sábado, 26 de julio de 2008

José Cadalso

He leído el Epistolario de Cadalso, tan divertido al principio y tan amargo al final. Está escrito en inglés, en francés, en latín y en castellano; algunas de las graciosas están escritas como si fuera un fraile, llenas de falsas beaterías, otras en castellano antiguo, etcétera; juega con los estilos y con la retórica, que domina, y a veces los mezcla en un baratillo graciosísimo; pero también hay meditaciones profundas; esta es una carta a José Iglesias de la Casa:

Oigo cada día y leo a cada instante mil quejas y declamaciones contra los hombres, porque entre ellos (dicen otros de la misma especie) no se halla amistad. El mismo Tediato en su primera Noche lúgubre, con su acostumbrada misantropía, al preguntarle el sepulturero si busca el cadáver de algún amigo, [dice]:

Necio eres y mereces compasión si crees que esa voz tenga el menor sentido. ¡Amigos, amistad...! Esa virtud sola haría feliz a todo el género humano. Desdichados son los hombres desde el día que la desterraron o ella los abandonó. Su falta es el origen de todas las turbulencias de la sociedad. Todos quieren parecer amigos; nadie lo es. En los hombres la apariencia de la amistad es lo que en las mujeres el afeite y compostura: belleza fingida y aparente...

y luego prosigue el buen hombre apurando su hipocondría sobre este asunto. Pero ¿tiene razón? Aquí entra un distingo escolástico. Si habla de la amistad y amigos comunes, esto es de aquellos que en los palacios, cortes y embajadas, empleos grandes y máquinas de la ambición se buscan para construir cada uno su fortuna sobre el trabajo del otro, tiene mil razones y hace bien en ponerse de mal humor. Pero no dice bien sino muy mal, si habla de la amistad que nace, crece, y vive siempre entre unos hombres honrados, algo filósofos, propensos a la lectura, y que limitan toda su ambición a pasar su juventud adquiriendo noticias de literatura para tener una vejez llena del consuelo que da la medianía, la instrucción y la jovialidad. En este caso no tiene razón el Sr. Tediato.

De esta especie tengo unos pocos amigos, cuyas prendas me han hecho panegirista del género humano, tan maltratado por otros, y me mantienen en la firme creencia de que hay verdadera amistad en el mundo, y que la encontrará el que la busque. La dificultad está en buscarla y en quererla hallar donde se halla. Contemplando a Batilo y a Vmd, hombres de tan buenas entrañas como yo mismo, creo que tendrían al recibir mis cartas el mismo gusto que yo guardo cuando abro las suyas. Las expresiones que en ellas veo, de estimación hacia mí, me serían odiosas como lisonjeras si viniesen de parte de unos amigos cuales se usan; pero, viniendo de Vmds, me deleitan porque las considero hijas de una tierna amistad, la cual, siendo como es entre nosotros finísima, produce delirios así como el amor, porque anima carent sexu.

Cuando reflexiono sobre estas cosas me hago dos composiciones de lugar: la una de mí mismo, habiendo hecho lo que llaman fortuna, colocado a los cincuenta años en la corte con otros amigos de los que así se llaman en ella. Dilato un poco mi imaginación y descubro un campo lleno de abrojos que cultivan en compañía de otros labradores envidiosos, que se arrancan unos a otros con ansia el infeliz fruto de sus trabajos. La otra es la de verme a dicha edad o mucho antes en una aldea saludable y tranquila, con buenos libros y un criado o dos fieles, en la vecindad de los amigos verdaderos, a quienes visitaré en su casa o recibiré en la mía: siempre alegres, sociables, comunicándonos todas las especies que nos ocurran o bien de invención propia, o bien del trato con los muertos; creciendo en edad, ¡qué viejos seremos tan amables y tan buenos!

Esta idea me encanta, y el deseo de que se verifique me hace llevar con brío los sinsabores que aún me ofrece la carrera, el mundo que desprecio, y la corte que aborrezco.

Todo esto podría llamarse pedantería si lo escribiese un hombre artificioso, pero, escrito por mí, que tengo el gusto de haberme adquirido la fama de hombre sincero, no puede mirarse sino como unas reflexiones naturales que salen de una alma colocada fuera de su centro y que lo apetece.

Windows y el Gili Gates

Estoy hasta los mismísimos cojones de Windows y lo voy a defenestrar, con sus rigurosos programas de control de propiedad, sus errores constantes, su mala educación, su incultura, su codicia, sus problemas de patentes y compatibilidades, sus... Me paso a Open Office, y el próximo procesador que compre será un Apple o Mac, y el sistema operativo un Linux.

Félix Mejía

No suelo compartir mis investigaciones en mi blog, pero a partir de ahora lo haré más a menudo, porque al parecer mi blog se lee, y bastante al parecer, no sólo en Ciudad Real, sino en Valencia, Venezuela, Perú y otros lugares, y parece ser que lo que más les gusta es que les traiga chismes del pasado.

Hace poco descubrí una descripción del famoso escritor y revolucionario ciudarrealeño Félix Mejía que se me había escapado; está en el Catálogo de los héroes que victoriosamente han abierto y continuado nuestra gloriosa revolución, Madrid: Viudad del Barco López, 1822, p. 22:

Don Félix Mexía, escribiente de relator en marzo de 1820, prosador impetuoso é implacable, porfiado y aventurero escritor, Colmenero Periódico-Maniaco, Correo general, Eco de Padilla, mal sonante y pestilencial zurriaguista; enemigo irreconciliable de todo aquel que ejerce ministerio ó mando, y de todos los hombres que no respiran sus mismas opiniones, y siguen su espíritu de partido.


En PARES, el portal del Catálogo colectivo de los archivos españoles, acaban de digitalizar numerosa información sobre la Guerra de la Independencia de la que he disfrutado muchísimo; sobre todo con los anónimos contra la Junta de Ciudad Real durante la Guerra de la Independencia (¡qué inquina contra los "godoyes levantados del polvo"!), y un largo, larguísimo, pero apasionante expediente, con un escrito inédito de su pluma, sobre Fernando Camborda, magistrado y alcalde de dos poblaciones de Badajoz y persona complicadísima, por lo que se echa de ver. Para más datos, véasen la refundición de mi tesis que intento acabar de terminar.

También he descubierto en Zaragoza un texto inédito de la Sociedad Económica de Ciudad Real, pero tengo la impresora estropeada. Qué se le va a hacer. Por ahí anda escrito un discurso de Agustín de Castro al que tengo que echar la zarpa, pero nadie me subvenciona viajes a Madrid ni gastos en fotocopias.

viernes, 25 de julio de 2008

Gitanos

Me maravillan las cosas tan necias que voy descubriendo de esta necia ciudad. Por ejemplo, la cuestión de las piscinas públicas. Hay varias, una a cada extremo de la ciudad. Los pijos se van a la del polideportivo Príncipe Juan Carlos, porque la otra está, como ellos dicen, "en el barrio de los gitanos"; pero el caso es que la pisci del polideportivo Príncipe Juan Carlos está llena de gitanos, porque los gitanos, por su peculiar forma de ser, ya que de siempre se han considerado y se consideran una aristocracia, no van a piscinas consideradas "de gitanos"; resultado, que los listillos se van a la piscina de los gitanos y se refrescan solitos, tranquilos y con poca gente.

No tengo nada contra los gitanos; son como todos: los hay buenos y los hay malos; han sido perseguidos por la historia, pero su cultura, que no es escrita, como la judía, es aristocrática: descienden de una casta guerrera hindú derrotada por los musulmanes, y por eso son muy suyos: ese sistema de castas es muy racista: son racistas, y hasta que no superen esa especie de orgullo aristocrático que poseen no podrán integrarse en la sociedad, porque ese orgullo es precisamente un deseo de no integración. No han tenido la suerte de tener una cultura común o una escritura, como los judíos, pero el evangelismo protestante ha hecho mucho por ellos: todos conocemos al admirable pastor cuya hija fue asesinada por un payo desalmado y degenerado; todos conocemos a Peret y algunos hemos leído Lavengro y La Biblia en España, de George Borrow; la verdad, prefiero a un gitano a un genuino y payo gilipollas castellano de clase media; por lo menos a un gitano lo veo venir, si no es un Farruquito a mil por hora.

miércoles, 23 de julio de 2008

Archivos e investigadores

La índole del investigador exige a veces una diplomacia infinita y la condición del fantasma o del camaleón para poder infiltrarse a través de las ciclópeas paredes de los archivos y consultar infiernillos y documentos transpapelados, y para pasar desapercibido ante las manías de los numerosos ángeles custodios con espada de fuego que quieren evitar como sea que alguien se entremeta en sus papeles. También ha de ser una cobra para seducir a los remisos dueños de documentos y archivos privados, enemistados por espinosas cuestiones de familia, odios africanos y ancestrales cuestiones de herencias y pleitos por títulos nobiliarios, por no hablar de lo difícil que es "pillar" a algunos ilustres personajes cuyo permiso necesitas para echar un vistazo a sus documentos y que andan de acá para allá por todas las partes del mundo, cazando en un coto, visitando una exposición en París, jugando en Las Vegas, comiendo sushi en Tokio o follándose a la scort de turno... Todavía me acuerdo de lo fino que tuve que hilar para poder sacar una copia del manuscrito de Carlos de Praves, persuadiendo por vía telefónica a una ministra de cultura, y no veas lo que estoy teniendo que sudar para conseguir otra en otro archivo, el de los Barreda Treviño que, para más inri, está al lado de mi casa, valiéndome de intercesiones de profesores universitarios, amistades indirectas, tíos, primos y hermanos. ¡Increíble! Pero es inútil: les pillas en mentiras, les demuestras que su actitud es absurda: no te dejan, solo para patear el culo a otro que se figuran que es el tuyo.

León de Arroyal, nuestro revolucionario manchego

León de Arroyal, nuestro revolucionario ciego a fines de la Ilustración, desengañado ya de reyes necios, quería una Constitución que nos librara de tonterías de gobernantes incapaces, y a pesar de su discapacidad, se aplicó a pensar y escribir el borrador de una que podría haber resuelto muchos males posteriores. Estaba casado con una erudita mujer, hija del lógico y filósofo valenciano Andrés Piquer, Rita Piquer. El estúpido pero aprovechado Forner, entre los Árcades de Salamanca Aminta, (antes Floro), un catarriberas y trepa de libro, siempre a la vera del sol que más calentaba y a quien nunca le salió un elogio de la mano, le atacó en sátiras personales, que ahora copiaré; sin embargo, la única sátira que salió de la pluma de Arroyal no fue contra personas, sino contra los males y vicios de su patria, reflejados en la hipócrita alabanza que de España hizo Forner para defenderla del artículo de Masson de Morviliers la Enciclopedia metódica francesa, que Arroyal tituló irónicamente Apología por España y su mérito literario. Los epigramas de Forner lo nombran, apenas transfigurado su nombre de pila, Cleón, a causa de su talante social y democrático, que identificaba con el populacho, como el famoso demagogo de Atenas; lo llaman coplero, feo, ignorante y mal marido. La cosa es más grave si se tiene en cuenta que ambos están emparentados.

II

Coplero imitador

Que a Horacio y Anacreón
imita porque Odas hace
pregonando se deshace
en las gacetas Cleón.
No es, por cierto, desatino,
que, al fin, aunque no parejas,
puede, por tener orejas,
llamarse Horacio un pollino.

XVII

Contra un coplero ignorante que dio en ser satírico

Contra los semieruditos
sátiras hace Cleón,
gastando en la reprensíón
trescientos versos malditos.
Cuánto es pródiga de más
su caridad, ved aquí:
deja de curarse a sí
por curar a los demás.

XXIV

Literato al uso.

Por la ganancia traduce
devocionarios Cleón,
y su gloria y su opinión
a cuentos vanos reduce.
Su virtud o ingenio fino
ved en intento tan sano:
para honrarse lo profano,
para ganar lo divino.

XL

A un mal poeta adulador.

Tan grandes son las acciones
y tan miserables son
los versos con que Cleón
los rebuzna en sus canciones,
que al verte, Conde, sus dones
admitir tan placentero,
o que no los lees infiero,
o que entra en tu heroicidad
la heroicísima bondad
de que te elogie un coplero.

XLI

A un mal epigramático

Extrañas que tan crüeles
sean los fríos este invierno;
¿no ves que en él de Cleón
los epigramas salieron?

XLII

Que en las gacetas publique
Cleón su labor, no extraño;
que el que es sólo una gaceta
sólo en gacetas es sabio.

XLVIX

Sabiduría de la mujer

¿Por qué Rita, que es tan sabia,
ama a Babio, mal poeta,
y, siendo en todo discreta,
en eto su juicio agravia?
Floro, corta es tu experiencia;
aunque más sabias las vieres,
nunca llega en las mujeres
hasta la cama la ciencia.

También creo que se refiere a Arroyal este soneto de Forner:

A UN POETA MANCHEGO QUE SE RETIRÓ A SU PATRIA

Así siempre de pámpanos y flores,
árida Mancha, la estación süave
cubra tu suelo, y su verdor acabe
cuando esparza de nuevo sus favores;
opima copia aliente los rigores
que sufre tu cultor, y menos grave
el ábrego crüel no menoscabe
la esperanza feliz de sus sudores:
si es tanta la virtud que retirados
a ti tus don Quijotes sin violencia
cobran el seso en nuestro mal perdido,
¡oh!, libranos de versos endiablados.
Cleón vuelve a tu seno, su dolencia
cure, y denle los cielos lo que pido.

domingo, 20 de julio de 2008

Benito XVI y los pederastas

Benito XVI, un empresario a quienes algunos insisten en llamar Benedicto, dice que no perdona a los pederastas. Pero el negocio que preside los ha perdonado durante dos mil años, dejando que los niños se acerquen demasiado a algunos curas. A buenas horas mangas verdes. A una institución tan cuidadosamente hipócrita le ha costado dos mil años descubrir que es hipócrita. Vale, vale, pero que no pretenda decir que otras cosas que dice no son hipocresía; también pueden ser hipocresía de la más fina. Por ejemplo, eso de que el papa es infalible. ¿Podría tirar un penalty a Casillas y demostrarlo definitivamente? Pero, claro está, ellos entienden infalible en cuestiones de fe. La lógica teológica es una lógica cuántica, y en ellas se cumple perfectamente lo del gato de Schrödinger, a la vez tan vivo y tan muerto como Cristo resucitado. Entonces, ¿Pablo VI se ha equivocado con el concilio Vaticano II? ¡Vamos, vamos! A otro perro con ese hueso.

Investigar en España

Como este compañero hay muchos. Nos entregamos a la enseñanza secundaria pane lucrando, pero nuestra vocación es investigar.

Este cerebro no volverá a investigar

La historia de un matemático premiado que abandona por un sueldo fijo

ANTÍA CASTEDO - El País, Granada - 20/07/2008

Facultad de Ciencias de Granada, en pleno julio. Sólo están los conserjes, los guardianes que atesoran las llaves de las aulas, ahora vacías. Santiago Morales, matemático de 32 años, recorre los pasillos. Vuelve a su antigua casa y sonríe a los nuevos inquilinos para que le dejen entrar. "Aquí es donde yo daba clases", cuenta. Y mira las actas de notas que todavía cuelgan de la pared. "Sólo suspendía a los que no había más remedio", confiesa. Hace cuatro años que cambió la universidad por un instituto de secundaria en Manzanares, Ciudad Real.
Este granadino de ojos grandes y expresivos ganó en 2006 el premio más prestigioso para un joven en su disciplina por sus trabajos sobre las superficies minimales. Más tarde, tomando un refresco al abrigo del calor estival de Granada, intenta explicarlo para no iniciados. "Cuando sumerges un alambre en forma de circunferencia en agua con jabón, la capa de jabón resultante, que se apoya en el alambre, es una superficie minimal". El jurado del premio José Luis Rubio de Francia, otorgado por la Real Sociedad Matemática Española, destacó su trayectoria en el departamento de Geometría. Pero el premio llegó tarde, él ya había abandonado.

El niño que se empezó a hacer preguntas cuando su padre, carpintero de profesión, les inculcaba a él y a su hermano la curiosidad por el mundo con un atlas que les parecía demasiado grande, se cansó un día de no poder hacer planes y no saber qué pasaría el año siguiente. Su periplo es similar al de miles de jóvenes españoles, expertos por necesidad en encadenar becas y contratos temporales para tratar de hacer valer su vocación por la ciencia.

Comienza la enumeración: en 4º de carrera, beca de iniciación a la investigación. Al acabar 5º, beca del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Después, otra beca más, en el departamento de asistencia informática. Y luego otra para empezar su tesis doctoral en el Departamento de Geometría. El primer año cobraba 500 euros al mes; el último, 900. Después de leer su tesis llegaron dos contratos temporales más, de colaborador. El sueldo rondaba ya los 1.200 euros. Santi estaba impaciente por lograr una estabilidad laboral y económica que, a los 28 años, no vislumbraba cercana ni certera.

Antonio Martinón, catedrático de Matemáticas de la Universidad de La Laguna, explica las dificultades a las que se enfrentan los investigadores noveles: "Hay jóvenes con una capacidad extraordinaria que se están quedando fuera". Para intentar cambiar esta tendencia, un grupo de profesores y catedráticos de Matemáticas rescataron la historia de Santiago Morales en una carta reciente al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para reclamar medidas que faciliten la incorporación de los jóvenes investigadores a la universidad y criticar "el progresivo envejecimiento" del profesorado. La media de edad en las universidades supera con creces los 40, y en algunas, como la Complutense de Madrid, un tercio de los profesores tiene entre 50 y 60 años. Hasta ahora han firmado 150 personas.

Los firmantes, todos docentes veteranos, pretenden que se remedie la carrera de obstáculos a la que se ven abocados los jóvenes, que no logran la estabilidad "hasta pasados los 35 años".
Esa ansiada tranquilidad la encontró el matemático en Ciudad Real, donde, además, se reunió con su mujer. Y, con la estabilidad, llegó un hijo. El pequeño Santiago, de 15 meses. "Si no hubiera renunciado a la investigación, no sé si tendría ahora un hijo".


"El primer examen de bachillerato que les puse a mis alumnos, lo suspendieron todos", sonríe con la picaresca del que ha aprendido la lección. Retó a los alumnos como lo retaron a él. Pero los tiempos han cambiado. "Los muchachos se rebotaron porque el examen era muy difícil", cuenta.
Santiago Morales reflexiona sobre el giro que ha dado a su vida. La investigación requiere muchas horas, incluso en vacaciones, porque no basta con cumplir. Para publicar y acumular méritos, hay que revisar artículos, ir a congresos, leer mucho y pensar. Durante horas. Llega un momento en que tienes las incógnitas tan presentes que puedes trabajar mientras caminas. Pero es un esfuerzo gratificante. Ni playas desiertas, ni viajes alrededor del mundo: "Si me tocase la lotería, me pondría de nuevo a investigar", dice el galardonado científico.


El momento de recibir el premio fue agridulce. De un lado, el reconocimiento por los años de trabajo. De otro, la sensación de alejamiento de un mundo que le apasiona. La noticia llegó una tarde de domingo, entre lloros, papillas y pañales. Luego, más tranquilo, pensó: "¿Y si sacara algo de tiempo para seguir con la investigación?". Pero van pasando los días. Y la rutina engulle.

jueves, 17 de julio de 2008

El canónigo de Ciudad Real Juan Mugueta, apóstol de la Santa Cruzada

Pocos sabrán que uno de los campeones y sostenes ideológicos de la idea de Santa Cruzada contra el infiel marxista y sin Dios en que se convirtió la Guerra Civil y los cuarenta de Posguerra fue un canónigo magistral de Ciudad Real desde 1915 que vino aquí rebotado tras haber fracasado en las oposiciones a magistralías de Valencia y Cádiz, el doctor Juan Mugueta Eransus. Según Jaime del Burgo era un navarro nacido en Villaveta el 6 de mayo de 1882 que se doctoró en Filosofía por la Universidad Gregoriana de Roma, nada menos, tras haber realizado estudios en el Seminario de Pamplona hasta 1908 y en la Academia romana de Santo Tomás. Consagrado a la predicación, llevó a cabo una intensa acción pastoral en nuestro país. Fue militante y consiliario de la Acción Católica local y el 25 de marzo de 1931 intervino en un mitin hablando sobre «los deberes políticos que impone a los católicos el momento actual», pero su obra más polémica es sin duda una soflama impresa en Pamplona en medio de la contienda (1937) titulada, con claridad meridiana, Ellos y nosotros. Al mundo Católico y Al mundo civilizado. Los que criticaban lo de "Educación para la ciudadanía" habrán de saber que este hombre compuso además un Breviario de ciudadanía o Lecciones sucintas de ética ciudadana, Madrid: Talleres Voluntad, 1927. Pero no debían ser tan sucintas: pasa de las trescientas páginas y es el libro más largo que escribió.

Es autor, además, de un significativo Teologia Clasica y Teologia Nueva. Roca y Espumas (Madrid, 1950), de Perfiles del beato Ávila, apóstol de Andalucía (Madrid, 1949), de Un retrato y una caricatura del prebendado español o Para qué sirven los cabildos (Madrid, 1925); La hora apocalíptica y el año santo: sombras y resplandores (Buenos Aires, Imp. López, 1933) y de Los valores de la raza (Victor Pradera, Ramiro de Maestu, Jose Calvo Sotelo, J. A. Primo de Rivera) (San Sebastián, 1938), Navarra y sus ilustres huéspedes en el solemne centenario de Las Navas de Tolosa (1212-1912). Ofrenda (Pamplona, 1912). De chorali residentia (Madrid, Artes Gráficas, 1926, folleto). Manual de Psicología y Lógica (Madrid, Tall. Voluntad, 1929).

Fue a visitar a su hermana, casada en Buenos Aires, en 1932, donde pasó dos años de permiso. Después fue, al parecer chantre del cabildo prioral de Ciudad Real y rector y profesor de Teología Dogmática de su Seminario Diocesano. Al morir, en 1956, tras dos años de enfermedad cardiaca, era prefecto de estudios y profesor de griego del Seminario, habiendo dedicado además esos dos años a elaborar una decena de sermones sobre la Virgen del Prado.

Era un hombre sin vicios, ni siquiera tomar vino, tabaco o café; por lo que cuentan carecía de dotes pedagógicas y era tan exaltado y fogoso que se le aprovechó para la predicación. Su única rareza consistía en ocultar su calvicie con un peluquín y un sombrero que no se quitaba ni siquiera en casa. Muy aficionado a la pelota vasca de joven, del mucho trato que tuvo con ella le quedaron unas manos enormes y deformes. Fue este el único amor de su vida, si exceptuamos a la Iglesia Católica.

Con semejantes líderes espirituales, no digo polvorientos, sino de polvorín, de verbo flamígero y látigo fustigador, ay, no es de extrañar que algunos se soliviantasen en La Mancha y que tras la Guerra Civil aquí no se pudiese respirar concordia, sino revancha, crimen, comunión diaria y demás fachendosidad, por no decir fachondeo, como expone didácticamente en sus memorias una de sus víctimas, Ángel Crespo, a quien tal tratamiento insufló paradójicamente un ansia jacobina incorregible (suele ocurrir). Y luego dicen que... Claro está que el canónigo Mugueta sacaba un rencor semejante de su dura vida de estricta santidad y renuncia ascética: según su estudioso, José Jiménez Manzanares, ("Un navarro manchego: D. Juan Mugueta", en Cuadernos de Estudios Manchegos) fue un abstemio absoluto, ya lo decía antes: ni alcohol, ni tabaco, ni café siquiera, aunque sí peluquín. ¡No me extraña que, como se dice en la Irlanda de El hombre tranquilo de John Ford, sufriera "alucinaciones provocadas por la sed"! Predicó por toda España y además por Argentina en 1932. Escribió además, en dos días dicen, un Manual de psicología y lógica de trescientas páginas, que parece (bueno, "es") imposible, y algunas otras obras que se han perdido: De chorali residentia, La presencia real... Aunque la mayor de sus luchas fue, sin duda, la que pasó a brazo partido por obtener mejores canonjías que las de Ciudad Real, sufriendo el pobre la envidia y competencia de predicadores tan dotados como Camarasa o Tortosa; quizá sublimó esta frustración en sus escritos. 

Por lo general, quienes son políticos reales y curas ficticios ocultan bajo la sotana el mismo pecado de una marrana codicia y un orgullo tremendo, como el que hizo comprar a cierto santo nada franciscano el marquesado de Peralta, título más alto que el de mero duque, conde, barón, hidalgo, infanzón o rico-home, que dismuló luego cediéndolo gentilmente a su hermanito. Recuerdo al cruel inquisidor honorario y periodista manchego de Cuenca Agustín de Castro, cuya suculenta historia de codicia, delación y falsificación todos sus herederos de fachenda se han esforzado en olvidar, y expondré el caso del escritor a quien plagia continuamente, fundador de casi toda la propaganda antirrevolucionaria europea (y española en la persona de Vélez, Hervás, el filósofo Rancio, Alvarado, el Setabiense y demás calvas venerables y católicas que escribían prevalidas del analfabetismo del pueblo, pues, al no haber enseñanza laica en España, los pobres no podían contestar... en caso de que pudieran leer, que si pudieran acabarían en la hoguera, el garrote vil, el paredón o la ene de palo, como los mismos y beatos etarras criados muchos de ellos en un ponzoñoso seminario por el rencor).

La fuente de este mamón del nacionalismo catolicista y cerril es extranjera, que ni siquiera ideas originales ostentaba. Se trata del reverendo padre jesuita francés Augustin Barruel, autor de la paranoia titulada Memorias para servir a la historia del Jacobinismo (1796-1799) que copian, parafrasean y repiten (eso de repetir es puro reaccionarismo) los loros grises de toda la carcundia española del XIX y XX, incluso los propagandistas de Franco y la Falange, sin saber (eso de ignorar es muy de derechas, diz Losantos, que no peca de invasor del planeta rojo) su arcaica y francesa fuente.

Otro personajillo, pero este con faldas blanquinegras, es el dominico Albino González y Menéndez-Reigada, obispo (de los católicos, que también hay de otros) en Tenerife y Córdoba, pero que publicó presuntamente en Ciudad Real una biografía de Alberto Magno. Es falso; el libro en realidad está escrito por su hermano, que tenía las mismas siglas y por tanto pudo confundirse con él, Antonio González y Menéndez-Reigada, también fraile dominico y profesor en el convento de Almagro, aunque murió antes de la Guerra Civil y de que mataran a todos los dominicos de su convento, lo que ningún ser mínimamente humano debe aprobar. No se puede decir que Albino González reaccionara noblemente. Era un fascista con casulla. Todos sus postulados están fundados en el darwinismo social, el racismo y el ultranacionalismo (con su componente católico como principal eje vertebrador en el caso español) y en la justificación moral y legal de la eliminación física de los disidentes. Fray Albino se presenta como un ideólogo entusiasta del totalitarismo, con tintes racistas contra los judíos y otros pueblos: "Es propio de colonias y de razas inferiores el no poder atender por sí mismos la satisfacción de sus necesidades espirituales. China, Turquía, Japón no producen ni el clero ni los maestros de todo género que necesitan". Y como ha puesto de relieve el profesor tinerfeño Ricardo A. Guerra Palmero en su trabajo Ideología y beligerancia: la cruzada de Fray Albino, alentó la guerra total contra la República y propulsó la consigna de negación de misericordia o piedad con los vencidos, justificando las sacas y fusilamientos masivos de prisioneros. Firmó la Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la guerra en España, en la que denominaban al golpe de estado militar "plebiscito armado", y compuso un (exitoso porque había que comprarlo cuando era más urgente la necesidad de pan) un Catecismo Patriótico Español (1939), recientemente reeditado (Catecismo Patriótico Español, Barcelona: Ed. Península, 2003), en el que se enseñaba a los niños ideas como que los enemigos de España eran, entre otros, el liberalismo, la democracia y los judíos. En él además se alababa hasta extremos delirantes la figura del general Franco, considerándolo enviado de Dios (pág. 59) y artífice del estado totalitario cristiano en que se ha convertido España, tras la Cruzada de Liberación (pág. 75). Como sólo se podían autorizar las labores de reconstrucción de la iglesia católica, el obispo se benefició de la protección del Caudillo y su régimen de chupamindas, lameculos y catarriberas. El historiador de la iglesia José Manuel Cuenca Toribio afirma que "el breve pontificado de aquel dominico asturiano estuvo cuajado de realizaciones, en su mayor parte positivas, que han soportado bien el paso del tiempo, juez inapelable de toda actuación humana". De forma que acumuló todo tipo de nombramientos, cargos, medallas, reconocimientos y honores, aunque sólo de los que le auparon a la gloria (me refiero a la terrenal): asistente al Solio Pontificio, capellán y caballero secretario de las Reales Maestranzas de Sevilla y Ronda, Gran Cruz de Oro de los Cruzados de Tierra Santa, Gran Cruz de Beneficiencia, Gran Cruz Meritísima de San Raimundo de Peñafort y de Alfonso X el Sabio. Sobre este aspecto, el también dominico Carlos Romero ha afirmado que algunas de estas condecoraciones "no las llegó a sacar porque le remuerde la conciencia de humilde y pobre fraile, hijo de Santo Domingo, gastar en estos trámites un dinero que puede invertir en sus obras o en socorrer a los necesitados". En un análisis de este catecismo, el teólogo liberacionista Enrique Miret Magdalena dice, referido a Fray Albino, que la dureza, la crueldad, la censura y el espionaje entre españoles son las actitudes falsamente evangélicas que se desprenden de la enseñanza de este religioso español, que no fue la única, sino sí la más frecuente y casi única en el ambiente de nuestra posguerra. Unas perlas escogidas de este enlace:

"La democracia se organiza a partir de intereses individuales cuya expresión es el voto. Según la democracia todos los hombres valen lo mismo y procura una nivelación por lo bajo, es decir, destruyendo, inutilizando y rebajando a los que son más y valen más, para ponerlos al nivel de los que valen menos. según este razonamiento, la democracia no cree en el pecado original y por eso afirma que todos los hombres son buenos. Por ello Fray Albino afirma que ni la honradez ni la inteligencia son propiamente características de la masa, siempre retardataria e incomprensiva y fácil de sugestionar... Después estaban los judíos a los que llamaba absurdos y blasfemos seguidores del Talmud que aspiran a la dominación universal mediante la aniquilación de los cristianos, en cuyas manos está el capitalismo con el que financió al separatismo, las revoluciones y las propagandas antiespañolas. Los rojos no sabían morir, por su falta de heroísmo. Sin embargo algunos conseguían ser fusilados cristianamente ya que con motivo de los fusilamientos que la justicia de Franco tuvo que hacer con los criminales rojos Fray Albino afirmaba que en privado un 60% de los que iban al paredón se confesaban, pero en público era menos del 10%. (pág. 68). La fe en Cristo y en Dios salvó a España porque sobre esa fe vino enseguida, no, había venido antes de comenzar el Movimiento, la fe en el Caudillo Franco, hombre providencial enviado por Dios". (A. Menéndez Reigada, Mina de oro para enfermos y atribulados. Imprenta Católica, Santa Cruz de Tenerife, 1941, p. 249).

Por su parte Miret Magdalena resalta que el Catecismo Patriótico Español (Salamanca, 1939) de Fray Albino fue el más expresivo de los catecismos de la época.

Allí se dice que los enemigos de España son, entre otros el liberalismo, la democracia y el judaísmo. Y para aclarar bien las cosas, a las infantiles mentes de sus educandos se les enseña que todos los demócratas liberales con la Gran Cruzada han quedado vencidos. Sin embargo teme este padre dominico que no hayan sido aniquilados y se lamenta de ello, porque –en su violenta postura considera que como sabandijas ponzoñosas escóndense en mechinales inmundos, para seguir desde las sombras arrojando baba y envenenando el ambiente. La dureza, la crueldad, la censura y el espionaje entre españoles, son las actitudes falsamente evangélicas que se desprenden de la enseñanza de este religioso español, que no fue la única, sino sí la más frecuente y casi única en el ambiente de nuestra posguerra (pág. 11). Ante el hecho evidente del adelanto de los países protestantes.... Los países protestantes son los más adelantados con un adelanto parcial, unilateral y morboso que lleva fatalmente en germen la catástrofe, y la causa del relativo atraso de España en la época moderna fue el haberse olvidado de sí misma y querer vivir de prestado copiando al extranjero. Afirma este padre que los partidos políticos no subsistirán en el Estado español porque son creaciones artificiales del régimen parlamentario para dividir, inutilizar y explotar la nación. A continuación hace la apología de lo que él llama "Estado totalitario cristiano", que es –según él el que tenemos en España, porque conviene a nuestra estructura y tradición nacionales. Este clérigo condena asimismo la libertad de conciencia o elegir la religión que más agrade. El Gobierno, por tanto, no debe amparar la libertad de cultos, algo que contradice incluso a teólogos clásicos como Soto y Suárez, que la habían defendido en el siglo XVI para América. Al Gobierno sólo le incumbe profesar y amparar la única religión verdadera, la católica. Las demás libertades de enseñanza, propaganda y reunión –aceptadas como derecho inalienable del hombre por el Vaticano II– eran libertades perniciosas que no se pueden ni siquiera tolerar (pg. 13).

Hablemos algo de alguien más interesante que este parcial enemigo del pensamiento, su hermano, que publicó en Ciudad Real cosas nada destructivas, como un volumen de poemas, biografías y otras obras estimables; quizá por eso no progresó tanto como su hermanito. Este dominico escritor nació en Corias (hoy Cangas del Narcea, en Asturias) el 29 de noviembre de 1861 y murió en Sevilla el 29 de febrero de 1924. Ingresó novicio en el convento de los dominicos del lugar y terminó sus estudios en San Esteban de Salamanca (1886). Ejerció como profesor en el colegio de su Orden en Almagro (Ciudad Real) y dirigió a la vez la revista Boletín del Rosario. En 1913 asistió como definidor al Capítulo General de la Orden celebrado en Friburgo (Suiza). Entre otros cargos dentro de la Orden, ostentó el de superior en el convento de Córdoba. Y escribió obras como La inmoralidad del teatro moderno (Madrid, 1899), La estética del Rosario (Cádiz, 1910), El mes de octubre (Barcelona, 1911) y Poemas líricos (Jerez, 1919). A ellas hay que añadir esta de la que hablo, la Vida de San Alberto Magno, Almagro: Tipografía de los Dominicos, sin año

Dice el historiador inglés Preston que en la España civil (que no roja) se fusiló tres veces menos que en la rebelde España militar. Si lo dice un extranjero hispanista, será más de fiar que lo que pueda decir un nativo de aquí, aunque hay que desconfiar un poco de él por otros motivos: la Guerra civil es también un gran negocio editorial del que sacan tajada no pocos historiadores y escritores sensacionalistas. 

El caso es que militares y curas, uniformados y coaligados ambos, como en el XIX el Altar y Trono, se alzaron contra el pueblo (por lo general es el pueblo el que se suele alzar: curiosa manipulación del lenguaje) y lo masacraron, de forma que el pueblo respondió con otra masacre, que no fue la primera, por cierto. Tendría sentido hablar de reconciliación (aunque siempre tiene sentido esta palabra) cuando dos han sufrido por igual o casi igual, pero, si eso no fuera así (y para Preston no es así), lo que sí tiene sentido es hablar de injusticia, crimen, castigo y ansia de retribución, lo que algunos, incluidos los que andan royéndole los zancajos a Garzón, se empeñan en no ver, no notar, no palpar y sobre todo no oler, como ocurre con esos cadáveres que todavía aguardan fosa individual. El estudioso manchego de estas matanzas a la serbia, Francisco Alía, por lo que sé, se limitó a contar y no pasó a más, seguramente por lo espinoso del tema y su libro lo leyó con avaricia mi padre, que me contó cosas de estas que él sin duda conoce pero deja en la inmaculada imparcialidad del número y la lista de nombres.

miércoles, 16 de julio de 2008

Mis modestas investigaciones y descubrimientos

He consagrado mi vida a la lengua y la literatura e investigado, principalmente, a los pobres heterodoxos víctimas de lo que la Universidad de Cervera denominó "la funesta manía de pensar". Pobres en todos los sentidos, porque ser perseguido por el poder no ha granjeado ni granjea emolumento alguno y lo único que proporciona es viajes apresurados a tierras desconocidas, amarguras, sufrimientos y tal vez la muerte. Todas esas personas fueron ninguneadas por la selectiva memoria de curas prepotentes, políticos mentirosos y militares asesinos (tal vez haya curas modestos, políticos sinceros y militares sin vocación de matar a nadie, pero yo no los he encontrado en nuestro pasado).

Y como es mucho el terreno a tratar, lo he limitado a lo que tengo más cerca: Ciudad Real, La Mancha, sin ser estrictamente un manchego, ya que, aunque mis padres lo son, nací en Jaén y me siento andaluz por motivos sentimentales, ya que la patria de un poeta es su infancia, como dijo Rilke, y yo, que no soy un poeta, siento que allí he vivido una época esplendorosa donde pude ser feliz. Los manchegos me deben parte de su memoria colectiva; son gente generosa, a pesar de que el personaje que los identifica, el gentil caballero Sansón Carrasco, no hacía otra cosa que intentar desilusionar a la gente y matar cualquier ideal o idea generosa que se saliese de madre. La hipocresía les hace verse como Quijotes y Sancho Panzas, pero yo, que no soy manchego, tengo mejor vista, aunque ya cansada; el Quijote sirve a muchos para no leer ningún otro libro y para ignorar la otra literatura y cultura que floreció, sí, floreció en esta desértica tierra.

Estoy escribiendo sobre muchas cosas que he desenterrado, y no puedo abastecerlas todas con el tiempo de que dispongo. Antes me era difícil publicar, ahora parezco la gallina de los huevos de oro y todo el mundo quiere algo mío, y no doy abasto y me siento agobiado y satisfecho, pero también cansado, porque todo eso me ha llegado tarde. Ahora mismo ando averiguando sobre un poeta ciudarrealeño desconocido que acabo de descubrir. Es un ilustrado, pero de los nacionalistas al estilo Mayáns y Siscar, nada progresista. Escribe con seudónimo y me está costando horrores identificarlo; el tiempo, el dinero en fotocopias y el coste en vida y entusiasmo que valen esas investigaciones nadie me los devolverá; no sé promocionarme a mí mismo ni evitar las zancadillas de la envidia, sólo sé investigar. Investigo sólo para satisfacer una pasión en mí inmoderada, la curiosidad, pero mi escaso entusiasmo por publicar hará que al cabo la mayoría de mis investigaciones queden inéditas cuando muera, tal vez pronto, pues mi salud no es todo lo sólida que debería, ni yo quiero cuidar de ella como debería. Una enorme pulsión negativa y la sensibilidad exacerbada de todo lo que duele en este mundo conspiran contra mí.

martes, 15 de julio de 2008

Coherencia

El Roto: "Todo es coherente: el contrato basura, la mierda de trabajo y la porquería de sueldo"

lunes, 14 de julio de 2008

Informe de Amnistía Internacional sobre Víctimas del Franquismo


Tenemos el deber de no olvidar. Mucho sufrieron las víctimas de un lado de la Guerra Civil, nada menos que cuatro años de Guerra Civil. Algunos de los del otro lado, cuarenta y tres. Todavía hay gente represaliada en los famosos cuarenta años que anda sepultada sin nombre. Este es el informe de Amnistía Internacional sobre los desaparecidos; las fotos son estremecedoras:

http://www.es.amnesty.org/uploads/tx_useraitypdb/victimas_franquismo_05.pdf

Las víctimas tienen derecho a recursos efectivos, derecho a saber, derecho a la justicia y derecho a la reparación, correspondientes a las faltas de derechos que sufrieron en época franquista. Unos les llamarán rencor; otros, un pobre consuelo. Pero tenemos el deber de no olvidar.

El Messenger

Un ejemplo de la riqueza, cultura y aportación a las relaciones humanas que brinda la tecnología, y en concreto aplicaciones como el programa conocido como Messenger. Se trata de una conversación profunda y que puede servir de modelo a las que habitualmente se sostienen por este elaborado procedimiento electrónico:

oola !!
Nas
k tl?
bn y tu? !!
Tb bn :-)
K t kntas?
Nda
nda?
Nda y tuuh?
Tmpoko nda
Bueno, pues...
K?
No,nda
...
k aces aora?
aki, kn el msn

¡¡aaah!!! weno..
weno, adios.
xao



La conversación se alarga un poco cuando una de las personas siente atracción por la otra:


Olaaa!!
Nas
k tl?
Bn. Y tu?
Tb bn
K t kuentas?
Nda
nda?
Nda ¿Y tu?
Tmpoko nda
weno, pues...
K?
No, nda.
...
k aces aora?
aki, kn el msn.
A. vale.
Te lias conmigo?
...
No
OWNED
k?
nda
weno, adios.
xao.

domingo, 13 de julio de 2008

Qué sea la literatura

Mi opinión, que es sólo eso, una mera opinión, es que una visión sincrónica de lo literario contaría con algunas imprecisiones de orden cognoscitivo. ¿Lo literario es sincrónico o es diacrónico? ¿Y quién tiene derecho a decidirlo? ¿Un crítico, un lector o un autor? Lo mejor es una visión pancrónica del fenómeno en su tema y rema, en su núcleo y en su desarrollo sintagmático. La diferencia entre unos ingredientes y una receta de cocina y un plato cocinado es el arte, y el arte lo pone el que cocina y el que lo degusta; no se puede prescindir del tiempo en lo literario, porque entonces seríamos demasiado platónicos, y tampoco hay que excluir lo meramente sincrónico, porque entonces seríamos demasiado aristotélicos, y sobre todo no podemos prescindir del elemento humano, porque la literatura sin humanidad no sería nada; el arte nunca puede deshumanizarse, por más que lo pretendan las vanguardias. Un profesor de arte amigo mío decía que la mejor definición de arte que había encontrado es que "arte es todo lo que el hombre cree que es arte". El arte, como quería Nietzsche, convierte la realidad en algo que se puede soportar; sirve también para reafirmarse de forma activa como un yo, como creador, o pasiva, como un consumidor. Aristóteles diría que es el placer de la palabra. La gente silba, canta y hace poemas porque le gusta. Pero sobre los gustos está todo lo escrito y se podría escribir más. No se puede definir el arte porque no es objetivo, es subjetivo radicalmente, radicalmente humano. Los animales no tienen arte o, más bien, no lo asumen, no lo aíslan. Y una visión antropológica de lo que es el arte, incluido el arte de la palabra, que fue quizás el primero y por tanto el más humano, tendría que derivarlo de una necesidad inscrita en nuestro software genético, en el cual hay un sistema operativo que programa instintos como el conservatorio, el gregario o el simbólico, cuya confluencia produce cosas como la religión o el arte. Lo subjetivo viaja por el mundo, pero nunca lo posee, porque es radicalmente imperfecto sin su objeto, el mundo. Y entre el yo y el mundo está el lenguaje desde que nos atamos con un llanto a él al nacer hasta que otros lloran por nosotros y es lo último que oímos al morir. Pretender que exista una fórmula para decir esto es literario y esto no sería simplificar el problema y por lo tanto no resolverlo, suponiendo que sea un problema. Podemos decir que algo es literario para los criterios de alguien o de una época, pero nada más.

Qué difícil

Qué difícil es conocer la composición de los tribunales que van a juzgar las, hipotéticamente, este año fáciles oposiciones a profesor de secundaria en lengua y literatura. Tras mucho indagar, a través de Internet, lo poco que he conseguido saber es el nombre de dos presidentes y de dos secretarios de dos tribunales. Curiosamente, los dos presidentes, que nadie coño saben cómo se designan, son ambos de partido socialista. Los secretarios, eso sí, seleccionados por sorteo, su nombre empieza por la letra A. ¿Cómo harán los socialistas, o los políticos en general, de cualquier sesgo al que pertenezcan, pues si fuera el PP el que gobernara serían del PP los presidentes, para meterse en cualquier cosa que dé dinero, aunque sea tan incómoda como ser presidente de tribunal? ¿Y por qué se cuela de presidenta sustituta y al fin de presidenta en Albacete alguien tan discutible como la Gabriela Cerdán Paños, de nefasta memoria para unos cuantos?

miércoles, 9 de julio de 2008

La nariz de Darwin

Leí con atención hace años la Autobiografía de Darwin en uno de esos libritos de euro de la colección Alianza Cien. Me llamaron la atención varias cosas, por ejemplo los retratos de grandes científicos, especialmente del gran geólogo Lyell; las disputas sobre la esclavitud con el capitán Fitzroy, su tremenda, decreciente y al fin nula afición a la caza... pero sobre todo la gran modestia e ingenuidad del gran científico, quien sólo se consideraba un frenético coleccionista de todo tipo de especímenes, y la anécdota sobre su nariz. Cuenta que el capitán Fitzroy estuvo a punto de rechazar su propuesta de embarque en el Beagle porque era muy devoto de las doctrinas fisiognómicas de Lavater y la nariz de Darwin no le parecía adecuada para un viaje tan largo. ¡Ja ja! ¡Que la nariz de Darwin estuvo a punto de retrasar la evolución de la ciencia! Eso es como el principio histórico de la nariz de Cleopatra, que por lo visto cambió la historia: algo completamente en contra de la evolución. Los Pokemon se reirían mucho.

martes, 8 de julio de 2008

Una posible teoría de la religión

La naturaleza da a los animales no sólo los órganos con su funcionalidad bien desarrollada, sino un sistema cerradísimo de programas de funcionamiento que se han elaborado con la misma minuciosidad y por los mismos procedimientos con que se han elaborado los órganos. A eso, al conjunto de programas de ejecución, es a lo que llamamos instinto. La naturaleza fabrica el robot orgánico, su procesador y un sistema operativo; el software suplementario es la educación del entorno y sólo en las ejecuciones últimas le deja márgenes de opcionalidad. La capacidad de generar lenguajes sería, pues, un instinto, aunque bien curioso, pues vendría a ser algo así como la capacidad de generar programas o software secundario. ¿Cuántos instintos tenemos? Los básicos eran para Freud Eros y Tanatos, perseguir el placer y huir el dolor, positivos y negativos, diría un beahaviorista o conductista riguroso. Yo encuentro tres:

1. El conservatario. (Comer, beber, respirar, descansar, huir del peligro)
2. El gregario. (Incluye la necesidad de compañía y familia)
3. El simbólico. (Incluye el arte, el lenguaje, la ciencia, los sueños)

Creo que la conjunción de estos tres últimos instintos podría explicar la universalidad del fenómeno religioso: la necesidad de cohesión social y la necesidad de autoafirmarse mediante símbolos. La religión vendría a ser pues, como quería un materialista tan heterodoxo como Jorge Santayana, la culminación de nuestras aspiraciones, pero no una forma de conocimiento en sí misma, ya que admite como intocable o sagrado el misterio: la ciencia no lo tiene por intocable y en ese sentido su potencial trascendente -que los religiosos llamarían transgresor- es muy superior al de la religión.

La violencia no es un instinto en sí mismo, es un instrumento. No pertenece al ámbito ni de la razón ni de la fe. En abstracto sería poder y como tal sería un factor jerarquizador, tampoco un instinto. Reducirlo a ser demuestra la penetración de Nietzsche en nuestra psicología primitiva, pero el hombre es algo más complejo que un dictador y que esas grotescas figuras que pintan las novelas de Ayn Rand.

Empatía

Leído por ahí:

Algunos médicos señalan que simplemente prestando atención a un paciente de una
residencia de la tercera edad los síntomas de demencia se pueden suavizar.
Afirman que en pruebas aleatorias de medicamentos antipsicóticos para la
demencia, entre el 30% y el 60% de los pacientes de los grupos a los que se les
administraba placebo, mejoraban: "Es alucinante, estos pacientes con demencia
grave no responden al poder de la sugestión, responden a la atención que se les
presta cuando participan en un ensayo clínico". "Reciben cuidados médicos y
humanos, cosa que no habían recibido hasta ahora. Dice muy poco a favor de la
forma en que tratamos a los pacientes con demencia".

Se ve que el sentido común es el menos común de los sentidos. Pero la noticia está incompleta: también hay que señalar cómo afecta cuidar a un trastornado a los que lo cuidan, porque a veces, a menos que se produzca nula empatía, se produce un transvase de locura y tristeza a los enfermeros o familiares que los cuidan.

Recetas para cargar y descargar las pilas


Oír de vez en cuando el Arabesco de Debussy, el Concierto para guitarra de Vivaldi o el Hoedown de Copland original o el de Emerson, Lake and Palmer; o el Confortable de Kinobe, Eloise, en versión de Tino Casal; Hoy no me puedo levantar o No es serio este cementerio de Mecano; leer a Richmal Cropton o a Woodehouse o a Thoreau. Ver a Rita Moreno, no a Natalie Wood, o Con faldas y a lo loco de Wilder, Luna Nueva de Hawks; Flashdance, Clerks; o MASH de Altman. Algo cañí, por ejemplo El manisero de Machín o Aires de fiesta de Karina, cualquier cosa de Denis Roussos o las Spice Girls, El Capitán Trueno de Asfalto, Penny Lane de los Beatles o El rock de la cárcel de Elvis Presley.

Acaso funcione, si no se abusa de ello.


Para caerte con todo el equipo y no dar palo al agua:

Empieza el espectáculo, de Bob Fosse. El concierto para piano número 21 de Mozart; Música para cuerda, percusión y celesta de Bela Bartok; cualquier cosa de Rachmaninoff; la versión en sintetizador Moog por Walter Carlos de la Música para el funeral de la reina María; Alfonsina y el mar, de Eduardo Falú; el Adagio para cuerda de Samuel Barber; cualquier cosa de Cecilia o de Leonard Cohen , incluso las alegres, pero especialmente Suzanne; el Adagietto de Mahler, aunque hay mucho en sus otras sinfonías; la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis de Vaughan Williams; la Pavana para una infanta difunta de Ravel; la Zarabanda de Haendel; Claro de luna de Beethoven; Romeo y Julieta de Prokofiev; Déjame de Los Secretos, Clara de Juan Bautista Humet o La Bienpagá de Carlos Cano.

Para no salir de ese círculo infernal, vuélvase al principio. Todo se reduce a eso, una sístole y una diástole: comer y trabajar, como hacen los hamster corriendo en el cícrulo de su jaula.

sábado, 5 de julio de 2008

Series de TV

Es verano y puedo ver más tv. Sólo lo que me interesa, ya que ya no hay programas culturales o los han exiliado a horas de vampiros o insomnes. CSI (Las Vegas, solamente, y acaso Nueva York; no soporto al chuleta David Caruso), Medium (curiosamente más por el realismo y costumbrismo de sus guiones que por otra cosa), Sin rastro, House y Urgencias. Nada más; todo lo demás me aburre, sobre todo desde que dejaron de echar Mochileros o la irregular Siete vidas y se repite Nuevos cómicos. Cada uno de estos programas merecería un ensayito, pero dejaré aquí bosquejado el germen de cada uno. CSI es la vuelta a los principios del éxito en las series: Arthur Conan Doyle y la investigación empírica. Pero añade a eso unos personajes bien definidos, costumbrismo y el extravagante humor norteamericano. Todos los personajes principales me caen bien, cosa extraña; incluso algunos personajes secundarios son memorables: Paul Millander, la asesina dietista, Lady Heather y, sobre todo, el miniaturista padre, no la miniaturista, cuyo discurso antes del disparo final me conmovió. Hay algunas frases de los guiones que deberían pasar a los anales de la literatura, pero muchas veces se ve a la legua que han sido mal traducidas. De la franquicia de Florida sólo salvo a la rubia y a su padre alcohólico; hay algún episodio memorable, pero la mayoría han sido echados a perder por el Caruso ese. La de Nueva York empezó mal, pero luego se enderezó algo; detesto lo bien que le quedan las camisas al actor principal y el tremendo chauvinismo de su norteamericanitis, pero otros aspectos de su personalidad, demasiado irreprochable para ser creíble, lo salvan. Tampoco me gusta el de las gafas, que parece diseñado para ser su antítesis, hasta en la camisa. La morenaza está bien, pero sólo eso, bien. Donde estén Las Vegas original... En cuanto a Sin rastro, todos están magníficos. Qué guiones; se nota que se fundan en casos reales. Qué economía de palabras la de Frank Malone; qué gran actor Anthony Lapaglia; qué relación la que tiene con su padre y sus hijas; qué grandes episodios los del interrogatorio del divorcio, los del sueño y los del acoso escolar. De House, cuánto me río; se nota que lo produce el hermano del genio de la física teórica del siglo XXI, Edward Witten. Los guiones son igual de sólidos, al menos la mayoría de ellos, salvo esos estúpidos mecanicismos del susto y los síntomas espectaculares, aunque se nota que los guonistas se dan cuenta e intentan romper los moldes para no pasar la factura de tanta monotonía, incluso cambiando los actores secundarios; desde luego, inolvidables los capítulos de la convivencia entre Wilson y House en la misma casa: me reí por los cuatro costados, sobre todo con eso de alimentarse de "sopa de sobre y nocilla". Serían una pareja cómica de maravilla este Watson y este Sherlock. Y la Caddie tampoco está nada mal, aunque tiene una voz tan ordinaria y basta e inconfundible en el inglés original que no hay manera de traducirla bien en la doblada. Hay tantos episodios memorables que no daría abasto para citarlos. Y tenía algunos malvados memorables; el negro gordo de la segunda temporada era realmente ominoso, un hallazgo, pero el detective Tritter era genial. De Urgencias no olvido cuando se le cayó encima el helicóptero al cabrón del doctor Romano, ni las relaciones de la enfermera luego doctora con su madre bipolar, ni a la cucaracha aplastada por la doctora de la muleta, que se vengó del doctor Romano haciendo con su herencia algo que se debía hacer y estuvo muy bien hecho; muy bien el costumbrismo y los personajes.

Quehacer

Me he propuesto ver Funny games de Haneke y El incidente de Shyamalan, después de haber difrutado y no poco con La niebla de Frank Darabont, cuyos minutos finales poseen una desesperación de genuino Titanic, sin que los demás sean en absoluto de despreciar; el problema es siempre el mismo, encontrar el cómo más conveniente antes de que se las lleven a hacer puñetas y tengamos que disfrutarlas con retraso y en pantalla diminuta. Cosas del cine. Con lo que cuesta desplazarse por cualquier motivo, uno no está para ver cualquier cosa. Hay que escoger minuciosamente la película que vas a ver, no sea que te defraude después de todo el esfuerzo de logística y encajamiento de horarios que hay que hacer. Otras citas pendientes: final "a la tercera va la vencida" de Nadal en Wimbledon, viaje a Jaén para reciclar viejos y maravillosos fantasmas infantiles; viaje a Granada para que las niñas conozcan su espíritu de agua, como decía Ganivet , viaje a Salamanca a explorar dónde estudió mi enigmático Lidoro Sirenay, en la Huerta de Otea o en el Barrio de Zurguén; viaje a Madrid, a las tripas de la Biblioteca Nacional; visita a los marqueses mis vecinos para pedirles que me dejen consultar los legajos de su archivo, etcétera etcétera.

viernes, 4 de julio de 2008

Mabelka; una cuadra de caballos maravillosa en Ciudad Real

A mis hijas les gustan los animales. También los caballos; son preciosos, con esos grandes ojazos y esa crin desmelenada y esa nobleza de planta y alzado. En fin, que me convencen para que las lleve a aprender a montar como amazonas, a pesar de mi miedo a que se puedan caer Las llevo a Mabelka, una granja cercana a Miguelturra a la que se accede por un desvío de la Carretera de Carrión, el que conduce al Cortijo la Frasca. Es un lugar maravilloso, donde los niños y jóvenes aprenden a montar y a convivir con todo tipo de animales: caballos, palomas, perros, gatos, gallos y gallinas. Veo a la dueña de este glorioso cotarro, Consuelo, rodeada de todos sus animales y la envidio: no recibe el amor solamente de su marido, de sus hijos y de sus hijas, sino también el de sus caballos, sus perros, sus gatos, sus palomas, sus gallos y gallinas... ¿Alquien se puede sentir más querido e integrado que el dueño o responsable de una granja como esta? Lo dudo. Es algo muy parecido a la felicidad, aunque es una felicidad laboriosa, llena de trabajo y faena. Se nota que los caballos están felices y bien cuidados. Pasean a menudo, están limpios y musculosos, deseando que les toquen la nariz y les rasquen el cuello. Ahí está la pelirroja perra Cuqui, siempre a los pies de su señora, la yegua Lady, los tres gatitos recién nacidos jugando al escondite por todos los rincones, Akira el saltarín y muchos más. Los hijos e hijas de la dueña caminan derechos como varas, de la costumbre de montar que tienen, con porte majestusoso. Mis hijas disfrutan al paso y al trote. ¡Qué bien! Pero es caro. Un lujo para ricos que pagamos con otras miserias y del que, como no somos ricos, tendremos que desprendernos algún día.

jueves, 3 de julio de 2008

Música memorable

Una inerpretación memorable del Ave María aquí.

miércoles, 2 de julio de 2008

La mujer en el arte


Quien quiera ver la evolución del rostro de la mujer en el arte, piche aquí. El vídeo, realizado con morphing, es precioso.

Celuloide emocional


Al igual que en la música determinados pasajes tienen la virtud de provocarme escalofríos, siempre los mismos, los oiga como los oiga, algunos pasajes en ciertas películas y series de tv, no necesariamente obras maestras, me emocionan. La mujer submarina en el coche, la escena del ático y el tránsito del río en La noche del cazador; en El color púrpura, de Spielberg, la escena del beso o el blues Hey, sister, entre otras; algunas secuencias de La versión Browning, pero la antigua en blanco y negro de los años cincuenta; el paso firme de Sean Young, la muerte vidriosa, la juguetería de Sebastian, la famosa confesión del replicante en Blade Runner; el teatro de las sombras o el final seguro de El año que vivimos peligrosamente; los sueños de Fresas Salvajes de Bergman y las conversaciones del caballero y del escudero en El séptimo sello; el horror de la cara que se borra y cae en la desoladísima Inteligencia artificial.; los Cristos de cabaret y los desfiles de La naranja mecánica; los soldados en la zanja de Objetivo birmania; el estanco de Smoke; el agujero de bomba de Sin novedad en el frente; los duelos y entierros de Río rojo; el taxista finlandés de Noche en la tierra; el ruido de los árboles en Blow up; la madre muerta en el camión de Las uvas de la ira; las palabras del comienzo y la cara de Gregory Peck ante el escupitajo en Matar a un ruiseñor; y tantos otros....

Hispanoamérica


En Hispanoamérica el estado, sea socialista, populista, criollo o indio roba a sus súbditos, por lo cual los súbditos roban al estado, de lo cual se aprovechan las multinacionales europeas y norteamericanas, los guerrilleros y las mafias, que roban a ambos y lo embarullan todo más. Mientras, siguen sin infraestructuras, despensa, escuelas o sanidad completas y de calidad. ¿Qué puede reformar esto? Una reforma moral al estilo de la krausista que posibilite las otras reformas. ¿Es posible? En cien años, tal vez.

Anglosajonitis

Todos los actores anglosajones persiguen a Almodóvar; pero Almodóvar huye de ellos como de la peste. En cambio, muchos actores anglosajones persiguen a otros directores españoles y estos acceden a rodar con ellos, por ejemplo Amenábar. La diferencia está clara: Almodóvar quiere conquistar América, Amenábar, que además es indio chileno, quiere ser conquistado. Almodóvar es insoluble en anglosajón, Amenábar no.

Los ridículos reduccionismos

Los españoles somos muy dados a las simplificaciones y a los reduccionismos. Somos como los jíbaros, que no pueden vivir sin reducir cabezas a proporciones de muñeca. Y cuando digo españoles digo también regionales o nacionalistas. De hecho por no poder concebir algo tan complicado como es España, se han inventado los cortos de mollera nacionalidades tan imbéciles como la madrileña, la vallecana o la churriega, sin ir más lejos. Por ejemplo, los estudiosos de la Universidad de Castilla-La Mancha. Dicen que no hay una cultura manchega, se ríen de ella y estudian cosas de fuera, lo que les evita tener que estudiar a los autores que nacieron en La Mancha y que nunca sospecharon ser otra cosa que españoles, tan españoles como los de fuera de aquí. No hay edición moderna de un autor tan importante en el barroco español como la del libro de caballerías en verso compuesto por el valdepeñero Bernardo de Balbuena, pero hay innumerables de otro en prosa compuesto por uno de Alcalá de Henares. Hay que jorobarse, por no decir joderse. ¿Puede una cultura fundarse en un solo libro, aunque sea universal? ¿O una literatura? De los deportes, el único que parece existir informativamente hablando es el fútbol. La vulgaridad necesita del reduccionismo para existir, y La Mancha ha tenido la mala suerte de contar con una obra tan universal que facilita ese reduccionismo, de tal suerte que cualquier cosa que no sea Quijote es vulgar, o mejor dicho, no es, y si lo es es en comparación siempre con el Quijote. ¿Así puede existir cultura? ¿No es la cultura una variedad, una riqueza? ¿Qué nos está pasando?

domingo, 29 de junio de 2008

Inefabilidades inexpresas

Resulta curioso que lo que menos se pueda verter en palabras sean los sentimientos religiosos y amorosos y los desprecios u odios africanos. En todo caso, pasiones; el lenguaje insuficiente que decía Jorge Guillén es, después de todo, el lenguaje de los sentimientos, y también es ese lenguaje del que José Antonio Marina ha descubierto que categoriza mejor los sentimientos negativos que los positivos; resulta, pues, que encuentra poco verbalizables las tormentas de hormonas o de neurotransmisores cerebrales relacionadas con sentimientos amorosos, pero sí verbaliza mejor las relacionadas con el odio. ¿Será porque genéticamente estamos programados para los segundos más que para los primeros? Sin duda debe ser así. También es porque son más procesables por la lógica y la razón; el odio cuenta con una formalización sólida y construye mejor escalas y jerarquías; el rencor reconoce siempre una sumisión, un lazo social, una escalera de fracasos y de victorias. En cuanto a las categorías positivas, sabemos que el amor es un combinado de cuatro sustancias, de las cuales una sola de ellas es el afecto, la oxitocina. Llamarle al afecto oxitocina suena un poco chabacano, pero es que el afecto es, materialmente, oxitocina; espiritualmente y lingüísticamente sería una variable diferente en un aspecto pero esencialmente lo mismo. Una realidad absoluta es muchas cosas en distintos puntos de vista: lo que sustantivamente y materialmente es, lo que como estructura de información jerarquizada constituye y lo que representa para su contexto y situación. el amor representa una subversión de las escalas sociales, una igualación que va contra la lucha por la vida; por eso está menos jerarquizado, a menos que no sea sadomasoquismo.

sábado, 28 de junio de 2008

Flores para Jim Morrison, paseando por la cornisa de alguna nube.

Revisando algunos de los poemas de Jim Morrison, el rey lagarto, encontramos muchas de sus bellezas parnasianas. Por ejemplo aquella tan conocida:

This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end
Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the endI
’ll never look into your eyes...again
Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...stranger’s hand
In a...desperate land

Este es el fin, bello amigo

este es el fin, mi único amigo, el fin
de nuestros elaborados planes, el fin
de todo lo que se tenga en pie, el fin
sin remedio ni reproche, el fin.

Ya nunca miraré dentro de tus ojos
otra vez.
¿Puedes imaginar cómo seremos,
tan ilimitados y libres,
desesperadamente necesitados
de la mano de un extraño
en una tierra desesperada?

Hay mucha poesía en algunas creaciones del rock clásico. El "Estoy vacío" o "Ángel" de los Rolling Stones, en Escalera al cielo de Led Zeppelin, en Russsians, de ese profe de literatura inglesa que es Sting, en letras como la de Logical song de Supertramp o Imagine de Lennon, o en Stranberry fields de los Beatles.

viernes, 27 de junio de 2008

El coloso

¿Importa acaso de quién sea el Coloso hasta hace tan poco atribuido unánimente a Goya y ahora a su ayudante, Asensio Juliá? La fuerza icónica de la obra es portentosa. Es una alegoría de la Guerra de la Independencia, de España, de Napoleón, de los grandes epifenómenos de la Historia con hache mayúscula, pero también algo más y más allá de toda interpretación realista: representa una fuerza cósmica desbocada, algo que no se puede dominar, pero que el hombre tiene la potestad de liberar desde su interior. La fuerza del átomo, la fuerza de una brutalidad infinita que podría transformarse quizá en un infinito conocimiento, en construcción en vez de en destrucción. Las iniciales "AJ" podrían aludir a la dedicatoria "A J(uan) Bautista Arriaza", el acomodaticio amigo del pintor y autor del poema Profecía del Pirineo, en el que aparece, como quiere Nigel Glendinning y con todo detalle, el coloso pintado por Goya:

Ved que sobre una cumbre
de aquel anfiteatro cavernoso,
del sol de ocaso a la encendida lumbre
descubre alzado un pálido Coloso
que eran los Pirineos
basa humilde a sus miembros giganteos.

Cercaban su cintura
celajes de occidente enrojecidos,
dando expresión terrible a su figura
con triste luz sus ojos encendidos
y al par del mayor monte,
enlutando su sombra el horizonte.

Juan Bautista Arriaza, «Profecía del Pirineo», en Poesías patrióticas, Londres, T. Bensley, 1810, págs. 27-40, vv. 25-36.


Además, esta obra u otra parecida en que también aparece un gigante está recogida en el inventario de obras del pintor de 1812. Asensio Juliá usó o copió quizá una obra de Goya, un simple dibujo, o aprendió de las pinturas negras, o sencillamente halló la inspiración que a veces desciende hasta el más humilde de los artistas para lograr una obra maestra. Hay que tener en cuenta que existen obras de arte, no autores de arte. Ese burro detenido, alegoría del pueblo español, es sólo lo anecdótico, lo único que testimonia claramente que Asensio Juliá pudo ser el verdadero autor, porque es el que ejemplifica la voluntad de resistencia del pueblo español al vándalo Napoleón y le quita al cuadro, sólo incidentalmente, su categoría de símbolo intemporal.

jueves, 26 de junio de 2008

El infierno en verano

Agh. El yunque del sol. Esto es inhumano. La gente debe estar cociéndose a fuego lento dentro de sus casas como dentro de hornos, sacando las cabezas por las ventanas como las tortugas o los caballos en las caballerizas. El sol aprieta, ahoga, estrangula, la gente chorrea por todos sus poros y desaparece exudada en un charco o se fríe en su propia salsa, tostada como rebanada de pan en un sofá. No corre brizna de aire. Todo el mundo corre al peluquero a raparse al cero para evitar que se le caliente y evapore el cerebro. No lloran sólo los ojos, lloran las orejas, las narices, las cejas, la frente, la barbilla, los codos. Hay cola en la ducha, la nevera está atiborrada de agua y refrescos y dormimos con las ventanas abiertas de par en par.

Los ensayos de José Carlos Mariátegui


Cuando uno se pone a leer a hispanoamericanos disfruta con el cambio de perspectivas, pero topa también con una serie de fantasmas ñoños y decimonónicos que le tiran el alma atrás. Por ejemplo, el nacionalismo. Dios mío, qué tremenda manía la de nuestros hermanos de allende la mar en hablar de peruanidad, de argentinidad, de mexicanidad etcétera. Hablemos simplemente de ombliguidad, de infantilismo, de prejuicio nacionalista y xenófobo, de falacias idola fori y tendremos clara esa perniciosa patología de divinizar al padre para hacer redentor al hijo. Leyendo el ensayo de Mariátegui sobre mi admirado, satírico y descontentadizo González Prada viene de nuevo a atacar ese ser o no ser español o europeo, ese parecerse o no parecerse a los modelos. Qué carajo. Pues, a mí, si tengo que señalar a quién se me parece González Prada, tengo que decir que a Baroja por su falta de respeto a las vacas sagradas y su iconoclastia.

Nada, sí, nada.

A tu abandono opongo la elevada / torre de mi divino pensamiento... diría J. R. J. Y Cernuda: No sé nada, no quiero nada, no espero nada. Y Manuel Machado: Nada sé, nada quiero, nada espero, nada. La Nada de nada de esa cantautora que me enamoró de niño, Cecilia. El Soy tuya de Alfonsina Storni y el Después de todo de José Hierro. El Nunca llegarás a nada de Juan Benet.

El itinerario educativo de La Mancha te hace escoger entre la Religión y la Nada. Eso de la Nada es muy metafísico, demasiado como para habérsele ocurrido a unas mentes vacías como las de la Junta de Calamidades. Aunque, bien pensado, sólo a ellas, vacías como están, podría habérseles ocurrido. O sea, que quien no sea cristiano, tiene que escoger Existencialismo y ser arrojado a las entradas de la Néant, al No-ser, o agarrarse al borde del abismo, al compromiso o engagément de Sartre. Jolines. Nada, o el puro aburrimiento de Carmen Laforet, nada, conjunto vacío en Matemáticas, ausencia de cualquier ente en filosofía, algo que de hecho no puede existir en física, puesto que violaría el principio de indeterminación de Heisenberg, ya que se podría conocer con precisión el estado energético de una región que no sería región, puesto que, aunque es concebible la ausencia de materia, no lo es la de campos físicos. Ángel Crespo ha escrito un hermoso poema de título Sobre la nada:

La nada: ese inmenso cajón, alacena o lago del que Dios ha exiliado a todas las cosas; bosque en el que se escucha el balido de todos los pájaros habidos y por no haber.

Desgraciado de aquel que no tiene su nada, habrá de conformarse con lo que le den los demás, sacando de sus bolsillos o de sus temibles armarios; vivirá como nuncio, como vicario, como ministro, pero jamás con soberanía, porque no tendrá nada.

La mía es el recuerdo, las escamas de los pescados que platean en los mares de medianoche -y del mediodía en que el sol nada-; la nada por crear.
O bien el largo olor a vida de la nada.

Poesía

Dice Jerónimo Anaya que tengo de poeta; no reniego de eso y me lo siento, pero este género tiene algo de incontrolable, de enfermizo y de elegíaco que me hace sufrirlo más que celebrarlo y posponerlo a otros géneros en prosa, más cerebrales y controlables, pero de igual forma exploratorios y curiosos. Él, que tiene mucha facilidad para el verso, es un poeta germinativo, vital, inteligente, con un don que echo de menos en muchos otros y que intento yo también cultivar en la prosa, el humor y la ironía. Yo desconozco mis propias raíces, aunque atisbo que son varias y oscuras. La poesía en mí va después de la investigación, del ensayo, de la prosa, del artículo, y tiene una cara oculta, como la luna. Sólo escribo poesía cuando estoy deprimido o cuando me encuentro en un paréntesis en mi vida, en un yermo de soledad, desconcectado de todo. Si no tengo esa caja de resonancia, me cuesta mucho trabajo oír esa música interior a la que hay que poner palabras, adivinar esa gesticulación a la que hay que poner rostro o máscara escrita. En mí la poesía es la consecuencia de un daño o de un sacrificio. Siempre que he intentado escribir algo contra ese principio, contra esa índole, contra esa disposición me he visto derrotado al cabo de unos versos. Pero no he renunciado a hacerlo. Cabezota que es uno. Y eso también es una disposición. Lucho contra esa disposición nihilista de mi poesía, aunque eso me supone, muchas veces, incluso no escribir. El título de mi primer libro ya lo decía bien claro: Palabras acabadas.

miércoles, 25 de junio de 2008

En defensa de los pobres y sufridos padres


Soy padre y también profesor. Hay un día destinado a ver a los padres de los alumnos que estén inconformes con las notas o que quieran ver los exámenes o simplemente charlar o informarse directamente con el docente sobre cómo ha ido su hijo. Para eso estamos también: lo hacemos con gusto y preocupación, pero también con algún temor, porque de todo hay en botica. Uno, porque es competente, ya ha hecho sus deberes y elaborado informes personalizados con tareas para los alumnos durante el largo y cálido y estudioso verano. Pero algunos padres sufren y te hacen sufrir por pura empatía; padecen porque ven a sus hijos sufrir, y tú, como eres padre, sufres también y se te cae el corazón al suelo, de donde lo recoges dolido y dolorido, porque no puedes evitar calar en sus huesos, en sus sentimientos, en su alma, en su todo. Que un hijo te falle es muy duro; que veas que "no llega", también; y, por tu lado, ver a gente humilde y trabajadora, que merece en tu aprecio la máxima consideración, padecer por unos niñatos caprichosos, mindongos, pijos y vagos que no son dignos de tales padres, te destroza los esquemas y te obliga a proferir gritos antisistema , a dar patadas contra las paredes y los cubos de basura de pura rabia, de pura frustración, de puro nonsense.

martes, 24 de junio de 2008

El encanto



Borges escribía que había descubierto, no sin sorpresa, que las pretenciosas mentiras que Óscar Wilde pretendía hacer pasar por filosofía eran ciertas. Pues claro que sí, hombre; en uno de sus deliciosos ensayos, por cierto, La decadencia de la mentira, dice algo sobre la educación que puede ser malinterpretado: "Temo que empezamos a refinarnos demasiado; incluso los que son incapaces de aprender se han dedicado a la enseñanza. Hasta eso ha llegado nuestro entusiasmo cultural". Tal vez haya que poner esto en contacto con aquello de que todas las virtudes son inútiles sin una esencial: el encanto. Sólo el encanto suscita curiosidad en el alumno, y sólo la curiosidad le hace aprender.

lunes, 23 de junio de 2008

Cuando uno escribe libros

Y presenta uno a un conocido, compañero o compeñero, este se queda sin habla. No sabe qué decir. La reacción me recuerda a la de muchos cuando les dije que tenía cáncer. Una mala noticia, supongo, porque la gente se queda sin reaccionar, colgada, como un ordenador procesando, procesando... El catálogo de automatismos sociales y respuestas preparadas no suele contar con filfas estereotipadas para salir airosamente de este brete, mal paso o mal trago. Supongo que debían acompañarme en el sentimiento o cosa parecida, por haber pasado al estado de cosa, que es la consideración abstracta que merece un cadáver. Nada de enhorabuenas o pedirme un ejemplar dedicado o decirme "cuándo se presenta" ni "de qué va" o "vaya sorpresa". Nada. Eso de escribir libros es una extravavagancia tal como la de tener un tumor, ser homosexual, pegar a la esposa o ser del Atlético de Madrid. ¡Yuyu! ¡No hay que mentarlo ni mucho menos ostentarlo! Te saca fuera de onda, te margina, te hace diferente, o sea, un sin cara, como entre los japoneses llaman al fantasma o al expulsado de la sociedad porque nadie le quiere reconocer como suyo.

Y otra cosa, teniendo la cara de brutus que se te supone que tienes, ¿cómo te da por escribir libros? Es más, ¿cómo alguien que viste como vistes, que tiene la apariencia que tienes, que cuenta con tan pocos amiguetes y padrinos como tú, que se presume tan poco simpático como se te presume, aunque meramente seas un tímido integral, y tan de escasa, pobretona y oscura familia y nula afiliación política y curil, le da por retoñar libros?

-¡Lo siento, de verdad, no quería hacerlo, fue un accidente, me ocurrió, se me cayó de las manos y me gustó, disfruté cochinamente haciéndolo! Mea culpa, no lo volveré a hacer, no se volverá a repetir, fue un momento de debilidad, una distracción, fruto de un rato de ofuscamiento, lo lamento, de verdad, escribir libros, ensayo, poesía, investigación, prosa, ficción, blogs, revolver archivos, estudiar filología, historia, antropología, leer como un poseso, sentir curiosidad, pensar, darle vueltas a las cosas, fotocopiar con palabras situaciones confusas, perdón, perdón, perdón!

¡Dios mío! ¡Que haya que pedir perdón en este país por estas cosas!

domingo, 22 de junio de 2008

Mochileros


Soy un mochilero frustrado. Mi mujer no soporta el turismo de alpargata y no me deja ir por ahí sin hotel. Yo he dormido a la intemperie en playas, en campings, en descampados, en el santo suelo, y he dormido mejor que en el blando e incómodo lecho de una cama que te acaba desencuadernando el esqueleto. He visto el programa Backpackers (Mochileros) en Ono con auténtica devoción y tengo a Mick, Lee y Jag casi como miembros de la familia. La cultura del mochilero es el ingenio mismo; ¿se rompe la correa del ventilador de la autocaravana? Pues se corta el elástico de los calzoncillos y ya resiste veinte kilómetros hasta el taller. ¿Comer? Bocadillos que te haces tú mismo, latas y ensaladilla universal, al menos hasta que te llegue el cólico nefrítico. ¿Ducha? Hay por ahí un aparatito muy curioso y transportable: una bolsa de plástico con un tubito terminado en un brollador de ducha que se cuelga de un árbol que bien puede hacer las veces, y si no por ahí hay albercas, ríos, lagunas, estanques, playas y chaparrones nocturnos de madrugada en que puedes salir aullando en pelotas como un hombre lobo, si no hay nadie cerca. Y los pequeños detalles que hacen la diferencia en todo entre un país y otro. Los mochileros enseñan tolerancia y amistad como nadie, son pobres com o las ratas y con tanta hambre y curiosidad como ellas, andan jugando a las cartas como clerici vagantes, son víctimas de la diarrea crónica, se enamoran en un pispás, les roban cuando están tirados por una borrachera en la fiesta de la cerveza, en la tomatina de Buñol, en el concurso de despeñarse tras quesos rodantes "en el nombre de la estupidez" o son corneados de pura ignorancia en los sanfermines, y trabajan de indocumentados en bares o sembrados para sacar unos acortantes, hermano. Deambulan en grupos de dos o tres como espectros eternos por los albergues juveniles y los rincones oscuros de los parques y la costa.

Pero soy un mochilero un poco raro. No soy un experto en mecánica. Dejé hace tiempo de ser un ligón compulsivo. No bebo hasta amanecer tirado, abrazado a una farola o en medio de un seto en un jardín abandonado, no hago concursos de gritos, ni voy buscando bebidas, hierbas o setas raras, ni fumo, aunque sí busco platos típicos; lo más probable es que al llegar a un nuevo lugar me pierda en algún archivo buscando documentos o en librerías de viejo en pos de libros raros. Como a mí los únicos viajes que me gustan son los iniciáticos, les dejo las postales a los demás y lo único que deseo conocer son gente, libros, historias y bosques ignotos, por este orden.

Forma de escribir la historia

Cuando a George Bernard Shaw le propusieron que escribiera una Historia de la estupidez, el famoso dramaturgo contestó: "Ya están todas las historias nacionales escritas". Los escépticos, misantrópicos hijos de Timón de Atenas, sobre quien escribió Shakespeare un drama del que piadosamente se olvidaron sus contemporáneos y nos seguimos olvidando todavía hoy, escribimos la historia fijándonos en las grandes hazañas de la cobardía, la crueldad, la corrupción, las vejaciones, fanfarronería, mentira, derroche, fracaso, torpeza, necedad y sinsentido. Ah, sí; también nos olvidamos de la gloria, la patria, la victoria, la nobleza y la causa justa... todas esas cosas que dicen que hay en las guerras, cuando lo único que hay es podredumbre, estupidez y horror.

sábado, 21 de junio de 2008

Conversación con Elena Cruz

Uno, por culpa indudable de su tremenda timidez, pero también del asesino y cainita recelo español, tiene pocos amigos, aunque hay pocas cosas que desee más, pero aquellos con los que cuenta merecen realmente la pena. Elena Cruz Arenas es un ejemplo; nos vemos poco, porque vive fuera de Ciudad Real, en Almagro, pero hay que ver lo que rinden y estimulan nuestras escasas conversaciones en todos los terrenos. Ella me da ideas y yo se las doy a ella. Sus opiniones sobre la ESO valen su peso en oro. Dice que es absurdo que un centro como es el de Bolaños donde imparte clases y donde se pretende reciclar papel se gaste tanto en hacer informes que nadie se va a leer y que no entienden los padres. Es una paradoja absurda; allí hay muchos alumnos de ESO cruzados de brazos hasta que la ley les deje ir a trabajar con sus padres, que es lo que desean; por eso hay tan pocos en cursos superiores. Además hay muchos de toda suerte de etnias extranjeras absolutamente discriminados, aunque ahí, como en mi propio instituto, la discriminación adopta una forma muy sutil: el emigrante hispanoamericano es sistemáticamente ignorado: es una cosa, no existe, es como un mueble, nadie se relaciona con ellos y por eso forman grupúsculos autónomos. ¿Cómo se van a integrar, pues? Y tiene toda la razón. Algunas clases en Bolaños son como la ONU, pero sin traducción simultánea, así que el lío es de suponer, máxime tratándose de chicos pequeños. Como es lógico, los inspectores huyen sutilmente de implicarse en problemas como estos que ellos mismos han creado y que no tienen solución, porque ellos mismos son el problema.