sábado, 26 de julio de 2008
José Cadalso
Oigo cada día y leo a cada instante mil quejas y declamaciones contra los hombres, porque entre ellos (dicen otros de la misma especie) no se halla amistad. El mismo Tediato en su primera Noche lúgubre, con su acostumbrada misantropía, al preguntarle el sepulturero si busca el cadáver de algún amigo, [dice]:
Necio eres y mereces compasión si crees que esa voz tenga el menor sentido. ¡Amigos, amistad...! Esa virtud sola haría feliz a todo el género humano. Desdichados son los hombres desde el día que la desterraron o ella los abandonó. Su falta es el origen de todas las turbulencias de la sociedad. Todos quieren parecer amigos; nadie lo es. En los hombres la apariencia de la amistad es lo que en las mujeres el afeite y compostura: belleza fingida y aparente...
y luego prosigue el buen hombre apurando su hipocondría sobre este asunto. Pero ¿tiene razón? Aquí entra un distingo escolástico. Si habla de la amistad y amigos comunes, esto es de aquellos que en los palacios, cortes y embajadas, empleos grandes y máquinas de la ambición se buscan para construir cada uno su fortuna sobre el trabajo del otro, tiene mil razones y hace bien en ponerse de mal humor. Pero no dice bien sino muy mal, si habla de la amistad que nace, crece, y vive siempre entre unos hombres honrados, algo filósofos, propensos a la lectura, y que limitan toda su ambición a pasar su juventud adquiriendo noticias de literatura para tener una vejez llena del consuelo que da la medianía, la instrucción y la jovialidad. En este caso no tiene razón el Sr. Tediato.
De esta especie tengo unos pocos amigos, cuyas prendas me han hecho panegirista del género humano, tan maltratado por otros, y me mantienen en la firme creencia de que hay verdadera amistad en el mundo, y que la encontrará el que la busque. La dificultad está en buscarla y en quererla hallar donde se halla. Contemplando a Batilo y a Vmd, hombres de tan buenas entrañas como yo mismo, creo que tendrían al recibir mis cartas el mismo gusto que yo guardo cuando abro las suyas. Las expresiones que en ellas veo, de estimación hacia mí, me serían odiosas como lisonjeras si viniesen de parte de unos amigos cuales se usan; pero, viniendo de Vmds, me deleitan porque las considero hijas de una tierna amistad, la cual, siendo como es entre nosotros finísima, produce delirios así como el amor, porque anima carent sexu.
Cuando reflexiono sobre estas cosas me hago dos composiciones de lugar: la una de mí mismo, habiendo hecho lo que llaman fortuna, colocado a los cincuenta años en la corte con otros amigos de los que así se llaman en ella. Dilato un poco mi imaginación y descubro un campo lleno de abrojos que cultivan en compañía de otros labradores envidiosos, que se arrancan unos a otros con ansia el infeliz fruto de sus trabajos. La otra es la de verme a dicha edad o mucho antes en una aldea saludable y tranquila, con buenos libros y un criado o dos fieles, en la vecindad de los amigos verdaderos, a quienes visitaré en su casa o recibiré en la mía: siempre alegres, sociables, comunicándonos todas las especies que nos ocurran o bien de invención propia, o bien del trato con los muertos; creciendo en edad, ¡qué viejos seremos tan amables y tan buenos!
Esta idea me encanta, y el deseo de que se verifique me hace llevar con brío los sinsabores que aún me ofrece la carrera, el mundo que desprecio, y la corte que aborrezco.
Todo esto podría llamarse pedantería si lo escribiese un hombre artificioso, pero, escrito por mí, que tengo el gusto de haberme adquirido la fama de hombre sincero, no puede mirarse sino como unas reflexiones naturales que salen de una alma colocada fuera de su centro y que lo apetece.
Windows y el Gili Gates
Félix Mejía
Hace poco descubrí una descripción del famoso escritor y revolucionario ciudarrealeño Félix Mejía que se me había escapado; está en el Catálogo de los héroes que victoriosamente han abierto y continuado nuestra gloriosa revolución, Madrid: Viudad del Barco López, 1822, p. 22:
Don Félix Mexía, escribiente de relator en marzo de 1820, prosador impetuoso é implacable, porfiado y aventurero escritor, Colmenero Periódico-Maniaco, Correo general, Eco de Padilla, mal sonante y pestilencial zurriaguista; enemigo irreconciliable de todo aquel que ejerce ministerio ó mando, y de todos los hombres que no respiran sus mismas opiniones, y siguen su espíritu de partido.
En PARES, el portal del Catálogo colectivo de los archivos españoles, acaban de digitalizar numerosa información sobre la Guerra de la Independencia de la que he disfrutado muchísimo; sobre todo con los anónimos contra la Junta de Ciudad Real durante la Guerra de la Independencia (¡qué inquina contra los "godoyes levantados del polvo"!), y un largo, larguísimo, pero apasionante expediente, con un escrito inédito de su pluma, sobre Fernando Camborda, magistrado y alcalde de dos poblaciones de Badajoz y persona complicadísima, por lo que se echa de ver. Para más datos, véasen la refundición de mi tesis que intento acabar de terminar.
También he descubierto en Zaragoza un texto inédito de la Sociedad Económica de Ciudad Real, pero tengo la impresora estropeada. Qué se le va a hacer. Por ahí anda escrito un discurso de Agustín de Castro al que tengo que echar la zarpa, pero nadie me subvenciona viajes a Madrid ni gastos en fotocopias.
viernes, 25 de julio de 2008
Gitanos
No tengo nada contra los gitanos; son como todos: los hay buenos y los hay malos; han sido perseguidos por la historia, pero su cultura, que no es escrita, como la judía, es aristocrática: descienden de una casta guerrera hindú derrotada por los musulmanes, y por eso son muy suyos: ese sistema de castas es muy racista: son racistas, y hasta que no superen esa especie de orgullo aristocrático que poseen no podrán integrarse en la sociedad, porque ese orgullo es precisamente un deseo de no integración. No han tenido la suerte de tener una cultura común o una escritura, como los judíos, pero el evangelismo protestante ha hecho mucho por ellos: todos conocemos al admirable pastor cuya hija fue asesinada por un payo desalmado y degenerado; todos conocemos a Peret y algunos hemos leído Lavengro y La Biblia en España, de George Borrow; la verdad, prefiero a un gitano a un genuino y payo gilipollas castellano de clase media; por lo menos a un gitano lo veo venir, si no es un Farruquito a mil por hora.
miércoles, 23 de julio de 2008
Archivos e investigadores
León de Arroyal, nuestro revolucionario manchego
II
Coplero imitador
Que a Horacio y Anacreón
imita porque Odas hace
pregonando se deshace
en las gacetas Cleón.
No es, por cierto, desatino,
que, al fin, aunque no parejas,
puede, por tener orejas,
llamarse Horacio un pollino.
XVII
Contra un coplero ignorante que dio en ser satírico
Contra los semieruditos
sátiras hace Cleón,
gastando en la reprensíón
trescientos versos malditos.
Cuánto es pródiga de más
su caridad, ved aquí:
deja de curarse a sí
por curar a los demás.
XXIV
Literato al uso.
Por la ganancia traduce
devocionarios Cleón,
y su gloria y su opinión
a cuentos vanos reduce.
Su virtud o ingenio fino
ved en intento tan sano:
para honrarse lo profano,
para ganar lo divino.
XL
A un mal poeta adulador.
Tan grandes son las acciones
y tan miserables son
los versos con que Cleón
los rebuzna en sus canciones,
que al verte, Conde, sus dones
admitir tan placentero,
o que no los lees infiero,
o que entra en tu heroicidad
la heroicísima bondad
de que te elogie un coplero.
XLI
A un mal epigramático
Extrañas que tan crüeles
sean los fríos este invierno;
¿no ves que en él de Cleón
los epigramas salieron?
XLII
Que en las gacetas publique
Cleón su labor, no extraño;
que el que es sólo una gaceta
sólo en gacetas es sabio.
XLVIX
Sabiduría de la mujer
¿Por qué Rita, que es tan sabia,
ama a Babio, mal poeta,
y, siendo en todo discreta,
en eto su juicio agravia?
Floro, corta es tu experiencia;
aunque más sabias las vieres,
nunca llega en las mujeres
hasta la cama la ciencia.
También creo que se refiere a Arroyal este soneto de Forner:
A UN POETA MANCHEGO QUE SE RETIRÓ A SU PATRIA
Así siempre de pámpanos y flores,
árida Mancha, la estación süave
cubra tu suelo, y su verdor acabe
cuando esparza de nuevo sus favores;
opima copia aliente los rigores
que sufre tu cultor, y menos grave
el ábrego crüel no menoscabe
la esperanza feliz de sus sudores:
si es tanta la virtud que retirados
a ti tus don Quijotes sin violencia
cobran el seso en nuestro mal perdido,
¡oh!, libranos de versos endiablados.
Cleón vuelve a tu seno, su dolencia
cure, y denle los cielos lo que pido.
domingo, 20 de julio de 2008
Benito XVI y los pederastas
Investigar en España
Este cerebro no volverá a investigar
La historia de un matemático premiado que abandona por un sueldo fijo
ANTÍA CASTEDO - El País, Granada - 20/07/2008
Facultad de Ciencias de Granada, en pleno julio. Sólo están los conserjes, los guardianes que atesoran las llaves de las aulas, ahora vacías. Santiago Morales, matemático de 32 años, recorre los pasillos. Vuelve a su antigua casa y sonríe a los nuevos inquilinos para que le dejen entrar. "Aquí es donde yo daba clases", cuenta. Y mira las actas de notas que todavía cuelgan de la pared. "Sólo suspendía a los que no había más remedio", confiesa. Hace cuatro años que cambió la universidad por un instituto de secundaria en Manzanares, Ciudad Real.
Este granadino de ojos grandes y expresivos ganó en 2006 el premio más prestigioso para un joven en su disciplina por sus trabajos sobre las superficies minimales. Más tarde, tomando un refresco al abrigo del calor estival de Granada, intenta explicarlo para no iniciados. "Cuando sumerges un alambre en forma de circunferencia en agua con jabón, la capa de jabón resultante, que se apoya en el alambre, es una superficie minimal". El jurado del premio José Luis Rubio de Francia, otorgado por la Real Sociedad Matemática Española, destacó su trayectoria en el departamento de Geometría. Pero el premio llegó tarde, él ya había abandonado.
El niño que se empezó a hacer preguntas cuando su padre, carpintero de profesión, les inculcaba a él y a su hermano la curiosidad por el mundo con un atlas que les parecía demasiado grande, se cansó un día de no poder hacer planes y no saber qué pasaría el año siguiente. Su periplo es similar al de miles de jóvenes españoles, expertos por necesidad en encadenar becas y contratos temporales para tratar de hacer valer su vocación por la ciencia.
Comienza la enumeración: en 4º de carrera, beca de iniciación a la investigación. Al acabar 5º, beca del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Después, otra beca más, en el departamento de asistencia informática. Y luego otra para empezar su tesis doctoral en el Departamento de Geometría. El primer año cobraba 500 euros al mes; el último, 900. Después de leer su tesis llegaron dos contratos temporales más, de colaborador. El sueldo rondaba ya los 1.200 euros. Santi estaba impaciente por lograr una estabilidad laboral y económica que, a los 28 años, no vislumbraba cercana ni certera.
Antonio Martinón, catedrático de Matemáticas de la Universidad de La Laguna, explica las dificultades a las que se enfrentan los investigadores noveles: "Hay jóvenes con una capacidad extraordinaria que se están quedando fuera". Para intentar cambiar esta tendencia, un grupo de profesores y catedráticos de Matemáticas rescataron la historia de Santiago Morales en una carta reciente al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para reclamar medidas que faciliten la incorporación de los jóvenes investigadores a la universidad y criticar "el progresivo envejecimiento" del profesorado. La media de edad en las universidades supera con creces los 40, y en algunas, como la Complutense de Madrid, un tercio de los profesores tiene entre 50 y 60 años. Hasta ahora han firmado 150 personas.
Los firmantes, todos docentes veteranos, pretenden que se remedie la carrera de obstáculos a la que se ven abocados los jóvenes, que no logran la estabilidad "hasta pasados los 35 años".
Esa ansiada tranquilidad la encontró el matemático en Ciudad Real, donde, además, se reunió con su mujer. Y, con la estabilidad, llegó un hijo. El pequeño Santiago, de 15 meses. "Si no hubiera renunciado a la investigación, no sé si tendría ahora un hijo".
"El primer examen de bachillerato que les puse a mis alumnos, lo suspendieron todos", sonríe con la picaresca del que ha aprendido la lección. Retó a los alumnos como lo retaron a él. Pero los tiempos han cambiado. "Los muchachos se rebotaron porque el examen era muy difícil", cuenta.
Santiago Morales reflexiona sobre el giro que ha dado a su vida. La investigación requiere muchas horas, incluso en vacaciones, porque no basta con cumplir. Para publicar y acumular méritos, hay que revisar artículos, ir a congresos, leer mucho y pensar. Durante horas. Llega un momento en que tienes las incógnitas tan presentes que puedes trabajar mientras caminas. Pero es un esfuerzo gratificante. Ni playas desiertas, ni viajes alrededor del mundo: "Si me tocase la lotería, me pondría de nuevo a investigar", dice el galardonado científico.
El momento de recibir el premio fue agridulce. De un lado, el reconocimiento por los años de trabajo. De otro, la sensación de alejamiento de un mundo que le apasiona. La noticia llegó una tarde de domingo, entre lloros, papillas y pañales. Luego, más tranquilo, pensó: "¿Y si sacara algo de tiempo para seguir con la investigación?". Pero van pasando los días. Y la rutina engulle.
jueves, 17 de julio de 2008
El canónigo de Ciudad Real Juan Mugueta, apóstol de la Santa Cruzada
Fue a visitar a su hermana, casada en Buenos Aires, en 1932, donde pasó dos años de permiso. Después fue, al parecer chantre del cabildo prioral de Ciudad Real y rector y profesor de Teología Dogmática de su Seminario Diocesano. Al morir, en 1956, tras dos años de enfermedad cardiaca, era prefecto de estudios y profesor de griego del Seminario, habiendo dedicado además esos dos años a elaborar una decena de sermones sobre la Virgen del Prado.
Era un hombre sin vicios, ni siquiera tomar vino, tabaco o café; por lo que cuentan carecía de dotes pedagógicas y era tan exaltado y fogoso que se le aprovechó para la predicación. Su única rareza consistía en ocultar su calvicie con un peluquín y un sombrero que no se quitaba ni siquiera en casa. Muy aficionado a la pelota vasca de joven, del mucho trato que tuvo con ella le quedaron unas manos enormes y deformes. Fue este el único amor de su vida, si exceptuamos a la Iglesia Católica.
Allí se dice que los enemigos de España son, entre otros el liberalismo, la democracia y el judaísmo. Y para aclarar bien las cosas, a las infantiles mentes de sus educandos se les enseña que todos los demócratas liberales con la Gran Cruzada han quedado vencidos. Sin embargo teme este padre dominico que no hayan sido aniquilados y se lamenta de ello, porque –en su violenta postura– considera que como sabandijas ponzoñosas escóndense en mechinales inmundos, para seguir desde las sombras arrojando baba y envenenando el ambiente. La dureza, la crueldad, la censura y el espionaje entre españoles, son las actitudes falsamente evangélicas que se desprenden de la enseñanza de este religioso español, que no fue la única, sino sí la más frecuente y casi única en el ambiente de nuestra posguerra (pág. 11). Ante el hecho evidente del adelanto de los países protestantes.... Los países protestantes son los más adelantados con un adelanto parcial, unilateral y morboso que lleva fatalmente en germen la catástrofe, y la causa del relativo atraso de España en la época moderna fue el haberse olvidado de sí misma y querer vivir de prestado copiando al extranjero. Afirma este padre que los partidos políticos no subsistirán en el Estado español porque son creaciones artificiales del régimen parlamentario para dividir, inutilizar y explotar la nación. A continuación hace la apología de lo que él llama "Estado totalitario cristiano", que es –según él– el que tenemos en España, porque conviene a nuestra estructura y tradición nacionales. Este clérigo condena asimismo la libertad de conciencia o elegir la religión que más agrade. El Gobierno, por tanto, no debe amparar la libertad de cultos, algo que contradice incluso a teólogos clásicos como Soto y Suárez, que la habían defendido en el siglo XVI para América. Al Gobierno sólo le incumbe profesar y amparar la única religión verdadera, la católica. Las demás libertades de enseñanza, propaganda y reunión –aceptadas como derecho inalienable del hombre por el Vaticano II– eran libertades perniciosas que no se pueden ni siquiera tolerar (pg. 13).
Dice el historiador inglés Preston que en la España civil (que no roja) se fusiló tres veces menos que en la rebelde España militar. Si lo dice un extranjero hispanista, será más de fiar que lo que pueda decir un nativo de aquí, aunque hay que desconfiar un poco de él por otros motivos: la Guerra civil es también un gran negocio editorial del que sacan tajada no pocos historiadores y escritores sensacionalistas.
El caso es que militares y curas, uniformados y coaligados ambos, como en el XIX el Altar y Trono, se alzaron contra el pueblo (por lo general es el pueblo el que se suele alzar: curiosa manipulación del lenguaje) y lo masacraron, de forma que el pueblo respondió con otra masacre, que no fue la primera, por cierto. Tendría sentido hablar de reconciliación (aunque siempre tiene sentido esta palabra) cuando dos han sufrido por igual o casi igual, pero, si eso no fuera así (y para Preston no es así), lo que sí tiene sentido es hablar de injusticia, crimen, castigo y ansia de retribución, lo que algunos, incluidos los que andan royéndole los zancajos a Garzón, se empeñan en no ver, no notar, no palpar y sobre todo no oler, como ocurre con esos cadáveres que todavía aguardan fosa individual. El estudioso manchego de estas matanzas a la serbia, Francisco Alía, por lo que sé, se limitó a contar y no pasó a más, seguramente por lo espinoso del tema y su libro lo leyó con avaricia mi padre, que me contó cosas de estas que él sin duda conoce pero deja en la inmaculada imparcialidad del número y la lista de nombres.
miércoles, 16 de julio de 2008
Mis modestas investigaciones y descubrimientos
Y como es mucho el terreno a tratar, lo he limitado a lo que tengo más cerca: Ciudad Real, La Mancha, sin ser estrictamente un manchego, ya que, aunque mis padres lo son, nací en Jaén y me siento andaluz por motivos sentimentales, ya que la patria de un poeta es su infancia, como dijo Rilke, y yo, que no soy un poeta, siento que allí he vivido una época esplendorosa donde pude ser feliz. Los manchegos me deben parte de su memoria colectiva; son gente generosa, a pesar de que el personaje que los identifica, el gentil caballero Sansón Carrasco, no hacía otra cosa que intentar desilusionar a la gente y matar cualquier ideal o idea generosa que se saliese de madre. La hipocresía les hace verse como Quijotes y Sancho Panzas, pero yo, que no soy manchego, tengo mejor vista, aunque ya cansada; el Quijote sirve a muchos para no leer ningún otro libro y para ignorar la otra literatura y cultura que floreció, sí, floreció en esta desértica tierra.
Estoy escribiendo sobre muchas cosas que he desenterrado, y no puedo abastecerlas todas con el tiempo de que dispongo. Antes me era difícil publicar, ahora parezco la gallina de los huevos de oro y todo el mundo quiere algo mío, y no doy abasto y me siento agobiado y satisfecho, pero también cansado, porque todo eso me ha llegado tarde. Ahora mismo ando averiguando sobre un poeta ciudarrealeño desconocido que acabo de descubrir. Es un ilustrado, pero de los nacionalistas al estilo Mayáns y Siscar, nada progresista. Escribe con seudónimo y me está costando horrores identificarlo; el tiempo, el dinero en fotocopias y el coste en vida y entusiasmo que valen esas investigaciones nadie me los devolverá; no sé promocionarme a mí mismo ni evitar las zancadillas de la envidia, sólo sé investigar. Investigo sólo para satisfacer una pasión en mí inmoderada, la curiosidad, pero mi escaso entusiasmo por publicar hará que al cabo la mayoría de mis investigaciones queden inéditas cuando muera, tal vez pronto, pues mi salud no es todo lo sólida que debería, ni yo quiero cuidar de ella como debería. Una enorme pulsión negativa y la sensibilidad exacerbada de todo lo que duele en este mundo conspiran contra mí.
martes, 15 de julio de 2008
Coherencia
lunes, 14 de julio de 2008
Informe de Amnistía Internacional sobre Víctimas del Franquismo
Tenemos el deber de no olvidar. Mucho sufrieron las víctimas de un lado de la Guerra Civil, nada menos que cuatro años de Guerra Civil. Algunos de los del otro lado, cuarenta y tres. Todavía hay gente represaliada en los famosos cuarenta años que anda sepultada sin nombre. Este es el informe de Amnistía Internacional sobre los desaparecidos; las fotos son estremecedoras:
http://www.es.amnesty.org/uploads/tx_useraitypdb/victimas_franquismo_05.pdf
Las víctimas tienen derecho a recursos efectivos, derecho a saber, derecho a la justicia y derecho a la reparación, correspondientes a las faltas de derechos que sufrieron en época franquista. Unos les llamarán rencor; otros, un pobre consuelo. Pero tenemos el deber de no olvidar.
El Messenger
oola !!
Nas
k tl?
bn y tu? !!
Tb bn :-)
K t kntas?
Nda
nda?
Nda y tuuh?
Tmpoko nda
Bueno, pues...
K?
No,nda
...
k aces aora?
aki, kn el msn
¡¡aaah!!! weno..
weno, adios.
xao
La conversación se alarga un poco cuando una de las personas siente atracción por la otra:
Olaaa!!
Nas
k tl?
Bn. Y tu?
Tb bn
K t kuentas?
Nda
nda?
Nda ¿Y tu?
Tmpoko nda
weno, pues...
K?
No, nda.
...
k aces aora?
aki, kn el msn.
A. vale.
Te lias conmigo?
...
No
OWNED
k?
nda
weno, adios.
xao.
domingo, 13 de julio de 2008
Qué sea la literatura
Qué difícil
miércoles, 9 de julio de 2008
La nariz de Darwin
martes, 8 de julio de 2008
Una posible teoría de la religión
La naturaleza da a los animales no sólo los órganos con su funcionalidad bien desarrollada, sino un sistema cerradísimo de programas de funcionamiento que se han elaborado con la misma minuciosidad y por los mismos procedimientos con que se han elaborado los órganos. A eso, al conjunto de programas de ejecución, es a lo que llamamos instinto. La naturaleza fabrica el robot orgánico, su procesador y un sistema operativo; el software suplementario es la educación del entorno y sólo en las ejecuciones últimas le deja márgenes de opcionalidad. La capacidad de generar lenguajes sería, pues, un instinto, aunque bien curioso, pues vendría a ser algo así como la capacidad de generar programas o software secundario. ¿Cuántos instintos tenemos? Los básicos eran para Freud Eros y Tanatos, perseguir el placer y huir el dolor, positivos y negativos, diría un beahaviorista o conductista riguroso. Yo encuentro tres:
1. El conservatario. (Comer, beber, respirar, descansar, huir del peligro)
2. El gregario. (Incluye la necesidad de compañía y familia)
3. El simbólico. (Incluye el arte, el lenguaje, la ciencia, los sueños)
Creo que la conjunción de estos tres últimos instintos podría explicar la universalidad del fenómeno religioso: la necesidad de cohesión social y la necesidad de autoafirmarse mediante símbolos. La religión vendría a ser pues, como quería un materialista tan heterodoxo como Jorge Santayana, la culminación de nuestras aspiraciones, pero no una forma de conocimiento en sí misma, ya que admite como intocable o sagrado el misterio: la ciencia no lo tiene por intocable y en ese sentido su potencial trascendente -que los religiosos llamarían transgresor- es muy superior al de la religión.
La violencia no es un instinto en sí mismo, es un instrumento. No pertenece al ámbito ni de la razón ni de la fe. En abstracto sería poder y como tal sería un factor jerarquizador, tampoco un instinto. Reducirlo a ser demuestra la penetración de Nietzsche en nuestra psicología primitiva, pero el hombre es algo más complejo que un dictador y que esas grotescas figuras que pintan las novelas de Ayn Rand.
Empatía
Algunos médicos señalan que simplemente prestando atención a un paciente de una
residencia de la tercera edad los síntomas de demencia se pueden suavizar.
Afirman que en pruebas aleatorias de medicamentos antipsicóticos para la
demencia, entre el 30% y el 60% de los pacientes de los grupos a los que se les
administraba placebo, mejoraban: "Es alucinante, estos pacientes con demencia
grave no responden al poder de la sugestión, responden a la atención que se les
presta cuando participan en un ensayo clínico". "Reciben cuidados médicos y
humanos, cosa que no habían recibido hasta ahora. Dice muy poco a favor de la
forma en que tratamos a los pacientes con demencia".
Se ve que el sentido común es el menos común de los sentidos. Pero la noticia está incompleta: también hay que señalar cómo afecta cuidar a un trastornado a los que lo cuidan, porque a veces, a menos que se produzca nula empatía, se produce un transvase de locura y tristeza a los enfermeros o familiares que los cuidan.
Recetas para cargar y descargar las pilas
Oír de vez en cuando el Arabesco de Debussy, el Concierto para guitarra de Vivaldi o el Hoedown de Copland original o el de Emerson, Lake and Palmer; o el Confortable de Kinobe, Eloise, en versión de Tino Casal; Hoy no me puedo levantar o No es serio este cementerio de Mecano; leer a Richmal Cropton o a Woodehouse o a Thoreau. Ver a Rita Moreno, no a Natalie Wood, o Con faldas y a lo loco de Wilder, Luna Nueva de Hawks; Flashdance, Clerks; o MASH de Altman. Algo cañí, por ejemplo El manisero de Machín o Aires de fiesta de Karina, cualquier cosa de Denis Roussos o las Spice Girls, El Capitán Trueno de Asfalto, Penny Lane de los Beatles o El rock de la cárcel de Elvis Presley.
Acaso funcione, si no se abusa de ello.
Para caerte con todo el equipo y no dar palo al agua:
Empieza el espectáculo, de Bob Fosse. El concierto para piano número 21 de Mozart; Música para cuerda, percusión y celesta de Bela Bartok; cualquier cosa de Rachmaninoff; la versión en sintetizador Moog por Walter Carlos de la Música para el funeral de la reina María; Alfonsina y el mar, de Eduardo Falú; el Adagio para cuerda de Samuel Barber; cualquier cosa de Cecilia o de Leonard Cohen , incluso las alegres, pero especialmente Suzanne; el Adagietto de Mahler, aunque hay mucho en sus otras sinfonías; la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis de Vaughan Williams; la Pavana para una infanta difunta de Ravel; la Zarabanda de Haendel; Claro de luna de Beethoven; Romeo y Julieta de Prokofiev; Déjame de Los Secretos, Clara de Juan Bautista Humet o La Bienpagá de Carlos Cano.
Para no salir de ese círculo infernal, vuélvase al principio. Todo se reduce a eso, una sístole y una diástole: comer y trabajar, como hacen los hamster corriendo en el cícrulo de su jaula.
sábado, 5 de julio de 2008
Series de TV
Quehacer
viernes, 4 de julio de 2008
Mabelka; una cuadra de caballos maravillosa en Ciudad Real
jueves, 3 de julio de 2008
miércoles, 2 de julio de 2008
La mujer en el arte
Quien quiera ver la evolución del rostro de la mujer en el arte, piche aquí. El vídeo, realizado con morphing, es precioso.
Celuloide emocional
Al igual que en la música determinados pasajes tienen la virtud de provocarme escalofríos, siempre los mismos, los oiga como los oiga, algunos pasajes en ciertas películas y series de tv, no necesariamente obras maestras, me emocionan. La mujer submarina en el coche, la escena del ático y el tránsito del río en La noche del cazador; en El color púrpura, de Spielberg, la escena del beso o el blues Hey, sister, entre otras; algunas secuencias de La versión Browning, pero la antigua en blanco y negro de los años cincuenta; el paso firme de Sean Young, la muerte vidriosa, la juguetería de Sebastian, la famosa confesión del replicante en Blade Runner; el teatro de las sombras o el final seguro de El año que vivimos peligrosamente; los sueños de Fresas Salvajes de Bergman y las conversaciones del caballero y del escudero en El séptimo sello; el horror de la cara que se borra y cae en la desoladísima Inteligencia artificial.; los Cristos de cabaret y los desfiles de La naranja mecánica; los soldados en la zanja de Objetivo birmania; el estanco de Smoke; el agujero de bomba de Sin novedad en el frente; los duelos y entierros de Río rojo; el taxista finlandés de Noche en la tierra; el ruido de los árboles en Blow up; la madre muerta en el camión de Las uvas de la ira; las palabras del comienzo y la cara de Gregory Peck ante el escupitajo en Matar a un ruiseñor; y tantos otros....
Hispanoamérica
En Hispanoamérica el estado, sea socialista, populista, criollo o indio roba a sus súbditos, por lo cual los súbditos roban al estado, de lo cual se aprovechan las multinacionales europeas y norteamericanas, los guerrilleros y las mafias, que roban a ambos y lo embarullan todo más. Mientras, siguen sin infraestructuras, despensa, escuelas o sanidad completas y de calidad. ¿Qué puede reformar esto? Una reforma moral al estilo de la krausista que posibilite las otras reformas. ¿Es posible? En cien años, tal vez.
Anglosajonitis
Los ridículos reduccionismos
domingo, 29 de junio de 2008
Inefabilidades inexpresas
sábado, 28 de junio de 2008
Flores para Jim Morrison, paseando por la cornisa de alguna nube.
This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end
Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the endI
’ll never look into your eyes...again
Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...stranger’s hand
In a...desperate land
Este es el fin, bello amigo
este es el fin, mi único amigo, el fin
de nuestros elaborados planes, el fin
de todo lo que se tenga en pie, el fin
sin remedio ni reproche, el fin.
Ya nunca miraré dentro de tus ojos
otra vez.
¿Puedes imaginar cómo seremos,
tan ilimitados y libres,
desesperadamente necesitados
de la mano de un extraño
en una tierra desesperada?
Hay mucha poesía en algunas creaciones del rock clásico. El "Estoy vacío" o "Ángel" de los Rolling Stones, en Escalera al cielo de Led Zeppelin, en Russsians, de ese profe de literatura inglesa que es Sting, en letras como la de Logical song de Supertramp o Imagine de Lennon, o en Stranberry fields de los Beatles.
viernes, 27 de junio de 2008
El coloso
Ved que sobre una cumbre
de aquel anfiteatro cavernoso,
del sol de ocaso a la encendida lumbre
descubre alzado un pálido Coloso
que eran los Pirineos
basa humilde a sus miembros giganteos.
Cercaban su cintura
celajes de occidente enrojecidos,
dando expresión terrible a su figura
con triste luz sus ojos encendidos
y al par del mayor monte,
enlutando su sombra el horizonte.
Juan Bautista Arriaza, «Profecía del Pirineo», en Poesías patrióticas, Londres, T. Bensley, 1810, págs. 27-40, vv. 25-36.
Además, esta obra u otra parecida en que también aparece un gigante está recogida en el inventario de obras del pintor de 1812. Asensio Juliá usó o copió quizá una obra de Goya, un simple dibujo, o aprendió de las pinturas negras, o sencillamente halló la inspiración que a veces desciende hasta el más humilde de los artistas para lograr una obra maestra. Hay que tener en cuenta que existen obras de arte, no autores de arte. Ese burro detenido, alegoría del pueblo español, es sólo lo anecdótico, lo único que testimonia claramente que Asensio Juliá pudo ser el verdadero autor, porque es el que ejemplifica la voluntad de resistencia del pueblo español al vándalo Napoleón y le quita al cuadro, sólo incidentalmente, su categoría de símbolo intemporal.
jueves, 26 de junio de 2008
El infierno en verano
Los ensayos de José Carlos Mariátegui
Cuando uno se pone a leer a hispanoamericanos disfruta con el cambio de perspectivas, pero topa también con una serie de fantasmas ñoños y decimonónicos que le tiran el alma atrás. Por ejemplo, el nacionalismo. Dios mío, qué tremenda manía la de nuestros hermanos de allende la mar en hablar de peruanidad, de argentinidad, de mexicanidad etcétera. Hablemos simplemente de ombliguidad, de infantilismo, de prejuicio nacionalista y xenófobo, de falacias idola fori y tendremos clara esa perniciosa patología de divinizar al padre para hacer redentor al hijo. Leyendo el ensayo de Mariátegui sobre mi admirado, satírico y descontentadizo González Prada viene de nuevo a atacar ese ser o no ser español o europeo, ese parecerse o no parecerse a los modelos. Qué carajo. Pues, a mí, si tengo que señalar a quién se me parece González Prada, tengo que decir que a Baroja por su falta de respeto a las vacas sagradas y su iconoclastia.
Nada, sí, nada.
El itinerario educativo de La Mancha te hace escoger entre la Religión y la Nada. Eso de la Nada es muy metafísico, demasiado como para habérsele ocurrido a unas mentes vacías como las de la Junta de Calamidades. Aunque, bien pensado, sólo a ellas, vacías como están, podría habérseles ocurrido. O sea, que quien no sea cristiano, tiene que escoger Existencialismo y ser arrojado a las entradas de la Néant, al No-ser, o agarrarse al borde del abismo, al compromiso o engagément de Sartre. Jolines. Nada, o el puro aburrimiento de Carmen Laforet, nada, conjunto vacío en Matemáticas, ausencia de cualquier ente en filosofía, algo que de hecho no puede existir en física, puesto que violaría el principio de indeterminación de Heisenberg, ya que se podría conocer con precisión el estado energético de una región que no sería región, puesto que, aunque es concebible la ausencia de materia, no lo es la de campos físicos. Ángel Crespo ha escrito un hermoso poema de título Sobre la nada:
La nada: ese inmenso cajón, alacena o lago del que Dios ha exiliado a todas las cosas; bosque en el que se escucha el balido de todos los pájaros habidos y por no haber.
Desgraciado de aquel que no tiene su nada, habrá de conformarse con lo que le den los demás, sacando de sus bolsillos o de sus temibles armarios; vivirá como nuncio, como vicario, como ministro, pero jamás con soberanía, porque no tendrá nada.
La mía es el recuerdo, las escamas de los pescados que platean en los mares de medianoche -y del mediodía en que el sol nada-; la nada por crear.
O bien el largo olor a vida de la nada.
Poesía
miércoles, 25 de junio de 2008
En defensa de los pobres y sufridos padres
Soy padre y también profesor. Hay un día destinado a ver a los padres de los alumnos que estén inconformes con las notas o que quieran ver los exámenes o simplemente charlar o informarse directamente con el docente sobre cómo ha ido su hijo. Para eso estamos también: lo hacemos con gusto y preocupación, pero también con algún temor, porque de todo hay en botica. Uno, porque es competente, ya ha hecho sus deberes y elaborado informes personalizados con tareas para los alumnos durante el largo y cálido y estudioso verano. Pero algunos padres sufren y te hacen sufrir por pura empatía; padecen porque ven a sus hijos sufrir, y tú, como eres padre, sufres también y se te cae el corazón al suelo, de donde lo recoges dolido y dolorido, porque no puedes evitar calar en sus huesos, en sus sentimientos, en su alma, en su todo. Que un hijo te falle es muy duro; que veas que "no llega", también; y, por tu lado, ver a gente humilde y trabajadora, que merece en tu aprecio la máxima consideración, padecer por unos niñatos caprichosos, mindongos, pijos y vagos que no son dignos de tales padres, te destroza los esquemas y te obliga a proferir gritos antisistema , a dar patadas contra las paredes y los cubos de basura de pura rabia, de pura frustración, de puro nonsense.
martes, 24 de junio de 2008
El encanto
Borges escribía que había descubierto, no sin sorpresa, que las pretenciosas mentiras que Óscar Wilde pretendía hacer pasar por filosofía eran ciertas. Pues claro que sí, hombre; en uno de sus deliciosos ensayos, por cierto, La decadencia de la mentira, dice algo sobre la educación que puede ser malinterpretado: "Temo que empezamos a refinarnos demasiado; incluso los que son incapaces de aprender se han dedicado a la enseñanza. Hasta eso ha llegado nuestro entusiasmo cultural". Tal vez haya que poner esto en contacto con aquello de que todas las virtudes son inútiles sin una esencial: el encanto. Sólo el encanto suscita curiosidad en el alumno, y sólo la curiosidad le hace aprender.
lunes, 23 de junio de 2008
Cuando uno escribe libros
Y otra cosa, teniendo la cara de brutus que se te supone que tienes, ¿cómo te da por escribir libros? Es más, ¿cómo alguien que viste como vistes, que tiene la apariencia que tienes, que cuenta con tan pocos amiguetes y padrinos como tú, que se presume tan poco simpático como se te presume, aunque meramente seas un tímido integral, y tan de escasa, pobretona y oscura familia y nula afiliación política y curil, le da por retoñar libros?
-¡Lo siento, de verdad, no quería hacerlo, fue un accidente, me ocurrió, se me cayó de las manos y me gustó, disfruté cochinamente haciéndolo! Mea culpa, no lo volveré a hacer, no se volverá a repetir, fue un momento de debilidad, una distracción, fruto de un rato de ofuscamiento, lo lamento, de verdad, escribir libros, ensayo, poesía, investigación, prosa, ficción, blogs, revolver archivos, estudiar filología, historia, antropología, leer como un poseso, sentir curiosidad, pensar, darle vueltas a las cosas, fotocopiar con palabras situaciones confusas, perdón, perdón, perdón!
¡Dios mío! ¡Que haya que pedir perdón en este país por estas cosas!
domingo, 22 de junio de 2008
Mochileros
Soy un mochilero frustrado. Mi mujer no soporta el turismo de alpargata y no me deja ir por ahí sin hotel. Yo he dormido a la intemperie en playas, en campings, en descampados, en el santo suelo, y he dormido mejor que en el blando e incómodo lecho de una cama que te acaba desencuadernando el esqueleto. He visto el programa Backpackers (Mochileros) en Ono con auténtica devoción y tengo a Mick, Lee y Jag casi como miembros de la familia. La cultura del mochilero es el ingenio mismo; ¿se rompe la correa del ventilador de la autocaravana? Pues se corta el elástico de los calzoncillos y ya resiste veinte kilómetros hasta el taller. ¿Comer? Bocadillos que te haces tú mismo, latas y ensaladilla universal, al menos hasta que te llegue el cólico nefrítico. ¿Ducha? Hay por ahí un aparatito muy curioso y transportable: una bolsa de plástico con un tubito terminado en un brollador de ducha que se cuelga de un árbol que bien puede hacer las veces, y si no por ahí hay albercas, ríos, lagunas, estanques, playas y chaparrones nocturnos de madrugada en que puedes salir aullando en pelotas como un hombre lobo, si no hay nadie cerca. Y los pequeños detalles que hacen la diferencia en todo entre un país y otro. Los mochileros enseñan tolerancia y amistad como nadie, son pobres com o las ratas y con tanta hambre y curiosidad como ellas, andan jugando a las cartas como clerici vagantes, son víctimas de la diarrea crónica, se enamoran en un pispás, les roban cuando están tirados por una borrachera en la fiesta de la cerveza, en la tomatina de Buñol, en el concurso de despeñarse tras quesos rodantes "en el nombre de la estupidez" o son corneados de pura ignorancia en los sanfermines, y trabajan de indocumentados en bares o sembrados para sacar unos acortantes, hermano. Deambulan en grupos de dos o tres como espectros eternos por los albergues juveniles y los rincones oscuros de los parques y la costa.
Pero soy un mochilero un poco raro. No soy un experto en mecánica. Dejé hace tiempo de ser un ligón compulsivo. No bebo hasta amanecer tirado, abrazado a una farola o en medio de un seto en un jardín abandonado, no hago concursos de gritos, ni voy buscando bebidas, hierbas o setas raras, ni fumo, aunque sí busco platos típicos; lo más probable es que al llegar a un nuevo lugar me pierda en algún archivo buscando documentos o en librerías de viejo en pos de libros raros. Como a mí los únicos viajes que me gustan son los iniciáticos, les dejo las postales a los demás y lo único que deseo conocer son gente, libros, historias y bosques ignotos, por este orden.