martes, 9 de diciembre de 2008

Señas de anonimato y Sobremodernidad

En un artículo que he copiado en mi Redvista de prensa, se habla de algo muy interesante: la modernidad como era del anonimato. Paso a resumirlo aquí. No se trata de ya de masas despersonalizadas de señoritos estúpidos fácilmente tiranizables, como las de Ortega y Gasset; el anonimato es hoy una forma de resistencia y de lucha, un arma en la sociedad de la sobreinformación. El anonimato ya no representa exclusión social, sino defensa y salvaguardia y estrategia -tanto individual como colectiva- opuesta a la inflexible lógica del control de las cámaras de vigilancia. El anonimato abre espacios de libertad no fiscalizados por el poder. Poe y Baudelaire hablaron del hombre de la calle, de William Wilson el primero, de las multitudes miserables y anónimas de los suburbios el segundo, del doble los poetas y escritores victorianos. El hombre anónimo que es cada uno de nosotros y ninguno. Hay un poder nebuloso y en la sombra constituido por sociedades anónimas, y contra él sólo podemos evadir nuestro nombre o atomizar la propia identidad. La única forma de oponerse a ese poder nebuloso es no disponer de nombre o atomizar la propia identidad. El burgués del XIX y principios del XX carecía de identidad, huye de ella, la fragmenta identificándose con la clase baja (bohemia) o con la alta (dandysmo), o se difumina en una larga sucesión metamórfica de pieles de serpiente de vanguardia. Pero en la actualidad surgen o "eclosionan" los movimientos desterritorializados y desnacionalizados, como los antiglobalización iniciados en Seattle. Movimientos de lo social -que no sociales- sin rostro y sin siglas, expresados en las movilizaciones de móvil o de internet. Nuevas formas de entender la identidad: mundos virtuales como Second Life, videojuegos, proyectos artísticos como Luther Blisset, seudónimo utilizado por varios creadores a la vez. Hubo y hay narradores que se han ocultado al público -como en el caso de B. Traven, J. D. Salinger o Thomas Pynchon y grupos musicales que guardan celosamente su anonimato, como los Residents, Bob Log III o Daft Punk.

Marc Augé (Poitiers, 1935), es autor del célebre concepto de los no-lugares, refiriéndose a grandes superficies comerciales, aeropuertos o autopistas, como los que aparecen en muchas novelas españolas contemporáneas . Este antropólogo define nuestra época por la sobremodernidad, donde no hay poder que se ejerza sin cobertura mediática, y eso es lo que expone su último libro: Casablanca (Gedisa, 2008). Los no-lugares aumentan cada vez más, "los espacios de consumo, de circulación y de comunicación y otros aspectos nuevos, como los no-lugares de la miseria, los campos de refugiados, expresión de la desigualdad". Las nuevas tecnologías también han supuesto una expansión en el fenómeno del anonimato: en los chats se adoptan distintos nombres, distintas identidades al comunicarnos con los demás frente a una publicidad siempre con el nombre bien clarito. "En la medida en que es un juego, no parece ser muy peligroso. Lo preocupante es que si necesitamos este tipo de vida alternativa quiere decir que algo no está bien en nuestra vida real. No es solamente la adicción a la tecnología, sino una pérdida de interés por todo lo que constituye nuestra vida cotidiana. La relación virtual sustituye en este caso a la relación cara a cara", afirma. "A veces, en el metro o en la calle, observamos a personas que están juntas, pero cada una está con su móvil o con su ordenador, dándose una intensidad mayor a través de esos aparatos que en su relación física. Lo cual indica que la realidad se está convirtiendo de algún modo en ficción", añade. Su último libro versa sobre el cine y sus recuerdos personales al hilo de Casablanca. "De alguna manera, también el cine sería una metáfora del anonimato, inducida por la sala a oscuras, en la que los únicos que no son anónimos son los actores".

La estafa del enseñar a enseñar

La estafa del enseñar a enseñar

ANDRÉS DE LA OLIVA El País, 08/12/2008

La publicación en EL PAÍS de un Manifiesto Contra el Nuevo Máster de Formación del Profesorado (ECI/3858/2007) ha sido respondida en estas páginas por algunos pedagogos que lo defienden. Las pretendidas evidencias con que argumentan son, sin embargo, falsas. La tesis principal es que un profesor no sólo debe conocer su materia, sino que debe también aprender a enseñarla. Esto parece muy de "sentido común", pero es un sofisma con el que los "expertos en educación" llevan muchos años abduciendo a las autoridades ministeriales. Los futuros profesores, se dice, deben "aprender a enseñar" y los alumnos "aprender a aprender". Para conseguirlo, existe un cuerpo de especialistas (con sus propios intereses corporativos), cuya función es "enseñar a enseñar". Ahora bien, para ello precisamente se confió a los pedagogos el curso del CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica). Este curso jamás se ha sometido a una evaluación objetiva entre los profesores de secundaria y bachillerato. Se sabía de sobra que los profesores no sólo no avalarían su utilidad, sino que lo valorarían como una estafa o una impostura. ¿Qué solución propone el ministerio? Nada menos que sustituir el quinto año de preparación disciplinar específica por un Máster de Formación del Profesorado que no es más que un CAP más largo y más caro. Cualquier cosa menos preguntar a los profesores sobre la utilidad en las aulas de la formación pedagógica. Por lo visto, los únicos que saben lo que se necesita en las aulas son los que jamás han pisado un aula. Por lo mismo, los únicos que saben cómo se enseña matemáticas, gramática o historia, son los que no saben ni matemáticas, ni gramática, ni historia (pero son, en cambio, expertos en enseñar a enseñar cómo se aprende a aprender).

La mejor prueba de que algo que uno creía saber no lo sabe en realidad es que fracasa al enseñarlo

¿Por qué el CAP ha sido una estafa y una vergüenza todos estos años? No porque fuera muy corto, sino porque es falso que quien no sabe matemáticas pueda enseñar a enseñar matemáticas. Y todavía es más falso que haya un saber que no sea ni física, ni latín, ni geografía, y cuyo contenido sea el enseñar en general para cualquiera de esas disciplinas. Un profesor debe saber captar la atención de los alumnos enseñándoles a amar el conocimiento, y para lograrlo no hay otra garantía que su propio amor por el conocimiento. Las matemáticas, la historia o el derecho procesal son apasionantes y la obligación de un profesor es saber transmitirlo a sus alumnos. Ahora bien, su mejor arma, en realidad su única arma, es saber matemáticas, historia o derecho procesal. ¿Saber historia no significa saber enseñar historia? Cualquier docente experimentado diría que la cosa es exactamente al revés: la mejor prueba de que algo que uno creía saber no lo sabe en realidad es que fracasa al enseñarlo. Si no se sabe cómo enseñar algo es porque no se sabe suficientemente, y la consecuencia es que hay que estudiarlo más y mejor. Estudiar más física, matemáticas o latín, no pedagogía. Por supuesto que siempre habrá grandes investigadores muy sabios que no amen la enseñanza y se nieguen a ejercerla. La figura del buen investigador y mal docente no cesa de blandirse como un argumento incontestable, pero es una falacia: los investigadores que no aman la enseñanza enseñan mal, no porque no sepan, sino porque no quieren hacerlo, y ningún curso de formación del profesorado les hará cambiar de opinión. Por otro lado, licenciados que nunca han enseñado no saben enseñar, pero no porque les falte teoría pedagógica (o psicopedagógica), sino porque les falta práctica docente. El acceso a la profesión de profesor, como a la de juez o a la de médico, no debería hacerse sin haber superado un periodo de prácticas seriamente concebido, tutelado, y remunerado. Y por cierto que sólo una vez acreditada una formación no básica y generalista, sino avanzada y específica en un campo determinado de conocimiento. Es lo único que solicita el denostado Manifiesto. Eso, y que se deje de tomar el pelo a la sociedad mientras se desmonta pieza a pieza el sistema de instrucción pública.

Andrés de la Oliva es catedrático de Derecho de la Complutense de Madrid (UCM). Firman el texto otros 15 profesores de universidad o instituto, entre los que figuran Tomás Calvo, catedrático de Filosofía de la UCM; José Luis Pardo Torío, catedrático de Filosofía de la UCM; Alberto Fernández Liria, psiquiatra y profesor asociado de la Universidad de Alcalá; Juan José Fernández Parrilla, profesor de matemáticas de secundaria, y Silvia Porres Caballero, profesora de griego de secundaria.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Zonas oscuras del Catolicismo. Los gitanos.


Es evidente que la Iglesia Católica no llega o no quiere llegar a los gitanos. La iglesia católica es racista y clasista; lo ha sido históricamente con las mujeres y con los homosexuales; tras haber sido pobre y perseguida, torturada y quemada por los paganos, ha perseguido, torturado y quemado a judíos, musulmanes y protestantes y le tiene mucho apego al dinero y al poder, cosas que no encuentra en la gente de tez aceitunada; las iglesias evangélicas protestantes no: por eso han conseguido levantar la moral y la educación de estos importantes sectores de la sociedad. Los gitanos han logrado aprender a leer y a escribir y han asimilado los valores cristianos del trabajo y del respeto a las mujeres leyendo la Biblia y haciéndose ellos mismos pastores de sus mismas iglesias, que es algo que les veda e impide la iglesia católica. Veamos: ¿cuántos sacerdotes gitanos tiene la iglesia? En España, tres. En el mundo unos cuarenta, y desde luego ningún obispo, faltaría más.

Se ve que hay ovejas tan descarriadas que el buen pastor ni siquiera se molesta en ir a por ellas.

El Borbón

Estos republicanos son unos auténticos tarugos. No hay que desearle la muerte a nadie, ni siquiera a un rey de tan asquerosa y discutible ascendencia como un Borbón, que debería estar avergonzado de tener unos antepasados como los que tiene. Bastaría con rebajarle el sueldo o sencillamente agradecerle los servicios prestados, que han sido muy importantes, a qué dudarlo, darle una buena jubilación y sustituirlo por un presidente, que sale más barato, cuando haya que reformar la Constitución y con permiso del Ejército, que probablemente no lo daría, así son ellos; incluso creo que podríamos reducir el ejército y usar ese dinero en algo más constructivo, por ejemplo en mejorar la educación o en construir molinos eléctricos; yo creo que para defender Ceuta y Melilla y las Canarias de las estupideces magrebíes bastaría con un presupuesto más reducido. Si se creara un impuesto al exceso de publicidad se podrían sacar fondos ubérrimos, caudalosos, muchísimo dinero para el erario. Como los políticos no están demasiado maduros para una transición como esa, habrá que dejar pasar el tiempo hasta que los tengamos mejores, no sé, dos o tres siglos, cuando la evolución natural de las cosas, si es a mejor, haga que no nos merezcamos a unos políticos tan de mierda como éstos y a unas momias del pasado glorioso e imperial como las monárquicas. España es juancarlista, pero no monárquica. Una larga guerra civil ha borrado muchas cosas, y una de ellas es esta. Si el rey es un verdadero patriota, no se considerará imprescindible ni el papá de la nación. Hemos crecido.

domingo, 7 de diciembre de 2008

El club de los cinco, de John Hughes

He vuelto a ver en Ono El club de los cinco (título original The Breakfast Club) de John Hughes (1984) una excelente película de adolescentes que trata también de cerca el problema de la educación secundaria. Hay interpretaciones de altura de Emilio Estévez (el atleta); Judd Nelson (el criminal); Anthony Michael Hall (el cerebrito), Molly Ringwald (la pelirroja pija reina del baile; Ally Sheedy (la rara); Paul Gleason (el profe) y John Kapelos (el bedel); de elos sólo me suena Emilio Estévez y algo Anthony Michael Hall, aunque todos están sobresalientes. Es una película de culto de los años ochenta, en plena movida, mezcla de drama y comedia con claras pretensiones sociales. Hay cinco chicos castigados a estar un sábado encerrados en la biblioteca del Instituto por un duro profesor para que realicen un ensayo en que reflexionen sobre sus aspiraciones en la vida. Pero, aislados de los grupos que les sirven para enmascararse, necesitan asimilar a los demás y los cinco alumnos, muy diferentes en un principio entre sí, representativos de las típicas películas americanas adolescentes (un deportista o musculitos; el empollón, nerd, brainiac o cerebrito; la pija o princesa; el macarra o criminal marginado y la rara, inconformista, gótica o friki) terminan, en el curso dialéctico de un diálogo dramático muy bien llevado, por derribar sus murallas y darse cuenta de lo que tienen en común: son una juventud desencantada, cargada de problemas y necesitada de atención, unos adolescentes que, al fin y al cabo comparten las mismas inquietudes, carencias afectivas y desilusiones ante una misma sociedad adulta que los desatiende y los culpabiliza de sus propios errores, fallos todos que no son más que el reflejo de sus miserias y la causa de la injusta exigencia de hacer de ellos lo que los padres nunca fueron. Hay unidad de tiempo, lugar y acción que da a la obra buena parte de su intensidad; la caracterización es buena y el casting está bien realizado, por lo que la película sale redonda, fuera de que el guion no es superficial aunque resulte estereotipado en ciertos aspectos: los personajes evolucionan de tal manera que nada es lo que parece y descubren lo que tienen en común: son un grupo perfecto en donde sus comportamientos están marcados por sus respectivas familias y por la sociedad en la que viven: terminan conociéndose de verdad y estableciendo relaciones sólidas y menos superficiales que las que antes mantenían. Los agradables momentos de humor de naturaleza irónica y postmoderna, y, lo mejor de todo, el tono realista son lo mejor de la película. Tras la apariencia de cine juvenil se esconde una gran película; con un gran ritmo, un gran guión y un elaborado tratamiento de los personajes; aquí no goza de la fama que posee en Estados Unidos. El director es un experto en el tratamiento de esos temas: Dieciséis velas, La chica de rosa, la legendaria Todo en un día... Los actores poseen una paleta muy rica para revelar la revuelta adolescencia: desvalidos, alocados, depresivos, eufóricos, airados, sinceros, mentirosos, ingenuos, juguetones, hipersensibles y, sobre todo, desorientados. Y temas tan universales como la familia, la aceptación, la amistad, el suicidio o el sexo, tratados con rigor, así como la pintura de las actitudes machistas, chulescas, clasistas y, sobre todo, hipócritas de la sociedad estadounidense y de la sociedad en general. La banda sonora incluye un tema que se convirtió en el verdadero himno generacional de aquella juventud de los 80: Don´t you forget about me de Simply Minds. La películta tiene eso que tanto echo yo de menos a veces: tiempos muertos en los que el visionador puede llenar con su propio espíritu la tensión dramática, y en que se percibe el paso del tiempo en su valor absoluto, en su presencia apabullante: en un cine como el norteamericano donde la elipsis y la economía es esencial, eso demuestra genio y voluntad de estilo.

En fin, esta película es un clásico cuya visión recomiendo a todos y especialmente a profesores y alumnos. Se puede aplicar a ella lo de la filosofía japonesa: somos espejos que reflejamos lo que quieren ver los demás.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Vidas paralelas

Copio esto del blog del exorcita padre Fortea, que me parece muy bien traído:

Me parece una increíble coincidencia el que murieran Lady Diana y la madre Teresa de Calcuta con cinco días de diferencia. Me parece que es más que una coincidencia porque creo que es una enseñanza de Dios. Ambas se conocían, ambas habían charlado. La princesa Diana no era mala persona, sólo fue una persona triste.

Una fue una persona triste, la otra todo lo feliz que se puede ser en la tierra. No existe mayor felicidad posible sobre este mundo que la que el amor de Teresa experimentó y gozó toda su vida. Eso sí, en la cruz.

Una vivió rodeada de todo el lujo posible, casi inimaginable. La otra vivió rodeada de toda la pobreza posible, casi inimaginable.

Una era bellísima. La otra arrugada, encorvada, envejecida.

Una murió muy pronto. La Muerte la atrapó por sorpresa. La otra murió muy tarde, vivió más del doble. La Muerte no acababa de atraparla, siempre se recuperaba.

Una fue un ejemplo del camino de la virtud. La otra fue un ejemplo de una vida que sin ser muy mala, se deja arrastrar por la tristeza y la falta de sentido.

Una vistió una lista inimaginable de modelos. La otra siempre vistió el mismo sari.

Es como si Dios, el Gran Maestro, nos hubiera puesto ante los ojos de la Humanidad las dos vidas, los dos fines. La conclusión nos la dejó a nosotros.

Cinco días de separación marcaron las dos entradas en la eternidad, la de la una y la de la otra. Nosotros todavía tenemos tiempo.

La una tuvo una ceremonia impresionante en Westminster y fue llorada por todo el mundo. El funeral de la Madre Teresa fue bastante feo y quedó totalmente eclipsado por el de la Princesa. Francamente, a alguien que ha dado su vida entera para los esponsales de la eternidad, para una celebración ante la cual cualquier ceremonia de la tierra palidece, los honores que se le brinden aquí ya no le importan para nada, absolutamente para nada.

Males del sistema Educativo

Algunos males del sistema educativo

RICARDO MORENO CASTILLO El País, 04/12/2008

Un nuevo curso en marcha y estamos como siempre. Desde la reforma introducida por la LOGSE, el sistema educativo español hace agua por todas partes. Los resultados del Informe PISA, que sólo han sorprendido a los ingenuos, han dado lugar a reacciones de lo más variopintas. Unos opinan que la causa del bajo nivel de nuestros estudiantes está en los cambios sociales, otros en la presencia de inmigrantes, y otros en la poca formación de los padres. También hay quienes dicen que la cosa no es para tanto, y que las estadísticas hay que interpretarlas correctamente. Pero a nuestras autoridades educativas ni se les ocurre la posibilidad de que la causa pueda estar en una mala ley de educación. Eso ni se plantea, y la ministra del ramo sigue cantando alegremente las excelencias de nuestro sistema educativo.

Se mantiene un modelo que concede el título de la ESO a muchos alumnos que no lo merecen
Si los docentes hiciéramos una huelga de celo, el sistema se hundiría
En primer lugar, ¿hacían falta los datos que ofrece PISA para caer en la cuenta de nuestro desastre educativo? ¿Es que no podemos ver la realidad hasta que esté traducida en gráficos y estadísticas? Que la famosa reforma educativa es un disparate ya lo llevamos denunciando algunos desde hace tiempo (lo cual, por cierto, nos ha valido ser tachados de fascistas, reaccionarios y nostálgicos), y para ver por qué es un disparate no hace falta esperar a que los sociólogos de la educación hagan sus estadísticas y sus informes, basta con abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor. Hay alumnos que acaban la Educación Secundaria Obligatoria incapaces de operar con decimales, ignorando cosas muy elementales de geometría y, en algunos casos, sin saber la tabla de multiplicar. En muchas facultades de ciencias ha sido necesario implantar un curso cero, que se imparte durante septiembre, donde se enseñan cosas que antes sabía un estudiante corriente de 14 años. Y la necesidad de este curso no se hizo patente hasta que llegaron los primeros alumnos procedentes de la reforma. Que el gamberrismo e indisciplina en los institutos ha subido hasta cotas alarmantes es algo del dominio público, y del descenso del nivel de madurez de nuestros estudiantes hay pruebas cotidianas. No es insólito que un "niño" vaya con su mamá a matricularse a la facultad, y se han dado casos de alumnos universitarios que han ido a la revisión de notas acompañados de sus padres.

A propósito de todo esto, importa mucho aclarar una cosa: si los efectos de la reforma no son todavía más desastrosos, es porque los profesores hacemos bastante más de lo que estrictamente nos corresponde. E importa mucho aclararlo porque también hay quienes achacan el fracaso de nuestro sistema educativo a los profesores, "que no hemos sabido adecuar nuestra mentalidad a los nuevos tiem-pos". Los alumnos llegan a primero de Bachillerato (que empieza a los 16 años) ignorando cosas muy básicas pero indispensables para seguir las asignaturas de matemáticas, de física o de latín. Cumpliendo rigurosamente con su deber, un profesor tendría que empezar por el primer tema dando por sabido todo lo que los alumnos tienen que saber. Y los que no lo sepan, que reclamen a la señora ministra, que mantiene un sistema que concede el título de ESO a quien no lo merece. Afortunadamente, no hacemos así, porque los alumnos son las víctimas del sistema, no los culpables, y casi todos los profesores, la mayoría de los que conozco, nos demoramos explicando cosas que no tenemos ya obligación de explicar en ese nivel. Si los docentes hiciéramos una huelga de celo, cumpliendo estrictamente con nuestras obligaciones pero nada más, el sistema se hundiría en muy poco tiempo. Por ello, la acusación de que los profesores no hemos sabido adaptarnos a la nueva situación es injusta, y también interesada, porque es otra manera más de los creadores del despropósito de eludir sus responsabilidades.

Los defensores de nuestro sistema educativo sostienen que, con todos sus defectos, consiguió escolarizar a todo el mundo. ¿Pero qué significa realmente "escolarizar"? Si un alumno está en una clase sin enterarse de nada porque tiene varias asignaturas pendientes del curso anterior, no está escolarizado, está encerrado entre cuatro paredes. Quien llega al final de la ESO redactando mal y escribiendo con faltas de ortografía, no ha estado escolarizado, ha estado encerrado entre cuatro paredes. Si un alumno quiere aprender pero no puede porque se lo impide el alboroto de algunos compañeros, no está escolarizado, está encerrado entre cuatro paredes. Un lugar donde los derechos de quienes no quieren aprender están más protegidos que los derechos de quienes sí quieren, sólo por abuso de lenguaje puede ser llamado centro educativo. Con el sistema anterior los alumnos acababan la enseñanza obligatoria a los 14 años mejor preparados que los que la acaban hoy a los 16. Que en más años se obtengan peores resultados no parece precisamente un progreso.

Entre los males de nuestro sistema está la proliferación de unos presuntos expertos que, usando un discurso vacío, están empeñados en intervenir en la formación de los docentes. Algunos de ellos son profesores de instituto que han desertado de la tiza y aprendido la jerga pedagógica. No tienen que soportar las consecuencias de sus propias teorías, pero se dedican a dar cursillos a quienes seguimos dando clase. Otros son profesores de Universidad, que jamás han trabajado con alumnos de instituto, pero que hablan del tema con el atrevimiento propio de los ignorantes. Veamos algunos ejemplos. Hay un sesudo pedagogo que afirmó que señalar en color rojo las faltas de un examen era vejatorio para el alumno, y otro, más inteligente todavía, que llegó a decir que los fallos y los errores son una expresión de la creatividad de los niños. Sé de otro, de la Universidad de Murcia, que impartiendo una conferencia sobre la educación para la salud, dijo que un profesor de física también podía contribuir a este aprendizaje estudiando en clase la elasticidad de los preservativos. En la Universidad de La Coruña hay quien sostiene que los profesores no entienden el mundo en que viven por culpa de su subconsciente franquista, y en la de Málaga quien afirma que, como los alumnos están colocados en hileras, la comunicación horizontal entre ellos es imposible. Este mismo profesor se lamenta de que el saber, en la escuela, es jerárquico y circula de modo descendente (¿qué tendrá de malo que los conocimientos vayan desde quien los tiene hacia quienes carecen de ellos?). Otro, éste de la Universidad de Zaragoza, dice que el profesor no debe ser quien detenta la ciencia dentro del aula, ni que su objetivo sea transmitirla a los alumnos (¿quién ha de "detentar" entonces la ciencia dentro del aula?).

Hay un profesor de la Universidad de Valencia que critica a los profesores porque no leemos libros de pedagogía. Esto es una buena noticia: mientras los docentes sigamos reacios a estas necedades, la cosa todavía puede tener solución. Pero lo más grave es que, si no se pone pronto remedio, de estos ignorantes dependerá aún más que hasta ahora la formación de los futuros profesores. Dios nos coja confesados.

Ricardo Moreno Castillo es profesor de instituto y autor de De la buena y la mala educación (Los Libros del Lince).

Inteligencia y creatividad

Empieza a demostrarse empíricamente que la mayoría de los alumnos académicamente excelentes en su tiempo no eran al final los que más éxito lograban en sus vidas profesionales; una curiosa superstición identifica el éxito académico con la excelencia en todos los sentidos. Ya para no hablar de casos emblemáticos como Bill Gates y Steve Jobs, ambos sin completar sus estudios universitarios, o de Albert Einstein, que tampoco era un alumno ejemplar en sus días de cole. Por lo general, la pasión en cualquier sentido desnivela la balanza en todos los demás y quienes se consagran en cuerpo y alma a algo tienen que ir a parar al fracaso personal, como el teatro de Buero Vallejo y el de numerosos norteamericanos nos muestra. Todo esto refuerza la duda sobre la relevancia actual de los curricula. ¿En qué medida la performance escolar correlaciona con indicadores de éxito profesional? ¿Alguien ha investigado si lo que PISA evalúa es realmente útil a la sociedad? Es que si llegamos a la conclusión de que un sistema educativo no lleva a los alumnos a concluir hasta el final sus estudios y además los que los concluyen con más éxito no son necesariamente los que más éxito profesional obtienen, puede ser que el problema esté en la naturaleza del propio “sistema” y todos los parches que se pongan no solucionen nada.

Estoy harto de ver alumnos excelentes pero académicamente estériles, licenciados y doctores en filología que saben muchos idiomas y nunca han traducido un libro, compuesto un poema o aprendido de memoria ni uno; gente incapaz de salirse del sendero trillado o de improvisar, ingenieros que jamás han creado una patente, alumnos de sobresaliente que jamás han hecho una redacción con una idea original o una contribución sobresaliente al saber y especialistas incapaces de atarse los cordones de los zapatos en otra cualquier disciplina.

Nunca se bendecirá bastante el santo sentido crítico, el disfrutar de una amplísima curiosidad y de un sensible ancho de banda, la independencia que da el haber hecho y estudiado lo que viene en gana y el dedicar el mayor esfuerzo a aquello que realmente pica la curiosidad al margen de la disciplina homogeneizadora y castrante. Y, la verdad, la curiosidad se autorefuerza a sí misma, si se la compara con la de quienes han dedicado tanto esfuerzo a tantas materias simultáneamente áridas que, al final de su carrera, se han dormido plácidamente en los laureles para ya jamás despertarse. ¿Por qué? Porque les ha costado mucho y han dilapidado toda su voluntad en el trayecto en vez de concentrarla en sus fines y en lo que ellos mismos eran. Y esa es la enfermedad de la Universidad española: llena de tipos mediocres y sin ideas, pero perfectos en estudiarse la política del escalafón, el enchufe y la manera de ensuciar papeles para acumular méritos vacíos de significado, han puesto su genio en la promoción profesional mientras que en sus estudios han puesto sólo su talento, hasta que llegan al final de la escalera y le dan la patada, y se encuentran con que la cumbre es solitaria, fría, se clava en el culo y no les gusta ni saben sacarle fruto. Por eso se han promocionado a sí mismos, pero no han promocionado la ciencia para la cual han trabajado. El amor al saber excluye cualquier otro amor; quien sepa como compatibilizarlos, que lo muestre.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Genes castellanos

El legado genético de judíos y musulmanes pervive en España más de cinco siglos después

RTVE.ES / AGENCIAS LONDRES 04.12.2008 - 17:31hEn 1492, los Reyes Católicos expulsaron a judíos y musulmanes de la península Ibérica, y los que querían quedarse debían convertirse. Más de cinco siglos después, su legado genético puede encontrarse en los habitantes de España, según un estudio científico.El estudio es de las universidades de Leicester (Reino Unido) y Pompeu Fabra de Barcelona, que han estudiado la genética de los ciudadanos peninsulares y de Baleares y comparado con muestras de norteafricanos y judíos sefarditas.La investigación, publicada hoy por la revista científica American Journal of Human Genetics, revela que la convivencia, las migraciones, las conversiones y las invasiones que tuvieron lugar en la península durante la Edad Media quedaron registradas en el genoma de sus individuos, que ha ido pasando de generación en generación.Gracias al mestizaje pacífico, pero también a los matrimonios entre conversos y la población cristiana en tiempos de intolerancia, la transmisión de los genes del cromosoma Y constituye una prueba de la diversidad que existió en la Península hace unos cuantos siglos.Muestra de 1.140 individuosPara llegar a esta conclusión, los científicos, liderados por el británico Mark Jobling, llevaron a cabo un análisis del cromosoma Y, únicamente presente en los hombres, de 1.140 individuos de la península Ibérica y las Islas Baleares.La investigadora de la Unidad de Biología Evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra Elena Bosch ha indicado que las muestras analizadas se compararon con las de judíos sefarditas y de individuos del norte de África, que tienen la ventaja de ser muy diferentes a las poblaciones receptoras originarias de la península Ibérica, por lo que su diferenciación es sencilla.El equipo científico descubrió que el 19,8% de los hombres presentaban características genéticas atribuibles a los judíos sefarditas y un 10,6% a los norteafricanos.La investigación se centró en el análisis del cromosoma Y porque no se recombina en la reproducción, lo que hace que sólo las mutaciones lo modifiquen, por lo que los científicos pueden determinar su orden de aparición.El linaje norteafricano, desde el siglo VIIIEl doctor de la Pompeu Fabra Francesc Calafell apuntó que se estudiaron dos tipos de marcadores genéticos del cromosoma Y: unos muy estables que apenas varían cuando pasan de padres a hijos y otros, llamados microsatélites, que evolucionan mucho más rápido debido a mutaciones, que utilizaron como relojes.Gracias a estos últimos, llegó a la conclusión de que los linajes norteafricanos empezaron a incluirse en el genoma de la población peninsular a partir del siglo VIII.Aunque los investigadores no son capaces de establecer el tiempo concreto en el que estos cromosomas entraron en las poblaciones ibéricas -por ejemplo, no pueden diferenciar entre las primeras oleadas musulmanas del siglo VIII y las posteriores de almohades y almorávides-, sí pudieron descartar que el ADN africano encontrado fuera originario de los cromagnones que llegaron por Gibraltar.Calafell indicó que la herencia genética del cromosoma Y no es visible, ya que dicho cromosoma contiene muy poca información y los marcadores estudiados no determinan ninguna diferencia en el físico de los humanos.Más genes norteafricanos en Valladolid que en GranadaPara el científico catalán, la importancia de esta investigación, que comenzó en el año 2000, reside en la constatación de que la historia peninsular está recogida en los genes de sus habitantes.Además, encontraron hallazgos sorprendentes, como que la presencia de genes norteafricanos es mayor en la mitad occidental (León, Valladolid, Ávila, etcétera) de la península que en la oriental (Granada).Esto no concuerda con la distribución geográfica que esperaban por la colonización a partir del 711 ni con la retirada en el siglo XV, por lo que se debe a un alto nivel de conversión religiosa, forzosa o voluntaria, que en última instancia condujo a la integración de sus descendientes. Calafell también apunta a las deportaciones de moriscos desde las Alpujarras granadinas a ciudades de Castilla y León en el siglo XVI.

Otro cervantista. Y van...

Llevo escritas unas 76 biografías de cervantistas para la Wikipedia; la última es la de mi paisano o coterráneo (es de Úbeda) Gabriel Molina Navarro. Un gran bibliógrafo, cuyos biznietos todavía siguen con el negocio familiar en un callejón de Madrid, por Sol.

Las dos puertas del sueño

Es significativo el pasaje del libro sexto de la Eneida, cuando el Piadoso Eneas sale por la puerta de los sueños falsos, o " la puerta falsa", como se suele decir:

Tiene el Sueño dos puertas gemelas, de las que una se dice
de cuerno, por donde se da fácil salida a sombras veraces,
la otra, brillante, está acabada de blanco marfil,
mas al cielo envían los Manes falsos ensueños.
Allí entonces Anquises a su hijo y con él a Sibila
acompaña hablando y los envía por la ebúrnea puerta;
acorta el camino hacia las naves y vuelve a ver a sus socios.


La traducción es de Antonio Alvar, en hexámetros flexibles, no como el holodactílico de Rubén Darío; para escribir hexámetros rítmicos en castellano basta con imitar la cláusula final: _uu_u con los acentos. Yo he intentado alguna vez acomodar la métrica germánica, pero me falta persistencia y obsesión para llevar ese intento tan lejos como sería posible, y el mismo Borges lo veía difícil con una lengua como el castellano.

Oulipo

Hoy me ha dado por las oulipiadas. He compuesto esta de puro aburrimiento y cansancio:

Yo hago yoga y te leo, tele, total talego gota a gota yo goteleo y te agota Agata a gatas a gayo gateo; te oleo guita, yogui, tate, allégate, te leo, agote, gota teólogo lego, te regateo regate y hago y leo tele, a gogó juego lego y yo goleo, goyo, yo gallego gallo llego y te tallo gollete y agótote galleta, talle a gogó gallito; agotado de yoga, te lego gato.

Qué sé yo

O yo qué sé, que son dos formas de desentenderse de algo o de declarar la ignorancia que produce la insuficiencia de uno a la hora de habérselas con el todo. Porque uno es esto, algo, y el mundo es eso, todo, un todo mayúsculo y aplastante, la carne del donut, mientras que uno es solamente el cero, el dentro, el nada fugitivo del reloj de arena. Porque la realidad es como un Saturno sin planeta, con muchos concéntricos anillos de cebolla en torno a una matriuska huera y decepcionante. Un Saturno devorador como el tiempo, un estómago blackhole insaciable que traga como un maelström de angustia todo lo que tragar puede con una curiosidad que erupta al fin un qué sé yo o un yo qué sé de final incredulidad y desgana, una declaración final de científica estupidez y de humilde contricción forzosa: no somos nada, no sabemos nada y probablmente nunga llegaremos a saber ni a ser poco más que nada.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La felicidad de un país

¿Qué hace la felicidad de un país? Algunos piensan que es su renta per cápita; otros, que la calidad de vida; otros, que la solidez de sus instituciones; otros, que una demografía sana. Y, por último, hay quien dice que todas esas cosas y ninguna.

¿Son felices los Estados Unidos? Son los más poderosos, pero ahí hay mucha pobreza, como nos reveló el Katrina, y no tienen seguridad social comparable a la europea, ni una riqueza de perspectivas como la nuestra. Hay violencia y desigualdad social.

Yo creo que un buen criterio para saber si un país es feliz es mirar su aprecio por el ser humano. Eso se mide en algunas cosas: si hay pena de muerte, si hay muchos y buenos museos, si hay muchas y buenas bibliotecas si hay un sano y boyante sistema educativo, si hay un sistema carcelario reeducativo y no superpoblado, en su seguridad social, en su porcentaje de abortos, en su mortalidad infantil, en sus ayudas sociales, en cómo acoge a los inmigrantes, en si hay listas abiertas que garanticen la satisfacción ciudadana con sus políticos, si hay un sistema judicial ágil y transparente, si hay justicia y no corrupción, si la gente puede pagar sus deudas...

Veamos España. No hay pena de muerte; eso es bueno. Museos, los hay, pero están vacíos. Las bibliotecas de los pueblos están cerradas e inactivas. Aumenta el número de abortos. Se deteriora la calidad educativa. El sistema carcelario no es ni bueno ni malo. La seguridad social funciona, aunque es perfectible y necesita perspicacia y palos para que vaya rápido. La mortalidad infantil es escasa; las ayudas sociales van por buen camino; se acoge a los inmigrantes, pero se los ningunea y cosifica: yo lo he visto, esa es la forma de hacer racismo del español: no se los odia, sencillamente se los ignora. No hay violencia en la calle, pero empieza a salir ya de las casas, de los colegios y de los institutos, impulsada por la televisión, la desestructuración familiar y las mentiras y desilusiones de los políticos. No hay listas abiertas, ni un sistema judicial ágil ni transparente, hay corrupción y cada vez más, incluso está tan establecida y confundida ya con el sistema, sobre todo a nivel local y autonómico, que podría decirse que, a veces, es el sistema mismo; y la gente apenas puede llegar a fin de mes: ya hay tres millones de parados, muchos de ellos con pisos que pagar e hijos que educar.

Así que, la situación es mala y tiende a peor, aunque todavía no ha llegado a horrible.

Otro viaje a Madrid

Panza de burra el cielo, como si fuera a nevar, pero sin frío bastante. Arriba el Ave al puerto mesetario y se desperdigan los manchegos adormecidos por ese hangar con posibles al que han bautizado como Estación de Atocha. Tomo un cercanías; me toca de compañero de viaje un pobre emigrante mediocolocado, que me pregunta direcciones farfullando confusión y soliloquio. Madrid lo mata. Hay que transbordar, por una de esas obras gallardonescas que obligan a los madrileños a blasfemar en tudesco y a migrar fuera de sus rutinas inveteradas. Llego al Hospital Ramón y Cajal, me atiende la doctora Paulina; creo que me habla en venezolano, porque tiene el mismo acento que mi dentista, Mar Delfina, que es de allende la mar y además rima. Qué tendré para que todo el mundo me reconozca al momento. No falla. ¿Tan inolvidable soy? ¿Tan característico, propio y desenfocado del fondo? ¿Dejo huella, aunque desagradable? No creo, porque sonríe. Me pesan y me sacan sangre (esta vez sí que me localizan la vena a la primera); como la sangre no me marea y el pinchacito me parece soportable observo con curiosidad cómo me pica la mariposa; me toman la tensión y me mandan rellenar un test; me dan cita para febrero. Pues vale, pues bueno, pues me alegro. Como estoy en ayunas, voy a desayunar en el restaurante de la estación, que se ha encarecido de más, y tomo el tren de vuelta. Afuera, la carlinga de un árbol de navidad gigante de acero, rodeado de cinturones como coluros, por cubrir de verde vegetal plástico. Un kiosquillo atendido por más hispanoamericanos, que venden churros y baguetes. Otra vez las esculturas en pelotas de Baltasar Lobo, con su muslamen espectacular, culos ingentes y bustos arracimados y como en cera goteante. Me arrepiento de haber llamado a esos engendros chicle mascado, porque me gustan. Nada, siguen sin tener el cuarto tomo del Diccionario de filosofía de Ferrater Mora, ni tampoco tienen lo que me falta de Dickens. Aún me da tiempo de subir la Cuesta de Moyano y espantar a la inefable y quejumbrosa bruja librera de la caseta 22, a la que le hace falta un kilo de venlafaxina. Albricias, un autor inédito manchego, Rafael Pérez, que fue actor a comienzos del siglo XIX y escribió un inédito Madrid en 1808. Relación de cuanto ocurrió cada día en aquel año desde el Motín de Aranjuez, y de las noticias que corrían diariamente. Por lo visto nació el 5 de octubre de 1775 en Quijorna, provincia de Toledo por entonces, pero ahora en Madrid. Podemos considerarlo manchego, y él mismo ofrece muchas noticias sobre la Mancha. La edición está al cuidado principalmente de Joaquín Álvarez de Barrientos, que la ha introducido y anotado con rigor. También me llevo algo más caro, la Historia de la Literatura arábigo-española del arabista conquense Ángel González Palencia, por 23 euros, que me parece caro, aunque en Internet se consigue entre 32 y 82, sin contar portes. Además he tenido que aguantarme las ganas de comprar las memorias de María Asquerino y la Gramática del español contemporáneo (Madrid: Ediciones Guadarrama, 1968) de Martín Alonso, de quien he visto además unas obras literarias completas por cincuenta euros. He leído ahí una necrológica del padre Ayala, al que demuestra conocer bien, incluso su verdadero nombre, y cuya pedagogía y costumbres (iba además mucho al Café Gijón) alaba mucho y donde se dice que el mismo Alonso estudió con él en Ciudad Real. ¿Cómo es eso? Tengo que investigarlo. Pero es que hay tantas cosas que mirar... No, imposible, se llevan seis años y más bien creo que lo conoció en Salamanca, cuando estudiaban ambos filosofía y letras, el cura algo después, a causa de su mala salud y porque era su segunda carrera... Ángel Ayala no llegó a terminar ninguna carrera... así le salió la pedagogía jesuita de liberal y de abierta; todo un hallazgo derivado de su espantosa salud. Aquí lo dejo apuntado. La necrológica es curiosa y bien escrita, con datos de interés, y creo que no aparece en los libros que se han escrito sobre él por aquí, así que me gustaría copiarla cuando tenga ocasión. Los seis preliminares que aparecen en los dos volúmenes de sus obras completas son deliberadamente elípticos sobre su biografía, sin incluir su lugar de nacimiento ni el año; creo por ello que debio tener veleidades republicanas; también lo sospecho porque no fue introducido en la Real Academia de la Lengua Española. El caso es que nació en Valdunciel, Salamanca, en 1903, y fue discípulo de Unamuno. Me he documentado y le he escrito una corta biobibliografía para la Wikipedia, que podéis leer aquí.

Por ahí he visto otras cosas que ni sueño con poderme comprar, tan alto precio alcanzan para mis cortas posibilidades: unas obras completas de Platón, (tengo que conformarme con mis diálogos sueltos) una La novela corta española de Aguilar, los varios tomos de la Historia de las Guerras Carlistas de Pirala reimpresos por Turner, el Orlando furioso de Ariosto en italiano, muy barato, en dos volúmenes. Una antología bilingüe de poesía inglesa del siglo XIX, el índice de libros prohibidos actualizado del fachendoso toledano León Carbonero y Sol, quien era , quien era, sin embargo, la mayor autoridad en enigmística y literatura potencial en castellano del siglo XIX, lo que no se suele conocer por estos lares, ya que por ahí le tienen por sevillano y no por manchego; y carísimas ediciones de bibliografía sobre Pedro Vindel y de su nieto Francisco, de los mejores bibliógrafos manchegos, pero al prohibitivo precio de dos centenares de euros.

En fin, que bajo la cuesta de Moyano contrito y abatido por tener los deseos bibliográficos de un archiduque y el sueldo de un peón caminero para poderlos satisfacer.

martes, 2 de diciembre de 2008

La pedantería de los imbéciles

Todo el mundo se envanece con que sabe citar el Quijote; y la cita más citada del Quijote, asómbrense, de la que más se ufanan, es la del comienzo (que ni siquiera es el comienzo, porque se saltan el prólogo, lo que ya es mal precedente para la aventura que sigue... Se ve que citar más allá es más dificultoso y para ese viaje hacen falta alforjas): "En un lugar de la Mancha...". El verdadero comienzo del Quijote es el del prólogo de uno de los personajes de la obra, el propio Cervantes: "Desocupado lector...". Pero para callar a esos pedantes basta con preguntarles el final, que se quedan mudos como una tumba, como la tumba de Don Quijote: 

" Y con esto cumplirás con tu cristiana profesión, aconsejando bien a quien mal te quiere, y yo quedaré satisfecho y ufano de haber sido el primero que gozó el fruto de sus escritos enteramente, como deseaba, pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las de mi verdadero don Quijote, van ya tropezando, y han de caer del todo, sin duda alguna.» Vale."

Me acuerdo de cuando hacía los cursos de doctorado. Comentábamos un poema de Guillermo Carnero; a la legua se veía que aludía al pasaje quijotesco de Las Cortes de la Muerte, en que Cervantes se burla del teatro de Lope de Vega, y además con mucha gracia, en la persona de unos cómicos de la legua que van vestidos para la escena de pueblo a pueblo vecino ya que es corta la distancia. Como "a la legua" se veía la alusión intertextual, yo ni mencioné esta palmaria referencia e insistí especialmente en una alusión interdiscursiva referente a la película de Bergman El séptimo sello, una de mis favoritas, con lo que los pedantes envidiosos de turno -lo veía, lo adivinaba, se notaba, se les podía leer en la mente- ya pensaban que no me había leído el Quijote. Ese es el daño que la cultura vulgar puede hacer, el daño de los que solo leen un libro y piensan que no hay otros fuera de él. De la misma manera a Cervantes le han motejado de enano mental al lado de su obra, y cualquiera que la lea y vea no sólo esa, sino las Novelas ejemplares, su Teatro y el Persiles, sabrá de sobra que era un genio aquí y en todas partes, pero en La Mancha le tendrán solo por un imbécil que enloqueció leyendo muchos libros y no solo uno. Es el que se lee aquí en la Mancha: el Quijote; qué pobreza de miras; ni siquiera se lee o se edita a su contemporáneo Bernardo de Balbuena, más manchego que él, porque era de Valdepeñas, el cual compuso una gran novela de caballerías en verso, el Bernardo del Carpio o La victoria de Roncesvalles, muy leída en el XVII, XVIII y XIX y que sólo en el inculto siglo XX se ignora olímpicamente y ni siquiera se imprime o estudia; eso sí, editan ahora y en el periódico lo pone perfectas insignificancias como la Crónica de Ciudad Real de José de Hosta, y además en edición facsímil; no se atreverían a hacer una edición crítica del Bernardo, los muy paletazos, ni mucho menos a pedirle a gente competente que la haga, los muy engreídos.

Menosprecio de Corte y alabanza de aldea

Para encontrarse consigo mismo uno no tiene por qué ir "camino Soria". Que busque los lugares hacia donde van los gatos, esos dioses menores, que seguro que serán los más tranquilos y alejados del mundanal ruido. Pista: una noticia reciente afirma que por los Montes de Toledo vive la tercera población salvaje de linces ibéricos que queda en el mundo. «El último censo realizado estimó que existían al menos 15 ejemplares, con tres territorios de cría regentados por hembras con crías». Además los hay en la Sierra del Relumbrar y Sierra Morena, en muchos casos en fincas privadas con las que se va promover la colaboración para la conservación.

Los Montes de Toledo son una selva virgen; no me creeréis, pero ahí hay ríos que todavía no tienen nombre, afluentes del Entena; toros rupestres, bosques incultos y espesos, ruinas incógnitas, labradores soprendidos por la noche, hadas, cuevas, esqueletos de bandoleros, simas, carpetanos, setas, haciendas, arroyos, chozos, iberos, duendes de cuento, agujeros, alquerías, ermitaños olvidados, veredas, minas remotas, pastores en la higuera, pueblos abandonados, águilas, canteras, ciervos, lagunas, maquis despistados, herbazales, turberas y jabalíes por todas partes. Quien quiera irse por ese lugar ignoto, no debe ir en coche, porque no hay camino para ir así. Lo más que puede adentrarse de esa manera es hasta los Navalucillos, y llegará mareado por las vueltas, más que si fuera a Cuenca o a los Cerros de la alta Úbeda donde nací y donde murió el medio fraile Juan de la Cruz. Yo he vagado por esos andurriales, y, en La Mancha, es uno de los pocos lugares donde me gusta aposentarme. No tengo que recordar aquí los poemas que dedicó al lugar Eugenio Gerardo Lobo: aquí uno puede perderse verdaderamente, no esconderse, como en Teruel (que no existe) o en una casa de las Lagunas de Villafranca en otoño o en el Valle de los Perales a las afueras de Valdepeñas, en Invierno o en el Palacio del Marqués de Larios, a varias millas de Albacete, a la sombra de sus árboles aromáticos. En los Montes de Toledo, si te escondes bien, nadie te encontrará jamás, a no ser que te encomiendes a la diosa casualidad.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Enseñanza povera

La enseñanza tal como la conciben algunos ilustres desertores de la tiza es un lujo: pizarras digitales, ordenadores, animaciones, alumnado bilingüe, homogéneo y motivado por una curiosidad inmensa y sin carencias de base, profesorado no estresado y bien pagado y sin dificultades de desplazamiento, etcétera. Pero los que no hemos desertado de la tiza tenemos que conformarnos con una enseñanza povera, y nuestros únicos recursos son el librote mal hecho, la tiza polvorienta, la pizarra neblinosa, la voz estentórea, el cuaderno, los trabajos, las fotocopias, los exámenes en folios y la mala leche marcial, frente a un alumnado tan heterogéneo y garrulo como una pintura negra de Goya. ¿Las actividades? El miedo que entra a que le pase algo a uno de estos pobrecillos descerebrados con las hormonas aceleradas y a las responsabilidades subsidiarias nos hace temblar, así que nos negamos. Ya tenemos aulas materia, pero lo que no tenemos son los armarios para ellas, ni los materiales, ni las estanterías, ni los proyectores, ni los magnetofones. Además, la erosión del ruido y del ataque en tromba de la masa a la vocación y al deseo de todo buen profesor de enseñar su disciplina al margen del desprecio que demuestra la pequeña parte de agitadores y de comparsas que insiste en reventar sus clases. Para que el bruto escuche primero habría que educar su sensibilidad, demasiado abotargada por los pelotazos del fútbol, la grosería televisiva y las mentiras del gobierno y de la oposición, que también embrutecen, como todas las mentiras.

¿Contra eso hay alguna tecnología que valga?

Sí: la pizarra digital. Podría paliar algo al menos; pero no la hay en cada aula, ni se enseña debidamente, ni se valora por parte de la administración educativa su uso por el profesorado ni las tesis ni las publicaciones ni los premios en baremos ni en traslados ni en escalafones ni en una puta mierda, como no han valorado en su puta vida ninguna iniciativa que no les diera rédito político. Así que sigamos con la enseñanza povera y el pobre pan nuestro de cada día, luchando contra la inercia y la dejadez de esos políticos que desean electorados cada vez más ignorantes, más brutos, más manipulables, más engañables por parte del capitalismo que nos podemos permitir, el de la mala calidad y la teletienda.

HAL y los exámenes

Hoy me he levantado a las cinco de la mañana a corregir exámenes. Para sentirme menos sólo puse la tele, en la que daban 2010 Odisea II. Y mientras la nave se aproximaba a Júpiter, y lentamente, porque es tarea que no me gusta, que me "repatea", como suelo decir vulgarmente, me he puesto a herir con rojo a diestro y siniestro y a llevar la contabilidad del saber y la ignorancia. Ajo y agua: "a joderse y a aguantar". Teína y cafeína, mis únicos acompañantes, ya demasiado vistos para mis arrasadas neuronas, en un salón más helado que la estepa siberiana, mientras oigo la voz gentil del resucitado "HAL, de la serie 9000". Algunos me ponen Geocentrismo en vez de Teocentrismo medieval... Se ve que les ha calado la filosofía en vez de la literatura: mentes a las que les cuesta cambiar el chip de un examen a otro. Las consabidas faltas de ortografía, cada vez más, porque cada vez se lee menos. Mengua la capacidad de abstracción y la gente se vuelve hiperconcreta; empobrecen el lenguaje. He diseñado una clase de trabajo de lectura que se centra en el trabajo con la materia escrita, no es un simple resumen como se suele pedir al alumno: éste debe interactuar con el texto y asimilarlo de forma constructiva en sus contenidos formales e ideológicos. Este trabajo me ha rendido grandes resultados en cuanto a la asimilación de los clásicos, pero no he descuidado la formación de cultura desde el yo personal: pueden leerse cualquier otro libro y escribirme un ensayo sobre él, lo que también les cuenta. Y Júpìter está a punto de transformarse en un sol.

Lo que me petrifica y empedernece de corregir pruebas es la erosión continua del error; el error de cada alumno es una cruz para mí y me hace sentir culpable al igual que Cristo, asumiendo los errores y los pecados de sus fieles con su dolorosa y sangrienta muerte. Al acabar cada examen parezco un San Benito de Nursia tras revolcarse desnudo en los espinos o un ecce homo traspasado por todo linaje de heridas. ¿Tan mal me doy a entender? ¿Tan difícil imparto materia? ¿Es que no me he derramado lo suficiente? ¡Si lo dije cuarenta veces! Da igual: por más que lo digas ochenta, otra vez los mismos errores, las mismas meteduras de pata, vuelta y dale de torpeza y de fallo sin remisión. El eterno retorno. Y volver a decir la misma misa cada día, como el clérigo de Berceo. Y volver a confesar los mismos pecados, que el profesor, que no es un cura, no puede perdonar.

Y el pobre HAL sacrificándose por una humanidad tan desconsiderada y canallesca y preguntando: "¿Soñaré?". Pero él tiene suerte: a nosotros nos sigue saliendo el mismo sol todos los días.

domingo, 30 de noviembre de 2008

La Muerte.

La definición de muerte según la Medicina: "Suceso obtenido como resultado de la incapacidad orgánica de sostener la homeostasis fisiológica, esto es, en un organismo, la regulación del ambiente interno para mantener una condición estable y constante; dada la degradación del ADN contenido en los núcleos celulares, la réplica de las células se hace cada vez más costosa."

Su principal característica es que es definitiva, al menos para la conciencia. Físicamente cesan los latidos del corazón y la respiración, y se inicia un proceso que en un determinado momento se torna irreversible. Sólo a ese momento se le puede llamar muerte, y así, a quienes han sido resucitados, sus experiencias hay que llamarlas otra cosa, "experiencias cercanas a la muerte", pero no de muerte como tal. Hay que ser cautos. Después de la muerte viene la necrosis y la descomposición, un enfriamiento y pérdida de energía cinética general, asumiendo el segundo principio de la termodinámica.

La muerte es algo natural: si no existiera saturaríamos el mundo; nuestra conciencia no puede renovarse sino revocándose y desapareciendo, si bien nuestro cuerpo perdura a través de sus genes en los hijos o los familiares. La conciencia puede perdurar a través del recuerdo, del arte, de lo que los demás nos deben, de lo que enseñamos etcétera, pero es siempre parcialmente, de la misma manera que nuestro cuerpo perdura en parte en la programación genética que heredan nuestros hijos. Si yo tuviera un clon o un gemelo, seguiría viviendo si yo muriera en él, al menos en parte. Lo contrario es suponer que la identidad o la conciencia es algo más que lo que realmente es: un subproducto de la materia. Le damos demasiada importancia; al menos la superstición religiosa se la da. Los sentimientos, que también nos hacen humanos, tienen que ver con esa faceta de nuestra personalidad tan poco racional. De algún modo la muerte es el último de los cocos de nuestra infancia mental y lo único que la hace horrible es el dolor con que se suele acompañar y cortejar, muchas veces impostados más por una tradición y una cultura que por un verdadero sentimiento o la sensible pérdida de un compañero y de un amigo. La mayor parte de la gente, además, no es que presuma de conciencia muy acentuada; es un simulacro que basta para autoconvencerse o autoengañarse de que no van a donde van: a ninguna parte. Los espantajos de esa persuasión son muy convincentes, pero el budismo conoce que no existen reencarnaciones de la identidad, ya que esta no existe, sino de los elementos que la componen.

Insufrible

Como uno ya no siente gratificación por nada, sino sólo porque los que le rodean no sufran y apenas por no tener que asistir a las largas y pretenciosas ceremonias de la estupidez, algunas veces, sin embargo, se ve tan ansioso e impedido lanzando palabras al viento como el protagonista de Johnny cogió su fusil, la famosa novela de Dalton Trumbo, que leí hace ya tiempo en una de las deleznables ediciones Bruguera. Eran de papel malo, y la tinta se corría con sólo frotar algo con el pulgar. Ni siquiera eran homogéneas; si no eran un poco mejores, eran un poco peores o incluso en buen papel. Lo que tenían de bueno para los pobres muchachos como yo era el precio. Supongo que debía ser un friki, a esa edad y leyendo cosas tan raras. Ya por entonces leía periódicos a punta pala y de cabo a rabo para aislarme de mi familia. Por lo visto hicieron una película sobre la novela; me resulta increíble: la acción es tan nula en lo sustancial de la obra, tan interior, que debía ser un auténtico veneno para la taquilla, a pesar de lo cruel del tema. Tal vez por eso he leído luego con tan grandísimo interés las cuidadosas reflexiones de Javier Sampedro, nuestro famoso parapléjico suicida. Sus palabras tienen un valor muy superior al literario, tienen valor humano; y eso importa más que su evidente gran inteligencia y cultura.

Pero digo que me siento como Johnny aunque quisiera sentirme como el protagonista de 1280 almas de Jim Thompson, como Nick Corey. Son las diferencias entre lo que uno es y lo que uno desea ser. A veces lo que pienso es casi lo mismo que lo que el sheriff sureño. Supongo que no debo ser muy recomendable cuando me encuentro en ese estado de espíritu.

La soledad puede ser un catafalco, pero también un traje. No desde luego un traje elegante; yo lo compararía a un traje de buzo de principios del siglo XX, con su pesada escafandra de descenso a las profundidades, que sólo te permite ver por determinadas ventanillas de grueso cristal. No es una armadura de defensa medieval, sencillamente es un aislamiento que te convierte en un torpe patán en un mundo donde los demás se mueven grácil y esbeltamente como peces en el agua. Tú vienes de otra parte, encajas en un mundo más aéreo y menos denso, el mundo de las palabras de aire, de las burbujas, de las ideas, de las abstracciones. Pero en el mundo de lo concreto andas perdido y sólo tienes atisbos de lo que son las cosas en la realidad oceánica. Y no puedes prescindir de tu traje, porque entonces renunciarías a lo que eres, te ahogarías, morirías; acaso nacieras otra vez como pez, pero ya no serías tú.

Johnny perdió no sólo su fusil, sino las piernas, los brazos, la audición, la vista y el habla. Era sólo un tronco que no podía comunicarse en una cama de hospital, y sólo el tacto le revelaba que algo existía. Una cabeza pensante en la oscuridad. Ni siquiera Helen Keller se enfrentó con algo parecido, porque Helen nació así y podía moverse y no perdió nada, y lo tenía todo por ganar.

La sensación de inutilidad, de fracaso, de soledad absoluta, de muerte en vida, de inercia, de Bartleby, tal como la expresaron tan bien Melville y Vila Matas, es terrible. Uno se siente como esos medios seres de Ramón Gómez de la Serna, incompleto, falto de simetría, de otra mitad. De vida, en suma. Incapaz de reaccionar, ni siquera para huir. La bondad, el apego de los demás hacia uno es como un ancla que mata y ahoga, pero también lo único que mantiene flotando y sin hundirte. Pero la falta de comunicación te va transformando en una cosa, en un cadáver. Desde dentro de un capullo de palabras sin destinatario, el escritor se siente metamorfoseado no en una mariposa, sino en un gusano.

Hay cosas de la rutina que resultan especialmente asesinas. Las cosas poco importantes, porque su reiteración les hace alcanzar una presencia tan grande a pesar de su completa inimportancia que las que realmente te importan desaparecen y quedan anuladas y como grotescas y ridículas. Esas son las cosas que más me me resultan insufribles. Saber que el tiempo pasa aunque el día que gastas es igual que el anterior: sentirte como el estresado Aquiles tras la tortuga, corriendo para no llegar a ninguna parte. Gastar un esfuerzo demasiado generoso en algo que no tiene ningún sentido, y si lo tiene, será para alguien que no ha nacido todavía.

Sí supongo que la vida es sueño, como quería Calderón, y no magia, como quería Don Quijote. El insomnio provoca que la razón se pueble de monstruos y la noche se llene de geometrías euclidianas.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Esperanza Aguirre y Hawai-Bombay

Esperanza Aguirre corre como una liebre opusdeíta para librarse de las bombas de Bombay, dejándose medio séquito allá muerto de miedo y de papeleo. Las señoras, primero, y sobre todo las presidentas de la Comunidad de Madrid. No es muy heroica la seño, que digamos; eso de ver el terrorismo de cerca y pisar a pie despelotado charcos de sangre es que es muy crudo, al par de pringoso y resbaladizo. Pero sí que le pediría, no sé cómo decirlo, un poco más de decoro, de hidalguía, de elegancia torera, de valor, de... vergüenza, en fin, por qué no, aunque uno sabe que pedir eso a un político es como pedir peras al olmo, por más que en estos tiempos la ingeniería genética logre ya tantas proezas como la contable y aun peores.

Se ve que la Esperanza no está acostumbrada a los calurosos infiernos habitados por los furibundos insectos de las balas, la dura granizada de los cascotes y los monzones de sangre. "Quien entre aquí abandone toda Esperanza", reza en la puerta el Inferno de Dante; la Esperanza nunca ha entrado en el infierno. Así va de inocente ella, sin mojar el pan con tomate de la sangre y del dolor. Ya sabemos que no haría cola en el Titánic, ni ayudaría a organizar el asunto; ella se iría con los ricos en el primer esquife, al contrario que el capitán del barco y los músicos, que se hundieron con él, uno por responsabilidad y los otros para consolar a los que sufrían. Pero no, se ve que Esperanza Aguirre es de la escuela taurómaca de Curro Romero y no está para presidir crisis ni para consolar a los demás, sino para correr y saltar tras la barrera. Gran lección de política, sí señor: arrímate a los buenos y serás uno de ellos, como decía Lázaro de Tormes.

Lo mejor para Esperanza es las islas Hawai, los collares de flores, las danzas de ombligo heliocéntrico, la piña colada, los negros que abanican, la piel de Gallardón disecada, la bañera calentita y con sales, la política casera y aséptica.

Qué vergüenza de políticos tenemos los españoles.

Pizarra digital

Estoy en una lista de correo con Pere Marqués, un fanático de la pizarra digital. Pues que la pongan. Yo no la tengo en mi aula. Aquí habla un poco de ella:


La pizarra digital es una herramienta muy útil para trabajar mejor con los alumnos, señala Pere Marqués, director del Grupo de Investigación Didáctica y Multimedia en la Universidad Autónoma de Barcelona.

En los Cursos de Verano de la UNED, celebrados en Barbastro, presentó una ponencia sobre modelos didácticos de uso de las nuevas tecnologías. Dice que la pizarra digital ofrece `muchas más posibilidades de aprender a los estudiantes, y trabajar sin ella es como perder una gran oportunidad`.

BARBASTRO.- Pere Marqués explica sobre la pizarra digital que los profesores `ya no quieren dejar de utilizarla. Lo importante es que abre opciones para trabajar de otra forma. Cabe la posibilidad de que participen más y tengan mayor información`.
El 30% de los estudiantes termina mal la enseñanza obligatoria. `No podemos perder oportunidades como ésta porque, a partir de los resultados de varias investigaciones, implica a los alumnos y motiva al profesorado`. En esencia, hay ventajas, `la pizarra digital es un ordenador conectado a Internet y un video proyector. Por tanto, es como la segunda pantalla del ordenador de la clase`.


Explica que `si, a través del ordenador, se accede a cualquier información de Internet, el profesor del año 2008 tiene la posibilidad de que salga en la pizarra cualquier imagen e información que considere necesaria`. Además, `permite la participación directa de alumnos de manera que se convierten en los principales proveedores de recursos para trabajar en el aula. Así que el alumnado puede tener un papel de más protagonismo aportando cosas`.

En el caso de los más pequeños, `además de la pizarra digital, conviene tener conectado al sistema un lector de documentos porque los proyecta en grande y se comparte con toda la clase de forma fácil. Es beneficioso tener la pizarra digital interactiva, acompañada de un puntero que funciona como si fuera el ratón. Además, hay una posición del lápiz que permite hacer anotaciones encima de cualquier imagen en la pantalla`.

La pizarra digital asume todas las funciones de las pizarras convencionales, `a partir del momento en que se dispone de ella en el aula, la pizarra tradicional se hace prescindible. Con todo, en la etapa de transición en que estamos, lo razonable es que estén las dos porque se darán muchas situaciones en las que no será necesario encender el ordenador y se podrán resolver, sin más, con la pizarra convencional`.

La tiza y el pizarrín han pasado a la historia, `además es deseable que sea con rapidez porque la nueva tecnología aporta mucho más`. Se notan su efectos en la educación de los alumnos, `hemos preguntado a profesores y alumnos si con la pizarra digital han aprendido más y el 80-90% dicen que sí`.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Religión Católica

No soy demasiado creyente, pero estas polémicas sobre la religión católica me parecen tontísimas. Debería de enseñarse religión católica a quien quiera. La Biblia, junto con Homero, es uno de los pilares de la cultura occidental; el mundo sería más pobre sin Cristianismo. Y el Cristianismo forma parte también de las Humanidades. La tradición occidental se forjó a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hasta, hacia, para, por, según, sin, so, sobre, tras el Cristianismo. Y no sé cómo se puede ser ateo sin conocer el Cristianismo. Un ateo que no conoce el Cristianismo no es un ateo, es un idiota.

No me molestan los Crucifijos, ni los Mandalas, ni la media luna, ni los ositos de peluche, ni Piolín, ni Bugs Bunny, ni el arte en general, ni los símbolos de ninguna clase; es más, los aprecio como lo que son: un intento de redimir a la gente de la brutalidad y de la barbarie. Para mí la bandera más hermosa es la blanca y el número más bonito el cero. No reconozco otra nacionalidad que la humana ni otra patria que el aire que respiro. Y mi religión es la de los indios, que no tienen ninguna palabra para decir religión, porque para ellos la vida es su religión: es todo lo que los envuelve. También Cristo, también los crucifijos y también, por qué no, los idiotas que se cabrean por cuestiones como la religiosa y a los que hay que aguantar con resignación y paciencia.

Curas reprimidos

Cuatro mil curas han sido acusados de ser pederastas en Estados Unidos. Incluso si la décima parte sólo de esa acusación fuera verdad nada más, el Vaticano tendría que revisar su política sobre el celibato y sobre la sexualidad, que la mayoría de la gente considera perversa e insana y que incluso San Pablo, que decía que "cada obispo sea marido de una sola mujer", consideraría antinatural. La represión demoniaca de la Iglesia origina esas desviaciones y la transforma en una red de corrupción de menores, algo que Cristo, quien dijo "dejad que los niños se acerquen a mí", jamás supuso que harían sus presuntos seguidores. Cristo no dijo nada de celibato y no tiró ninguna piedra contra ninguna prostituta, al contrario que la iglesia, que ha tirado todo lo que tenía contra el sexo y más. El celibato, que es una construcción histórica de un papa llamado Calixto bastante adeudado, granjeaba a la Iglesia que los curas testasen a su favor en vez de a sus barraganas, así que es una mera cuestión económica, y más que el pecado de lujuria se trata de avaricia por su parte, como bien sabía el manchego Juan Ruiz, al que le sonaba la herejía adopcionista de Elipando y que sabía muy bien que Adán no necesitó ningún cura para casarse con Eva, porque "no es bueno que el hombre esté solo". La compañía es la justificación de la mayoría de sus aventuras amorosas. Ningún clero de ninguna religión salvo la católica exige tanta castidad.

Cuánto pecado hay en los dirigentes de la Iglesia.

martes, 25 de noviembre de 2008

Algo sobre El Locho

Historia pintoresca del reinado de Doña Isabel II y de la Guerra Civil, Madrid: Imprenta de V. Castelló 1846, p. 240: 

Mucho más dieron que hacer al gobierno las fuerzas carlistas organizadas por el Locho en los montes de Toledo y en la Mancha. Por lo que era mayor la importancia de estas fuerzas, creemos conveniente ante todo dar á conocer á su caudillo. Manuel Adame el Locho nació en Ciudad-Real, de padres humildes que vivían en el último estado de indigencia. A la edad de once años se dedicó á guardar cerdos, cuyo ejercicio cambió despues por el de jornalero trabajador de viñas. En esta ocupacion siguió hasta la entrada de los franceses en España, en cuya época Adame sentó plaza de soldado en un regimiento, del que se separó á poco para volver á la Mancha con objeto de hacer la guerra, sin sujetarse á la disciplina militar. En la Mancha sirvió de espia á las autoridades del gobierno legítimo: unióse luego á la partida de D. Ventura Jimenez, en la cual se distinguió por su valor audaz, encargándose al fin del mando de ella. Hecha la paz quedó con el grado de alferez y diez reales diarios de pension, que disfrutó tranquilamente hasta el año de 1821 en que buscado por los realistas se lanzó á la arena proclamando al rey absoluto. En 1823 logró reunir 1 500 caballos, con cuya fuerza recorría la Mancha cometiendo escesos abominables que le dieron una triste celebridad. Como los partidos no suelen ser escrupulosos en la concesion de recompensas á los que les sirven por buenos ó malos medios, Adame obtuvo del gobierno del rey el empleo de coronel con una pension de doce mil reales anuales. A la muerte de Fernando VII se le mandó prender, porque ya entonces se preparaba á levantar la bandera de la insurreccion; pero logró fugarse, y permaneció oculto durante algun tiempo, hasta que apareció en los montes de Toledo acaudillando las partidas que allí se formaron. Este hombre tosco y grosero, en cuya desagradable fisonomía parecia retratado su carácter sanguinario, era, pues, uno de los campeones del partido carlista; era el hombre á quien se encargaba, que invocando el sagrado nombre de la religion levantase á los pueblos contra el gobierno de la reina legítima de España. Si el partido carlista puede envanecerse de haber tenido generales como Zumalacárregui, no se envanecerá por cierto de haber contado con guerrilleros como el Locho. Tenia éste influencia y prestigio entre la gente aficionada á la vida aventurera ; de manera que no bien bajó á la Mancha, su pais natal, cuando se le unieron mas de doscientos hombres, con los que recorría casi toda la provincia, y aun se aventuraba á atacar algunos pueblos como el de Villarrubia de los Ojos, con cuya milicia urbana sostuvo un porfiado combate el dia 13 de abril. Alarmado el gobierno por las noticias que recibía sobre los progresos del Locho, hizo salir de Madrid en su persecucion una columna de tropa al mando del comandante D. Víctor Sierra ; pero cuando la columna llegó á Ciudad-Real, ya aquel cabecilla había sido alcanzado y batido en Ruidera por el comandante del 1 .º lijero D. José Bessieres que le seguía con unos 50 infantes y 60 caballos de diferentes cuerpos, inclusos 32 milicianos urbanos de caballería. Fatal fué este encuentro para el Locho, pues dejó en el campo 60 muertos, y en poder de los de la reina 10 prisioneros. Perdió ademas la fuerza moral que iba adquiriendo entre los desafectos al gobierno, y abandonado por muchos de sus compañeros, tuvo que limitar sus operaciones á vagar por los campos con una insignificante partida. Invadió á fines de abril la provincia de Córdoba por la parte que confina con el valle de la Alcudia; pero tambien allí fué rechazado con alguna pérdida, al mismo tiempo que en la Mancha era destruida otra partida carlista dirigida por Pedro Sanchez Barba el Mantecas, á quien el comandante general de la provincia D. Juan Antonio Barutell hizo fusilar en la ciudad de Almagro.

Ilegitimidad de la tristeza

Decía Kennedy que "el éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano". Todo el mundo se aparta con aprensión del triste como si tuviese algo más contagioso que el ébola o el sida. Lo malo del triste es que no puede salir él solo de su agujero, necesita que le saquen de él y su misma condición de triste espanta ese remedio; como decía el descolocado y huérfano Poe en Alone, "si algo he amado, lo he amado solo". No hay esperanza ni futuro; entre el triste y la tierra prometida, que puede ver pero no tocar, hay un espacio vacío, un no man's land, una zanja tan profunda como una sima, un precipicio o la tumba en que se sepulta. El triste se halla atado de pies y manos para la acción, no puede, es más, no quiere hacer nada; la realidad misma le amordaza porque lo que no quiere es la realidad misma: es un idealista absoluto, un suicida en potencia que quiere trascender el capullo de seda enredado y asfixiante del yo y de este mundo. La repugnancia es el sentimiento que más le invade; la piedad, la solidaridad, la compasión es el segundo, el único que le ata a la tierra y le hace continuar en ella no por sí mismo, por los demás; pero le resulta muy difícil ayudar, porque no puede ayudarse a sí mismo y por su absoluta inutilidad para la acción, por la conciencia de que todo lo que haga será inútil, carga ciertamente demasiado pesada y cuyo peso tendrá que aliviarse alguna vez.

La cura contra esto es la voluntad; pero ¿de dónde se saca eso? ¿Con que ejercicios se desarrolla? ¿Cómo se alimenta? La falta de voluntad es la enfermedad de nuestro tiempo.

Crisis económica

Han sido comentadísimas las declaraciones del catedrático de estructura económica de la Universidad Ramón Llull de Barcelona a La Vanguardia, que ponen los pelos de punta sobre esta crisis económica, la peor en cien años, sistémica y sin solución hasta dentro de diez años lo menos. Leedlas aquí.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Carmelo Viñas y Mey, historiador y sociólogo ciudarrealeño

Ya nadie se acuerda del historiador y sociólogo ciudarrealeño Carmelo Viñas y Mey, quien apoyó a los vencedores durante la Guerra Civil y eso le valió una cátedra de gorra de Historia antigua de España en la Universidad Complutense. En mi blog dedicado a la Historia de la Literatura en Castilla La Mancha se dan más detalles.

Plan Bolonia

A) El plan Bolonia no ha dicho cómo convalidará los títulos de los licenciados antiguos ni cómo hará para que se adapten a las nuevas normativas.

B) El plan Bolonia reducirá el conocimiento eliminando numerosas materias, por ejemplo las filologías.

C) El plan Bolonia hará pagar sus carreras a los estudiantes más pobres.

D) El plan Bolonia encarecerá y mercantilizará la Universidad

E) El plan Bolonia pondrá la Universidad a disposición de grandes multinacionales industriales que sólo busquen el beneficio económico, y no el beneficio humanitario de la sociedad.

F) El plan Bolonia creará una universidad elitista a la que sólo los hijos de los muy ricos podrán acceder.

G) ¿Hay algo bueno que pretenda lograr el plan Bolonia?

Francisco Gómez-Porro y esta tierra

Llevo tiempo leyéndome los dos gruesos volúmenes del Diccionario literario de Castilla-La Mancha de Gómez Porro a fin de confeccionarme un índice bibliográfico de autores manchegos del siglo XIX, junto con el Diccionario de periodistas de Zuazo Algar, el de Ossorio, el literario Espasa de Bregante, el tercer volumen Arte y Cultura de la provincia de Ciudad Real, exprimiendo el Catálogo del Patrimonio bibliográfico español, el Catálogo de la Biblioteca Nacional, Google Books , Vialibri y Marelibri e Internet en general.

Cribando todo este material me han salido autores muy interesantes y he confirmado y enriquecido mis puntos de vista iniciales. Estos eran que la literatura manchega se puede recorrer de forma bastante continua a partir de tres itinerarios: el tema de la libertad como conflicto, la impronta italiana o de una Italia como tierra soñada y el humor como forma de instalarse en la realidad y hacerla soportable. La aportación de esta exploración es que no hay que desdeñar tampoco la gran religiosidad y devoción que emana esta tierra: ese es también un hilo que podría seguirse, aunque no es el mío.

Francisco Gómez Porro ha hecho un gran trabajo, con flancos abiertos, claro está, pero que asombra para haber sido realizado por un hombre sólo. Algunos de los libros que cita no sé cómo los ha podido conseguir y citar; faltan muchos autores en su colección, y otros no han sido tratados con la extensión debida, pero hay que reconocer que su obra hacía falta y que ha cubierto el espacio que reclamaba con creces y suficiencia. Ahora una segunda edición será mucho mejor, sin duda, pero esta es ya notable.

Judíos neonazis

Han enviado a la cárcel a un grupo de jóvenes neonazis que eran judíos y daban palizas.

Esta viva contradicción demuestra que para la violencia, igual que para la locura, no hay razones, sólo violencia, sólo locura.

El mundo se vuelve cada vez más loco e incomprensible. Acaso porque cada vez estamos más gente en él; acaso porque los políticos cada vez escuchan menos, porque los periodistas hablan demasiado y forman demasiado ruido, porque se habla de cosas que no interesan y porque la gente va a lo suyo y no a lo de los demás. Acaso también por mi culpa, por no decirlo sino ahora y no saber cómo aplicar una cura a mi contexto particularmente incomprensible.

Sólo hay una salida: trabajar por evitarlo en la medida que puedo, en mi entorno.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Vademécum del profe de Lengua 0


Como tengo que escribir un Vademécum del profesor de lengua, iré insertando aquí algunas reflexiones metodológicas a propósito de diversas cuestiones relativas a la enseñanza de la materia que luego ampliaré en ese libro que le debo a Marcos Taracido y que me pueden servir de punto de partida para la versión definitiva del mismo en 2009, si la salud me acompaña. Había abierto otros blogs con esa función pero habida cuenta de que no les hago ningún caso creo que lo oportuno será incluirlo en éste. De momento ya he escrito algo sobre la metodología de la redacción. Otras cuestiones a tratar serán la la conducta en clase, y las distintas dificultades de la enseñanza del análisis sintáctico, la morfología, la retórica, la métrica, el comentario de textos, la lectura, la ortografía, la historia de la literatura etcétera. Las actividades y su distinta tipología.

Esto de suicidarse es una lata

De nuevo se me suicida un pariente este miércoles pasado, en el poblacho de Alcubillas. Esto de suicidarse ya viene a ser una tradición familiar. Mi madre se suicidó y su hermana también y su padre, mi abuelo. Y la madre de este pariente. Y otros muchos primos por ambos lados de mi familia. Los procedimientos son varios: van desde las pastillas para animales de mi tía Polonia a la precipitación al vacío, el ahorcamiento y el disparo de rifle; eso es a gusto del consumidor, como el estilo de la notita, que suele ser concisa. Y mis parientes no son de los que avisan ni de los que quieren llamar la atención: cuando lo hacen, lo hacen y lo consiguen y no hay segundos intentos que valgan. Se ve que en mi familia no abunda la gente conforme con el mundo y sí por el contrario la gente determinada, voluntariosa y expeditiva.

Uno no es nada suicida y no sólo por puro espíritu de contradicción es reacio a estas tradiciones familiares que podríamos suponer programadas en los genes; bien es cierto que no reniego de cierto pesimismo natural que me viene de casta, pero eso de suicidarse es una lata, no es nada positivo, porque deja a la familia hecha pedazos, si guarda algún afecto por la persona que decide dimitir de este mundo y pasar página. Es muy egoísta para quien se preocupa por los demás; los suicidas podrían al menos donar sus órganos. Tampoco me vale lo de la vejez; los nietos tienen derecho a disfrutar de sus abuelos y ayudarse de ellos y la enfermedad, cierto que es molesta, pero uno puede torearla por medio de un testamento vital o paliar sus dolores con farmacología. Debemos pagar las deudas y ayudar a los deudos hasta cuanto podemos. Suicidarse es un síntoma de pereza, de no querer sobrepasarse o rebasarse. Es más, ¿por qué no suicidarse de simple sobreesfuerzo workaholic o karoshi? ¿De simple exceso vital? La muerte llega después de todo, así que apresurarla es sólo un gesto de impaciencia y de prisa por lograr algo de paz y tranquilidad.

Algo así como unas vacaciones pagadas y eternas en la Nada.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Juan de Mestanza, poeta amigo de Cervantes

Poco se sabe de Juan de Mestanza, el poeta manchego nacido en Agudo amigo de Cervantes. Yo creo que era de origen judeoconverso, pues ese era un lugar donde hubo sonados procesos inquisitoriales por ese tema y su madre se apellidaba Méndez. He resumido lo que se sabe sobre él en un artículo de Wikipedia, que podéis leer aquí.

Otros modos de leer

Escribía Montaigne que tomaba la péñola para que sus amigos tuvieran la oportunidad de escucharle siempre que quisieran una vez hubiera muerto; Borges en su Pierre Menard ensayó la fábula del escritor que leía y escribía como si fuese otro. A mí, y supongo que a muchos de mis otros, les habrá pasado lo mismo: leer con los ojos y el espíritu de otro, del mismo autor o de un amigo, imaginándose lo que pensarían o dirían cuando escribían o leían un párrafo. Y es un modo sumamente divertido de leer.

Economía

De la prensa:

Lehman Brothers, una de las joyas de la finanza norteamericana, quiebra y todo el mundo se va a la calle sin indemnización alguna, salvo Richard Fuld, su presidente que se embolsa legalmente 480 millones de dólares. AIG, la paradigmática compañía de seguros, va a quebrar también, pero el caso es simbólicamente demasiado grave y Washington interviene aportando 85.000 millones de dólares para tapar el agujero. Lo que permite a Joseph Cassano, director de la sección de Productos Derivados, percibir una bonificación de 3,4 millones de dólares, y a Sullivan, el gran patrón, otra de 5,4 millones de dólares. Los directivos de la compañía, reflotada con el dinero de los contribuyentes norteamericanos, lo celebran en un suntuoso hotel californiano, con habitaciones a 1.000 dólares la noche, 10.000 dólares en bebidas, 23.000 en cuidados personales y un interminable etcétera. Bob Diamond, numero dos del Barclays Bank, ha declarado haber percibido en primas, entre 2006 y 2007, 50 millones de euros; Marcel Ospel, máximo responsable del banco suizo UBS, 15,7 millones de euros; Josef Ackermann, presidente de la Deutsche Bank ha cobrado 10 millones de euros al año; Fred Goodwin, director general del Royal Bank of Scotland, y Andy Hornby, del HBOS, ambas en situación de quiebra, unas remuneraciones anuales de 5,3 y 3 millones de euros, respectivamente. En Francia, los patronos de los seis grandes grupos financieros BNP Paribas, Société Générale, Crédit Agricole, Crédit Mutuel, Caisses d'Epargne y Banques Populaires se han abalanzado sobre los 10.000 millones de euros que el Estado francés ha puesto a su disposición para ayudar a sus organizaciones a salir de la crisis y nada se ha sabido de su destino. El importe total de las bonificaciones y otras primas personales percibidas por los patronos de las grandes empresas en quiebra o al borde de ella, se acerca a los 80.000 millones, todos interpretando el apólogo de Woody Allen take the money and run. Y al otro lado de la verja más de un millón de trabajadores se han quedado sin trabajo, y Citygroup ella sola ha contribuido con cerca de 70.000 personas.

¿Y nuestro presidente? ¡Ah, sí! Nuestro presidente, tan vacío que no ha escrito un libro en su vida para reflejar al país cómo es su entraña, refundando el capitalismo y haciéndose una foto en una reunión donde no se enteraba directamente de nada, porque no sabe idiomas. Y por la derecha, igual. Qué mediocres son nuestros políticos. Me dirán que debo ser misericordioso con ellos, pero la falta de respeto a la inteligencia que muestran manipulando las opiniones del pueblo muestra su enorme desprecio por el mismo, por lo que hay que devolvérselo de vez en cuando con acuse de recibo.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Habent sua fata libelli

Buena noticia al regresar a casa, un paquete que venía de California en avión. Es La libertad de los mares, ó El gobierno inglés descubierto, de Bertrand de la Barère, traducido por Charles Eugène Lebrun. El lomo está algo gastado, aunque eso no afecta al texto. Porta dos ex libris de sus anteriores posesores. El más antiguo y hermoso es un grabado que muestra a un fraile dominico pluma en mano, mirando divertido un libro montado en un facistol o atril, sobre una mesa con tintero y librotes, y recortado contra un fondo provisto de globo terráqueo a la izquierda y estantes con más libros, bajo una sabanita alargada de bordes redoblados con un mote cuya inscripción mi torpe y cansada vista no puede descifrar, porque tiene a trasmano la lupa; toda la escena suma siete u ocho planos, está muy bien concebida. El propietario era un tal Joseph M. Gleason, seguramente abogado, a juzgar por la temática de los libros que llevan sus exlibris. El otro es más moderno, de color amarillo: un ramillete de plantas del desierto, unidas por una mandorla o escarapela; son especies probablemente de Arizona, Texas, Nevada o Nuevo México; acaso California, por qué no; posee también una cierta belleza, aunque del gusto estilizado, y está sobre el nombre de Walter M. Weber, un jurista formado en Suiza, creo. El libro tiene un tejuelo con una signatura que creo que es del tipo aplicado por la Biblioteca del Congreso: JX - 4423.B2L

Es tal como lo recordaba, con las variantes textuales que había apreciado en una de sus notas y al final, en un texto acogido después de la Oda a Napoleón de Tomás de Iriarte; este poema que lo define como afrancesado creo que no aparece en sus obras completas; lleva dos grabados muy bien hechos, uno de un águila gigante sobre el mar en tormenta, y otro de Napoléon le Grand, muy bien ejecutados ambos. El papel está algo atacado y lunecido por la lignina, pero huele bien y podría resistir otros doscientos años. Creo que ahora mismo, si lo vendiera, le podría sacar quinientos euros de beneficio neto, tal como anda el mercado librario. ¿Qué, que imposible? Pues Farré lo hace, y no le debe ir muy mal, a juzgar por los catalogazos que saca en Barcelona. Todavía recuerdo cuando sus libros los podían comprar cuatro pelanas como yo.