Andrews, profesor de la Universidad Estatal de Pennsylvania y presidente de la Sociedad Matemática Americana. «Ha demostrado propiedades (...) asombrosas. Es un fenómeno»

Un juego de niños

A primera vista, las particiones de números parecen un juego de niños. La partición de un número es una secuencia de enteros positivos que se suman para formar ese número. Por ejemplo, 4 = 3+1 = 2+2 = 2+1+1 = 1+1+1+1. Por lo que decimos que hay cinco particiones para el número 4. Suena simple, y aún así la partición de números crece a un ritmo increíble. La cantidad de particiones de 10 es 42. Para el número 100, la partición explota a más de 190 millones.

«La partición de números es una loca secuencia de enteros que rápidamente se va a infinito», señala Ono. «Esta provocadora secuencia genera asombro, y ha fascinado desde hace mucho a los matemáticos». Hasta el avance del equipo de Ono, nadie había sido capaz de desvelar el secreto del patrón complejo subyacente a este rápido crecimiento.

A principios del siglo XX, Srinivasa Ramanujan y G. H. Hardy inventaron el método del círculo, el cual arrojaba la primera buena aproximación a las particiones de números por encima de 200. «Es como Galileo inventando el telescopio, permitiéndote ver más allá de lo que se ve a simple vista, aunque la visión es tenue», apunta Ono. En 1937, Hans Rademacher encontró una fórmula exacta para el cálculo de valores de particiones. Aunque el método era una gran mejora respecto a la fórmula exacta de Euler, requería sumar infinitamente muchos números que tienen infinitas cifras decimales. En las siguientes décadas, los matemáticos han seguido trabajando sobre estos avances, añadiendo más piezas al puzzle. Ono batalló con los problemas durante meses y su eureka llegó en septiembre, cuando estaba de excursión con sus colegas en las Cataratas Tallulah, en el norte de Georgia. Cuando andaban entre los bosques, notando los patrones en los cúmulos de árboles, pensaron que podría ser similar a «andar» entre las particiones de números. Se echaron a reír. Ya casi lo tenían. El trabajo de Ono y sus colegas ha dado como resultado dos artículos disponibles en la web de la AIM

Qué tejen las redes sociales

Cuando estaba en Madrid me fijé en que habían instalado nuevas máquinas para servir billetes de cercanías. Ya había visto algo así en el Metro de Barcelona, y nunca me gustó; había, de hecho, un funcionario que me separó de la cola ante el cajero humano y me enseñó (mejor sin duda que una máquina) a manecjar ese trasto, aunque yo ya sabía cómo hacerlo; me dio apuro decirle que se fuera a tomar por culo, porque era un ser humano; si hubiera sido una máquina habría tenido menos reparos en señalar mi disgusto. Me desagradan las máquinas tanto como las conductas repetitivas y maquinales. Tengo un temperamento ludita, aunque no soy neófobo, como las ratas. No aborrezco a las máquinas, sino, más bien, a las que no hacen cosas de máquinas o usurpan las funciones de lo humano. Isaac Asimov llamaba a eso complejo de Frankenstein, pero yo no estoy en absoluto en contra de la tecnología (¿por qué, si no, escribiría un blog?), sino en contra de la inhumanidad de cierta tecnología. No me gustan los teléfonos, ni siquiera los móviles, artefactos que usa Naomí Campbell para achichonar a sus asistentes y que tunea de pedrería preciosa gente tan pija como ella. No simpatizo con los cajeros automáticos, porque me parece que eso de que un cajero sea automático es un robo, aunque no de dinero, sino de humanidad; a un cajero de metal no se le pueden dar los buenos días ni pedirle explicaciones ni nada: él va a su rollo, que es solamente sacarte el dinero o dar excusas para no dártelo. Esto último se les da en especial muy bien; además, si hay problemas, el teléfono de ayuda no ayuda nada y lo único que hace es ponerte musiquita de fondo mientras te descuenta lo que vale la llamada. Eso son los cajeros, eso son las tarjetas, eso son todas las cosas mecánicas y asépticas que sirven para desconectarnos, deshumanizarnos y esclavizarnos.
Prefiero un cajero humano, aunque sea como lo era mi malogrado amigo Federico, un conductor suicida que terminó estrellándose contra el automóvil de una pobre familia, a la que causó una muerte injustificable. Conocía a mi amigo y sé que esas muertes provenían en realidad de otra parte, de su superior. Un director de Banco que le arruinaba la vida. La máquina que era el jefe de Federico era unidireccional. Pero eso no aparece en ese tipo noticias, eso nunca aparecerá, siendo como es lo que más interesa a la gente. Interesa ver ese mecanismo, el coche, estropeado por el choque, y el insulto al conductor y la incomprensión que delata. En esta sociedad hay gente que no es gente, son cosas; hay gente que en sí misma es basura. Si los matrimonios no duran es por eso, porque a veces usamos a nuestra pareja como un producto, como un bien de cosnumo de usar y tirar. Si no me sirves, te abandono y compro otro. Las relaciones humanas han sido sustituidas por relaciones de consumo. Del cajero humano al cajero automático. Las mujeres son ahora como los condones, pero más caras. Ese enorme respeto que se tiene al cuerpo en la actualidad es propio de ese materialismo consumista.

Yo quiero un cajero o cajera sindicado, con familia, con contrato fijo, de mal o buen humor ocasional y con ojos en la cara, no con una cámara. Los seres humanos son multidireccionales, son como el chicle, se pegan a todo; las máquinas no: son duras y cumplen su único cometido mientras no les falte sustento eléctrico; no se declaran en huelga ni rebeldía, sino que mueren o fallan. Federico se declaró en rebeldía, una mala rebeldía, pero su fallo era una enfermedad y murió también. Quien usa una máquina es alienado por ella. Algunos chicos de hoy están alienados por el móvil , la telebasura, los juegos de ordenador; ellos creen que los utilizan, pero pienso que muchas veces son ellos los utilizados. No se dan cuenta del tamaño monstruoso de su libertad, y restringiéndosela a esos adminículos a veces parecen reducidos a ser un mero apéndice o terminal de los mismos. Y el carácter inauténtico de las relaciones que sostienen por ese medio no deja de mosquearme: he observado que los críos de hoy en día son más disimulones y mentirosos de lo que lo éramos nosotros; a veces no saben ni siquiera cuál entre las mentiras que usan es la verdadera, y andan en una auténtica confusión respecto a lo que es su yo; o se creen más de lo que son o menos. Y eso da siempre problemas para ser felices.
Uso demasiado el ordenador, pero para mí es sólo un instrumento de trabajo y de comunicación. Prefiero el correo electrónico al viciado, sucio y público messenger, donde todo se hace en comunión, como una orgía. Los chicos de hoy están demasiado socializados; de vez en cuando recibo un aviso de que tengo a varios invitados, algunos indeseados y escogidos con criterios que no he preseleccionado, a mis redes sociales. Me doy cuenta, tarde, de que no quiero estar en ninguna red social que sea una colección de caras y caretas, de fantasmas sin cuerpo ni espíritu. Veo las fichas de todas esas personas, y la intención oculta y subyacente de la mayoría de todas ellas, y me diento entristecido y cansado por toda esa fachada ostentosa y repetitiva. Y sin embargo hay algo de humano en toda esa fila de manos tendidas. Una voz puede cruzar el Atlántico y saludarte graciosamente; es más, algunos de mis mejores amigos los he hecho mediante Internet, y nunca los he visto personalmente, aunque es como si los tuviera presentes ahora mismo. También hay humanidad en Internet, y eso es lo que me gusta, precisamente, de cierta tecnología: que sirve para unir a la gente, y no para separarla, como es el caso de los cajeros automáticos.

viernes, 21 de enero de 2011

Duvalier


A perro flaco, todo son pulgas; y el más gordo de los piojos, o pulgones, de Haití, es Duvalier. Se ha quedado sin dinero y necesita más, aunque sea a costa de volver a chupar de una nación arrasada por los terremotos, la pobreza y el cólera. Y otra calamidad más: Duvalier.

Encargos

Me escribe Calero diciéndome que la universidad ha aceptado imprimir mi nueva edición de la Autobiografía de Juan Calderón. Más trabajo: llamarle por teléfono, revisar el texto. Estoy muy satisfecho de esta segunda edición, a la que dediqué seis meses, porque no se va a parecer en nada a la primeriza; los años no pasan en balde, tengo más documentación, más experiencia y cometo menos errores; el texto está aún más depurado y compulsado con nuevas fuentes.

Me escriben de Castalia, remitiéndome una copia del contrato para la edición de las fábulas de Iriarte y Samaniego. Pues estupendo, pero más agobio: tengo que escribirla de aquí a cinco meses y quizá deba pedir una prórroga.

Daniel me remite desde Estados Unidos las restantes cartas para que les revise el texto, que saldrá en Juan de la Cuesta, la editorial cervantista de Newark, creo. He convencido a mi mujer de que me las pase a ordenador a cambio de redactarle cinco folios de historia, instituciones y cultura manchega para un temario que tiene que dar a sus alumnos. Pues qué bien, pero ¿no empieza a ser demasiado?

Avisan de Cádiz de que me han publicado el artículo sobre Félix Mejía; pues qué bonito. Hay erratas, sin embargo, aunque ya me importan un pimiento. Ahora tengo que enviarles los estudios de Mejía sobre la Constitución de 1812. Están casi acabados, pero hay que darles otro repaso. Maravilloso.

Siguen los de Teruel sin sacarme la edición de mi tesis, aunque se la entregué hace dos años. Me consta que ya está en formato para la imprenta, pero como no estoy ahí me roban los fondos de edición y lo posponen sine die. Ad calendas graecas, como decía Augusto. Sin latín: paciencia y barajar; pero habría que mandarles otra admonitoria: tienen el compromiso de edición ganado con el premio Nifo.

El artículo sobre el vino está decantado: tengo los materiales y redactada buena parte del texto, pero hay que acoplar lo que falta y seguramente encogerlo; y en esto va Matías Barchino y me dice que tiene escrito un artículo de noventa páginas sobre el tema; me lo enviará y así podré descartar lo que tengamos en común y encogerlo más. Es un tema con mucha bibliografía, muy popular. Hasta Isidoro Villalobos ha escrito sobre él, y también un vallisoletano, no me acuerdo ahora de cómo se llama.

Anteayer, conversación con Matías Barchino: acepta coescribir la Historia de la literatura en La Mancha, con lo cual se cierra la empresa con tres redactores: Elena, Matías y yo. Le envío la nomenclatura de autores a Elena y Matías, y el formato de redacción. Para enero ya debemos tener un borrador; yo me encargaré de la Edad Media y el siglo XIX, Matías del XX y Elena del XVIII. En la segunda fase, despacharemos los siglos de oro. Qué maravilla; pero hay que seguir con lo que ya llevo redactado y corregir mi borrador del XIX, que han aparecido nuevas cosas.

Tengo ilusión en poder terminar mi edición del Jicotencal, que está a medias, y emprender la de los Retratos políticos de la revolución de España, de Félix Mejía, la Historia de la guerra carlista en la Mancha que he descubierto y tengo transcrita, y la Crónica de la conquista de la Nueva Castilla de Cristóbal de Mena. No sé si renunciar a la del Bernardo de Balbuena; creo que es lo único que ha podido conmigo.

Pero todas estas últimas cosas tendrán que esperar turno y mejor ocasión. Porque creo que trabajo anterior no me falta, si le sumamos el del instituto, que es lo que más me debe importar y me da de comer; ya es para andar, por lo menos, un poco estresado y estresante, sobre todo teniendo en cuenta que ayer solucionamos por fin el grotesco papeleo de mi operación, que parece será en verano. No es una tontería: hay riesgos, pero más me arrisco siguiendo a mi arregosto y como estoy. Me conformaría con ser tan eficiente como las inteligentísimas oficinistas del Ramón y Cajal, todo el día de carrerilla por los pasillos, a prueba de tribulación. Menos mal que tenía a mi mujer al lado, que me servía de Virgilio para guiarme por todo ese Purgatorio burocrático. Subimos y bajamos tantas repisas de escaleras que por poco me vuelven los vértigos. Necesito una fuente Eunoe.

miércoles, 19 de enero de 2011

La Dolores.

Ayer, que comienza con ay, y recostado en el chaflán o cantón del Guridi, miraba pasar a la gente mientras la niebla tendía sus harapos. De joven hacía lo mismo, pero embutido en una gabardina a lo Bogart; ahora lo que me deja vestir mi mujer es una chaqueta que hace las veces de cuero. Dentro estaba atestado y yo, harto de tanta ocupación extraña y miembro de lo que Cela llamaría "la vieja guardia del café", me mudé definitivamente y para siempre a otro mucho mejor y más cercano a casa, aunque es de Calatayud: La Dolores, donde todavía puede uno sentarse, leer periódicos, tomar notas y disfrutar de un té con limón. Está aledaño a la antigua carpintería de Santiago. Soy recibido con miradas ansiosas y decepcionadas; conozco bien esos ojos depredadores, por lo general en busca de ligue homosexual. Se ve que este lugar es un vergel tan recóndito y escondido como el Paraíso después de que la parejita y el Ángel de espada llameante lo dejaran. Pues lo siento, pollos, soy hetero, y tampoco es que tenga muchos encantos que ofrecer, fuera de mi barrigón de patricio romano. Si queréis de eso iros a la estación de autobuses, que es el desfiladero de los mascachapas.
Uno tiene amigos hasta en las cloacas, y cloacas hay por doquier. Ayer murió el gorrilla gordo que pedía en el aparcamiento del parque Gasset; debía estar entre los treinta y los cuarenta y nadie lo veló en el Tanatorio. No se sabe de qué murió, aunque se podía sospechar. Hace unos días vi a una familia entera de ecuatorianos arrojada a las puertas de un cajero automático de la calle de la Mata, cerca del tugurio de Obélix y la depravada calle Sancho Panza. Me imaginé que habían sido deshauciados por no pagar el alquiler; ni siquiera podían entrar dentro del cajero para no pasar frío. Sus miradas, ausentes, parecían mirar un horizonte de más relumbrón que este; pobrecillos. Por la calle andaba un alumno del Carlos Vázquez paralítico cerebral, con su dramático despliegue de manotazos y pisotadas; en todo ese desorden se adivinaba una voluntad férrea que dirigía su destino y arrastraba la mochila con precisión de estrella polar. A la mañana los leñadores del ayuntamiento hacían su particular matanza de Texas podando con estrépito la cabellera de los árboles y dejando el suelo lleno de alas cortadas. No se podía dar clase con todo ese fragor, y al salir uno tenía que saltar por encima de los miembros de cadáveres y las hojas. El viento estaba aromado de ceniza de sarmiento, gasoil y castañas asadas, y se vendían delicias de San Antón; las niñas llevaban sus pájaros y gatos a bendecir. En el pasado, cuando andaba por Almagro, siempre saludaba al hermano gorrino que garruleaba campeador por las calles como un vecino más, buscando agujero donde hozar. Ahora, todo lo más, lo único que se puede ver de vez en cuando por Ciudad Real es a la alcaldesa o a su antaño antagonista, Amador, al que le da por salir a la calle a la misma hora que yo con germánica regularidad.
Maltrato mi cuerpo con saña; es el amigo más fiel que he tenido, debía guardarle más consideración y respeto, pues de él pende mi vida; sin embargo lo deterioro con una tenacidad que necesitaría para mejores oficios. A veces el corazón me caracolea en el pecho, corcova, se agazapa o da un respingo; otras veces trastabilla, tropieza o hace renuncios, o agosta y reseca su ramaje a cualquier soplo. Soy un altibajo de pulso en el horizonte y me da por pensar en lo que cualquier manotazo duro o golpe helado podría hacer con mi familia; sin embargo, sigo maltratando mi cuerpo con saña bestial. No hay advertencia que valga, no hay razón que pondere: me dirijo a mi nicho obcecado como un kamikace. Mañana voy a Madrid a entrevistarme con el cirujano; veremos, dijo un ciego.
Si vas a Calatayud,
pregunta por la Dolores,
que una copla la mató
de vergüenza y sinsabores.

martes, 18 de enero de 2011

Metáforas pasajeras



Cisnes negros, mujeres con el rostro planchado y congelado por el botox, banqueros de las islas Caimán pentiti que tiran de la cola a un ratón y obtienen "un dragón que escupe fuego", árabes en llamas en una revolución de jazmín...

domingo, 16 de enero de 2011

Goytisolo y Túnez

Juan Goytisolo, La voz del nuevo Túnez, El País, 16/01/2011



La revuelta de Túnez es la primera revolución democrática de los países árabes desde su acceso a la independencia. Las que se produjeron con anterioridad fueron fruto de golpes de Estado, a veces con amplio apoyo popular como fue el caso de la de Naser en Egipto y, más a menudo sin él, como en Irak en 1958 y Libia en 1969. Las aspiraciones democráticas de los líderes independentistas argelinos sucumbieron pronto, como sabemos, a la dictadura de un partido único sostenido por el Ejército. En la década de los sesenta los Gobiernos nacionalistas árabes sentaron las bases de un poder autoritario que tendía a perpetuarse en el molde de las nuevas dinastías republicanas (las de Sadam Husein, Hafez el Asad, Mubarak). En Marruecos, las tentativas golpistas contra Hassan II mostraban también que la alternativa a la monarquía alauí era una dictadura militar, como lo sería más tarde un régimen islamista, esto es, remedios peores que la enfermedad. La falta de educación cívica de los pueblos para los que la democracia era una palabra hueca importada de Europa explica las derivas autócratas de los regímenes árabes y el fracaso de revueltas populares como las de Casablanca en 1965 y 1980. El declive del nacionalismo y el auge del islam político fueron las causas asimismo de la sangrienta guerra civil que sacudió a Argelia en la década de los noventa. A diferencia de los demás países árabes, en Túnez Burguiba sentó la base de Estado laico y democrático.

No se puede pedir lo que se ignora. La democracia exige un conocimiento previo de los valores laicos que la alimentan. Y dicho conocimiento no existe en ningún país árabe con la profundidad y arraigo que tienen en Túnez. El Gobierno de Burguiba desde la independencia hasta los años ochenta sentó las bases de un Estado laico y democrático. Un sistema educativo abierto a los principios y valores del mundo moderno, el estatus de la mujer incomparablemente superior al de los países vecinos y un nivel de vida aceptable en comparación con estos, pese a la carencia del maná del petróleo, formaron una ciudadanía consciente de sus derechos. En ello estriba la diferencia existente entre Túnez y los demás Estados árabes de la orilla sur del Mediterráneo.

El declive del poder de Burguiba y el golpe de palacio de Ben Ali, llevado supuestamente a cabo para preservar la democracia se tradujeron al punto en una pesadilla orwelliana. Con el pretexto de cohabitar a la amenaza islamista y ganarse así el sostén incondicional de los países europeos, Ben Ali creó poco a poco un Estado policiaco cuyas redes se extendieron como una telaraña en el conjunto de la sociedad. Toda oposición política fue barrida sin piedad con métodos que recuerdan el peor despotismo. En mi última visita a Túnez hace ahora 11 años tuve ocasión de comprobar en persona el acoso que sufrían los demócratas que no se hallaban en la cárcel o en el exilio y la vigilancia policial de quienes entraban en contacto con ellos. Todo eso resultaba aún más chocante por tratarse de un país social y culturalmente avanzado, víctima de la paranoia del dictador y del insaciable afán de poder y riqueza del clan de su mujer, la tristemente célebre familia Trabulsi. La resignación de la sociedad a semejante presión y expolio no podía durar. La experiencia democrática del burguibismo había calado en ella y solo aguardaba la ocasión propicia para manifestarse. La acción conjugada de las filtraciones de Wikileaks, del gran número de tunecinos con acceso a Internet y a sus foros de discusión, de los ciberataques de los hackers de Anonymous que colapsaron las webs del régimen y de la inmolación por el fuego el 17 de diciembre en Sidi Bouzid de Mohamed Buazizi, un informático de 26 años en paro y cuyo puesto de verduras y frutas fue tumbado brutalmente por la policía por carecer de autorización para su venta, fueron el detonante de la explosión que ha derribado al dictador y abre un capítulo esperanzador en la historia de su país.

Todos los amigos del pueblo tunecino debemos felicitarnos por lo ocurrido y evocar el sacrificio de Mohamed Buazizi, el mártir a quien corresponde el honor de ser el héroe de un nuevo Túnez abierto, laico y democrático en el que nadie deberá prenderse fuego para hacer oír su voz.

Túnez amenaza al Magreb y a Egipto


EL HOUSSINE MAJDOUBI, La revolución tunecina amenaza a otros regímenes del Magreb, El País, 15/01/2011

Los ciudadanos del mundo árabe siguen con gran interés y entusiasmo los acontecimientos históricos de Túnez y se preguntan acerca del futuro de los regímenes de la región después del derrocamiento del presidente Zine el Abidine Ben Ali como consecuencia de la injusticia política y social que ha practicado durante más de dos décadas. Una revolución que viene a destacar el papel crucial de las nuevas tecnologías en mover a los pueblos, también pone en relevancia el papel repugnate de Occidente que brinda un apoyo incondicional para la continuidad de unas dictaduras medievales.

La revolución política que vive Túnez, demuestra que los mismos motivos que generaron el derrocamiento de este dictador que son: la falta de libertades, la injusticia social, los niveles insoportables de la corrupción y la militarización del país existen en el resto de los países del mundo árabe sobre todo en los siguientes países: Argelia, el país rico en gas y petróleo carece de infraestructuras y los hermanos del presidente, Abdel Aziz Bouteflika están inmersos en la corrupción. En Marruecos, el entorno del rey Mohamed VI se enriquece de una forma escandalosa, mientras que los hijos del coronel revolucionario Mouamar Gadafi se han convertido en príncipes que controlan el destino político y financiero de este país rico en petróleo. Por su parte, el presidente Hosni Mubarak está intentando convertir a su familia, que controla ya sectores importantes de la economía del país, en un nuevo miembro del club de la realeza en Oriente Medio. Mauritania es el único país que escapa de esta ola de corrupción gracias en parte a los golpes de estado en los últimos años que expulsaron otro dictador que se llama Muhauiya Ueld Taeh.

Sin embargo, a pesar de todo esto, Occidente no cesa de defender a estos regímenes. En el caso de Túnez, Occidente consideraba a Ben Ali hasta su derrocamiento "el alumno ejemplar", el propio presidente francés, Nicolás Sarkozy dijo en el 2008 que Túnez vive en una democracia. Durante todo el mes que duraron las protestas, los gobernantes de Occidente, excepto los EE.UU, mantuvieron un silencio sospechoso, incluso la jefa de la diplomacia francesa, Michèle Alliot-Marie se ofreció a asesor al régimen de cómo hay que acabar con las protestas y rechazando dar lecciones de democracia a otros países. Semejante postura pone de relieve el concepto selectivo de Occidente a la hora de exigir a algunos países la democratización y otros no.

La Unión Europea encabezada por Francia presiona los presidentes de Costa de Marfil, Sudan e Irán y por otra parte mantiene un silencio más que sospechoso acerca de los que está pasando en el mundo árabe y sobre todo en el Magreb. Si Occidente desempeñó un papel crucial en la democratización de los países de Europa Oriental, pues está haciendo lo contrario con los países árabes. No sólo apoya a los regímenes dictatoriales sino también les facilita el saqueo de la riqueza de los pueblos al permitirles la apertura de cuentas bancarias donde depositan lo robado y les autoriza la compra de inmuebles y acciones en grandes empresas europeas. Con este comportamiento, Occidente es cómplice por excelencia en estos crímenes. Otro regalo brindado a estas dictaduras, es que la UE y desde hace años ya no otorga el asilo político a los que escapan de estos sangrientos regímenes.

Peor aún, Occidente siempre dice que está luchando contra los movimientos islámicos radicales y terroristas, y las investigaciones sociológicas demuestran que, en gran parte, el fanatismo es el resultado directo de la injusticia social y la corrupción de estos regímenes dictatoriales. A pesar de todo esto, Occidente ignora esta realidad y estos hechos y se aliena con las dictaduras.

La revolución tunecina es muy reveladora de una nueva realidad política y social en el mundo árabe y sobre todo en el Magreb que viene para confirmar unos nuevos datos que escapaban a las dictaduras y a Occidente:

1-Las revueltas y los cambios políticos en el mundo árabe no dependen de los movimientos islámicos como suelen destacar múltiples estudios académicos sino en gran parte de la reacción de los pueblos al no poder soportar más la humillación, el saqueo, la marginación y el paro. En Túnez, el movimiento islámico prohibido Nahda (renacimiento) no tuvo ningún papel destacable en este cambio. En consecuencia, el derrocamiento de cualquier déspota árabe es muy posible.

2-El papel crucial de las nuevas tecnologías de comunicación de Internet y el teléfono móvil que han permitido sacar imágenes de la actuación brutal de las policías y también el papel de las televisiones por satélite como Aljazeera y Alhiwar además ediciones digitales de periódicos críticos como Alquds Árabe. Estas nuevas tecnologías facilitaron una coordinación perfecta entre los manifestantes de diferentes ciudades tunecinas y lo más importante informaron a la opinión pública internacional de lo que estaba sucediendo.

3-Este levantamiento confirma que la institución militar no está siempre dispuesta a enfrentarse al pueblo y defender a regímenes corruptos, porque los jefes militares están conscientes que la situación internacional ha cambiado con el surgimiento de la justicia internacional. El punto de inflexión de la revolución tunecina radica en el rechazo por parte del jefe de las fuerzas terrestres, el general Rahid Amar de abrir fuego contra los manifestantes. Esta misma institución militar que impide ahora en Egipto el nombramiento de Jamal Mubarak como sucesor de su padre Hosni Mubarak que lleva más de tres décadas en el poder y que su balance es peor que Ben Ali. E incluso Egipto puede vivir dentro de poco una situación semejante a la tunecina, por lo menos esto lo que ya destacan los analistas árabes en diferentes paginas web desde la noche del viernes.

4- El levantamiento de Túnez puede contagiar fácilmente a los países de la zona, Marruecos, Libia, Argelia y Egipto y otros como Jordania y Yemen. Los pueblos de estos países sufren de la corrupción, el paro y el saqueo sistemático de las riquezas por unos muy pocos cercanos al poder. La noche del viernes hubo manifestaciones en las capitales Rabat, El Cairo, Aman frente a las embajadas de Túnez saludando a la revolución. Centenares de blogs y páginas web árabes piden desde la noche del viernes una solución a la tunecina. Y de una forma sorprendente, Marruecos, Argelia, Mauritania, Libia, Yemen y Jordania han anunciando que no aumentarán los precios de los productos básicos como la leche, el pan y el aceite. Además Argelia anunció una indemnización a los parados universitarios.

5- Los hechos vienen a confirmar que Occidente al apoyar regímenes corruptos y dictatoriales, se ha convertido un en obstáculo para la democratización del mundo árabe y sobre todo Magreb. Occidente ya forma parte del problema.

* El Houssine Majdoubi es periodista marroquí. Corresponsal en España de Al Quds al Arabi

Menos trabajo, menos parados


Raquel Villaécija "Cuando trabajar menos es rentable", en El Mundo, 16/01/2011 07:15

París.- Los gobernantes franceses acabaron el año alargando la vida laboral de los trabajadores y han empezado el nuevo queriendo prolongar también su jornada. Desde los socialistas hasta la derecha, pasando por los centristas, todos ellos inmersos en la batalla por las Presidenciales de 2012, quieren reconsiderar el número de horas que los ciudadanos pasan en la oficina.

Desde 1997, año en que se aprobó en Francia la ley que reducía la jornada laboral, se trabaja 35 horas semanales, aunque las sucesivas reformas introducidas posteriormente, sobre todo por el UMP, el partido de Nicolas Sarkozy, han ido diluyendo esta conquista laboral. Ahora, en la práctica, se trabajan más horas, pero se pagan o se disfrutan luego como días libres. Los empleados públicos mantienen esa jornada corta.

A un lado del ring, los defensores de la jornada flexible alaban sus lindezas: crea empleo, impulsa la economía y mejora la calidad de vida de los trabajadores. Al otro lado, sus detractores le sacan los colores: frena la competitividad de las empresas y eleva los costes de las compañías.

Lo cierto es que el hecho de que los franceses pasen menos tiempo en la oficina ha permitido que otros muchos trabajen. Se calcula que desde 1997 hasta 2002 se han creado casi 400.000 empleos mientras que el paro pasó del 10,8 al 7,9%.

Según datos de Eurostat, la tasa de creación de empleo en este periodo fue un 50% más alta en Francia que en el resto de países europeos (2,5% por año, frente al 1,6% de media en Europa). Además, el PIB ha aumentado y el poder adquisitivo de nuestros vecinos ha pasado del 2,5 al 2,8%.

En términos de consumo, la ecuación es simple: a más tiempo libre y más dinero, más horas de ocio para gastar lo ganado. En este sentido, se han multiplicado las escapadas de fin de semana y el turismo interior ha crecido hasta el punto de que en el último lustro han abierto dos escuelas de turismo. Se calcula que, además del trabajo directo generado, se han creado unos 40.000 empleos más alrededor del sector del ocio y servicios.

Las empresas, sin embargo, critican el coste que supone pagar todas las horas extraordinarias a los empleados y dicen que frena su competitividad. Pero pasar menos horas frente al ordenador no significa necesariamente trabajar menos. Por el contrario, la productividad de los franceses se encuentra entre las más altas del mundo.

Los españoles, en cambio, nos situamos a la cola de la tabla europea en rendimiento y a la cabeza en horas de trabajo. Desperdiciamos más de 1.700 horas de vida en la oficina, mientras que nuestros vecinos sólo invierten 1.600. El balance no es nada alentador: curramos más, producimos poco y, encima, cobramos menos.

La República filosófica

Juan José Tamayo, "La República filosófica, El País, 16-I-2010

En un delicioso diálogo entre Borges y Ernesto Sábato, este pregunta qué opina de Dios. Borges: "¡Es la máxima creación de la literatura fantástica! Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imaginó la teología". Un siglo antes se le había adelantado Marx al afirmar que la religión es la realización fantástica de la esencia humana. Esa idea es la culminación de dos procesos que pone en marcha la modernidad en su crítica de la religión: la interpretación antropológica del cristianismo y la desmitificación de los textos del Nuevo Testamento.

Quien lleva a cabo la más radical lectura antropológica de los dogmas del cristianismo es el filósofo alemán Feuerbach en la más emblemática de las obras del ateísmo humanista del siglo XIX,La esencia del cristianismo, donde asevera que la religión es el sueño del espíritu humano, la esencia divina es la esencia humana, hablar de Dios es hablar del ser humano y el misterio de la teología es la antropología. El libro hizo furor entre los jóvenes hegelianos, hasta el punto de que uno de sus dirigentes, Arnold Ruge, resumió así la nueva situación político-cultural: "Dios, la religión y la inmortalidad quedan depuestos y se proclama la república filosófica".

Quienes llevan hasta sus últimas consecuencias el humanismo de Feuerbach son otros dos filósofos alemanes: Marx y Nietzsche. Para Marx, la lucha contra la religión es la lucha contra el otro mundo, del que la religión es el aroma espiritual. Una vez que ha desaparecido el más allá de verdad, la tarea intelectual consiste en averiguar la verdad del más acá. Ahora, la crítica del cielo se convierte en la crítica de la tierra, la crítica de la religión pasa a ser la crítica del derecho y la crítica de la teología se torna crítica de la política.

Nietzsche da un paso más. Una vez que Dios ha muerto y se ha demostrado vana la promesa de salvación en otro mundo después de la muerte, la única fidelidad a mantener es a la tierra y la respuesta a la pregunta por el sentido hay que buscarla en la historia: "¡Hermanos míos, permaneced fieles a la tierra!", es su exhortación compulsiva en Así hablaba Zaratustra.

El proceso de desmitificación del Nuevo Testamento tiene lugar en la Ilustración y llega a su zenit con la conferencia pronunciada por el teólogo Bultmann en 1941 sobre Nuevo Testamento y mitología, en la que propone un ambicioso programa cuya idea central es la existencia de una distancia abismal entre nuestra concepción del mundo, que es científica, y la que ofrece el Nuevo Testamento, que es mítica. Es esa imagen la que hay que desmitificar, cree Bultmann, para que emerja el mensaje central del Evangelio, que es palabra viva de salvación para la humanidad. Este programa, asumido por los teólogos cristianos en diálogo con la modernidad, toca de lleno la línea de flotación de los dogmas del cielo, el infierno y, por supuesto, el purgatorio, cuya existencia fue negada por Lutero por carecer de base bíblica. ¿En qué quedan, entonces, los premios que prometían y los castigos con que amenazaban los predicadores de los Novísimos en nuestra infancia nacional-católica? ¿En pura "creación de la literatura fantástica"?

Juan José Tamayo es teólogo y autor de Para comprender la escatología cristiana.

sábado, 15 de enero de 2011

Blas Villate

Un hecho poco conocido de la historia manchega; el general vasco Blas Villate y de la Hera, conde de Balmaseda, famoso por sus crueldades con los rebeldes en Cuba (mandó fusilar al poeta Juan Clemente Zenea y a ocho traviesos estudiantes de medicina por escribir pintadas), se pronunció el 29 de diciembre de 1874 en Ciudad Real, al frente de escasas fuerzas, para proclamar la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII. Simultáneamente, el general Arsenio Martínez Campos hacía lo mismo en Sagunto. A Blas lo premiaron devolviéndole la capitanía general de Cuba.

Túnez

Un informático en paro se gana la vida como puede vendiendo frutas; es lo único que tiene: su carrito de frutas; pero no tiene dinero para sobornar a las autoridades varias y pagarse el permiso de venta callejera y se lo confiscan; se prende fuego a lo bonzo delante del Ayuntamiento. A los pobres, quitarles lo único que tienen les afecta mucho, sobre todo si encima son sobrecualificados, como este pobre tunecino, porque entonces hay más ironía y recochineo. Si se hubiera muerto enseguida, no habría habido desorden (los muertos rápidos son muy útiles a todo poder), pero estuvo algo así como una semana muriéndose y quejándose, lo que hace más efecto, con lo que hubo una revuelta prodemocracia, o más bien prodecencia, pues el islam no es partidario de igualdades, para lo de siempre: sustituir un tirano por otro, o un tipo de corrupción por otro, quizá más leve, quizá peor. En el Magreb entienden que la democracia es una forma organizada de saqueo, o sea, más o menos lo que entre los políticos nanchegos, pero en popular; todas las cosas se solucionan dando palos al que se mueve, al que no se mueve y al que se deja de mover, como en el imperio turco; en Marruecos, incluso, hay un señor propietario del país al que estas cosas tienen que darle mal fario, por no decir al señor del desierto Gadafi y a otros chupones por el estilo. En el Magreb, como en Méjico, hay que sobornar a la policía para que trabaje de policía, porque los sueldos del estado no dan para vivir. Si te roban algo, soborna a un policía para que te lo recupere; es mejor que esperar a que la justicia funcione.

viernes, 14 de enero de 2011

Leerse a uno mismo

Uno se lee a sí mismo y, con no poco horror, descubre a otros: espejos paralelos, pero de estatura cada vez más pequeña, como ataúdes chinos o matriuskas rusas. Leerse es como mirarse al espejo por dentro; peor, es contemplar las distintas etapas de una putrefacción que los indulgentes quieren llamar evolución. Pero uno se resulta demasiado ameno redescubriéndose menos sido, porque el olvido hace aparecer como nuevo lo que ya han olvidado las más remotas provincias del cerebro; y si además ve uno que no todo lo que ha hecho es malo y que incluso bastante es bueno, una cierta satisfacción es legítima, aunque no demasiado. Lo del templo greco: conócete a ti mismo... pero no con exceso, no sea que te transformes en un gilipollas. El autor de mis cosas es pedante y sermonea más que un cura tridentino; por cierto que alguna de las cosas que escribió hace tiempo ni imagino de qué oscuro agujero negro las habrá sacado. ¿Cómo es posible que el tipo ese encaramado a este montón de palabras tenga algo que ver con ese gordo serio y con cara de malas pulgas que dicen que soy yo?

De los montes de piedad a los bancos impíos


Alguien, porque esto no tiene nombre, como los más sucios de los crímenes, ha decidido que las cajas de ahorros se transformen en bancos. Que las entidades que tenían por fin prestar dinero a bajo interés al pobre e invertir en fines sociales, presten a interés más alto y con fines egoístas.

Porque eso es lo que han provocado los políticos que han echado mano de las cajas de ahorros para pagarse las prebendas que se han autoconferido o las nuevas que se han inventado, las corruptelas que han permitido o han generado, sus especulaciones con el suelo, sus estructuras de mamancia dizque estructuras autonómicas, las ruinosas empresas de televisión so capa de información, que son sólo de publicidad, o sus autoautorizados robos con cara de préstamo.

Las cajas de ahorros poseen, perdón, poseían como finalidad invertir en cultura y fines sociales; ahora, tras su saqueo por parte de las autoautoridades que se autovotan por medio de su supuesta auto publicitada autodemocracia, su única salvación (que es la única que les interesa) consiste ahora en transformarse en bancos; ¿qué harán ahora para seguir robando? ¿Llegar a una nueva fase de latrocinio y convertir a los autobancos en centros de usura con sede en las islas Caimán? ¿Esos bancos que, después de largos y sufridos periodos en el poder, los contratan como consejeros en sus juntas con contrato millonario y jubilación dorada? ¿Qué les va a quedar así por robar al pobre? ¿De dónde van a sacar si ya no hay? Qué jeta, qué jeta. Y a esto lo llaman política.

miércoles, 12 de enero de 2011

Del profesor hueso al profesor hueco. El docente y la Sociedad de la Infamación

 El profesor se está convirtiendo, se ha convertido ya en un funcionario tan polivalente que no es nada o, por mejor decir, es algo que no es un profesor y sí quizá un padre amantísimo o un cura que lo perdona todo; los objetivos que enseña son tan mínimos que ni siquiera son objetivos, cuanto más los contenidos; pero, por si fuera poco esta disposición de globo henchido de nada, para lograr menos se le exigen mayores horas de trabajo, conocimientos no ya de materias específicas, sino de pedagogía general, de legislación de su ramo, de idiomas y de tecnologías informáticas, se le reclama una fatiga, una motivación y un entusiasmo máximos, se le hace evaluación externa y se le ofrecen, por el contrario, menos democracia en su trabajo, ninguna autonomía, menos espectativas profesionales, menos sueldo, menos jubilación, menos prestigio profesional, menos salidas a otra profesión, más palizas físicas, mentales y morales, ninguneo e insultos. Todas sus espectativas se defraudan; los alumnos y los padres los ven, si no con odio, con miedo y con injustificada envidia; los insultan por las calles; no existe el más mínimo deseo de saber, sino acaso de aprobar de cualquier manera y por cualquier modo que no sea trabajar y estudiar. El profesor, cuya herramienta es la palabra, ve cómo se juntan en su clase una mayoría que no quiere estudiar con la minoría que sí, de forma que los primeros impiden con su ruido que se enteren los segundos, porque ahora, en una sociedad que presupone lo bueno, como si la policía y la disciplina no tuvieran razón de ser, la palabra ha dejado de tener sentido y ya importa más por su volumen y apariencia sensible que por su contenido abstracto. "Usted diga lo que quiera, que yo escucharé y haré lo que me dé la gana" ha pasado a ser la norma general: las palabras se las lleva el viento.Enseñar es una profesión desagradable, porque el que enseña se siente instrumento de una sociedad que ya no es idealista, cuando se supone que enseñar es proponer y fomentar modelos, ejemplos, ideas dignas de estimación, salvar del pasado la identidad y el bien común. Pero en una sociedad que ya es nihilista, nada hay digno de estimación sino el propio beneficio y el perjuicio de los demás, empezando por el de los que pregonan lo contrario a lo que aparece, si no legítimo, beneficioso a hombros de la publicidad, del corrupto gobierno, de las televisiones, radios y periódicos, de las empresas, de todo.

El profesor se presenta muchas veces como un arcaísmo quijotesco, un adalid del pasado, un pasado inánime por más que venga envuelto en las brillantes armaduras de la informática, de las presentaciones powerpoint o quarkexpress, en pantalla grande, en medios audiovisuales como filminas o proyecciones. Pero el nihilista vive siempre en el presente, que es más intenso, o por mejor decir menos vago y sin arrugas, algo más definido y comercial y sobre todo menos difícil; un mal producto no se vende a una persona sabia, experimentada e instruida. Y el pasado, que es todas esas cosas, es algo que no aparece en la tele, en la radio, en los periódicos y por ende en las conversaciones que se alimentan de esas fuentes de tontería: no es objeto de predicamento, debate ni análisis en otro lugar que no sea en las aulas. El profesor se presenta, pues, desprotegido, sin ataduras en la actualidad, huérfano y desacreditado por parte de la sociedad y de todos sus medios de infamación, que conspiran para olvidar, atenuar o destruir su labor, que es la de un heraldo del saber y de la otredad, de todo lo que nos une al pasado y, por consiguiente, a un futuro mejor que el que viene.

lunes, 10 de enero de 2011

Voluntad

Sólo con enorme esfuerzo he podido definirme, levantarme y consistir hoy. Una sensación de inutilidad avasalladora me paralizaba. Pero he echado mano de la costumbre y de la inercia, que otras veces son tormento, y me he sobrepuesto a todo, con la inestimable ayuda de mis familiares directos, de la venlafaxina y de Dios, quien a veces me acompaña cuando estoy solo. Cuánto se añora la terminación y, al mismo tiempo, cuánto se teme. Y cuánto se teme, sobre todo, el dolor de los demás. Evitar el dolor de otros más que el propio es lo que hace soportable la vida trabajando, intentando poner vendas y curando heridas. Y mi trabajo es escribir, fabular, metaforizar, leer, investigar, enseñar. Demasiado para un yo tan escaso como el mío.

En ceniza, en humo, en polvo, en sombra, en nada.



Valga por Góngora y demás. No soy fumador y, aunque para mí a los fumadores habría que encerrarlos en campos de exterminio y llevarlos a hornos crematorios que los transformasen en ceniza y humo y ni siquiera les dejaría la última voluntad de fumarse un pitillo, soy tolerante, y la prohibición de fumar, aunque redunde en el bien de los camareros y demás, no debe ser demasiado estricta, tal como quieren imponer. Soporto los humos de la gente como soporto muchas cosas, empezando por uno mismo. Que es la carga y la adicción más difícil de soportar.


Todo esto a cuenta de un indignado, pero tramposillo artículo de Francisco Rico en que abomina de la ley contra el tabaco. Dice ahí que fomenta el indigno papel de psicofantes, malsines y catarriberas, agregando en postdata que no es fumador; cualquiera que lo conozca sabrá que fuma por los codos y que si lo dice tendrá una razón no venial para suscitar el reflejo automático y esperado de la imputación; es una sutileza propia de un sofista o teólogo medieval, para docere que sus argumentos hay que tenerlos en cuenta sin tener que inspeccionar la vida íntima de las personas. En eso estoy de acuerdo, porque enseguida han salido como setas los que dicen que él es fumador, dándole la razón en el sentido de que la ley autoriza la delación impune y la malsinería.

domingo, 9 de enero de 2011

La historia y la crisis


Leído por ahí; lo dicen ahora, que antes no, porque no les convenía; y no les convenía por puro nihilismo; ahora les conviene y lo dicen:

"Las crisis sistémicas constituyen el efecto y no la causa de los cambios. El pánico de 1873, que coincidió con el estallido de una burbuja inmobiliaria en Austria, corazón del imperio centroeuropeo, marcó también el comienzo del declive del británico y el inicio de la hegemonía americana. Hubo un deslizamiento de poder hacia el otro lado del Atlántico. De la Depresión de 1929 se derivó el auge de los fascismos europeos, que desembocaría en la Segunda Guerra Mundial. Hoy el poder económico, y enseguida comprobaremos que el político también, se desplaza hacia los países asiáticos, en los que el capitalismo convive con formas de vida y organización social muy alejadas de los parámetros occidentales y de la democracia representativa. [...] La respuesta es sencilla: los culpables de la crisis son los reguladores que no regularon; los controladores que no controlaron; los bancos que se implicaron en aventuras financieras de alto riesgo para sus clientes mientras ellos se garantizaban sus comisiones; los especuladores que no encontraron freno de ningún género y... los gobernantes. La eclosión de las hipotecas subprime en Estados Unidos se derivó en parte de las políticas de la autoridad federal, lo mismo que la burbuja inmobiliaria española es también consecuencia de las decisiones de cientos de ayuntamientos de financiarse a través de recalificaciones de suelo, embarcándonos, bajo la dirección y el amparo de los Gobiernos centrales y autónomos, en un modelo de crecimiento basado en el ladrillo y la consiguiente destrucción de nuestras costas. Muchas comunidades autónomas y las Cajas de Ahorro dependientes de ellas acompañaron, cuando no impulsaron de manera directa, esas políticas. La inflación de activos inmobiliarios es responsable del endeudamiento de nuestras familias, pero también de la escasez de recursos con la que ahora cuentan los municipios para honrar sus compromisos de pago y mantener prestaciones sociales que no tienen cómo financiar. La caída del mercado inmobiliario, todavía no tan estruendosa como sería preciso, afecta ahora a la financiación de las haciendas municipales y a las políticas de abundancia irresponsable que muchas de ellas practicaron."

viernes, 7 de enero de 2011

Algunos gastos a eliminar y algunas medidas a tomar

Un rey, un príncipe etcétera. Sale más barato un presidente, y sin jubilación dorada.

Una democracia tutelada como esta; sale más barata una democracia directa y rotatoria y con listas abiertas como la suiza; además, en ella no pueden autovotarse sueldos excesivos a gobernantes ni a funcionarios, porque deben siemre recurrir a referendum.

Salir de todos los organismos internacionales, como Suiza. Cuánto nos ahorraríamos, y cuanto dinero vendría a nuestras arcas.
Un senado lleno de gordos y orondos senadores. ¿Para qué sirve? Pues eso.

Un estado de las autonomías. Sólo la de vascos, gallegos y catalanes, y con su pan se lo coman; peor para ellos, más funcionarios, corrupción y publicidad tendrán que pagar.

A la mierda un parking de coches oficiales como el que existe.
Quemar la ley de edificación, y poner una que instaure las modificaciones al plano y los materiales finalizada la construcción, con multas como la anulación del permiso de costrucción a perpetuidad por infracción. Vaya si bajarán los precios.

Un impuesto a la publicidad: tanto te publicitas, tanto pagas.
Un premio a la zafiedad, consistente en una multa de quince millones de euros, en todas sus modalidades. Y en el jurado no podrían intervenir periodistas ni políticos.

Revitalización del ostracismo griego, o expulsión del país al político más gilipollas.

Una política de fomento de marcas blancas.

Una desamortización de bienes improductivos.

La supresión de tantos canales de televisión autonómica aburridos, propagandistas y, sobre todo, ruinosos (esto seguro que no sale por la tele).

De retórica, buenazos y cabronazos.

Me escribe un licenciado en ciencias políticas argentino para darme las gracias por mi blog sobre retórica, que le ha servido para adiestrarse en la elaboración de discursos deliberativos. El hombre quiere que le corrija los progymnasmata, aunque se imagina que no podré, y acierta, porque no tengo tiempo ni para eso tampoco, aunque se me hace duro decirle que no, y no sé qué hacer. Soy tan buenazo que hasta escribo a la gente en la cárcel para consolarlos; parte de mi tragedia es no llegar a creerme que lo soy; sería más feliz o, por mejor decir, menos desgraciado. No me extrañaría que haya hecho más por la educación con los dos o tres mil artículos que he escrito en la Wikipedia, con el portal sobre lengua que hice y sus materiales, con el de retórica y con las listas de correo que he administrado que lo que hayan hecho unos cuantos profesores de lengua en toda su carrera profesional. Si suena inmodesto es porque, posiblemente, son más que unos cuantos, y con esto no le estoy quitando el mérito a nadie, porque hay gente que ha hecho tanto como yo o más.

Mucha gente de todo el mundo, en especial de Hispanoamérica -en España eso de agradecer no está de moda- me ha felicitado y gratificado por la existencia y excelencia de ese blog, que monté con mi extraordinario amigo Marcos Taracido (Marcos es de lo que no hay); es una pena que eso no cuente en méritos académicos, pues por no hacer nada han valorado más a otros (y eso me daría igual si no cobrasen más, porque yo tengo también que pagar facturas). Con frecuencia uno se siente tentado a no hacer nada y asomar la jeta, que es lo que más renta y se premia en este país de gilipollas, egomaniacos, codiciosos y sansocarrascos. De hecho, es lo que voy a hacer ahora mismo, porque ya he hecho demasiado de lo otro.

miércoles, 5 de enero de 2011

Un editorial de El País


Hace décadas que en Estados Unidos se bautizó como "índice de miseria" la suma de la tasa de paro y la de inflación. Este índice con el que la economía española concluye el año es el mayor desde el inicio de la crisis, hace más de tres años, y expresa el fracaso de las políticas económicas. A la ausencia de crecimiento se suma el contingente más elevado de españoles registrados como desempleados desde que existen datos estadísticos, y una tasa de inflación inquietante que nada tiene que ver con la anémica demanda interna. Los operadores en los mercados de deuda pública, por su parte, siguen manteniendo a los bonos españoles con una prima de riesgo elevada, alejada de la normalidad.

La transición desde tasas muy moderadas de variación de los precios, incluso de contracciones en el IPC, a tasas interanuales cercanas al 3%, como la aportada en diciembre, es una señal adversa. A los temores deflacionistas suceden los derivados de la coexistencia entre estancamiento e inflación, la temida estanflación.

Como era previsible, la elevación de los impuestos indirectos (IVA, tabacos, etcétera), el encarecimiento de los carburantes y de las tarifas de algunos servicios públicos han sido los principales responsables de ese 2,9% en que ha quedado la inflación general. La principal consecuencia de ese repunte en los precios es la erosión adicional de poder adquisitivo de las personas con las rentas más bajas. El encarecimiento de la cesta de la compra coexiste con la congelación de la revisión salarial en un buen número de trabajadores con convenio, la eliminación de los 426 euros de subsidio a los parados de larga duración o la continua caída en el valor de la vivienda, la principal manifestación del patrimonio de mucho españoles.

Al indicador de inflación ha acompañado el del paro registrado en diciembre. A pesar de la caída en 10.221 personas (la primera reducción en un diciembre desde que se inició la crisis), la cifra total es la mayor desde que se empezó a elaborar la serie. La afiliación a la Seguridad Social no deja margen a la interpretación favorable: los 27.728 cotizantes menos de diciembre son un eslabón más en la cadena de cinco meses consecutivos de caída.

Pocos paliativos pueden compensar el más grave desequilibrio que exhibe la economía española. Es probable que los próximos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), los del cuarto trimestre, ilustren el deterioro adicional en el mercado de trabajo al final de 2010. Es también probable que en los próximos meses continúe la destrucción de empleo, la pérdida de renta de los españoles con menor capacidad defensiva y, por tanto, la renta por habitante. La mezcla empobrecedora de altas tasas de paro e inflación creciente tampoco favorece la restauración de la solvencia de empresas y familias, los titulares del mayor volumen de deuda y los que determinan la salud del sistema bancario español. La única vía para superar esta situación es el crecimiento, un reto que las políticas económicas no han logrado generar en España

Buenos, malos y cuñados.

Quien haya padecido so el poder de su cuñado sabrá qué es, más o menos, un malo de película; las virtudes de mi cuñado son pocas; que yo sepa, dos: primero, dejar anoréxico un hermoso jamón pata negra nada más regalado (a mí) por otra persona, que no él (que me ha regalado un hermoso... cuchillo jamonero), y beberse mi whisky; lo que me molesta no es que se lo beba, eso me da igual, ya que soy abstemio -el whisky me lo regalaron, también-, sino que lo haga sin pedírmelo y a hurtadillas, como lo del jamón, que tenga tan mal gusto -su marca es Dyk, quien sabe si de garrafa reciclado- y que encima mi suegra lo elogie como ejemplo de férrea voluntad en dietética, como si no estuviera obligado, que no se considera, por su penúltimo infarto. ¿Pues no es esta piraña la que se ha pelado enterito un jamón ibérico que yo todavía no he ni siquiera probado? ¿No es el que se ha bebido, saltándose toda precaución médica, un tercio de mi whisky, antes de que le diera salida por el fregadero, que lo prefiero? Estos son algunos de los males que producen los cuñados, aparte de soplarte los cedés sin avisar (¿por qué no lo hace con los libros, que de esos me sobran?), hacer chistes horrendos, hacernos madrugar quedándose hasta las tantas de la noche y otras faenas varias.

Todo esto viene a cuenta de la clasificación por la AFI de la lista de los cien mejores malos y héroes del cine. De entre los treinta primeros, yo me quedo con con Gregory Peck (Aticus Finch), Humphrey Bogart (Rick Blaine, Philip Marlowe), Gary Cooper (Will Kane), Henry Fonda (Jurado número 8 y Tom Joad) , Al Pacino (Serpico) y Liam Neeson (Schindler); entre las mujeres, Sally Field (Norma Rae), Geena Davis y Susan Sarandon (Thelma y Louise), Frances MacDormand (Marge, la de Fargo) . Y uno añadiría a uno de quien nadie se acuerda, curiosamente (o no tan curiosamente, porque no es un triunfador): al Tim Robbins de Cadena perpetua.

Entre los malos, uno pondría en primer lugar a Kevin Spacey (el John Doe de Seven), de quien nadie se acuerda, y reflexiona sobre que muchos de ellos son cosas, máquinas o medio máquinas. En la lista uno echa de menos a Galactus, uno que pasa hambre de verdad; a Sauron sin lentilla, a Freddy Kruger, que lo debe pasar muy mal cuando se rasca, a Magneto, que hay que alejar de las cintas, al Duende verde, al señor Burns, a los Borg, al Fumador, al coronel Kurz, a JR Ewing, a Falconetti, a la Reina Roja, a Mística, a Fénix y, último pero no menos importante, al cariñoso Dennis Hooper (Frank Booth).

Pero, entre los elegidos, por supuesto, a Anthony Hopkins (Hannibal Lecter y otro del que no se acuerda nadie, el mago y ventrilocuo Corky Whiters), Darth Vader, Malcolm NcDowell (Alex Delarge, el de La naranja mecánica) Robert de Niro (Max Cady), Hal 9000, Charles Laughton (todos los malos que hizo), Orson Welles (Harry Lime), y Robert Mitchum (Harry Powell, Max Cady etc.); entre las mujeres, primerísima, insuperable, Glen Close (Atracción fatal, Las amistades peligrosas, etc), seguida de cerca por Cathy Bates (enfermera Annie Wilkes en Misery), Linda Blair (niña de El Exorcista) y otra enfermera, Louise Fletcher, la de Alguien voló sobre El nido del cuco. Las enfermeras y las niñeras, uno no sabe por qué, dan mucho juego como malas; debe ser porque uno las asocia con lo bueno y lo maternal, inevitablemente.

Aclaración sobre Serpico


No, no; Serpico es real (aunque parece ficticio) y todavía vive; otra es cosa que escribieran su historia con su autorización y la filmaran también, con su autorización.