domingo, 26 de octubre de 2008

Elvira Lindo y Camino

Un artículo interesante, polémico y discutible de Elvira Lindo:

Es probable que Dios no exista

ELVIRA LINDO El País, 26/10/2008

El eslogan ha empezado a viajar en los laterales de los autobuses londinenses: "Es probable que Dios no exista. Ahora, deja de preocuparte y disfruta de la vida". La idea se le ocurrió a la escritora Ariane Sherine como manera de contrarrestar los mensajes amenazantes, de infierno y maldiciones, con que la Iglesia suele calentar los oídos a los no creyentes. Diversas asociaciones que defienden la idea de un país laico se aplicaron a la tarea de recaudar dinero para la campaña, y ahora les sobra para empezar a exportarla a otras ciudades británicas. Lo que me divierte del asunto es la fineza del mensaje y la falta de agresividad que encierra. Muy inglés. Habría que estudiar cuál es la razón por la cual los ingleses transforman su antológica frialdad de trato en un gran sentido de la ironía en todo cuanto escriben, y los españoles pasamos de esa simpatía con la que adornamos la vida diaria a la gran mala follá en cuanto nos ponemos a expresarnos por escrito, algo que hemos convertido en cualidad vernácula. Entre nuestras cualidades no está la de distinguir entre sentido del humor y mala hostia. Incluso la Iglesia británica ha dado muestras de buen talante; enterada de que Richard Dawkins, el autor de El espejismo de Dios, había sido una de las personas que más dinero había aportado a la campaña, contestó a través de su portavoz de la manera más elegante posible: "Nos alegramos del interés continuado que el señor Dawkins muestra por Dios; eso anima el debate", añadiendo que "a los creyentes no nos preocupa el hecho de disfrutar o no de la vida. Muy al contrario, nuestra fe nos libera para poder ver esta vida desde la perspectiva apropiada". Que Dios me perdone, pero no podría imaginarme un debate en estos términos en España. A la Iglesia española le han salido en los últimos tiempos portavoces voluntarios más papistas que el Papa, y hay medios de comunicación que distraen al espectador a diario con imágenes de supuestos fetos de seis meses triturados y palabras como genocidio o tortura guantanamesca. Mal le irá a la Iglesia si su forma de atraer a posibles fieles es llamando asesina de fetos o de embriones a la mitad de la población. Bien podrían aprender del historiador británico Fernández-Armesto, que, aun siendo creyente, criticaba, en un artículo publicado recientemente en El Mundo, la inclusión, por parte de la inefable Palin, del aborto como asunto electoral, porque a su juicio distorsionaba el debate político. Señalaba también el historiador que una de las cualidades de la cultura española que más le atraían era la capacidad de hablar de cualquier asunto, por polémico que sea, en una cena, algo imposible, decía, en la cultura anglosajona. Ay, no sabe el profesor cuántos amigos se pierden aquí a los postres por decir, ni más ni menos, lo que uno piensa. Aunque a lo mejor hay que mirarlo de otra manera: si los amigos se pierden por eso, no serían tan amigos. Pero, en fin, no sólo la Iglesia española se muestra agria en sus debates, también los ateos tienden a expresarse aquí con aspereza, con ese me cago en Dios y esa incapacidad para entender que detrás de un creyente no tiene por qué haber un facha redomado. Lejos de los tópicos, ese hombre afable que es Javier Fesser ha llevado al cine una historia conmovedora basada en la vida de la niña Alexia, que padeció un cáncer extremadamente cruel y a punto está de ser beatificada. En estos días oscuros de invierno repentino, la cara de Nerea, la actriz que interpreta Camino, me sorprende en cada esquina de la ciudad. Desde que he visto la película, le digo a Fesser, ese rostro me impresiona más, no sólo por la emoción de la historia, sino por la empatía que provoca esa niña de once años que es tan actriz como una de sesenta. Un hallazgo. Fesser me habla de ella con pasión. De ella y de todo, de ese mundo que lleva años investigando, el de la fe que mueve más que montañas, la fe de una madre que es capaz de entregar el calvario de su hija al Señor, reprimiendo su dolor materno, y tratando de que la niña viva el final de su vida con la alegría de ser la víctima elegida por Dios. Tremendo. Fesser ha elegido un mundo que existe, pero del que casi no se habla, y menos en el cine español, el de los fanatismos religiosos; pero no lo hace toscamente, sino dejando que sean los mismos personajes quienes se retraten. Él sabe que hay ciertos sectores que pretenden extender la idea de que su película está hecha contra Dios, una manera retorcida de retirar a los creyentes del cine; pero de lo que trata Camino es de la forma en que las creencias (incluso las ideologías) absolutas nos prohíben actuar como seres humanos y sentir dolor, empatía, piedad. Tampoco quiere Fesser que se piense que su película es triste. Bueno, le digo, ¿hay algo malo en emocionarse? En realidad, esta historia cuenta cómo una fe corrosiva impide a una madre sentir abiertamente el dolor por la pérdida de su hija.

Un numerario del Opus asistió al estreno. El único comentario que hizo a la salida se refería a una escena en la que se ve a miembros del Opus sentarse a comer: "Un numerario nunca se sentaría a una mesa sin mantel". ¿Hay que pensar entonces que todo lo demás es cierto?

sábado, 25 de octubre de 2008

El médico de Bretón de los Herreros

Hay una famosa anécdota sobre el tuerto autor, de tremenda agudeza satírica, aunque la usó poco, comocido como Bretón de los Herreros. Tenía como vecino a un tal doctor Mata, no sé si el famoso Pedro Mata; pues este galeno, harto de que llamaran a su puerta preguntando por el célebre dramaturgo Bretón, puso un cartelito en la suya que rezaba:

«En esta humilde mansión
no vive ningún Bretón».

Bretón de los Herreros respondió con otro cartelito, también en verso:

«Vive en esta vecindad
un médico a la violeta,
que al pie de cada receta
pone «Mata», y es verdad».

Un cuento muy largo y anónimo

Canta, oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles, sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y para que luego, durante más de mil noches, alguien contara la historia abreviada del hombre, y así supiéramos que Gilgamesh peregrinó en busca de inmortalidad y que, a mitad del andar de la vida, uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena y recuperó de golpe el paraíso de la infancia, otro dudó ante la calavera, otro se proclamó melibeo, otro lloró las prendas mal halladas, otro quedó ciego tras las nupcias, otro soñó despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, oh diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y a las sirenas, y a mí mismo.

El brindis castellano

- ¿Estamos todos?
+ Estamos.
- ¿Cual caballeros?
+ Cumplimos.
- Y ¿a las mujeres?.
+ Amamos.
- Pero... ¿ante todo?
+ Bebamos, bebamos, bebamos.
- Bebió nuestro padre Adán...
+ Bebió.
- Bebió nuestra madre Eva...
+ Nada buena era.
- ¿El que bebe...?
+ Se emborracha.
- ¿El que se emborracha...?
+ Duerme.
- ¿El que duerme...?
+ Sueña.
- ¿El que sueña?.
+ No peca.
- ¿El que no peca...?
+ Va al cielo.
- Y puesto que al cielo vamos...
+ Bebamos, bebamos, bebamos.
- ¡Ah, líquido infernal...
+ que te criaste entre verdes matas...
- y hasta al hombre más cabal...
+ lo haces andar a gatas!
- ¡Por ellas!
+ ¡Por las más bellas!
- ¡Por las de culo ancho!
+ ¡Por las de cuello estrecho!
- ¡Por las que ofrecen sus labios desinteresadamente!
+ ¡Aunque estén llenas de telarañas!
- ¿Por las mujeres?
+ ¡No! ¡Por las botellas!
- ¿Vino Dios al mundo?
+ ¡Vino!
- Y ¿para quién vino?
+ ¡Para todos, vino!
- Y ¿cómo vino?
+ ¡En bota!
- ¿Y la mujer...?
+ ¡En pelota!
- Si Dios borrachos nos tiene...
+ será porque nos conviene.
- Antes que no nos conocíamos...
+ bebíamos.
- Y ahora que nos conocemos...
+ bebemos.
- Pues bebamos, bebamos, bebamos,

hasta que no nos conozcamos.
- Cuando Dios llamó a Gabino, no dijo "Gabino ven"...
+ Sino: ¡Venga vino!.
-Arriba, abajo, al centro y a dentro.

Esperando a Godard


Me voy. Que se vaya a la mierda. Es el único director de cine al que no he conseguido soportar. Ni siquiera se puede dormir bien en sus películas.

La gentileza de los desconocidos


Blanche Dubois, la protagonista de Un tranvía llamado deseo, famosa obra de ese genial mariquita llamado Tenesse Williams, dice al médico poco antes de entrar en el hospital que ella siempre ha dependido de la gentileza de los desconocidos; y es verdad que muchas veces una persona está más segura en manos de desconocidos que en la de sus familiares, que los explotan, o los usan como si fuesen cosas, esparcen sobre ellos sus frustraciones y amarguras, los matan, les pegan o simplemente los abandonan. Hay un hermoso cuento de Antonio Muñoz Molina que tiene ese título; "La gentileza de los desconocidos"; allí se dice que "las personas que conocía se me volvieron extrañas. Tan sólo los desconocidos tienen piedad de mí". Almodóvar también recuerda la frase en una de sus películas, no recuerdo ahora cuál. Tanto Blanche como el protagonista del cuento de Muñoz Molina son víctimas de la misma metedura de pata como profesores: son personas que, huyendo de vicios mayores, caen en vicios menores que, sin embargo, la sociedad les castiga mucho más duramente según su punto de vista. Sin embargo hay un límite para todo, que impone la ética de la razón y de la bondad.

La mariposa negra

Hoy he incluido en mi blog Museo literario el que considero una de los poemas mejores del Romanticismo español, La mariposa negra, de Nicomedes Pastor Díaz. Ya incluí hace tiempo dos de los Epigramas venecianos de Goethe, que meditan sobre política en el tiempo de la Revolución Francesa; copiaré dos de ellos aquí:

Mientras el hombre juicioso cuenta enamorados solitarios,
el fanático consigue muchos discípulos, y conmueve a la masa.
Los cuadros que hacen milagros son, por lo general, malas pinturas: las obras del espíritu y del arte no se han hecho para la chusma.


Que se haga soberano quien sabe sus propios intereses,
pero nosotros elegimos al que sabe nuestros intereses.

Abeja eterna

Este es para mí el epigrama más bello de Marcial, habiendo tantos, y no precisamente de los satíricos. El arte de este epigrama, y la abeja encerrada en su momento de amortalidad, es comparable al Sabio de Rembrandt desmaterializado tras su ventana y envuelto en la luz ámbar de su habitación caldeada por el fuego. El poeta ve encerrada en un trozo de ámbar a una abeja y le suscita este pensamiento:

Et latet et lucet Phaethontide condita gutta,
ut uideatur apis nectare clusa suo.
Dignum tantorum pretium tulit illa laborum:
credibile est ipsam sic uoluisse mori.


Oculta brilla la Faetóntida en gota escondida
de forma que parece abeja inmersa en su miel.
Halló la recompensa merecida a tantos trabajos:
se puede creer que así ella misma quiso morir.

Enseñanza antigua

Leí esto en La rueda de mi fortuna. Memorias, de Felipe Sassone, Madrid, Aguilar, 1955, p. 39-41, y me pareció hermoso y apropiado para ponerlo en este lugar:

Aquel año de 1896, duodécimo de mi edad, cuando publiqué mi primera cosa en un periódico, me interesé también por las matemáticas. Me disgustaban profundamente; pero un día, el profesor de álgebra del colegio empezó así su lección:

-Un gavilán pasó volando por delante de un palomar, y saludó: "adiós, mis señoras cien palomas". Y una de ellas le respondió: "No somos ciento; pero nosotras, más nosotras, más la cuarta parte de nosotras, más usted, señor gavilán, sí somos ciento." ¿Cuántas eran las palomas? ¿alguno de ustedes sabe decírmelo?

Un muchacho que estaba a mi lado se puso en pie, como impelido por un resorte.

-Yo sabré.

-¿Sabrá usted? -preguntó el profesor.

-En cuanto resuelva la ecuación - contestó con desparpajo el alumno-. Porque se trata de una ecuación de primer grado con una incógnita.

-Salga usted a la pizarra.

-Pedro Antonio Heredia -así se llamaba el alumno, se llama aún- esgrimió la tiza y dijo:

-El número de palomas es lo que queremos saber, y es por ahora la incógnita.

Y escribió:

X+X+X/2+X/4+1=100

Quitó el uno de la proposición; redujo la igualdad a 99 y comenzó las operaciones. El primer término se iba reduciendo; la incógnita se iba separando de los números; la fórmula era cada vez más pequeña, y al fin la X se quedó sola, a la izquierda, y a la derecha, después del signo = apareció el número 36.

-Son las palomas-afirmó Heredia-, y saludó al profesor con una pirueta de acróbata de circo.

Toda la clase aplaudió.


Aquello había sido buscar lo desconocido, descubrirlo poquito a poco, encontrarlo después de haberlo perseguido como una ilusión y a mí me pareció un encanto.

-Oye, Perico Antuco- le dije en el recreo a mi amigo-. ¿Quieres venir a casa a darme paso de matemáticas?

-¿Me lo darás a mí de literatura?

Aquella noche vino Pedro a mi casa de la calle de la Minería, y vino muchas noches más, y pasábamos dos horas de provechosa y alegre intimidad. Él me decía en la ocasión propicia:

-No te olvides, Felipito. En todo triángulo a mayor lado se opone mayor ángulo, y los tras ángulos de un triángulo, aun los equiláteros, suman siempre dos rectos.

Y yo a él:

-Te presente, Perico, que cuando el verbo ser es copulativo, concierta con el predicado nominal y no con el sujeto. En El Quijote encontrarás ejemplos de esta concordancia: "Todos los encamisados era gente medrosa." Era y no eran, fíjate bien. "La demás chusma del bergantín son moros y turcos." Repara en esto: son y no es.

Un criado negro nos traía chocolate o refrescos, según la estación. Bebíamos repitiendo entre sorbo y sorbo. Él:

-Pleonasmo, hipérbaton, metonimia, epanadiplosis...

Y yo:

-Isósceles, escaleno, hipotenusa, paralaje...

-¡Mira qué epanadiplosis!-¡Mira que paralaje!

Nos reíamos a carcajadas. Al filo de las doce se despedía...

Un periódico del Infierno

Lo encontré en el banco de un parque. Era de papel negro con letras blancas; estaba redactado en latín y por eso a veces me era un poco difícil seguir lo que decía, sobre todo cuando parafraseaba la terminología moderna. Su título podría traducirse como Los Ecos Circulares. Suelo empezar por la sección de cotilleos, porque, la verdad, la política no me interesa. Venían los últimos disparates de Lindsay Lohan, y mucha, mucha, muchísima publicidad, y poca cosa más. El editorial se deprimía mucho por el desastre del Capitalismo y no auguraba nada bueno al Bajísimo, sus pompas y sus obras, quiero decir, sus negocios: Animus bassus regnat in Wall Street aliisque foris mundanis. En cuanto a deportes, todo estaba lleno de escándalos de dopaje y equipos italianos. En política, casi todo eran elogios de Johannes McCain y trapos sucios de Baracus Obama y de opositores a Putin y a dictadorzuelos árabes, hispanoamericanos, africanos y asiáticos. Había un artículo muy interesante, De Al Caëda apud Arabas insectanda. Etiam regimen Arabiae Saudianae tromocratas persequitur. La parte de sucesos estaba llena de disquisiciones teológicas. Ahora, la sección Cultura era magnífica: unas reseñas profundas y una sección de crítica de cine bestial, en especial de películas de terror, con mucho fundamento y conocimiento de causa; no sabía yo que los diablos fueran tan cinéfilos. Lo mismo podía decirse de la de TV: estaba toda la programación de canales de televisión con críticas detalladas e incluso una peculiar clasificación moral que iba hasta los cinco tridentes de excelencia. Me extrañó, por cierto, la baja calificación que le daban a De amore et urbe (Sex and the City). Por lo demás, parecía como si los demonios se pasaran todo el tiempo viendo la televisión.

En fin, una prensa tan mala como la nuestra.

viernes, 24 de octubre de 2008

La canción lógica

Una traducción a mi manera, pero fiel, de la letra de Roger Hodgson para La canción lógica de Supertramp, una de esas cancioncillas que se quedan:

Cuando era joven,
la vida parecía maravillosa,
un milagro: era hermosa, mágica.
Y todos los pájaros arbóreos
cantaban tan gozosos...
Alegres y retozones me miraban.

Pero luego me enviaron allá fuera
para aprender a ser sensato,
lógico, responsable, práctico,
y me enseñaron un mundo
donde podía mostrarme confiable,
clínico, intelectual, cínico.



A veces, cuando todo el mundo duerme,
las preguntas se vuelven demasiado complejas
para alguien sencillo como yo.
¿Podrías decir qué aprendimos?
Sé que suena absurdo,
pero dime quién soy.

Aunque cuida qué digas
o te irán a llamar radical,
liberal, fanático o criminal.
¿Quieres añadir un nombre a la lista?
Nos gustaría notar que eres
aceptable, respetable, presentable
y un vegetal



A veces, cuando todo el mundo duerme,
las inquietudes calan hondo
en un hombre sencillo como yo.
¿Podrías decir qué sabemos?
Ya sé que suena absurdo,
pero, por favor,
¡dime quién soy!
¡Quién soy!
¡Quién soy!
¡Quién soy!



Cuando era joven,
la vida podía ser
condenadamente maravillosa.

Hipotecas multidivisa

No me quiero ni imaginar cómo estarán los que se endeudaron en hipotecas multidivisa, por ejemplo en yenes: ahora mismo tendrían que irse a vivir debajo de un puente. Pondré un ejemplo. Si a primeros de Septiembre hubiéramos decidido hacer una hipoteca multidivisa en yenes, el panorama sería este:

*El cambio a primeros de septiembre era 157,
*El cambio ahora es 124.


Esto es, si mis cálculos no fallan, hay una diferencia de 33 puntos, o lo que es lo mismo una revalorización (o pérdida) del 21 %; suponiendo 221.000 euros de hipoteca, ahora se deberían 46.200 euros más, eso sin contar que, en vez de 221.000 euros de hipoteca, se habría tenido que pedir un 10 % más para los gastos ¿os lo podéis imaginar? Y sin plan de salvación que valga. Otra posibilidad hubiera sido esperar a que la crisis tocara a Japón de lleno y hundiera el yen dentro de X años... pero hasta entonces, tal vez hubiéramos muerto de infarto o de stress...

Pues eso, que el capitalismo da asco. Menos mal que uno no se fía de él.

jueves, 23 de octubre de 2008

Montero y Fortes


Uno no puede por menos que reírse viendo cuánto vinagre y resentimiento tienen las inquinas universitarias, de las cuales ya ha asistido a unas cuantas. El lamentable plato/espectáculo, con aliño coral de schadenfreude y vergüenza ajena, está servido esta vez en la Universidad de Granada, donde aún puede verse cómo le crecen los enanos por el lado izquierdo a los profesores de la izquierda populista, como le ha crecido José Antonio Fortes a Luis García Montero. Cualquiera que lea a Fortes es que no podrá creer todavía en la existencia de trotskistas dogmáticos en la universidad española. ¡Y no hablemos de los enanos por el lado derecho! Qué grotesca, atrasada e imbécil es la universidad española.

La que están montando Fortes y García Montero. Fortes sostiene que Lorca se adhirió al fascismo y por eso marchó a Granada bajo la protección de la familia Rosales. Que Francisco Ayala otro que tal. García Montero le echa la culpa del suicidio de su amigo el poeta alcohólico Egea, también de la Otra sentimentalidad o Poesía de la experiencia.

Tanto da. Pero no me gustan ni la ruidosa y hueca retórica trotskista de Fortes ni la mala y laureada poesía del sobrevalorado García Montero, qué le voy a hacer.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Inteligencia


Acabo de leer una definición de inteligencia del neurólogo Richard J. Hailer en un periódico que parece la más exacta que he oído nunca: "Es lo que uno hace cuando uno no sabe qué hacer". Otra definición se basa en las diferencias en aprendizaje, memoria y razonamiento y el partido que se saca de ellos. La entrevista entera, muy interesante, se halla en mi blog Redvista de Prensa

Hacer el Profesor


Cualquiera que pretende mejorar a los demás hace el payaso; más en concreto, el augusto: ese clown de cara blanca que con su sombrerete triangular como de Dios parece un caracono, con pantalones de vaca con guardainfante, atuendo en lo demás ceñidísimo y botones exagerados: el cura, el profesor, el político, si me apuran. Es el payaso de las bofetadas y el primero en ser eliminado en las guerras civiles junto a los artistas, que, también, pretenden mejorar algo, aunque sea el mundo, embelleciéndolo.

Con frecuencia veo a mis compañeros desanimados por su tarea de "hacer" el profesor. La materia inerte se resiste tenazmente. No se trata del barro del alfarero, que mancha pero es blandengue, ni de la piedra del escultor, que encallece la mano con su dureza y cuyas esquirlas se te pueden clavar en los ojos. En el caso de los humanos la materia es el espíritu, y lo que te agrede es simplemente odio, rencor, miedo, ignorancia, prejuicios, simplezas, risas tontas, ninguneos y burricies. El ruido blanco a secas que forma todo ello, los insultos, descalificaciones y desobediencias que estropean el trabajo y que imposibilitan su éxito total para siempre.

El payaso serio en la enseñanza actual es siempre el payaso ridículo. Lo que necesitan los alumnos es el payaso tonto, el de nariz roja, zapatones, vestidura holgadísima y cabellera anárquica, que no les enseñe nada, pero les distraiga.

El payaso triste.

martes, 21 de octubre de 2008

Oropeles literarios


De un artículo de Manuel Vicent sobre Proust; he aquí la lista de los sintagmas que me han llamado la atención:

Melindres zalameros, mundo de los placeres ambiguos, doctorado en prostíbulos, afectado y cremonioso, burguesía dorada, un lirio salvaje en el ojal, joven macilento, corbata de plafón, cazador de mariposas, figurones enlevitados, aristocracia ya carcomida, risas claras, orquestina de pistones, taza de camomila, con tres mitones y bufandas, fascinantes fiestas y cenagosas almas, vísceras íntimas, seres petulantes, vacíos, mediocres, inconsistentes.

Un estilo es casi un pensamiento, una filosofía o visión del mundo.

Nació y no supo. Respondió y no ha hablado.


Es un verso de Aleixandre que me ronda constantemente por la imaginación desde que lo leí hace años. No sé por qué. Tiene la calidad de lo definitivo, la enorme y astronómica distancia de una indiferencia sublime: habla alguien tan muerto como Dios, describiendo con el aspecto verbal todo lo que es la vida humana: el breve fulgor de un ascua de tenue consciencia en la noche eterna de la materia. Desolador. Un breve momento de efervescencia, de fiebre química, de negentropía, que finalmente se apaga y difumina para siempre.

Una mendiga en llamas


Dos jovencitos apalean a una mendiga vieja, la rocían con disolvente y le prenden fuego dentro del cajero automático en que se albergaba para refugiarse del frío.

Su justificación: olía mal y para divertirse.

La mendiga murió al lado de un montón de dinero que no sufrió daño alguno. Gracias a la cámara automática se puede saber que uno de los chicos sonreía al ver lo que había hecho.

Estos juegos se aprenden en la ESO. Algunas veces he visto a niños encendiendo papeles en la papelera o en un rincón y he tenido que evitarlo.

Uno de los chicos, según el periódico, catalogados de niños bien por algunos de sus compañeros, tuvo que abandonar el instituto, pobrecito, era hijo de padres divorciados, pobrecito, y había tenido que trabajar como camarero, pobrecito. Qué humillación.

Se ve que echaba de menos lo que solía hacer en la ESO. Subió un grado: ahora quema personas. Como los terroristas de Vizcaya, que empiezan quemando autobuses y terminan poniendo bombas para quemar a la gente. Como los que queman libros, que terminan quemando gente. ¿En la ESO aprenden eso?

Los parientes de la vieja, que la dejaron sola para que viviera en la calle, aprovechan ahora para pedir centenares de miles de euros de idemnización. A mí me parece que entonces les daba igual.

Seguro que esa mendiga vieja, con una carrera universitaria, al contrario que esos chicos, pero enferma mental, drogadicta y alcohólica, está en un mundo mejor que este.


En un infierno con menos llamas.

O, quien sabe, en un paraíso que huele a rosas, y no a lo que ella huele.

A Dolor.

Me duele esta vieja como le podía doler su grandioso niño yuntero a Miguel Hernández. Por el más egoísta de los motivos. Porque esa vieja soy yo.

lunes, 20 de octubre de 2008

El aliento épico de los peanes

Me disgusta mucho cómo traducen los profesionales. Se nota que en su vida han compuesto un poema lírico o cosa parecida; les falta oído, y lo que es peor, psicología. Por eso con frecuencia hay que adaptar el sentido literal a la verdadera poesía. Algo así es lo que hice para restituir el sabor épico a los versos del famoso pasaje del peán de Calino, el que dijo "quien es mortal, avanza hacia la muerte". Lo copié en la Wikipedia:

Honroso es en verdad, y glorioso, que un hombre batalle / contra los enemigos. La muerte vendrá justo el momento / en que lo hayan hilado las Moiras. ¡Que todos avancen / empuñando la espada y acogiendo tras el escudo / un corazón valeroso, apenas trábese combate! / Porque no está en el destino de un hombre escapar / a la muerte, aunque venga de dioses su linaje. / A menudo rehúye alguno el combate y el sonar de los venablos, / y se pone a cubierto, pero en casa le aguarda, fatal, la muerte. / Mas ése no será recordado ni amado por el pueblo, / mientras que al otro, si cae, lo lloran tanto el grande como el chico / pues a toda gente afecta la nostalgia de un bravo / que supo morir. Y, si acaso pervive, rivaliza con los héroes, / porque a su paso admíranlo cual si fuera una torre en el muro; / hazañas acomete que valen por muchos, siendo él uno.

domingo, 19 de octubre de 2008

Mark Strand


Nunca olvidaré lo importante que fue para mi formación poética la antología Nuevas voces de Norteamérica, donde hallé algunas voces que me impresionaron, como la de Mark Strand, tan desconocido aquí. Mucha de su obra ha repercutido sin duda en la de Auster. Recuerdo cuando leí en un instituto La historia de nuestras vidas, y el silencio tan impresionante que acompañó ese poema, sin duda grandioso. Acabo de leer un ensayito de Mario Jurado sobre él y he visto ampliadas mis noticias sobre este autor, que sigue escribiendo y todavía está vivo. Este es un poema suyo:

EL VATICINIO

ESA noche la luna flotaba en el estanque,
cambiando sus aguas por leche,
bajo las ramas de los árboles, los azules árboles,
una joven caminaba, y en un momento

le ocurrió su futuro:
lluvia cayendo en la tumba de su esposo, lluvia
cayendo en el prado de sus hijos, llenando
su boca de aire helado. Extraños mudándose a su casa,

un hombre en su cuarto escribiendo un poema, la luna flotando en el poema,
una mujer paseando bajo sus árboles, pensando en la muerte
pensando en él, pensando en ella, y el viento subiendo
y llevándose la luna y dejando el papel oscuro.

El final

Mientras zarpa la nave y observa el muelle
ningún hombre conoce la canción que cantará al final
ni lo que pasará cuando esté atrapado, inmóvil, entre los rugidos
del océano sin posibilidad o esperanza de retorno, allá al final.

Cuando no haya más tiempo para podar las rosas
o acariciar el gato y el crepúsculo que enciende el césped
y la luna llena que lo refresca no existan,
ningún hombre sabrá cómo reemplazarlos.

Cuando el peso del pasado se apoye en la nada
y el firmamento sea apenas una luz en el recuerdo
y las historias de cirros y cúmulos lleguen a su término
y las aves permanezcan suspendidas en su vuelo,
ningún hombre sabe lo que le espera, o la canción que cantará
cuando la nave donde viaja entre a lo oscuro, allá al final.

Lo que era

Era imposible imaginar, imposibleno imaginar, lo azul de aquello, la sombra que arrojaba, su caer, su llenar lo oscuro con el frío de sí mismo, lo helado de aquello desprendiéndose de sí mismo, de cualquier idea de sí mismo descrita en su caída; un algo de minucia un punto, una mancha, una mancha dentro de una mancha, una hondura sin fin de lo minúsculo; una canción, pero menos que una canción, algo ahogándose algo que va, algo que va, una marea alta de sonido, pero menos iba que un sonido, su duración, su vacío, el tierno y pequeño vacío de aquello de llenar su propio eco, su caer y su alzar inadvertido, su caer otra vez y de tal forma siempre y siempre por causa, y sólo por causa, una vez ocurrido, era...

Era el asomo de una silla. Era el sofá gris, eran los muros,
el jardín, el camino de grava, la maneraen que la luz de luna caía sobre el pelo.
Era eso y más. Era el viento que se ajabaentre los árboles, era un escándalo y confusión de nubes, una marea salpicada de estrellas.
Era la hora que parecía decirque si sabías en realidad que tiempo era, no volveríasA pedir otra vez ninguna cosa. Era aquello. Era ciertamente aquello.
También era lo que nunca ocurrió; un momento tan lleno
que cuando se fue, como debía ser, ninguna pena fue tan grandepara contenerlo.
Era el cuarto que permanecía inalteradotras tantos años.
Era aquello. Era el sombrero
Que ella olvidó llevar, el lápiz que dejó en la mesa.
Era el sol en mi mano. Era el calor del sol. Era la manera
En que me senté, la manera en que esperé por horas, por días, era eso, solo eso.

Una mañana

La he llevado conmigo cada día: aquella mañana

en que saqué la barca de mi tío de la caleta oscura
con rumbo a Mother Island.
Pequeñas olas salpicaban el casco
y el crujido hueco del remo y el escálamo se alzaba
sobre bosques de pino negro encostrados de liquen.

Me deslicé como una estrella oscura, a la deriva sobre la otra
mitad hundida del mundo, hasta que, inducido por algo lejano,
miré por encima de la borda y vi bajo la superficie
una estancia luminosa, una tumba iluminada, vi por primera vez
el único sitio claro que nos es dado cuando estamos solos.

Manías


Costumbres que tendría que quitarme:

*Jugar densas e interminables partidas de Mahjong, una especie de dominó chino inspirado en un antiguo oráculo.
*Tomar demasiada cafeína (cocacolas o café).
*Escribir todos los días cualquiera de mis tres blogs.
*Leer por lo menos tres periódicos de arriba abajo.
*Despachar el correo electrónico y curiosear por Internet.

Librarse de cualquiera de estas manías sería ideal para mí. Noto que una especie de quietud y anquilosamiento físico y espiritual está descendiendo sobre mí. Tiene la cara de la vejez. Me estoy osificando. Debo huir de las rutinas como sea.

Lecturas

El premio Planeta parece que vuelve a premiar la buena prosa. Ya lo hizo cuando se dio el año pasado a El mundo, de Juan José Millás, que es un libro magnífico; ahora premia a Savater, que nunca defrauda, y a una ciudarrealeña, Ángela Vallvey. No me gustan las carreras de caballos, aunque sé algo de ellos, porque mis hijas han ido a equitación y no me pierdo ninguna competición de saltos cuando vienen las ferias; pero prefiero leerme a la Vallvey y sus cigarrales llenos de poetas envenenados.

No le tengo simpatía a la chapucera editorial Planeta, que más bien parece un agujero negro, pero desde que se murió el viejo Lara parece haber mejorado algo. Ya no se presentan esas ediciones hechas aprisa y corriendo, en papel malo y con todo tipo de faltas tipográficas; los premios parecen mejor otorgados, aunque seguramente todavía estarán siendo manipulados. No se leen las obras que presentan los ilusionados concursantes, el premio sólo se elige entre diez novelistas a los que los Lara han encargado novelas para elegir entre ellos el premio ¿se creen que no lo sabemos? ¡Anda ya!

Lo que no quiere decir que entre esas novelas no haya cosas interesantes. La de Millás, por ejemplo.

Estanflación

Se dispara el coste de la vida a la vez que se reducen las estimaciones de crecimiento. Se pasa del crecimiento sin inflación al extremo contrario: la estanflación. Una palabra que no se atreven a decir, pero que es la que describe lo que realmente está ocurriendo. Ralentización económica y precios al alza que se corresponden, teóricamente, con tipos de interés elevados. La peor de las pesadillas económicas, pues cualquier cosa que se haga es mala. Lo de los círculos viciosos y los círculos virtuosos. Si los tipos de interés no bajan es lo que va a suceder.

Estamos aviados.

sábado, 18 de octubre de 2008

Un epigrama de Mariano de Cavia

Antes de irse a ninguna parte, que es el lugar hacia donde van los descreídos como él, Fernando Fernán Gómez escribió unos cuantos libros como con prisa. Uno de ellos fue ¡Aquí sale hasta el apuntador! Las anécdotas del teatro. Una de las que cuenta tiene cierta gracia y la voy a poner aquí; resulta que Mariano de Cavia recibió una vez una nota muy grosera y llena de insultos de un autor dramático al que había vapuleado en una crítica; su contestación fue esta cuarteta:

Este papel insultante
que tú enviado me has
ahora lo tengo delante...
pronto lo tendré detrás.

Qué sé yo

O yo qué sé, que era mote del escudo de Montaigne, un mar de dudas esencial, siempre entre esto y lo otro. Me ocurre hoy que no tengo nada que decir, cruzado de brazos, como los muertos; eso no supone que no pueda pergeñar estas letras ni tenga que contar todavía: todo lo que hay por hacer, por ejemplo; lo que me sucede es una parálisis; y no es una parálisis inocente, la provoca la infección espiritual de la desgana, de la memoria, de la rutina. No soy como una peña bruñida por la lluvia que no tiene recuerdos, sino un fotograma estático en medio de una película que, si queda mucho tiempo fijo, se quemará dejando sólo un boquete donde antes había una figura. El pasado tira de mí hacia adelante y el futuro me empuja hacia el pasado, enterrándome en un agujero como el gusano que se entierra en el remolinillo del reloj de arena.

Sobre la sombra que yo soy gravita
la carga del pasado: es infinita


Que decía Borges. La memoria puede ser una maldición o un rencor, lo que no puede ser nunca es inocente. Detener el tiempo deja un hueco en el reloj de arena, un agujero diminuto, un intervalo entre dos granos de arena. ¿Qué hay ahí? ¿Qué hubo entre la primera sístole y la primera diástole de la primera vida? ¿Puede la conciencia existir sin tiempo, fuera del tiempo? ¿Es Dios eso? ¿Es una Quimera? ¿Es nada?

La vida sigue después del punto.

viernes, 17 de octubre de 2008

Hoy

¿De qué voy a escribir hoy? ¿De Ensayo general? ¿De la cena de compañeros? ¿De la clase que me han hecho dar sobre Dante en tercero de ESO? ¿De lo que le está cayendo a Garzón por limpiar el campo de fosas comunes y enterrar decentemente a los muertos?

Estoy cansado de muchas cosas, pero de lo que más cansado estoy es de mí mismo.

jueves, 16 de octubre de 2008

Crisis mundial

Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique

Octubre 2008. Número 156

La crisis del siglo


Los terremotos que sacudieron las Bolsas durante el pasado 'septiembre negro' han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado. El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de Economía: 'Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo'. Se termina el periodo abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: 'El Estado no es la solución, es el problema'. Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.

La 'edad de oro' de Wall Street se ha acabado. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, 'amos del universo' denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las vanidades (1987). Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo. Por la búsqueda de beneficios exorbitantes. Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas a corto abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds... La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios. La globalización condujo la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el montante de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca 'burbuja' ha reventado. El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200.000 millones de euros se han esfumado. La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se han desmoronado: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales. Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero se ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody's, Fitch) y hasta las auditoras contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC). El naufragio no puede sorprender a nadie. El escándalo de las 'hipotecas basura' (subprime) era sabido de todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación, y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Todo esto ha sido denunciado -en estas columnas- desde hace tiempo. Sin que nadie se inmutase. Porque el crimen beneficiaba a muchos. Y se siguió afirmando que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo. La Administración del Presidente George W. Bush ha tenido que renegar de ese principio y recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddie Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañía de seguros del mundo. Y el Secretario del Tesoro, Henry Paulson (ex presidente de la banca Goldman Sachs...) ha propuesto un plan de rescate de las acciones 'tóxicas' procedentes de las 'hipotecas basura' por un valor de unos 500.000 millones de euros, que también adelantará el Estado, o sea los contribuyentes. Prueba del fracaso del sistema, estas intervenciones del Estado -las mayores, en volumen, de la historia económica- demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aún más. Las autoridades norteamericanas acuden al rescate de los banksters ('banquero gangster') a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un coste de 4.000 millones de euros. Lo consideró un gasto inútil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres. Este desastre ocurre en un momento de vacío teórico de las izquierdas. Las cuales no tienen 'plan B' para sacar provecho del descalabro. En particular las de Europa, agarrotadas por el choque de la crisis. Cuando sería tiempo de refundación y de audacia. ¿Cuánto durará la crisis? 'Veinte años si tenemos suerte, o menos de diez si las autoridades actúan con mano firme', vaticina el editorialista neoliberal Martin Wolf (1). Si existiese una lógica política, este contexto debería favorecer la elección del demócrata Barack Obama (si no es asesinado) a la presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre próximo. Es probable que, como Franklin D. Roosevelt en 1930, el joven Presidente lance un nuevo 'New Deal' basado en un neokeynesianismo que confirmará el retorno del Estado en la esfera económica. Y aportará por fin mayor justicia social a los ciudadanos. Se irá hacia un nuevo Bretton Woods. La etapa más salvaje e irracional de la globalización neoliberal habrá terminado.


Notas: (1) Financial Times , Londres, 23 de septiembre de 2008.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Política

¿A favor de quién está? No sé. ¿Y por qué no sabe? No sé. ¿Quién fue el culpable de la Guerra Civil? Yo no he sido. ¿A quién votará en las elecciones? No he votado. ¿Cómo se define políticamente? No creo que la política resuelva problemas que no son políticos. ¿Y cómo son esos problemas? Éticos. ¿Pero, políticamente, cómo se define? Antipolítico. ¿Qué partido le parece mejor? El que mate menos gente y gaste menos en publicidad. ¿Cuál es su equipo de fútbol? No me gusta el fútbol ¿Si le gustara, cuál sería? El Alcoyano, por lo de la moral. ¿Y por razones no morales? El Jaén, porque nací allí y, si tengo que volver a algún sitio, ese es el sitio en que fui más inocente, o menos infeliz, o niño, si prefiere. ¿Qué equipo prefiere, Barcelona o Real Madrid? El Atlético, porque les pasan cosas raras, como a mí. Además, Fernando Torres es una persona preparada y que puede representarnos en Europa, ya que, al contrario que Shoemaker/Zapatero, no sólo habla, sino que escucha y lee inglés. Lo único que le falta es traducirlo. Traducir algo que merezca la pena, quiero decir. A Robert Browning o Swinburne, por ejemplo. 

martes, 14 de octubre de 2008

Es mi hermano

Si la literatura es un diálogo con otro, este blog es el diálogo con un otro mismo, con un hermano gemelo complaciente y mudo que me escucha y que saco de mí como el espejo saca mi imagen. Es un confesonario vacío donde muchas cosas se cuentan, otras se callan y otras se pueden intuir, de forma que en el magín queden como posiblemente ciertas o posiblemente falsas para quien las lea.

Qué más da. Yo hablo y procuro algunas veces acuñar la palabra para que la belleza le dé alguna duración o alguna presencia en la memoria siempre deleble del tiempo. Pero el ordenador es un pobre sustituto para lo que es un hermano o una hermana real.

Quien no tiene un hermano no sabe lo que se pierde: un nexo vital que dura hasta la muerte, un miembro del cuerpo espiritual que, incluso aunque las circunstancias de la vida vayan separando, siempre estará allí, con recuerdos que nadie podrá borrar y que empañarán los ojos a cualquiera que los evoque. Pocos, sí, pocos: pero qué tendrán, qué tendrán, qué tendrán, siendo tan poca cosa, para representar tanta humanidad, tanto, en fin, amor. Un amor que va más allá de todo, que está en los genes mismos de uno, un amor que es tan denso como el amor propio, que es el mayor de los amores.

El hermano estará lejos, será antipático, pero hubo un tiempo de infancia feliz en que no lo fue, en que fue tu hermano y se comportaba como tal, y sabes que, debajo de toda esa fachada, todavía está, porque no es antipático, ni está lejos en tu corazón, aunque caigan chuzos de punta y aunque te maten.

Es mi hermano.

Drogas

Qué horrorosas son las drogas. El concepto debería ser más amplio y tendríamos que hablar de adicción a secas: debería incluir la TV, el sexo, el fútbol, los libros, el dinero, el trabajo excesivo, el Opus Dei... cualquier cosa que aliene y nos haga perder la humanidad para transformarnos en un servomecanismo plano cuyo cometido es cumplir una función única excluyente.

En una serie de TV dice un personaje: "¿Por qué lo llaman guerra contra la droga? Las guerras se terminan." Y tiene mucho sentido; todo el mundo sabe dónde se venden las drogas: en las discotecas. Que las cierren, y verán como, si no se termina el problema, por lo menos se vuelve más controlable. También saben de dónde vienen: que cierren los sitios donde se produce exterminando la miseria y la pobreza en esos países para que se dediquen a cultivar algo más alimenticio.

Pero eso, claro, exige un mejor reparto de la riqueza y una conexión entre una autoridad mundial que no existe y no podrá ser existida y una ciudadanía mundial que sólo ahora podría conectarse y coordinarse con ella, a través de Internet, mundializándose, saltando las autoridades que pervierten y desregulan la buena voluntad general. Sólo ahora empieza a ser posible que los inocentes que pueden resolver los problemas puedan conectarse simultáneamente a un todo que les gobierne, contra los poderes fácticos que pervierten el imperativo categórico de la voluntad general. Este principio es el que da sentido al tercer sector de Jeremy Rifkin, el de las ONG, y hace posible el Altermundismo. Curiosamente, la ética kantiana encuentra su mayor aplicación a través de Internet y la Sociedad de la Información, y la democracia encuentra su mayor perfectibilidad: todos los males de la democracia se curan con más democracia.

Pero, claro, los dueños de los locales donde se vende droga son también los dueños de procedimientos viejos de difusión de información, de los periódicos y de la TV, y por descontado de los políticos, y esta idea no puede propagarse: va contra la moral amoral del Capitalismo, cuyo defecto es siempre el mismo: produce demasiada basura, no solamente material, sino humana: gente que en sí misma es basura. Es más, pretenden regular Internet y convertir ese medio en una expresión más de su poder y de su censura.

La droga, el alcohol y su aspecto "publicitario" conocido como botellón, el tabaco y la tontería premeditada de la publicidad en todos sus aspectos pervierten a nuestra juventud. La marihuana y otras modas y la moda misma son una droga; aunque algunas de las sustancias que compongan la maría puedan tener un efecto medicinal aisladas, siguen siendo una dependencia que aplana la inteligencia y el sentido crítico, aunque su uso terapéutico sea recomendable en los enfermos terminales de cáncer.

Pues, en efecto, existen, es verdad, algunos prejuicios contra las drogas derivados de su impreciso conocimiento y vulgarización; estudiosos como Escohotado en su Historia de las drogas conocen la dimensión exacta del problema y saben que hay alguna cuyos efectos medicinales han sido postergados injustamente a causa del prejuicio general y conjunto que existe contra los efectos perniciosos de la mayoría de ellas; es el caso del LSD o ácido lisérgico, que no causa adicción alguna ni problema de salud alguno y sirvió para curar el alcoholismo terminal de muchos pacientes que dependían de una droga sin duda alguna más destructiva y, sin embargo, tolerada: el alcohol. Mi pregunta es la siguiente: si el LSD cura el alcoholismo en un mayor porcentaje que cualquier otro tratamiento y no posee ningún efecto colateral alguno, ¿por qué está prohibido y, en cambio, el alcohol está permitido?

Y, dicho esto, la objeción: el LSD, que es la más potente de las drogas y sin embargo la más inofensiva, tiene una severa contraindicación: no debe usarse en personas susceptibles de padecer trastornos de personalidad o depresión, porque las puede agravar: así que debería suministrarse con supervisión médica.

Así pues, mi postura es que las drogas son sólo un aspecto de un problema más general y deberían usarse con exclusividad en medicina y permitirse la experimentación científica con ellas. Deben cerrarse los lugares donde se distribuyan como mal menor; no se me diga que el mal menor no es principio político: Maquiavelo, lo estatuyó desde el siglo XVI, pues era algo que todo el mundo hacía y siguió haciendo. Por otra parte, este tipo de problemas exige un nuevo tipo de autoridad mundial que coordine esfuerzos dispersos y la colaboración de un tercer sector no tan susceptible de corrupción como los habituales canales de la política. Que la de la droga sea una guerra que tenga un final.

lunes, 13 de octubre de 2008

Prosa digerible

Hay quienes saben escribir y quienes no; algunos, como yo, sencillamente redactan, y sólo con esfuerzo escriben. Como lector, uno es más exigente y no soporta cualquier prosa. La traducida es especialmente mala y descolorida, sosísima, un horror, salvo que el traductor sea muy bueno o poeta; los poetas tienen mucho oído para el párrafo y para pesar el sentido y la forma de las palabras y casi todos escriben prosa excelente.

Prosistas que escriben de forma soportable son Juan José Millás, Manuel de Lope, Fernando Savater, Ramón Ayerra, Javier Marías... No menciono los poetas, porque esos escriben casi todos bien, pero prosistas con calidad de página hay muy pocos. Muchos la sostienen un poco al principio de su libro y luego la pierden; a estos se le nota que no son profesionales, que no tienen la costumbre de escribir todos los días; o son autores de un solo libro excelente, y los demás son pálidos reflejos, o refritos y copias apresuradas para salir del paso, elaboradas por el procedimiento "Editorial Planeta": te encierro en un hotel con un ordenador portátil sin wifi durante un mes hasta que lo acabes. Pese a sus rollos macabeos y sus discutibles opiniones, se nota que Losantos tiene buena prosa. Gracia tiene Eslava Galán. Algo descolorida es la de Pérez Reverte y Antonio Gala. Otros hay que olvido o no tengo presentes ahora.

El presidente no habla inglés

De Martín Varsavsky, en El Mundo:

Estuve dos veces con Zapatero. Las dos veces en reuniones internacionales. En dichas ocasiones me pareció increíble que Zapatero no hablara inglés. No entiendo cómo cuando los españoles votan no tienen en cuenta que su presidente, que ya sabemos que no manda casi nada dentro de España (porque el poder lo tienen los alcaldes y presidentes de comunidades), haga el ridículo en reuniones internacionales siendo el único con traductor.

En la España de hoy, en la que hasta para conseguir un trabajo de camarero hay que saber inglés, ¿cómo puede ser que los españoles manden al extranjero a un Presidente que no puede entender el menú de las cenas a las que acude? El resultado es que España, salvo en Latinoamérica, no tiene la influencia en política exterior que debería tener. El impacto internacional de los países tiene que ver en parte con su PIB, pero también con la capacidad de comunicación de sus líderes. Si uno ve la cobertura que hizo el New York Times del comunicado conjunto que acababan de dar los presidentes europeos, el protagonismo se lo lleva Sarkozy, que habla inglés.

El tema es así. En estas reuniones los presidentes charlan en grupos, se producen asociaciones espontáneas y al que no entiende lo dejan fuera. Esto se ve bien en la foto. Es como que todos miran para adelante y Zapatero va a su bola, probablemente sin enterarse de lo que dice el fotógrafo. Recuerdo una ocasión, en una conferencia ofrecida por Clinton, en que Zapatero se fue porque no ofrecían traducción simultánea y no entendía nada.


Ahora, la pregunta: ¿por qué en programas como "Tengo una pregunta para usted" nadie le preguntó por qué se presentaba a presidente si no hablaba inglés? Hasta un tonto como Bush habla español.

De nuevo, la cantilena: qué mediocres, qué paletos, qué incompetentes son los políticos españoles.

Enfermedades raras

Nadie se ocupa de ellas, pero son las más terribles: la Porfiria de Günther, que te deforma la cara transformándote en una gárgola de película de terror, y que no sería tan espantosa si no diese tanto dolor; la Esclerosis múltiple, de la que no se sabe nada, ni siquiera cuándo te atacará ni con qué horribles síntomas, ni si sobrevivirás a ella; el gusano africano que deforma las piernas y los genitales sólo por beber agua contaminada. El Sida, que te impone el ostracismo social y la soledad irremediable. La Malaria, el Dengue, la Enfermedad del sueño.

Enfermedades que nadie estudia porque son producidas por una enfermedad todavía mayor: la Pobreza. Las medicinas están en los bancos.

Cultura

En un artículo en Autopsia denunciaba la reducción a pura publicidad de toda Cultura, incluso de las Humanidades a secas. En este artículo abunda Almudena Grandes en la descripción de ese mal:

Cultura
ALMUDENA GRANDES El País, 13/10/2008

En este mundo al revés, que con tanta brillantez describía Millás el viernes pasado, los profesores universitarios ya no están seguros de cobrar a fin de mes. La crisis, que no impidió a Aguirre gastarse paletadas de euros en una paletada de espectáculo para inaugurar los Teatros del Canal, también la van a pagar ellos. No hay dinero para las universidades, tampoco para los hospitales, y de las escuelas, ya, ni hablamos.

Parece una frivolidad, pero no lo es. Hoy es Madrid, mañana quién sabe. Las consecuencias del concepto en apariencia utilitario, pero en esencia patógeno, que los Gobiernos españoles tienen de la cultura, produce monstruos. El sistemático desprecio por las dotaciones educativas de base, que lleva a invertir en anuncios de promoción de la lectura el dinero que no se invierte en bibliotecas escolares, a producir ocurrencias de estrellas de Hollywood con el dinero que no se invierte en producir cortometrajes, a inaugurar museos apabullantes con el dinero que no se invierte en formar artistas plásticos, ha logrado crear una sociedad de consumidores bobos, que se tragan sin masticar, con la boca abierta y vacía de criterios, las campañas de autobombo que llenan los telediarios.


La incultura es mucho más grave que el desconocimiento radical del último premio Nobel de Literatura, en el que, de paso, aprovecho para incluirme. Porque un país inculto no es un país de ciudadanos, sino de audiencias, y las audiencias se lo tragan todo. Que privaticen sus bienes, que refloten bancos con sus impuestos, que esos mismos impuestos no alcancen para financiar escuelas, hospitales, universidades. La verdadera libertad no consiste en poder decir lo que se piensa, sino en poder pensar lo que se dice, escribió Antonio Machado, como si nos estuviera viendo. A este paso, cualquier día lo quitan de los programas de bachillerato.

Estreno de la nueva película de Margotón, con guion de Paco Chaves

Este jueves, en la sala 14 de los Cines las Vías, a las nueve, como un clavo para ver la nueva película de José Luis Margotón, Ensayo general, rodada en mayo de este año y basada en la pieza teatral de Francisco Chaves Guzmán. Margotón es natural de Miguelturra y Chaves de esta capital, contertulios del Guridi y La Fragua, y ambos escritores de novelas interesantes y otras obras. Allí estaremos y de ello daré fe. Animaos e id.

Profesores duros

Alguna vez he tenido profesores duros. A ellos seguramente les he debido más que a ninguno, porque me hicieron estudiar mucho y conocer a fondo algunas materias. Otros me parecían duros aunque no lo eran, por mi insuficiencia en algunas materias, como las matemáticas. Recuerdo en especial a uno de Filosofía, López, muy encandilado con la polémica entre neopositivistas y popperianos -era la época en que se traducía el polemicón con Wittgenstein-, que me dejó perplejo con su explicación de la fenomenología y me provocó sudores fríos y auténticas pesadillas con la lógica formal. Fui de los pocos que aprobaron, con un sufi pelado que me supo a gloria; logró crear la suficiente inquietud filosófica en mí como para que fuera progresando en esa materia por mi cuenta y riesgo hasta la actualidad, de suerte que ahora tengo una culturilla en ese terreno. Más de una vez me he dicho a mí mismo que esa debería ser la verdadera función de un profesor, crear inquietudes que hagan progresar por sí mismo a un alumno en la dirección que él mismo se imponga: esos son los verdaderos maestros, los demás son instructores; ese era el verdadero espíritu del Humanismo, la creación de seres humanos completos e independientes. Otros son sólo dómines competentes. Recuerdo a Luis de Cañigral, el Cicerón de la Torre Gorda, el Terrible, que me transformó en un virtuoso de la medición del hexámetro y en un aceptable traductor de Virgilio. Con él pasé por las Tristia de Ovidio y por la Vida de Julio Agrícola, cuyo aislado hexámetro, de un poeta desconocido, "haud semper errat fama, aliquando et elegit" todavía perdura en mi memoria. También estuve lo suyo con Virgilio, otro profesor de latín cuyo nomen est omen, aunque con él fuimos de mi queridísimo Catulo a Cicerón , cuyas Catilinarias odio tanto como admiro su De oficiis. También era durillo Francisco Ruiz, pero no me dediqué demasiado al griego; mi diccionario no era de los mejores y además Santiago Talavera Cuesta me pidió el Socrate de Platón y todavía estoy esperando que me lo devuelva, de modo que cuando me sacaba a traducir él tenía los textos hechos con mi libro y yo no, y yo suspendía y él aprobaba; por más que le di la lata él me iba dando largas; era un libro escaso y por eso no pude conseguir otro. La generosidad siempre me ha dado mal pago. A él no le debo nada, y él me debe mucho. Suele pasar. Menos mal que luego pasamos a Lisias, y a Safo y al duro Tucídides, donde mi naufragio fue completo.

También he tenido profesores duros de compañeros. A uno de Física le llamaban "El seis pesetas", porque "era más que duro". He sido duro yo mismo, y también he sido blando, aunque ahora he vuelto a ser duro otra vez, no porque se haya trastocado la evolución natural de las cosas, sino porque me ha hecho duro el desmoronamiento del sistema educativo a mi alrededor.


¿De qué más profesores duros me acuerdo? Pues de ninguno más. Entre los idiomas estaba en particular la obsesión del idioma hablado, cuando muchos de nosotros sólo queríamos conocer idiomas para leer libros, no para viajar al extranjero: es un prejuicio muy común, la obsesión con la lengua oral en un mundo donde todo se mueve con internet y la lengua escrita. También esa estúpida manía de ceñirse a un único libro de lectura; yo me he leído el que me ha dado la gana desde la misma carrera, los profesores respetaron mi extravagancia y ahora soy doctor y he escrito varios libros, no sé si buenos, pero por lo menos aceptables. Deberían dejar a la gente abrirse su propio camino; el profesor debería ser un amigo de sus alumnos; por desgracia, la tv, la publicidad y las estúpidas consignas comerciales intentan aislar a las generaciones impidiendo el trasvase de cultura sólo para evitar el sentido crítico que impide comprar productos de mierda. Es imposible ser amigo de alumnos estupidizados por el fútbol y la tv en clases atestadas.

Pero la profesora más dura que he tenido fue una con la que sacaba sobresaliente y con la que disfrutaba cada minuto de la clase y que nunca olvidaré, doña Hortensia; con ella aprendimos Historia del Arte por los codos, yo al menos. Sus filminas y sus apuntes se me quedaron grabadas en la conciencia.

Kundera no es lo que parece

Me parece que Kundera acaba de perder el Nobel que muchos le auguraban:

Milan Kundera delató a un estudiante ante la policía comunista de Checoslovaquia

EL MUNDO 13/10/2008 04:25

PRAGA MADRID.- El famoso escritor Milan Kundera, autor de 'La insoportable levedad del ser', denunció en 1950 a un estudiante a la policía comunista checoslovaca. El testimonio desembocó en una condena a 22 años de prisión, según la revista checa 'Respekt' en su edición del lunes.


Según el informe 624/1950, localizado en los archivos del ministerio del Interior, dice así: "hoy hacia las 16.00 horas, un estudiante, Milan Kundera, nacido el 1 de abril de 1929 en Brno (...) Se presentó en este departamento para informar de que una estudiante debía encontrar por la tarde a un cierto Miroslav Dvovácek... Este último, aparentemente, desertó del servicio militar y había viajado en la primavera del año anterior a Alemania, donde había entrado ilegalmente".
Dvoracek fue detenido en el lugar donde había concertado la cita y condenado a muerte, aunque al final se le conmutó por 22 años de cárcel. Durante este tiempo, cumplió trabajos forzados en una mina de uranio, al igual que muchos presos políticos de la época. Su liberación, años después, coincidió con la publicación de su primera novela, 'La broma', con la que Kundera comenzó a adquirir cierta notoriedad.


Kundera, que tenía 21 años cuando hizo aquella delación, no conocía personalmente al estudiante incriminado, y pretendía hablar de la estudiante que había concertado la cita, no de Dvovácek, según la investigación de Adam Hradilek, el autor del artículo.

Hradilek, que trabaja actualmente en el Instituto de Estudio de los Regímenes Totalitarios al frente de la gestión de los archivos comunistas, dio por casualidad con el nombre de Kundera ordenando los archivos vinculados a esta historia. La estudiante con la que Miroslav Dvovácek había quedado, por su parte, había vivido desde la detención con el sentimiento de culpa por la detención de su amigo, según 'Respekt'.

Nunca habría imaginado que el 'informador' era el hombre que, con el tiempo y sus obras, se convirtió en uno de los críticos más mordaces del socialismo. En 1968, tras la invasión soviética de su país y los sucesos de la 'Primavera de Praga', Kundera fue expulsado del Partido Comunista y en 1975 se exilió en Francia, país donde reside y del que tiene la nacionalidad.

domingo, 12 de octubre de 2008

El coñazo del 12 de Octubre

Los desfiles militares son una chulería que cualquiera al que moleste la chulería tendrá por una lata; la manifestación de fuerza militar, incluso pacífica, tiene algo de descorazonador. Sólo el testimonio rendido a los caídos en defensa de sus semejantes en el sentido biológico y no patriótico del término, merece la grandeza que se pretende atribuir a tal acto y la hermosura de canciones como La muerte no es el final.

La fotografía del siglo XIX y Núñez de Arce

En 1866 Gaspar Núñez de Arce escribió un soneto A la Fotografía, que era un invento muy de moda entonces y, como se suele decir, privaba tanto como hoy el vídeo y Youtube; con sensibilidad de poeta ya percibía el mal que iba a viciar el siglo XX, el de las masas rebeldes que anulan todo ego y la disolución de la identidad. Hoy contemplamos los antiguos calotipos y daguerrotipos y experimentamos una gran melancolía, viendo la patina del tiempo perdido, el "tiempo amarillo" sobre la fotografía, que dijeron Miguel Hernández / Fernando Fernán Gómez, dondequiera que estén. En aquella época eso no se sentía, como podemos apreciar en este soneto, porque veían lo que veían todos los días; hasta las novelas realistas de un Galdós o un Clarín, o incluso un Pereda, con su poesía montanera y su prosa mayestática, tienen la apariencia de la fotografía detallesca y minuciosa del XIX. Para entender bien el soneto hay que apuntar que fue costumbre establecida en la buena sociedad decimonónica obsequiar tarjetas de visita con la foto y datos en letra inglesa del encomendado. Pero esa costumbre se devaluó y muchas fueron a parar a los tenduchos de segunda mano.

¡Pantoja, ten valor! Rompe la valla:
luce, luce en tarjeta y en membrete
y, cabe el toro que enganchó a Pepete,
date a luz en las tiendas de quincalla.


Eres un necio. -Cierto.- Pero acalla
tu pudor y la duda no te inquiete.
¿Qué importa un necio más donde se mete
con pueril presunción tanta morralla?

¡Valdrás una peseta, buen Pantoja!
No valen mucho más rostros y nombres
que la fotografía al mundo arroja.

Enséñanos tu cara y no te asombres:
deja a la edad futura que recoja,
tantos retratos y tan pocos hombres.

Teoría de la Evolución

Todavía los espantados tomistas discutían a principios del siglo XX en España la teoría de la Evolución; en EE. UU. todavía la siguen discutiendo, incluso gente tan intelectualmente preparada como una candidata a la visepresidencia de ese país que no tiene nombre. Habría que decirle lo que Núñez de Arce en su libro Gritos de combate:

¡Gloria al genio inmortal! Gloria al profundo
Darwin, que de este mundo
penetra el hondo y pavoroso arcano!
¡Que, removiendo lo pasado incierto,
sagaz ha descubierto
el abolengo del linaje humano!

Puede el necio exclamar en su locura:
«¡Yo soy de Dios hechura!»
y con tan alto origen darse tono.
¿Quién, que estime su crédito y su nombre,
no sabe que es el hombre
la natural transformación del mono?

sábado, 11 de octubre de 2008

Displicencia


Cuesta mucho pasar el puente entre niveles; uno se siente absolutamente desajustado, y corre el riesgo de sentir que mata una mosca con una bomba atómica. Estas desproporciones hacen que uno se sienta sumamente descolocado y desencajado, porque ve la enorme distancia entre lo que da y lo que podría ofrecer. Además hay que librarse de la sensación de eterno retorno y de déjà vu que acomete cuando se da lo que se ha dado y se dio hace años, y se dará todavía ad infinitum. Sísifo era profesor.

Investigo cosas por las que sólo pueden sentir curiosidad unas personas llamadas especialistas. Es cierto que algunas de las cosas que descubro son bellas y satisfacen de por sí: descubro poemas, por ejemplo, hermosos y algunos graciosos. También oigo voces amigables que vienen del pasado, diciendo cosas que sólo pueden interesar a historiadores y científicos, diciendo cosas que me interesan a mí. Pero ahí está el canon, fraguado por un pasado que quizá deberíamos mirar por otra parte. Y otras informaciones las podría dar a alguien más apropiado. ¿A quién puede interesar que un administrador catalán de rentas reales en Ciudad Real introdujera a fines del siglo XVIII el uso de dos plantas forrajeras en el Campo de Calatrava? ¿A los que investigan la genética cruzada del ajoporro? Esa es una de las cosas extrañas con las que me suelo topar. Por mis papeles andan descubrimientos inéditos que no publico y ni siquiera tengo ganas de desarrollar; ¿le importa a alguien que no salgan a la luz? Ya casi ni me importan a mí, ni me importaban cuando los acometí con displicencia. No hay revistas cienfíticas donde publicarlas, aquí, en La Mancha. Uno no puede ser menos que espejo del ambiente que le rodea, y reflejar indiferencia. Que sea una "escandalosa indiferencia" es sólo una contradictio in terminis; es indiferencia, simplemente. No tengo conexiones para desaguar lo que descubro, ni estímulos, ni ganas, ni gratificación de ningún tipo. ¿Me van a pagar algo por estos trabajos? No, como tampoco me han pagado los que he hecho. ¿Necesito dinero? Sí, como cualquiera que tiene que pagar hipotecas. ¿Tienen caradura los que me piden trabajos y sólo me pagan con libros impresos y demás? Que lo digan ellos, que ni siquiera se atreven a plantearlo. Un trabajo serio requiere de gastos que esa gente ni se imagina. Y a qué acumular méritos científicos si no cuentan en el escalafón de Profesores de Secundaria, o cuentan muy poco. Sobra, como en tantos otros sitios, lo que sobra. Y algunos dirán que sobro yo.

Me gratifica más la creación literaria pura que la investigación, pero, de alguna manera, un excesivo trabajo como investigador me ha reestructurado demasiado y la fuente literaria, aunque aún existe y tiene caudal, no discurre con la fuerza que solía y le hace falta lluvia y tiempo para recuperarse.

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo.

"Me voy me voy me voy, pero me quedo" es un verso de un soneto de Miguel Hernández, inquieto en Madrid, mientras se lo cepillaban la moderna Maruja Mallo y la tradicional Josefina Manresa que sería su mujer. Necesitan profesores universitarios de literatura y español en el extranjero. Hay puestos muy hermosos, que parecen diseñados para mi currículum, y yo necesito soltarme algo en lenguas extranjeras. Soy un aventurero, pero un aventurero de las ideas y de la investigación; podría irme con la poesía a cualquier parte (¿qué le puede importar el sitio donde esté a quien ha dormido en el suelo y bajo las estrellas?) pero tengo hijas a las que esa idea no les gusta nada y es una pena, porque lo que ellas digan es lo que más me importa a la hora de tomar una decisión; podré no tener raíces, pero tengo hijas, que atan más. El legítimo egoísmo de los retoños, que a algunos les parecería ilegítimo, me tiene encerrado/enterrado como una planta en una triste maceta, y cautivo como un globo Montgolfier; y los años pesan cada vez más, y el entusiasmo se apaga.

Envidio a mi amigo Vicente, ahora en Almagro, que ha podido gozar plenamente esa experiencia. Y qué pena Lausana, con su lago, valles y montañas; o la Columbia Británica de Canadá, que es casi igual...

Internet crea nuevos hábitos de pensamiento y lectura

He extraído de El País de hoy este pasaje, cuya información considero muy cierta:

El ensayista estadounidense Nicholas G. Carr, experto en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y asesor de la Enciclopedia británica. Asegura que ya no piensa como antes. Le sucede sobre todo cuando lee. Antes se sumergía en un libro y era capaz de zamparse páginas y páginas hora tras hora. Pero ahora sólo aguanta unos párrafos. Se desconcentra, se inquieta y busca otra cosa que hacer. "La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo", señala Carr en el provocador artículo Is Google making us stupid? (¿Está Google volviéndonos tontos?), publicado en la revista The Atlantic. Carr achaca su desorientación a una razón principal: el uso prolongado de Internet. Está convencido de que la Red, como el resto de medios de comunicación, no es inocua. "[Los medios] Suministran el material del pensamiento, pero también modelan el proceso de pensar", insiste.

"Creo que la mayor amenaza es su potencial para disminuir nuestra capacidad de concentración, reflexión y contemplación", advierte Carr, a través del correo electrónico. "Mientras Internet se convierte en nuestro medio universal, podría estar readiestrando nuestros cerebros para recibir información de manera muy rápida y en pequeñas porciones", añade. "Lo que perdemos es nuestra capacidad para mantener una línea de pensamiento sostenida durante un periodo largo".

jueves, 9 de octubre de 2008

Negentropía

Una de las más curiosas propiedades de los seres vivos es la negentropía o entropía negativa; Rafael Robles ha llamado mi atención sobre algo que ya iba mascando desde hace tiempo en ese sentido, la perversión que supone para el negativo universo la vida, como rebeldía contra el segundo principio de la termodinámica. Como él dice, "Los organismos vivos tienen pilas, pueden administrar su energía y ésta no depende directamente de las fluctuaciones con el medio en el que viven. Mantenemos una temperatura constante incluso bajo una ducha fría, y el sistema funciona bastante bien mientras no nos perdamos en medio de la Antártida o nos caiga un alud de nieve encima. Esto es lo que Schrödinger (uno de los cracks de la física cuántica) llamó negentropía en una nota a pie de página. Si los organismos vivos pueden administrar su energía, pueden mantener su diferencia con el medio e incluso aumentarla, pueden crear orden/distinciones en un universo que la entropía desordena."
Esta posibilidad de almacenar complejidad creciente hasta llegar incluso al pensamiento abstracto es quizá lo más sorprendente que depara el planeta que nos alberga; el hecho de que todavía no hallamos descubierto transmisiones de información no humana puede resultar incluso todavía más significativo al respecto. ¿Realmente seremos tan excepcionales?

Esto no es América, de David Bowie.

Pálida, difícil y libérrima recreación propia de This is not America, de David Bowie.

Esto no es América.
Shalalalalá
Un trocito apenas de usted,

una poca paz en mí...
Morirá.

Para esto no hay América.
Shalalalalá.

La flor baja a florecer
de blanco esta estación;
¿prometes no mirar fijamente
por mucho tiempo?
Para esto no basta con un milagro.
Para esto no hay América.
Shalalalalá.

Hubo una vez
una tormenta que sopló tan puro
que hasta el cielo pudo hincharse
y podría sostener
la idea más floja
el deshecho animador hombre de nieve.
Para esto no hay América.
Shalalalalá.

Desde dentro,
giros de halcón
sobre una tierra
nublada de manzanas sangrientas.

Para esto no hay América.
Shalalalalá.
Un trocito apenas de usted,

y en mí. el pedacito
morirá.

Para esto no hay América.
Shalalalalá.

Había una vez
un viento que silbó muy joven
por eso podía el cielo hincharse
y hubiera podido subir la idea más débil.
Éste podía ser el cielo más grande,
esto podría ser un milagro;
mas
para esto no hay América.

Shalalalalá.

Chicos modernos

Según el estudio "La situación de los profesores noveles 2008", los alumnos de hoy son peores en conducta y conocimientos; yo creo que no, que los peores son los políticos, que son de una calidad cada vez más deleznable; por ejemplo, antes se preocupaban algo de la educación, de la ciencia; ahora no saben siquiera qué es eso ni qué alumno muerto; sólo se preocupan del sillón, las comisiones y qué hay de lo mío. Son, por así decir, como el mono mudo, ciego y sordo o el inocente, inocente, inocentísimo, albo, blanco, santo, santo, santo Álvaro Marchesi: culos acomodaticios, mentes políticas diseñadas para ver las cosas deformadas por el prejuicio ingénito del prestigio inmerecido destilado por razones políticas; manipuladores de estadísticas que siempre saben ver el resquicio positivo que les permite vivir del cuento y de la nube rosa del optimismo gratuito, mientras el sistema se deteriora más y más, poniendo todavía parches cuando ya hay más agujeros que tablas en el bote. Ya la educación se ha vuelto una maquinaria tan compleja, deteriorada e ineficiente que nadie tiene arrestos para simplificar lo mucho que hay que simplificar y echar a la calle a los mierdas teorizantes que lo han echado todo a perder.

"Les cuesta más atender, aprender y estarse quietos", comentó el secretario general de la OEI, precisando que "tienen otros valores que antes no tenían", como mayor capacidad de trabajo en equipo o más dominio de las nuevas tecnologías.

La mayor capacidad que tienen ahora es la de desobedecer el undécimo mandamiento, no molestar: eso sí que lo hacen bien y en equipo; en cuanto al dominio de las nuevas tecnologías, si por eso se refieren al móvil, al Mp3, a la consola de videojuegos y al tontorrón Messenger escrito en paletés, sí, es verdad, dominan las nuevas tecnologías; pero lo que es un procesador de textos, una hoja de cálculo, una base de datos, programar en HTML, saber buscar información o sondear internet con algoritmos de búsqueda en álgebra de Boole o gestionar correo electrónico, para qué nos vamos a engañar.