miércoles, 16 de julio de 2008

Mis modestas investigaciones y descubrimientos

He consagrado mi vida a la lengua y la literatura e investigado, principalmente, a los pobres heterodoxos víctimas de lo que la Universidad de Cervera denominó "la funesta manía de pensar". Pobres en todos los sentidos, porque ser perseguido por el poder no ha granjeado ni granjea emolumento alguno y lo único que proporciona es viajes apresurados a tierras desconocidas, amarguras, sufrimientos y tal vez la muerte. Todas esas personas fueron ninguneadas por la selectiva memoria de curas prepotentes, políticos mentirosos y militares asesinos (tal vez haya curas modestos, políticos sinceros y militares sin vocación de matar a nadie, pero yo no los he encontrado en nuestro pasado).

Y como es mucho el terreno a tratar, lo he limitado a lo que tengo más cerca: Ciudad Real, La Mancha, sin ser estrictamente un manchego, ya que, aunque mis padres lo son, nací en Jaén y me siento andaluz por motivos sentimentales, ya que la patria de un poeta es su infancia, como dijo Rilke, y yo, que no soy un poeta, siento que allí he vivido una época esplendorosa donde pude ser feliz. Los manchegos me deben parte de su memoria colectiva; son gente generosa, a pesar de que el personaje que los identifica, el gentil caballero Sansón Carrasco, no hacía otra cosa que intentar desilusionar a la gente y matar cualquier ideal o idea generosa que se saliese de madre. La hipocresía les hace verse como Quijotes y Sancho Panzas, pero yo, que no soy manchego, tengo mejor vista, aunque ya cansada; el Quijote sirve a muchos para no leer ningún otro libro y para ignorar la otra literatura y cultura que floreció, sí, floreció en esta desértica tierra.

Estoy escribiendo sobre muchas cosas que he desenterrado, y no puedo abastecerlas todas con el tiempo de que dispongo. Antes me era difícil publicar, ahora parezco la gallina de los huevos de oro y todo el mundo quiere algo mío, y no doy abasto y me siento agobiado y satisfecho, pero también cansado, porque todo eso me ha llegado tarde. Ahora mismo ando averiguando sobre un poeta ciudarrealeño desconocido que acabo de descubrir. Es un ilustrado, pero de los nacionalistas al estilo Mayáns y Siscar, nada progresista. Escribe con seudónimo y me está costando horrores identificarlo; el tiempo, el dinero en fotocopias y el coste en vida y entusiasmo que valen esas investigaciones nadie me los devolverá; no sé promocionarme a mí mismo ni evitar las zancadillas de la envidia, sólo sé investigar. Investigo sólo para satisfacer una pasión en mí inmoderada, la curiosidad, pero mi escaso entusiasmo por publicar hará que al cabo la mayoría de mis investigaciones queden inéditas cuando muera, tal vez pronto, pues mi salud no es todo lo sólida que debería, ni yo quiero cuidar de ella como debería. Una enorme pulsión negativa y la sensibilidad exacerbada de todo lo que duele en este mundo conspiran contra mí.

martes, 15 de julio de 2008

Coherencia

El Roto: "Todo es coherente: el contrato basura, la mierda de trabajo y la porquería de sueldo"

lunes, 14 de julio de 2008

Informe de Amnistía Internacional sobre Víctimas del Franquismo


Tenemos el deber de no olvidar. Mucho sufrieron las víctimas de un lado de la Guerra Civil, nada menos que cuatro años de Guerra Civil. Algunos de los del otro lado, cuarenta y tres. Todavía hay gente represaliada en los famosos cuarenta años que anda sepultada sin nombre. Este es el informe de Amnistía Internacional sobre los desaparecidos; las fotos son estremecedoras:

http://www.es.amnesty.org/uploads/tx_useraitypdb/victimas_franquismo_05.pdf

Las víctimas tienen derecho a recursos efectivos, derecho a saber, derecho a la justicia y derecho a la reparación, correspondientes a las faltas de derechos que sufrieron en época franquista. Unos les llamarán rencor; otros, un pobre consuelo. Pero tenemos el deber de no olvidar.

El Messenger

Un ejemplo de la riqueza, cultura y aportación a las relaciones humanas que brinda la tecnología, y en concreto aplicaciones como el programa conocido como Messenger. Se trata de una conversación profunda y que puede servir de modelo a las que habitualmente se sostienen por este elaborado procedimiento electrónico:

oola !!
Nas
k tl?
bn y tu? !!
Tb bn :-)
K t kntas?
Nda
nda?
Nda y tuuh?
Tmpoko nda
Bueno, pues...
K?
No,nda
...
k aces aora?
aki, kn el msn

¡¡aaah!!! weno..
weno, adios.
xao



La conversación se alarga un poco cuando una de las personas siente atracción por la otra:


Olaaa!!
Nas
k tl?
Bn. Y tu?
Tb bn
K t kuentas?
Nda
nda?
Nda ¿Y tu?
Tmpoko nda
weno, pues...
K?
No, nda.
...
k aces aora?
aki, kn el msn.
A. vale.
Te lias conmigo?
...
No
OWNED
k?
nda
weno, adios.
xao.

domingo, 13 de julio de 2008

Qué sea la literatura

Mi opinión, que es sólo eso, una mera opinión, es que una visión sincrónica de lo literario contaría con algunas imprecisiones de orden cognoscitivo. ¿Lo literario es sincrónico o es diacrónico? ¿Y quién tiene derecho a decidirlo? ¿Un crítico, un lector o un autor? Lo mejor es una visión pancrónica del fenómeno en su tema y rema, en su núcleo y en su desarrollo sintagmático. La diferencia entre unos ingredientes y una receta de cocina y un plato cocinado es el arte, y el arte lo pone el que cocina y el que lo degusta; no se puede prescindir del tiempo en lo literario, porque entonces seríamos demasiado platónicos, y tampoco hay que excluir lo meramente sincrónico, porque entonces seríamos demasiado aristotélicos, y sobre todo no podemos prescindir del elemento humano, porque la literatura sin humanidad no sería nada; el arte nunca puede deshumanizarse, por más que lo pretendan las vanguardias. Un profesor de arte amigo mío decía que la mejor definición de arte que había encontrado es que "arte es todo lo que el hombre cree que es arte". El arte, como quería Nietzsche, convierte la realidad en algo que se puede soportar; sirve también para reafirmarse de forma activa como un yo, como creador, o pasiva, como un consumidor. Aristóteles diría que es el placer de la palabra. La gente silba, canta y hace poemas porque le gusta. Pero sobre los gustos está todo lo escrito y se podría escribir más. No se puede definir el arte porque no es objetivo, es subjetivo radicalmente, radicalmente humano. Los animales no tienen arte o, más bien, no lo asumen, no lo aíslan. Y una visión antropológica de lo que es el arte, incluido el arte de la palabra, que fue quizás el primero y por tanto el más humano, tendría que derivarlo de una necesidad inscrita en nuestro software genético, en el cual hay un sistema operativo que programa instintos como el conservatorio, el gregario o el simbólico, cuya confluencia produce cosas como la religión o el arte. Lo subjetivo viaja por el mundo, pero nunca lo posee, porque es radicalmente imperfecto sin su objeto, el mundo. Y entre el yo y el mundo está el lenguaje desde que nos atamos con un llanto a él al nacer hasta que otros lloran por nosotros y es lo último que oímos al morir. Pretender que exista una fórmula para decir esto es literario y esto no sería simplificar el problema y por lo tanto no resolverlo, suponiendo que sea un problema. Podemos decir que algo es literario para los criterios de alguien o de una época, pero nada más.

Qué difícil

Qué difícil es conocer la composición de los tribunales que van a juzgar las, hipotéticamente, este año fáciles oposiciones a profesor de secundaria en lengua y literatura. Tras mucho indagar, a través de Internet, lo poco que he conseguido saber es el nombre de dos presidentes y de dos secretarios de dos tribunales. Curiosamente, los dos presidentes, que nadie coño saben cómo se designan, son ambos de partido socialista. Los secretarios, eso sí, seleccionados por sorteo, su nombre empieza por la letra A. ¿Cómo harán los socialistas, o los políticos en general, de cualquier sesgo al que pertenezcan, pues si fuera el PP el que gobernara serían del PP los presidentes, para meterse en cualquier cosa que dé dinero, aunque sea tan incómoda como ser presidente de tribunal? ¿Y por qué se cuela de presidenta sustituta y al fin de presidenta en Albacete alguien tan discutible como la Gabriela Cerdán Paños, de nefasta memoria para unos cuantos?

miércoles, 9 de julio de 2008

La nariz de Darwin

Leí con atención hace años la Autobiografía de Darwin en uno de esos libritos de euro de la colección Alianza Cien. Me llamaron la atención varias cosas, por ejemplo los retratos de grandes científicos, especialmente del gran geólogo Lyell; las disputas sobre la esclavitud con el capitán Fitzroy, su tremenda, decreciente y al fin nula afición a la caza... pero sobre todo la gran modestia e ingenuidad del gran científico, quien sólo se consideraba un frenético coleccionista de todo tipo de especímenes, y la anécdota sobre su nariz. Cuenta que el capitán Fitzroy estuvo a punto de rechazar su propuesta de embarque en el Beagle porque era muy devoto de las doctrinas fisiognómicas de Lavater y la nariz de Darwin no le parecía adecuada para un viaje tan largo. ¡Ja ja! ¡Que la nariz de Darwin estuvo a punto de retrasar la evolución de la ciencia! Eso es como el principio histórico de la nariz de Cleopatra, que por lo visto cambió la historia: algo completamente en contra de la evolución. Los Pokemon se reirían mucho.

martes, 8 de julio de 2008

Una posible teoría de la religión

La naturaleza da a los animales no sólo los órganos con su funcionalidad bien desarrollada, sino un sistema cerradísimo de programas de funcionamiento que se han elaborado con la misma minuciosidad y por los mismos procedimientos con que se han elaborado los órganos. A eso, al conjunto de programas de ejecución, es a lo que llamamos instinto. La naturaleza fabrica el robot orgánico, su procesador y un sistema operativo; el software suplementario es la educación del entorno y sólo en las ejecuciones últimas le deja márgenes de opcionalidad. La capacidad de generar lenguajes sería, pues, un instinto, aunque bien curioso, pues vendría a ser algo así como la capacidad de generar programas o software secundario. ¿Cuántos instintos tenemos? Los básicos eran para Freud Eros y Tanatos, perseguir el placer y huir el dolor, positivos y negativos, diría un beahaviorista o conductista riguroso. Yo encuentro tres:

1. El conservatario. (Comer, beber, respirar, descansar, huir del peligro)
2. El gregario. (Incluye la necesidad de compañía y familia)
3. El simbólico. (Incluye el arte, el lenguaje, la ciencia, los sueños)

Creo que la conjunción de estos tres últimos instintos podría explicar la universalidad del fenómeno religioso: la necesidad de cohesión social y la necesidad de autoafirmarse mediante símbolos. La religión vendría a ser pues, como quería un materialista tan heterodoxo como Jorge Santayana, la culminación de nuestras aspiraciones, pero no una forma de conocimiento en sí misma, ya que admite como intocable o sagrado el misterio: la ciencia no lo tiene por intocable y en ese sentido su potencial trascendente -que los religiosos llamarían transgresor- es muy superior al de la religión.

La violencia no es un instinto en sí mismo, es un instrumento. No pertenece al ámbito ni de la razón ni de la fe. En abstracto sería poder y como tal sería un factor jerarquizador, tampoco un instinto. Reducirlo a ser demuestra la penetración de Nietzsche en nuestra psicología primitiva, pero el hombre es algo más complejo que un dictador y que esas grotescas figuras que pintan las novelas de Ayn Rand.

Empatía

Leído por ahí:

Algunos médicos señalan que simplemente prestando atención a un paciente de una
residencia de la tercera edad los síntomas de demencia se pueden suavizar.
Afirman que en pruebas aleatorias de medicamentos antipsicóticos para la
demencia, entre el 30% y el 60% de los pacientes de los grupos a los que se les
administraba placebo, mejoraban: "Es alucinante, estos pacientes con demencia
grave no responden al poder de la sugestión, responden a la atención que se les
presta cuando participan en un ensayo clínico". "Reciben cuidados médicos y
humanos, cosa que no habían recibido hasta ahora. Dice muy poco a favor de la
forma en que tratamos a los pacientes con demencia".

Se ve que el sentido común es el menos común de los sentidos. Pero la noticia está incompleta: también hay que señalar cómo afecta cuidar a un trastornado a los que lo cuidan, porque a veces, a menos que se produzca nula empatía, se produce un transvase de locura y tristeza a los enfermeros o familiares que los cuidan.

Recetas para cargar y descargar las pilas


Oír de vez en cuando el Arabesco de Debussy, el Concierto para guitarra de Vivaldi o el Hoedown de Copland original o el de Emerson, Lake and Palmer; o el Confortable de Kinobe, Eloise, en versión de Tino Casal; Hoy no me puedo levantar o No es serio este cementerio de Mecano; leer a Richmal Cropton o a Woodehouse o a Thoreau. Ver a Rita Moreno, no a Natalie Wood, o Con faldas y a lo loco de Wilder, Luna Nueva de Hawks; Flashdance, Clerks; o MASH de Altman. Algo cañí, por ejemplo El manisero de Machín o Aires de fiesta de Karina, cualquier cosa de Denis Roussos o las Spice Girls, El Capitán Trueno de Asfalto, Penny Lane de los Beatles o El rock de la cárcel de Elvis Presley.

Acaso funcione, si no se abusa de ello.


Para caerte con todo el equipo y no dar palo al agua:

Empieza el espectáculo, de Bob Fosse. El concierto para piano número 21 de Mozart; Música para cuerda, percusión y celesta de Bela Bartok; cualquier cosa de Rachmaninoff; la versión en sintetizador Moog por Walter Carlos de la Música para el funeral de la reina María; Alfonsina y el mar, de Eduardo Falú; el Adagio para cuerda de Samuel Barber; cualquier cosa de Cecilia o de Leonard Cohen , incluso las alegres, pero especialmente Suzanne; el Adagietto de Mahler, aunque hay mucho en sus otras sinfonías; la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis de Vaughan Williams; la Pavana para una infanta difunta de Ravel; la Zarabanda de Haendel; Claro de luna de Beethoven; Romeo y Julieta de Prokofiev; Déjame de Los Secretos, Clara de Juan Bautista Humet o La Bienpagá de Carlos Cano.

Para no salir de ese círculo infernal, vuélvase al principio. Todo se reduce a eso, una sístole y una diástole: comer y trabajar, como hacen los hamster corriendo en el cícrulo de su jaula.

sábado, 5 de julio de 2008

Series de TV

Es verano y puedo ver más tv. Sólo lo que me interesa, ya que ya no hay programas culturales o los han exiliado a horas de vampiros o insomnes. CSI (Las Vegas, solamente, y acaso Nueva York; no soporto al chuleta David Caruso), Medium (curiosamente más por el realismo y costumbrismo de sus guiones que por otra cosa), Sin rastro, House y Urgencias. Nada más; todo lo demás me aburre, sobre todo desde que dejaron de echar Mochileros o la irregular Siete vidas y se repite Nuevos cómicos. Cada uno de estos programas merecería un ensayito, pero dejaré aquí bosquejado el germen de cada uno. CSI es la vuelta a los principios del éxito en las series: Arthur Conan Doyle y la investigación empírica. Pero añade a eso unos personajes bien definidos, costumbrismo y el extravagante humor norteamericano. Todos los personajes principales me caen bien, cosa extraña; incluso algunos personajes secundarios son memorables: Paul Millander, la asesina dietista, Lady Heather y, sobre todo, el miniaturista padre, no la miniaturista, cuyo discurso antes del disparo final me conmovió. Hay algunas frases de los guiones que deberían pasar a los anales de la literatura, pero muchas veces se ve a la legua que han sido mal traducidas. De la franquicia de Florida sólo salvo a la rubia y a su padre alcohólico; hay algún episodio memorable, pero la mayoría han sido echados a perder por el Caruso ese. La de Nueva York empezó mal, pero luego se enderezó algo; detesto lo bien que le quedan las camisas al actor principal y el tremendo chauvinismo de su norteamericanitis, pero otros aspectos de su personalidad, demasiado irreprochable para ser creíble, lo salvan. Tampoco me gusta el de las gafas, que parece diseñado para ser su antítesis, hasta en la camisa. La morenaza está bien, pero sólo eso, bien. Donde estén Las Vegas original... En cuanto a Sin rastro, todos están magníficos. Qué guiones; se nota que se fundan en casos reales. Qué economía de palabras la de Frank Malone; qué gran actor Anthony Lapaglia; qué relación la que tiene con su padre y sus hijas; qué grandes episodios los del interrogatorio del divorcio, los del sueño y los del acoso escolar. De House, cuánto me río; se nota que lo produce el hermano del genio de la física teórica del siglo XXI, Edward Witten. Los guiones son igual de sólidos, al menos la mayoría de ellos, salvo esos estúpidos mecanicismos del susto y los síntomas espectaculares, aunque se nota que los guonistas se dan cuenta e intentan romper los moldes para no pasar la factura de tanta monotonía, incluso cambiando los actores secundarios; desde luego, inolvidables los capítulos de la convivencia entre Wilson y House en la misma casa: me reí por los cuatro costados, sobre todo con eso de alimentarse de "sopa de sobre y nocilla". Serían una pareja cómica de maravilla este Watson y este Sherlock. Y la Caddie tampoco está nada mal, aunque tiene una voz tan ordinaria y basta e inconfundible en el inglés original que no hay manera de traducirla bien en la doblada. Hay tantos episodios memorables que no daría abasto para citarlos. Y tenía algunos malvados memorables; el negro gordo de la segunda temporada era realmente ominoso, un hallazgo, pero el detective Tritter era genial. De Urgencias no olvido cuando se le cayó encima el helicóptero al cabrón del doctor Romano, ni las relaciones de la enfermera luego doctora con su madre bipolar, ni a la cucaracha aplastada por la doctora de la muleta, que se vengó del doctor Romano haciendo con su herencia algo que se debía hacer y estuvo muy bien hecho; muy bien el costumbrismo y los personajes.

Quehacer

Me he propuesto ver Funny games de Haneke y El incidente de Shyamalan, después de haber difrutado y no poco con La niebla de Frank Darabont, cuyos minutos finales poseen una desesperación de genuino Titanic, sin que los demás sean en absoluto de despreciar; el problema es siempre el mismo, encontrar el cómo más conveniente antes de que se las lleven a hacer puñetas y tengamos que disfrutarlas con retraso y en pantalla diminuta. Cosas del cine. Con lo que cuesta desplazarse por cualquier motivo, uno no está para ver cualquier cosa. Hay que escoger minuciosamente la película que vas a ver, no sea que te defraude después de todo el esfuerzo de logística y encajamiento de horarios que hay que hacer. Otras citas pendientes: final "a la tercera va la vencida" de Nadal en Wimbledon, viaje a Jaén para reciclar viejos y maravillosos fantasmas infantiles; viaje a Granada para que las niñas conozcan su espíritu de agua, como decía Ganivet , viaje a Salamanca a explorar dónde estudió mi enigmático Lidoro Sirenay, en la Huerta de Otea o en el Barrio de Zurguén; viaje a Madrid, a las tripas de la Biblioteca Nacional; visita a los marqueses mis vecinos para pedirles que me dejen consultar los legajos de su archivo, etcétera etcétera.

viernes, 4 de julio de 2008

Mabelka; una cuadra de caballos maravillosa en Ciudad Real

A mis hijas les gustan los animales. También los caballos; son preciosos, con esos grandes ojazos y esa crin desmelenada y esa nobleza de planta y alzado. En fin, que me convencen para que las lleve a aprender a montar como amazonas, a pesar de mi miedo a que se puedan caer Las llevo a Mabelka, una granja cercana a Miguelturra a la que se accede por un desvío de la Carretera de Carrión, el que conduce al Cortijo la Frasca. Es un lugar maravilloso, donde los niños y jóvenes aprenden a montar y a convivir con todo tipo de animales: caballos, palomas, perros, gatos, gallos y gallinas. Veo a la dueña de este glorioso cotarro, Consuelo, rodeada de todos sus animales y la envidio: no recibe el amor solamente de su marido, de sus hijos y de sus hijas, sino también el de sus caballos, sus perros, sus gatos, sus palomas, sus gallos y gallinas... ¿Alquien se puede sentir más querido e integrado que el dueño o responsable de una granja como esta? Lo dudo. Es algo muy parecido a la felicidad, aunque es una felicidad laboriosa, llena de trabajo y faena. Se nota que los caballos están felices y bien cuidados. Pasean a menudo, están limpios y musculosos, deseando que les toquen la nariz y les rasquen el cuello. Ahí está la pelirroja perra Cuqui, siempre a los pies de su señora, la yegua Lady, los tres gatitos recién nacidos jugando al escondite por todos los rincones, Akira el saltarín y muchos más. Los hijos e hijas de la dueña caminan derechos como varas, de la costumbre de montar que tienen, con porte majestusoso. Mis hijas disfrutan al paso y al trote. ¡Qué bien! Pero es caro. Un lujo para ricos que pagamos con otras miserias y del que, como no somos ricos, tendremos que desprendernos algún día.

jueves, 3 de julio de 2008

Música memorable

Una inerpretación memorable del Ave María aquí.

miércoles, 2 de julio de 2008

La mujer en el arte


Quien quiera ver la evolución del rostro de la mujer en el arte, piche aquí. El vídeo, realizado con morphing, es precioso.

Celuloide emocional


Al igual que en la música determinados pasajes tienen la virtud de provocarme escalofríos, siempre los mismos, los oiga como los oiga, algunos pasajes en ciertas películas y series de tv, no necesariamente obras maestras, me emocionan. La mujer submarina en el coche, la escena del ático y el tránsito del río en La noche del cazador; en El color púrpura, de Spielberg, la escena del beso o el blues Hey, sister, entre otras; algunas secuencias de La versión Browning, pero la antigua en blanco y negro de los años cincuenta; el paso firme de Sean Young, la muerte vidriosa, la juguetería de Sebastian, la famosa confesión del replicante en Blade Runner; el teatro de las sombras o el final seguro de El año que vivimos peligrosamente; los sueños de Fresas Salvajes de Bergman y las conversaciones del caballero y del escudero en El séptimo sello; el horror de la cara que se borra y cae en la desoladísima Inteligencia artificial.; los Cristos de cabaret y los desfiles de La naranja mecánica; los soldados en la zanja de Objetivo birmania; el estanco de Smoke; el agujero de bomba de Sin novedad en el frente; los duelos y entierros de Río rojo; el taxista finlandés de Noche en la tierra; el ruido de los árboles en Blow up; la madre muerta en el camión de Las uvas de la ira; las palabras del comienzo y la cara de Gregory Peck ante el escupitajo en Matar a un ruiseñor; y tantos otros....

Hispanoamérica


En Hispanoamérica el estado, sea socialista, populista, criollo o indio roba a sus súbditos, por lo cual los súbditos roban al estado, de lo cual se aprovechan las multinacionales europeas y norteamericanas, los guerrilleros y las mafias, que roban a ambos y lo embarullan todo más. Mientras, siguen sin infraestructuras, despensa, escuelas o sanidad completas y de calidad. ¿Qué puede reformar esto? Una reforma moral al estilo de la krausista que posibilite las otras reformas. ¿Es posible? En cien años, tal vez.

Anglosajonitis

Todos los actores anglosajones persiguen a Almodóvar; pero Almodóvar huye de ellos como de la peste. En cambio, muchos actores anglosajones persiguen a otros directores españoles y estos acceden a rodar con ellos, por ejemplo Amenábar. La diferencia está clara: Almodóvar quiere conquistar América, Amenábar, que además es indio chileno, quiere ser conquistado. Almodóvar es insoluble en anglosajón, Amenábar no.

Los ridículos reduccionismos

Los españoles somos muy dados a las simplificaciones y a los reduccionismos. Somos como los jíbaros, que no pueden vivir sin reducir cabezas a proporciones de muñeca. Y cuando digo españoles digo también regionales o nacionalistas. De hecho por no poder concebir algo tan complicado como es España, se han inventado los cortos de mollera nacionalidades tan imbéciles como la madrileña, la vallecana o la churriega, sin ir más lejos. Por ejemplo, los estudiosos de la Universidad de Castilla-La Mancha. Dicen que no hay una cultura manchega, se ríen de ella y estudian cosas de fuera, lo que les evita tener que estudiar a los autores que nacieron en La Mancha y que nunca sospecharon ser otra cosa que españoles, tan españoles como los de fuera de aquí. No hay edición moderna de un autor tan importante en el barroco español como la del libro de caballerías en verso compuesto por el valdepeñero Bernardo de Balbuena, pero hay innumerables de otro en prosa compuesto por uno de Alcalá de Henares. Hay que jorobarse, por no decir joderse. ¿Puede una cultura fundarse en un solo libro, aunque sea universal? ¿O una literatura? De los deportes, el único que parece existir informativamente hablando es el fútbol. La vulgaridad necesita del reduccionismo para existir, y La Mancha ha tenido la mala suerte de contar con una obra tan universal que facilita ese reduccionismo, de tal suerte que cualquier cosa que no sea Quijote es vulgar, o mejor dicho, no es, y si lo es es en comparación siempre con el Quijote. ¿Así puede existir cultura? ¿No es la cultura una variedad, una riqueza? ¿Qué nos está pasando?

domingo, 29 de junio de 2008

Inefabilidades inexpresas

Resulta curioso que lo que menos se pueda verter en palabras sean los sentimientos religiosos y amorosos y los desprecios u odios africanos. En todo caso, pasiones; el lenguaje insuficiente que decía Jorge Guillén es, después de todo, el lenguaje de los sentimientos, y también es ese lenguaje del que José Antonio Marina ha descubierto que categoriza mejor los sentimientos negativos que los positivos; resulta, pues, que encuentra poco verbalizables las tormentas de hormonas o de neurotransmisores cerebrales relacionadas con sentimientos amorosos, pero sí verbaliza mejor las relacionadas con el odio. ¿Será porque genéticamente estamos programados para los segundos más que para los primeros? Sin duda debe ser así. También es porque son más procesables por la lógica y la razón; el odio cuenta con una formalización sólida y construye mejor escalas y jerarquías; el rencor reconoce siempre una sumisión, un lazo social, una escalera de fracasos y de victorias. En cuanto a las categorías positivas, sabemos que el amor es un combinado de cuatro sustancias, de las cuales una sola de ellas es el afecto, la oxitocina. Llamarle al afecto oxitocina suena un poco chabacano, pero es que el afecto es, materialmente, oxitocina; espiritualmente y lingüísticamente sería una variable diferente en un aspecto pero esencialmente lo mismo. Una realidad absoluta es muchas cosas en distintos puntos de vista: lo que sustantivamente y materialmente es, lo que como estructura de información jerarquizada constituye y lo que representa para su contexto y situación. el amor representa una subversión de las escalas sociales, una igualación que va contra la lucha por la vida; por eso está menos jerarquizado, a menos que no sea sadomasoquismo.

sábado, 28 de junio de 2008

Flores para Jim Morrison, paseando por la cornisa de alguna nube.

Revisando algunos de los poemas de Jim Morrison, el rey lagarto, encontramos muchas de sus bellezas parnasianas. Por ejemplo aquella tan conocida:

This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end
Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the endI
’ll never look into your eyes...again
Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...stranger’s hand
In a...desperate land

Este es el fin, bello amigo

este es el fin, mi único amigo, el fin
de nuestros elaborados planes, el fin
de todo lo que se tenga en pie, el fin
sin remedio ni reproche, el fin.

Ya nunca miraré dentro de tus ojos
otra vez.
¿Puedes imaginar cómo seremos,
tan ilimitados y libres,
desesperadamente necesitados
de la mano de un extraño
en una tierra desesperada?

Hay mucha poesía en algunas creaciones del rock clásico. El "Estoy vacío" o "Ángel" de los Rolling Stones, en Escalera al cielo de Led Zeppelin, en Russsians, de ese profe de literatura inglesa que es Sting, en letras como la de Logical song de Supertramp o Imagine de Lennon, o en Stranberry fields de los Beatles.

viernes, 27 de junio de 2008

El coloso

¿Importa acaso de quién sea el Coloso hasta hace tan poco atribuido unánimente a Goya y ahora a su ayudante, Asensio Juliá? La fuerza icónica de la obra es portentosa. Es una alegoría de la Guerra de la Independencia, de España, de Napoleón, de los grandes epifenómenos de la Historia con hache mayúscula, pero también algo más y más allá de toda interpretación realista: representa una fuerza cósmica desbocada, algo que no se puede dominar, pero que el hombre tiene la potestad de liberar desde su interior. La fuerza del átomo, la fuerza de una brutalidad infinita que podría transformarse quizá en un infinito conocimiento, en construcción en vez de en destrucción. Las iniciales "AJ" podrían aludir a la dedicatoria "A J(uan) Bautista Arriaza", el acomodaticio amigo del pintor y autor del poema Profecía del Pirineo, en el que aparece, como quiere Nigel Glendinning y con todo detalle, el coloso pintado por Goya:

Ved que sobre una cumbre
de aquel anfiteatro cavernoso,
del sol de ocaso a la encendida lumbre
descubre alzado un pálido Coloso
que eran los Pirineos
basa humilde a sus miembros giganteos.

Cercaban su cintura
celajes de occidente enrojecidos,
dando expresión terrible a su figura
con triste luz sus ojos encendidos
y al par del mayor monte,
enlutando su sombra el horizonte.

Juan Bautista Arriaza, «Profecía del Pirineo», en Poesías patrióticas, Londres, T. Bensley, 1810, págs. 27-40, vv. 25-36.


Además, esta obra u otra parecida en que también aparece un gigante está recogida en el inventario de obras del pintor de 1812. Asensio Juliá usó o copió quizá una obra de Goya, un simple dibujo, o aprendió de las pinturas negras, o sencillamente halló la inspiración que a veces desciende hasta el más humilde de los artistas para lograr una obra maestra. Hay que tener en cuenta que existen obras de arte, no autores de arte. Ese burro detenido, alegoría del pueblo español, es sólo lo anecdótico, lo único que testimonia claramente que Asensio Juliá pudo ser el verdadero autor, porque es el que ejemplifica la voluntad de resistencia del pueblo español al vándalo Napoleón y le quita al cuadro, sólo incidentalmente, su categoría de símbolo intemporal.

jueves, 26 de junio de 2008

El infierno en verano

Agh. El yunque del sol. Esto es inhumano. La gente debe estar cociéndose a fuego lento dentro de sus casas como dentro de hornos, sacando las cabezas por las ventanas como las tortugas o los caballos en las caballerizas. El sol aprieta, ahoga, estrangula, la gente chorrea por todos sus poros y desaparece exudada en un charco o se fríe en su propia salsa, tostada como rebanada de pan en un sofá. No corre brizna de aire. Todo el mundo corre al peluquero a raparse al cero para evitar que se le caliente y evapore el cerebro. No lloran sólo los ojos, lloran las orejas, las narices, las cejas, la frente, la barbilla, los codos. Hay cola en la ducha, la nevera está atiborrada de agua y refrescos y dormimos con las ventanas abiertas de par en par.

Los ensayos de José Carlos Mariátegui


Cuando uno se pone a leer a hispanoamericanos disfruta con el cambio de perspectivas, pero topa también con una serie de fantasmas ñoños y decimonónicos que le tiran el alma atrás. Por ejemplo, el nacionalismo. Dios mío, qué tremenda manía la de nuestros hermanos de allende la mar en hablar de peruanidad, de argentinidad, de mexicanidad etcétera. Hablemos simplemente de ombliguidad, de infantilismo, de prejuicio nacionalista y xenófobo, de falacias idola fori y tendremos clara esa perniciosa patología de divinizar al padre para hacer redentor al hijo. Leyendo el ensayo de Mariátegui sobre mi admirado, satírico y descontentadizo González Prada viene de nuevo a atacar ese ser o no ser español o europeo, ese parecerse o no parecerse a los modelos. Qué carajo. Pues, a mí, si tengo que señalar a quién se me parece González Prada, tengo que decir que a Baroja por su falta de respeto a las vacas sagradas y su iconoclastia.

Nada, sí, nada.

A tu abandono opongo la elevada / torre de mi divino pensamiento... diría J. R. J. Y Cernuda: No sé nada, no quiero nada, no espero nada. Y Manuel Machado: Nada sé, nada quiero, nada espero, nada. La Nada de nada de esa cantautora que me enamoró de niño, Cecilia. El Soy tuya de Alfonsina Storni y el Después de todo de José Hierro. El Nunca llegarás a nada de Juan Benet.

El itinerario educativo de La Mancha te hace escoger entre la Religión y la Nada. Eso de la Nada es muy metafísico, demasiado como para habérsele ocurrido a unas mentes vacías como las de la Junta de Calamidades. Aunque, bien pensado, sólo a ellas, vacías como están, podría habérseles ocurrido. O sea, que quien no sea cristiano, tiene que escoger Existencialismo y ser arrojado a las entradas de la Néant, al No-ser, o agarrarse al borde del abismo, al compromiso o engagément de Sartre. Jolines. Nada, o el puro aburrimiento de Carmen Laforet, nada, conjunto vacío en Matemáticas, ausencia de cualquier ente en filosofía, algo que de hecho no puede existir en física, puesto que violaría el principio de indeterminación de Heisenberg, ya que se podría conocer con precisión el estado energético de una región que no sería región, puesto que, aunque es concebible la ausencia de materia, no lo es la de campos físicos. Ángel Crespo ha escrito un hermoso poema de título Sobre la nada:

La nada: ese inmenso cajón, alacena o lago del que Dios ha exiliado a todas las cosas; bosque en el que se escucha el balido de todos los pájaros habidos y por no haber.

Desgraciado de aquel que no tiene su nada, habrá de conformarse con lo que le den los demás, sacando de sus bolsillos o de sus temibles armarios; vivirá como nuncio, como vicario, como ministro, pero jamás con soberanía, porque no tendrá nada.

La mía es el recuerdo, las escamas de los pescados que platean en los mares de medianoche -y del mediodía en que el sol nada-; la nada por crear.
O bien el largo olor a vida de la nada.

Poesía

Dice Jerónimo Anaya que tengo de poeta; no reniego de eso y me lo siento, pero este género tiene algo de incontrolable, de enfermizo y de elegíaco que me hace sufrirlo más que celebrarlo y posponerlo a otros géneros en prosa, más cerebrales y controlables, pero de igual forma exploratorios y curiosos. Él, que tiene mucha facilidad para el verso, es un poeta germinativo, vital, inteligente, con un don que echo de menos en muchos otros y que intento yo también cultivar en la prosa, el humor y la ironía. Yo desconozco mis propias raíces, aunque atisbo que son varias y oscuras. La poesía en mí va después de la investigación, del ensayo, de la prosa, del artículo, y tiene una cara oculta, como la luna. Sólo escribo poesía cuando estoy deprimido o cuando me encuentro en un paréntesis en mi vida, en un yermo de soledad, desconcectado de todo. Si no tengo esa caja de resonancia, me cuesta mucho trabajo oír esa música interior a la que hay que poner palabras, adivinar esa gesticulación a la que hay que poner rostro o máscara escrita. En mí la poesía es la consecuencia de un daño o de un sacrificio. Siempre que he intentado escribir algo contra ese principio, contra esa índole, contra esa disposición me he visto derrotado al cabo de unos versos. Pero no he renunciado a hacerlo. Cabezota que es uno. Y eso también es una disposición. Lucho contra esa disposición nihilista de mi poesía, aunque eso me supone, muchas veces, incluso no escribir. El título de mi primer libro ya lo decía bien claro: Palabras acabadas.

miércoles, 25 de junio de 2008

En defensa de los pobres y sufridos padres


Soy padre y también profesor. Hay un día destinado a ver a los padres de los alumnos que estén inconformes con las notas o que quieran ver los exámenes o simplemente charlar o informarse directamente con el docente sobre cómo ha ido su hijo. Para eso estamos también: lo hacemos con gusto y preocupación, pero también con algún temor, porque de todo hay en botica. Uno, porque es competente, ya ha hecho sus deberes y elaborado informes personalizados con tareas para los alumnos durante el largo y cálido y estudioso verano. Pero algunos padres sufren y te hacen sufrir por pura empatía; padecen porque ven a sus hijos sufrir, y tú, como eres padre, sufres también y se te cae el corazón al suelo, de donde lo recoges dolido y dolorido, porque no puedes evitar calar en sus huesos, en sus sentimientos, en su alma, en su todo. Que un hijo te falle es muy duro; que veas que "no llega", también; y, por tu lado, ver a gente humilde y trabajadora, que merece en tu aprecio la máxima consideración, padecer por unos niñatos caprichosos, mindongos, pijos y vagos que no son dignos de tales padres, te destroza los esquemas y te obliga a proferir gritos antisistema , a dar patadas contra las paredes y los cubos de basura de pura rabia, de pura frustración, de puro nonsense.

martes, 24 de junio de 2008

El encanto



Borges escribía que había descubierto, no sin sorpresa, que las pretenciosas mentiras que Óscar Wilde pretendía hacer pasar por filosofía eran ciertas. Pues claro que sí, hombre; en uno de sus deliciosos ensayos, por cierto, La decadencia de la mentira, dice algo sobre la educación que puede ser malinterpretado: "Temo que empezamos a refinarnos demasiado; incluso los que son incapaces de aprender se han dedicado a la enseñanza. Hasta eso ha llegado nuestro entusiasmo cultural". Tal vez haya que poner esto en contacto con aquello de que todas las virtudes son inútiles sin una esencial: el encanto. Sólo el encanto suscita curiosidad en el alumno, y sólo la curiosidad le hace aprender.

lunes, 23 de junio de 2008

Cuando uno escribe libros

Y presenta uno a un conocido, compañero o compeñero, este se queda sin habla. No sabe qué decir. La reacción me recuerda a la de muchos cuando les dije que tenía cáncer. Una mala noticia, supongo, porque la gente se queda sin reaccionar, colgada, como un ordenador procesando, procesando... El catálogo de automatismos sociales y respuestas preparadas no suele contar con filfas estereotipadas para salir airosamente de este brete, mal paso o mal trago. Supongo que debían acompañarme en el sentimiento o cosa parecida, por haber pasado al estado de cosa, que es la consideración abstracta que merece un cadáver. Nada de enhorabuenas o pedirme un ejemplar dedicado o decirme "cuándo se presenta" ni "de qué va" o "vaya sorpresa". Nada. Eso de escribir libros es una extravavagancia tal como la de tener un tumor, ser homosexual, pegar a la esposa o ser del Atlético de Madrid. ¡Yuyu! ¡No hay que mentarlo ni mucho menos ostentarlo! Te saca fuera de onda, te margina, te hace diferente, o sea, un sin cara, como entre los japoneses llaman al fantasma o al expulsado de la sociedad porque nadie le quiere reconocer como suyo.

Y otra cosa, teniendo la cara de brutus que se te supone que tienes, ¿cómo te da por escribir libros? Es más, ¿cómo alguien que viste como vistes, que tiene la apariencia que tienes, que cuenta con tan pocos amiguetes y padrinos como tú, que se presume tan poco simpático como se te presume, aunque meramente seas un tímido integral, y tan de escasa, pobretona y oscura familia y nula afiliación política y curil, le da por retoñar libros?

-¡Lo siento, de verdad, no quería hacerlo, fue un accidente, me ocurrió, se me cayó de las manos y me gustó, disfruté cochinamente haciéndolo! Mea culpa, no lo volveré a hacer, no se volverá a repetir, fue un momento de debilidad, una distracción, fruto de un rato de ofuscamiento, lo lamento, de verdad, escribir libros, ensayo, poesía, investigación, prosa, ficción, blogs, revolver archivos, estudiar filología, historia, antropología, leer como un poseso, sentir curiosidad, pensar, darle vueltas a las cosas, fotocopiar con palabras situaciones confusas, perdón, perdón, perdón!

¡Dios mío! ¡Que haya que pedir perdón en este país por estas cosas!

domingo, 22 de junio de 2008

Mochileros


Soy un mochilero frustrado. Mi mujer no soporta el turismo de alpargata y no me deja ir por ahí sin hotel. Yo he dormido a la intemperie en playas, en campings, en descampados, en el santo suelo, y he dormido mejor que en el blando e incómodo lecho de una cama que te acaba desencuadernando el esqueleto. He visto el programa Backpackers (Mochileros) en Ono con auténtica devoción y tengo a Mick, Lee y Jag casi como miembros de la familia. La cultura del mochilero es el ingenio mismo; ¿se rompe la correa del ventilador de la autocaravana? Pues se corta el elástico de los calzoncillos y ya resiste veinte kilómetros hasta el taller. ¿Comer? Bocadillos que te haces tú mismo, latas y ensaladilla universal, al menos hasta que te llegue el cólico nefrítico. ¿Ducha? Hay por ahí un aparatito muy curioso y transportable: una bolsa de plástico con un tubito terminado en un brollador de ducha que se cuelga de un árbol que bien puede hacer las veces, y si no por ahí hay albercas, ríos, lagunas, estanques, playas y chaparrones nocturnos de madrugada en que puedes salir aullando en pelotas como un hombre lobo, si no hay nadie cerca. Y los pequeños detalles que hacen la diferencia en todo entre un país y otro. Los mochileros enseñan tolerancia y amistad como nadie, son pobres com o las ratas y con tanta hambre y curiosidad como ellas, andan jugando a las cartas como clerici vagantes, son víctimas de la diarrea crónica, se enamoran en un pispás, les roban cuando están tirados por una borrachera en la fiesta de la cerveza, en la tomatina de Buñol, en el concurso de despeñarse tras quesos rodantes "en el nombre de la estupidez" o son corneados de pura ignorancia en los sanfermines, y trabajan de indocumentados en bares o sembrados para sacar unos acortantes, hermano. Deambulan en grupos de dos o tres como espectros eternos por los albergues juveniles y los rincones oscuros de los parques y la costa.

Pero soy un mochilero un poco raro. No soy un experto en mecánica. Dejé hace tiempo de ser un ligón compulsivo. No bebo hasta amanecer tirado, abrazado a una farola o en medio de un seto en un jardín abandonado, no hago concursos de gritos, ni voy buscando bebidas, hierbas o setas raras, ni fumo, aunque sí busco platos típicos; lo más probable es que al llegar a un nuevo lugar me pierda en algún archivo buscando documentos o en librerías de viejo en pos de libros raros. Como a mí los únicos viajes que me gustan son los iniciáticos, les dejo las postales a los demás y lo único que deseo conocer son gente, libros, historias y bosques ignotos, por este orden.

Forma de escribir la historia

Cuando a George Bernard Shaw le propusieron que escribiera una Historia de la estupidez, el famoso dramaturgo contestó: "Ya están todas las historias nacionales escritas". Los escépticos, misantrópicos hijos de Timón de Atenas, sobre quien escribió Shakespeare un drama del que piadosamente se olvidaron sus contemporáneos y nos seguimos olvidando todavía hoy, escribimos la historia fijándonos en las grandes hazañas de la cobardía, la crueldad, la corrupción, las vejaciones, fanfarronería, mentira, derroche, fracaso, torpeza, necedad y sinsentido. Ah, sí; también nos olvidamos de la gloria, la patria, la victoria, la nobleza y la causa justa... todas esas cosas que dicen que hay en las guerras, cuando lo único que hay es podredumbre, estupidez y horror.

sábado, 21 de junio de 2008

Conversación con Elena Cruz

Uno, por culpa indudable de su tremenda timidez, pero también del asesino y cainita recelo español, tiene pocos amigos, aunque hay pocas cosas que desee más, pero aquellos con los que cuenta merecen realmente la pena. Elena Cruz Arenas es un ejemplo; nos vemos poco, porque vive fuera de Ciudad Real, en Almagro, pero hay que ver lo que rinden y estimulan nuestras escasas conversaciones en todos los terrenos. Ella me da ideas y yo se las doy a ella. Sus opiniones sobre la ESO valen su peso en oro. Dice que es absurdo que un centro como es el de Bolaños donde imparte clases y donde se pretende reciclar papel se gaste tanto en hacer informes que nadie se va a leer y que no entienden los padres. Es una paradoja absurda; allí hay muchos alumnos de ESO cruzados de brazos hasta que la ley les deje ir a trabajar con sus padres, que es lo que desean; por eso hay tan pocos en cursos superiores. Además hay muchos de toda suerte de etnias extranjeras absolutamente discriminados, aunque ahí, como en mi propio instituto, la discriminación adopta una forma muy sutil: el emigrante hispanoamericano es sistemáticamente ignorado: es una cosa, no existe, es como un mueble, nadie se relaciona con ellos y por eso forman grupúsculos autónomos. ¿Cómo se van a integrar, pues? Y tiene toda la razón. Algunas clases en Bolaños son como la ONU, pero sin traducción simultánea, así que el lío es de suponer, máxime tratándose de chicos pequeños. Como es lógico, los inspectores huyen sutilmente de implicarse en problemas como estos que ellos mismos han creado y que no tienen solución, porque ellos mismos son el problema.

jueves, 19 de junio de 2008

Apellidos manchegos

La onomástica es una ciencia apasionante. Mi contacto con la misma deriva del impresionante libro de Luis Albaigès Olivart Enciclopedia de los nombres y de los artículos escritos por el mismo en el Boletín Oficial de la Facultad de Ciencias Inútiles. Por ahí hay además un programa informático que suministra la estadística de los apellidos más frecuentes en cada provincia. En Ciudad Real me interesan los más específicos. Y en las primeras filas encontramos viejos conocidos, como Monreal Quiralte, Monje Asensio, Novillo González, Gómez Gamarra, Mayoralas García, Murcia Lucendo, Almendrote Rayo, Ruda García, Caba García, Cora Bote, Otto Canton, Rubio Cotoli... Algunos son de origen alemán por la repoblación del siglo XVIII en San Carlos del Valle; otros tienen origen morisco por la circunstancia de la exención de algunos pueblos de la expulsión que hizo Felipe III; otros origen judaico, bastardo o más oscuro. Entre los simples destacan Relucio o Taviro. Sería interesante mirar algunos como Quijano, Balbuena, Dotor, Velarde, Camborda, Megía, Cervantes, Messi, Saavedra etcétera.

Ucronías y distopías

Escribo esto con algunos problemas de acentos y grafías derivados seguramente de los ajustes que van a hacer a Blogger, así que perdonad la falta de tildes y de eñes.

Imaginemos, ya que ese es el oficio del escritor, imaginar, y todavía esta actividad no ha subido de precio, imaginemos que los hermanos Castro piden el reingreso de Cuba en España ciento diez años después de la secesión. Después del presumible estupor de Zapatero y de las alarmas, jusfificadas, de Ibarretxe y Carod Rovira, que basan su política en todo lo contrario, después del esperable interés de Rajoy, del más que concebible cabreo estadounidense y de las bendiciones de Serbia y Rusia, que se miran en nuestro espejo, y sobre todo de Alemania, que vivió un proceso parecido con la República Democrática Alemana, se negocia crear una hoja de ruta y realizar, en primer lugar, un referéndum en Cuba y en la madre patria para plantear la cuestión, de forma que la Gran Antilla conserve su independencia como autonomía libre asociada, porque esta fórmula cabreraría a la vez a los norteamericanos a los nacionalistas, y que la Unión Europea negocie la rotura del embargo a cambio de la democratización total del régimen y de una transición a la alemana del este en vez de a la china, que es lo que en el mundo real se está pretendiendo hacer.

¿A que es alucinante? Pues estas son las quimeras que se nos suelen ocurrir a los fabuladores. Es que nos sobra imaginación, aquello que precisamente falta a los políticos. Ambos países ganarían estabilidad y presencia internacional, se reforzaría nuestra común infraestructura turística y nuestro prestigio en Hispanoamérica, Estados Unidos y el resto del mundo tendrían que plantearse en serio contar con nuestro país y nuestra economía se relanzaría creando todo lo que el estado socialista no ha podido crear en la isla. Pero eso serían los beneficios esperables si no existiera uno de los cocos y males de nuestro tiempo, ese espectro del siglo XIX llamado nacionalismo, que tanto mal hace tanto allí como acá. Ver que el nacionalismo posee demonios es difícil para quien no percibe las sístoles y diástoles de la historia, pero para hacer este tipo de suposiciones absurdas basta con prescindir de uno de los elementos ideológicos de nuestro tiempo para crear un universo alternativo, una ucronía o distopía, que es lo que crean escritores como Ursula K. Leguin o mi amigo el editor de Silente, Pedro García Bilbao. Seguro que, en tiempos de la Guerra Fría, concebir un universo como el nuestro en el que el Comunismo está desapareciendo debía parecer una distopía o ucronía. Y, sin embargo, ha pasado. Quizá en otro universo alternativo ha estallado la tercera guerra mundial y se han cumplido las profecías de Fátima.

Tranquilos, sólo es una broma.

Otro ejemplo podría ser la figura de Cristobal Colón. Siempre vi algo raro en su insistencia en ocultar sus orígenes, hasta que, cuando practicaba espiritismo con unos amigos, como es mi costumbre cada día quince del mes, tomó la palabra su espectro en el cuerpo de la medium y me lo explicó. Era un marinero italiano del siglo XXXII, bastante inculto, al parecer, porque en aquella época la ESO se había generalizado a todo el planeta, incluso a una Italia donde gobernaba una especie de Berlusconi cibernético; estafó a la mafia y quiso impedir que se enteraran viajando en el tiempo, pero algo salió mal y terminó en pleno siglo XV. Cuando se recuperó de la depresión, intentó sobrevivir lo mejor posible, para lo cual se le ocurrió explotar su conocimiento del futuro y lo que recordaba de sus mal aprovechadas clases de historia; no se le ocurrió otra forma que hacerse pasar por Cristobal Colón y crear un monopolio económico con las derivaciones de la desconocida existencia de América, un continente donde todo podría empezar de cero. Pero se vio muy desilusionado. En primer lugar, casi nadie se creía, salvo los muy cultos, lo de que la tierra era redonda, y mucho menos que había un continente lleno de oro, plata, perlas y piedras preciosas al alcance de un navío, así que tuvo que inventarse lo de Catay y Cipango y viajar mucho hasta que le hicieron caso. Como es lógico, si nadie ha descubierto los orígenes de Colón es porque no nació entonces; él siempre dio largas a la cuestión y dijo mentiras sin parar sobre ese tema, incluso a sus propios hijos. Murió muy desengañado, lamentando no haber prestado más atencion en la escuela, y nunca creyó necesario contar la verdad a nadie. La Inquisición le habría quemado o le habrían tomado por loco o, sencillamente, no le habrían creído. Después de todo, tampoco vosotros os creeríais esto que os estoy contando, aunque fuera verdad, ¿verdad?

Uno de las principales argucias de la imaginación creadora es la falta de respeto. Mirad por ejemplo a Prometeo, que considero el mito del creador por excelencia. Este titán desafió a los dioses y creó a los hombres a imagen suya. Quien quiera crear algo tiene que dejar de creer. Esta incredulidad proporciona el distanciamiento necesario para transformar a la realidad en un material modificable para el artista, no en un albergue protector e inalterable, que es lo que suele ser para la mayoría de la gente. Si alguien desea crear, necesita derribar las columnas del templo, como un Sansón. Pero no termina ahí su labor: luego debe levantar con los cascotes otra construcción; Prometeo usó el fuego destructor que ha robado a los dioses para modelar las imágenes de los hombres semejantes a él.

miércoles, 18 de junio de 2008

Junio Bruto, ¿tú también?


Junio, y retorna el problema fundamental: qué hacer con los dudosillos. Los juristas lo tienen claro: in dubio, pro reo, "en caso de duda, en lugar de (o en favor de) el reo". Pero, ¿qué es la duda? ¿Dónde está el fiel de la balanza que diga "esto es duda"? Dice el Quijote, que, "si alguna vez se ha de inclinar la vara de la justicia, ha de ser al lado de la clemencia". Los matemáticos tienen claro que en el sistema métrico decimal la mitad de diez es cinco, y no se aprueba por debajo de esa constante. Pero los alumnos recurren a todas sus argucias para transformar esa constante en una incógnita, una equis, un número tan imaginario como el pi, el e, el raíz de dos o el áureo, en una ecuación malabarista que ni Harry Potter podría descifrar. Los alumnos aparecen ante uno como los cuadros del pintor ese del Quijote, que era tan malo que tenía que poner letreros para que se identificaran sus figuras. Generalmente, uno tiene ya el retrato robot del alumno que aprueba en el cerebro; incluso diría, con sólo oír lo que dicen y leer un examen de los mismos, si vale para estudiar o no y si va a triunfar en la vida o no; posee los criterios nacidos de la experiencia y de más de veinte años de exámenes; aprueba a alumnos que no cometen errores, que estudian y se encuentran limpios de faltas de ortografía; sabe que sólo suspende el alumno que tiene la voluntad (o más bien, la falta de voluntad) de suspender; pero la realidad psicologicista de la ESO ha venido a subvertir esos principios y la experiencia también sabe reconocer que algunos alumnos, no se sabe por qué, rinden por debajo de su valor numérico, mientras que otros, tampoco se sabe por qué, sacan una nota superior a su mérito intrínseco; los alumnos que estudian mucho pierden entusiasmo, perspectiva y originalidad; los que estudian poco, sistema, orden y capacidad de sacar fruto óptimo de su trabajo. Coincido por completo con la teoría de la inteligencia múltiple. La conclusión, confrontada con muchos especialistas de la enseñanza, es que la materia prima del éxito académico verdadero, no siempre reflejada en las notas, es la pasión y la obsesión, y la curiosidad, voluntad y tenacidad que nacen de ella y se alían con su propósito insaciablemente hasta la tumba. El que es más estudioso que estudiante es víctima de una curiosidad perturbadora y obsesiva, no cesa de pensar en su obsesión, un tema o disciplina cualquiera, y le echa todo el tiempo que sea necesario, y aun sus sueños cuando duerme, si fuera preciso. Es una máquina consagrada a una pasión. Una locura estructurada y encaminada a sacar unas pepitas de oro tras procesar toneladas, montañas de información aparentemente inservible. ¿Cómo encontrar una aguja en un pajar? Queme la paja, pase un imán, o que un caballo se coma la paja y después se le haga una radiografía.

lunes, 16 de junio de 2008

Educación del niño



La educación de los niños
GUSTAVO MARTÍN GARZO El País, 15/06/2008

En una ocasión, Fabricio Caivano, el fundador de Cuadernos de Pedagogía, le preguntó a Gabriel García Márquez acerca de la educación de los niños. "Lo único importante, le contestó el autor de Cien años de soledad, es encontrar el juguete que llevan dentro". Cada niño llevaría uno distinto y todo consistiría en descubrir cuál era y ponerse a jugar con él. García Márquez había sido un estudiante bastante desastroso hasta que un maestro se dio cuenta de su amor por la lectura y, a partir de entonces, todo fue miel sobre hojuelas, pues ese juguete eran las palabras. Es una idea que vincula la educación con el juego. Según ella, educar consistiría en encontrar el tipo de juego que debemos jugar con cada niño, ese juego en que está implicado su propio ser.
Pero hablar de juego es hablar de disfrute, y una idea así reivindica la felicidad y el amor como base de la educación. Un niño feliz no sólo es más alegre y tranquilo, sino que es más susceptible de ser educado, porque la felicidad le hace creer que el mundo no es un lugar sombrío, hecho sólo para su mal, sino un lugar en el que merece la pena estar, por extraño que pueda parecer muchas veces. Y no creo que haya una manera mejor de educar a un niño que hacer que se sienta querido. Y el amor es básicamente tratar de ponerse en su lugar. Querer saber lo que los niños son. No es una tarea sencilla, al menos para muchos adultos. Por eso prefiero a los padres consentidores que a los que se empeñan en decirles en todo momento a sus hijos lo que deben hacer, o a los que no se preocupan para nada de ellos. Consentir significa mimar, ser indulgente, pero también, otorgar, obligarse. Querer para el que amamos el bien. Tiene sus peligros, pero creo que éstos son menos letales que los peligros del rigor o de la indiferencia.

Y hay adultos que tienen el maravilloso don de saber ponerse en el lugar de los niños. Ese don es un regalo del amor. Basta con amar a alguien para desear conocerle y querer acercase a su mundo. Y la habilidad en tratar a los niños sólo puede provenir de haber visitado el lugar en que éstos suelen vivir. Ese lugar no se parece al nuestro, y por eso tantos adultos se equivocan al pedir a los pequeños cosas que no están en condiciones de hacer. ¿Pediríamos a un pájaro que dejara de volar, a un monito que no se subiera a los árboles, a una abeja que no se fuera en busca de las flores? No, no se lo pediríamos, porque no está en su naturaleza el obedecernos. Y los niños están locos, como lo están todos los que viven al comienzo de algo. Una vida tocada por la locura es una vida abierta a nuevos principios, y por eso debe ser vigilada y querida. Y hay adultos que no sólo entienden esa locura de los niños, sino quese deleitan con ella. San Agustín distinguía entre usar y disfrutar. Usábamos de las cosas del mundo, disfrutábamos de nuestro diálogo con la divinidad. Educar es distinto a adiestrar. Educar es dar vida, comprender que el dios del santo se esconde en la realidad, sobre todo en los niños.

En El guardián entre el centeno, el muchacho protagonista se imagina un campo donde juegan los niños y dice que es eso lo que le gustaría ser, alguien que escondido entre el centeno los vigila en sus juegos. El campo está al lado de un abismo, y su tarea es evitar que los niños puedan acercarse más de la cuenta y caerse. "En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos". El protagonista de la novela de Salinger no les dice que se alejen de allí, no se opone a que jueguen en el centeno. Entiende que ésa es su naturaleza, y sólo se ocupa de vigilarlos, y acudir cuando se exponen más de lo tolerable al peligro. Vigilar no se opone a consentir, sólo consiste en corregir un poco nuestra locura.

Creo que los padres que de verdad aman a sus hijos, que están contentos con que hayan nacido, y que disfrutan con su compañía, lo tienen casi todo hecho. Sólo tienen que ser un poco precavidos, y combatir los excesos de su amor. No es difícil, pues los efectos de esos excesos son mucho menos graves que los de la indiferencia o el desprecio. El niño amado siempre tendrá más recursos para enfrentarse a los problemas de la vida que el que no lo ha sido nunca.

En su reciente libro de me-morias, Esther Tusquets nos cuenta que el problema de su vida fue no sentirse suficientemente amada por su madre. Ella piensa que el niño que se siente querido de pequeño puede con todo. "Yo no me sentí querida y me he pasado toda la vida mendigando amor. Una pesadez". Pero la mejor defensa de esta educación del amor que he leído en estos últimos tiempos se encuentra en el libro del colombiano Héctor Abad Faciolince, El olvido que seremos. Es un libro sobre el misterio de la bondad, en el que puede leerse una frase que debería aparecer en la puerta de todas las escuelas: "El mejor método de educación es la felicidad". "Mi papá siempre pensó -escribe Faciolince-, y yo le creo y lo imito, que mimar a los hijos es el mejor sistema educativo". Y unas líneas más abajo añade: "Ahora pienso que la única receta para poder soportar lo dura que es la vida al cabo de los años, es haber recibido en la infancia mucho amor de los padres. Sin ese amor exagerado que me dio mi papá, yo hubiera sido mucho menos feliz".

Los hermanos Grimm son especialistas en buenos comienzos, y el de Caperucita Roja es uno de los más hermosos de todos. "Érase una vez una pequeña y dulce muchachita que en cuanto se la veía se la amaba. Pero sobre todo la quería su abuela, que no sabía qué darle a la niña. Un buen día le regaló una caperucita de terciopelo rojo, y como le sentaba muy bien y no quería llevar otra cosa, la llamaron Caperucita Roja". Una niña a los que todos miman, y a la que su abuela, que la ama sin medida, regala una caperuza de terciopelo rojo. Una caperuza que le sentaba tan bien que no quería llevar otra cosa. Siempre que veo en revistas o reportajes los rostros de tantos niños abandonados o maltratados, me acuerdo de este cuento y me digo que todos los niños del mundo deberían llevar una caperuza así, aunque luego algún agua-fiestas pudiera acusar a sus padres de mimarles en exceso. Esa caperuza es la prueba de su felicidad, de que son queridos con locura por alguien, y lo verdaderamente peligroso es que vayan por el mundo sin ella. "Si quieres que tu hijo sea bueno -escribió Héctor Abad Gómez, el padre tan amado de Faciolince-, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. Los hacemos felices para que sean buenos y para que luego su bondad aumente su felicidad".

domingo, 15 de junio de 2008

El Dragón Gardner

Es una maqueta de papel que te mira girando su cuello por obra pura y simple de una ilusión óptica tridimensional. Resulta muy convincente e impactante y en el mundo del Origami todos deberían conocerla; basta hacerse con el recortable y pegarlo en una base.

sábado, 14 de junio de 2008

Clases (las hay) de poesía


Como definía Antonio Gala, la poesía es algo que no tiene forma y adopta la del recipiente que la contiene, como los líquidos. Hay situaciones que tienen poesía, como hay textos, películas, músicas y personas que la poseen o son poseídas por ella, y otras que no. Algo parecido pero más matizado piensan Bergamín y Ángel Crespo. Entre las poesías que pueden encontrarse en las palabras, yo creo que los que somos más o menos poetas nos hemos encontrado fundamentalmente dos, como bien se ha sabido ver desde Bécquer hasta hoy; una es la que yo llamo diamantina: es deslumbrante, asombra; es una sensación casi física de belleza; yo la he sentido, por ejemplo, en Juan Ramón Jiménez; pero no deja huella permanente en el espíritu, más allá de ese instante de fantasmagoría; es demasiado autónoma y por eso es inhumana; otra, sin embargo, es la que podría llamarse transmutatoria: después de haberte encontrado con ella, eres diferente, distinto: te transforma, te descubres como nuevo, recién nacido a otra realidad mucho más amplia; el asombro que provoca es mucho mayor, permanente y enriquecedor. Es una poesía que remueve lo más hondo del espíritu, que transforma algo en el interior de uno mismo. Esa es la que a mí me implica. La sentí por primera vez en el Prometeo de Goethe , cuando lo leí en la edición bilingüe de Abiada, y la he sentido próxima en las Elegías duinesas de Rilke. Ese poder liberador, que cura y sana el espíritu haciéndote nacer otra vez, volviéndolo metamorfosis pura a la manera de Crespo, es para mí el valor fundamental de la palabra poética

Más allá de la puerta de Tannhäuser

Parafraseando el título de un famoso poema del plumífero Luis Antonio de Villena, que me leía Fernando José Carretero en los tiempos ya paleográficos de la Movida, cuando mangaba (él) libros de la librería Tartessos, escribí "Roy Batty muere", sumido en los compases neorrománticos del Country Lane de Walter, hoy en día Wendy, Carlos. De la librería Tartessos sacó él la irreberencia con "Be" de su Interior beige, en particular del "Dios, qué arcaico parece" del pobre y gangoso y judío Leonard Cohen, ese poeta y cantautor canadiense que escribía poemas en la mesa de la cocina y le daba rosas a Hitler. Nosotros bebíamos mucho de la Generación Beat, y yo en realidad bastante más de sus descendientes, la Escuela del cuarto cerrado; me compré una preciosa antología bilingüe de la agónica editorial Plaza y Janés que figura entre mis libros más queridos, me lo pasé pipa con la poesía de Mark Strand, los feminismos de Susan Griffin etcétera. Y, por supuesto, con la rabia del Ginsberg más salido de madre la noche de Walpurgis; una de las chavalas por entonces mis inalcanzables perseguidas, Manuela, me sorprendió una vez citándome el famoso Moloch de Ginsberg, y me sentí menos solo... Así que hay alguien en esta puñetera ciudad que lee también estas cosas. En realidad, el título de De Villena, Siegfried muere, correspondía a un famoso pasaje de El ocaso de los dioses de Wagner que malgastaba una grandiosidad de acorde infinito y montaña a lo Caspar David... No quiero ponerme pedantólico; las melancolías terminan siendo como tangos salidos del infierno, pero todos esos momentos se perderán, como lágrimas en la lluvia.

Elías Canetti y el ladino

Paseando por Internet deseando rescatar algo de lo mucho que escribía en los tiempos antañones de Internet por las listas de correo, he visto que algunos han colgado algunos de los mensajes que envié que les gustaron especialmente, por ejemplo en Opinatio; copio este, por ejemplo, sobre el ladino y Elías Canetti, de 1999:

Son amenísimas las memorias del premio Nobel de literatura Elías Canetti, pero en cuanto a los aspectos lingüísticos relacionados con el ladino (el texto está esmaltado de palabras en castellano del siglo XV) y los idiomas en general resultan ser de una sensibilidad excepcional, por lo que ofrezco aquí un centón de textos interesantes extraídos de La lengua absuelta, el primer libro de su autobiografía.Canetti es un apellido que proviene de la población manchega conquense de "Cañete". Tras la expulsión de 1492 pasaron a Italia, donde se italianizó su apellido, y luego a Adrianópolis, en la costa de Yugoslavia. Sus antepasados, que se dedicaban al comercio, se ubicaron por fin en Bulgaria. Allí, en Rustchuk, en el bajo Danubio,

Se podían escuchar en un mismo día hasta siete u ocho idiomas diferentes. Además de los búlgaros, que por lo general provenían del campo, había muchos turcos que vivían en su propio barrio, y colindando con este estaba el barrio de los sefardíes, el nuestro. Había griegos, albanos, armenios y gitanos. Los rumanos venían de la otra orilla del Danubio; mi nodriza, de la que no me acuerdo, era rumana. Ocasionalmente también había rusos (La lengua absuelta, Madrid: Alianza Editorial-Muchnik, 1983, p. 8).

Los sefardíes eran judíos creyentes para quienes la vida en la comunidad religiosa tenía significado; ocupaba, sin excesivo ardor, el centro de sus existencias. Pero se consideraban judíos especiales, lo que estaba estrechamente relacionado con su tradición española. En el transcurso de los siglos, el español que hablaban desde su expulsión había evolucionado muy poco. Habían incorporado algunas palabras turcas, pero se las reconocía como turcas y casi siempre tenían vocablos equivalentes en castellano. Las primeras canciones infantiles que oí eran españolas, se trataba de viejos "romances" españoles, pero lo que se grababa con más fuerza en un niño era la mentalidad de los españoles. Con ingenua arrogancia miraban por encima del hombro a los demás judíos, y utilizaban la palabra "todesco", cargada de sarcasmo, para designar a un judío alemán o asquenazi. Hubiera sido impensable casarse con una "todesca" y entre las muchas familias de las que oí hablar o conocí en Rustchuk de niño, no recuerdo ni un solo caso de matrimonio mixto. No tenía seis años de edad cuando ya mi abuelo me previno contra este tipo de alianza. Pero esta discriminación generalizada no era todo. Entre los mismos sefardíes existían las "buenas familias", por lo que se entendía las familias adineradas desde hacía mucho tiempo. Lo más arrogante que podía decirse de alguien era "es de buena familia" [en ladino del original]; cuántas veces, ad nauseam, le había oído decir esto a mi madre... (p. 10).

Una palabra, insistente y tierna a la vez, que a menudo escuchaba era "la butica" [en ladino del original]. Así se llamaba a la tienda donde el abuelo y sus hijos pasaban el día... (...) Entre ellos, mis padres hablaban alemán, idioma que no me estaba permitido entender. A parientes y amigos, como a nosotros los niños, nos hablaban en ladino. Era este el idioma vernáculo, castellano antiguo; posteriormente lo he escuchado a menudo y nunca lo he olvidado. Las campesinas de casa sólo hablaban búlgaro y fundamentalmente debo haberlo aprendido con ellas. Pero como nunca fui a una escuela búlgara y abandoné Rustchuk a los seis años de edad, lo olvidé rápidamente. Todos los acontecimientos de aquellos primeros años fueron en ladino y en búlgaro. Después "se me han" traducido en su mayor parte al alemán. Sólo los acontecimientos especialmente dramáticos, muertes y homicidios, y los peores terrores, se me han grabado en ladino, y de manera exacta e indeleble. El resto, casi todo, y en especial todo lo búlgaro, como los cuentos infantiles, lo tengo presente en alemán.Cómo tuvo lugar este proceso, es difícil de explicar. No sé ni la circunstancia ni la ocasión en que, dentro de mí, se me tradujo esto o aquello. Nunca he indagado al respecto, posiblemente por temor a destruir, mediante una inspección metódica y sistemática, mis recuerdos más preciados. Sólo puedo decir que tengo presentes aquellos años con toda su frescura y con todo su vigor -han sido mi alimento durante más de sesenta años- . Sin embargo, en su mayor parte están ligados a palabras que en aquel entonces no conocía. Hoy me parece natural ponerlos por escrito; no siento que con ello esté cambiando o distorsionando nada. No es como en las traducciones literarias de los libros en que se realiza un trasvase de una lengua a otra; se trata más bien de una traducción en el inconsciente, y aunque huyo de esta palabra como de la peste, palabra trivializada por su utilización excesiva, me gustaría reivindicarla para este único y exclusivo caso ( p. 17).


Además de la abuela Canetti había mucho de turco en Rustchuk. La primera canción infantil que aprendí, "Manzanicas coloradas las que vienen de Stambol", terminaba precisamente con el nombre de la ciudad de Estambul, de la que oí decir que era inmensamente grande y que relacioné inmediatamente con los turcos que se veían entre nosotros. "Edirne" -que así se decía Adrianopel en turco, la ciudad de donde provenían los dos abuelos Canetti- era nombrada a menudo. Nunca llegaba al final de las canciones turcas porque tenía dificultad para aguantar ciertos tonos particularmente largos; a mí me gustan mucho más las vehementes y apasionadas canciones españolas" (p. 25).

Todos los hombres se levantaban de repente y bailaban un poco en derredor, cantaban y bailaban juntos "jad gadia, jad gadia" -un corderillo, un corderillo-. Era una canción divertida en hebreo y yo la conocía muy bien, pero tan pronto como acababa, un tío mío me hacía señas para que me acercara y me la traducía al ladino, verso a verso.Cuando mi padre volvía del trabajo, se ponía a hablar con mi madre. En este tiempo estaban muy enamorados y tenían un idioma propio que yo no comprendía; hablaban en alemán, la lengua de su feliz época escolar en Viena. Lo que más les gustaba era hablar del Burgtheater; ya antes del conocerse habían visto las mismas obras y los mismos actores y nunca terminaban de hablar de sus recuerdos. Después me enteré de que habían llegado a enarmorarse uno del otro con este tipo de conversaciones, y así como no pudieron hacer realidad el sueño del teatro -ambos hubieran dedicado gustosamente su vida al teatro-, lograron imponer su matrimonio, pese a que hubo mucha oposición.

Fastidiado el niño Elías de que sus padres hablaran entre ellos una lengua incomprensible para él y se negasen a enseñársela porque era demasiado pronto, solía repetir párrafos en alemán a solas como si fueran sortilegios o ensalmos mágicos. Saludos a todos. Ángel Romera, moderador.

From palou@netrox.net Tue Jan 04 22:59:10 2000
Subject: Canetti, el ladino y la traducción inconsciente

Es tan hermoso lo que has mandado sobre Elias Canetti, que no se como agradecerlo. Te cuento que hay una tradicion sefardi segun la cual es bueno, para purificar espiritualmente una casa, limpiarla con agua caliente y luego echar esta por la ventana, pero existe el peligro de que se bañe (y escalde) con ella a los espiritus que vagan bajo las ventanas, por lo cual, antes de tirar el agua, la dueña de casa debe asomarse a la ventana y decir en voz alta:"Apartad la güena jente ke vo a echar agua kaente". Ya lo sabes, por si necesitais limpiar un dia la casa.....

viernes, 13 de junio de 2008

Mi mujer


Un antiguo profesor de filosofía de mi mujer dijo cuando presenté un libro que coordinaba que mi mujer valía mucho más que yo y yo le di la razón. Mi mujer vale muchísimo más que yo... Pero yo he sido el primero en darme cuenta, por eso me casé con ella.

Lo primero que destaca en mi mujer cuando la ves es su tamaño: es pequeña; lo segundo, sus enormes ojazos. Posee una piel de terciopelo. Pero sus virtudes más sobresalientes derivan de su carácter. Cualquiera que no la mirara dos veces la tendría por una mosquita muerta, pero mi mujer está hecha de un material que ya no se fabrica; su tenacidad, su voluntad, su constancia y su paciencia, virtudes que no son nada sin la adecuada proporción de prudencia, le hacen concluir con éxito las tareas más espinosas, difíciles, complejas y arriesgadas. Pondré un ejemplo; para superar un examen de latín, en vez de aprenderse la gramática, que la asustaba, se aprendió de memoria La guerra de las Galias en latín y en castellano, proeza bárbara que no logro ni siquiera imaginarme. Esta particular tenacidad la ha ejercido en favor de los demás y, últimamente, en su propio favor, por lo cual ha superado tres oposiciones seguidas y se ha sacado un par de licenciaturas. De su trato humano sólo cabe decir que, cuando enfermó de cáncer, paramos de contar las visitas al hospital en un mismo día cuando ya íbamos por 125. De ahí que los amigos que tenga lo sean a muerte, por no decir su propio esposo. Son incontables las personas que se han beneficiado de su buen hacer, pues toma como propia cualquier causa que exige proteger al desahuciado por la desgracia o el infortunio. Y es que mi mujer posee una empatía y un buen corazón que se señalan también protegiendo animales o soportándome a mí, que no soy nada fácil de soportar.

La vida

Hay un físico, Rohrer, que dice que la diferencia entre la vida y la muerte es más difusa de lo que se cree, y no le falta razón. ¿Qué es la vida? Una convulsión, un estremecimiento que sufre la materia inerte, y la forma mínima de esa convulsión es simplemente una sístole y una diástole. En su forma unicelular, una mínima vibración que puede transmitirse por vía hereditaria, igual que un contagio. Cuando determinen la expresión genética mínima de esa convulsión tendrán la fórmula de la vida, y cuando la superpongan al tren del ADN, responsable de su transmisión por el tiempo, tendrán el origen de la vida, aunque probablemente la vida orgánica se originó y se extinguió varias veces en nuestro planeta antes de desarrollarse tal y como la conocemos hoy. Curioso que la vida sea sólo eso, una convulsión que se transformó en una costumbre y más tarde en una herencia.

Pero la frase de Roher tiene quizá otro significado. ¿Quién nos dice que no estamos muertos? ¿Que no existe una vida muy superior? ¿Qué es la vida al margen de la conciencia? ¿Merece la pena? Un enfermo mental inmerso en una vida inauténtica, al menos para nosotros, ¿está vivo? ¿vive en un sueño? ¿Vive la vida alguien imposibilitado para sacar fruto a todas sus aptitudes humanas por causa de las coordenadas de espacio y tiempo en que le tocó nacer? ¿Por causa de la riqueza, sexo, nación, lengua, educación que ha recibido?

Esperando a los bárbaros


Aquí está, inequívoco, como siempre. Al cabo de un año, siempre me acomete cuatro o cinco veces. Lo cuestiona todo y podría destruirlo todo. Un pesimismo de entraña muy negra, psicótica. Pero que se nutre de pura realidad. Un crío de un colegio, J. J., llama vieja puta a su profesora y puta negra a una compañera suya adoptada, pero su madre le hace cumpleaños multitudinarios en restaurantes y todos sus compañeros acuden a celebrar al muy bestia y a hacerle regalos. Un angelito oscuro del que hay que esperar lo que hay que esperar. Ayer mismo un grupo de cuatro alumnos desesperanzados por su enorme bloque de suspensos hicieron coro para gritar "muérete" a un profesor cuando este no podía verlos. Angelitos. Y eso que están contenidos porque se acerca la evaluación final. Si no lo estuvieran...


Aprenden estos modelos de conducta de la televisión, que no prohíbe nada que les dé cuartos. En vez de esperando a los bárbaros podría escribirse algo inverso, esperando a los profesores. "Esos hombres eran una cierta solución", escribió Cavafis; pero "Mensajeros han venido de los confines del imperio y han contado que ya no hay profesores". Están demasiado ocupados realizando otras tareas, como contener el vómito, para poder enseñar. Comprendo a los misioneros en tierra extraña; yo, por lo menos, he perdido la fe, o "creo" haber perdido la fe. No siento la fuerza para convencer de lo que enseño; me la han quitado tantos cafres como hay haciendo ruido y concursos de bobos, también en el ministerio de educación. Se me va la sangre, pierdo el tiempo, la ilusión, la energía, la vida, la esperanza, todo. Sólo puedo resistir en frentes de batalla menos exigentes, no en asignaturas como Procesos de Comunicación, que no sirven para comunicar nada.

Parece mentira lo tontos que son algunos, cómo transmiten y amplían su incompetencia; sobre todos esos inspectorcillos que se quejan cuando hay una baja por "indisposición" de una hora indocumentada. Esos inspectorcillos había que empalarlos o tirarlos a un pozo. Cuando le cantan las cuarenta a un jefe de estudios por una idiotez por el estilo, lo único que provocan es que el jefe de estudios se cabree con el profesor de marras y que el profesor de marras se deprima más y, por lo tanto, baje más horas por "indisposición". Pero es que así son de idiotas algunos inspectores. Son uno de los principales factores de la Ley de Murphy en Educación.

Síndrome de Burnout o de estar quemado lo padecen muchos profesores y no se dan ni cuenta. No dan más de sí, o, mejor dicho, la sociedad no da más de sí en lo que a humanidad se refiere. Son demasiado humanos para sobrevivir a un mecanismo de trituración que lo transforma todo en un desecho y en una basura. Ese es el principal defecto del capitalismo que se está infiltrando en la educación: produce demasiada basura, no sólo material, sino humana, gente que en sí misma es basura.

Ayer hubo un acto en homenaje al maestro. Me sentí mal, no por la buena intención del acto en sí, que estuvo muy bien y por las palabras dichas por altavoz y a todo el mundo, claro está. Las dichas en voz baja, aparte o al oído eran otra cosa. Es por eso que dije al principio, lo del pesimismo. Cuando tengo esa disposición de espíritu, me parece como si se hubiera vuelto de noche y el mundo sólo ofreciera su cara más nocturna y oscura. A todos los veo en los huesos, como a través de una radiografía.

Una cosa que oí por ese salón "¿sabes que cuando Clementina se casó con Barreda hubo dos bodas, una para ricos y otra para pobres?". Pues no, no lo sabía. Y si lo sabía lo olvidé, porque no me interesa. Ya queda inmortalizado aquí para la historia, aunque esas cosas me importan tan poco como "Aquí hay tomate", "El diario de Patricia", saber qué número calcen Shoemaker o Asnar o el color de los calzoncillos del Papa. En la sala de profesores se comenta lo de "miembra". A mí eso me parece una gilipollez, pero no por la gilipollez en sí misma, sino por la gilipollez que supone que eso se considere una noticia habiendo cosas más importantes que merecen conocerse. No me interesaba conocer lo de "miembra", pero, sí, por ejemplo, la corrupción administrativa o el esquema de la mafia del ladrillo en mi provincia o quiénes han seguido la gloriosa iniciativa de nuestro señor don Barreda de renunciar a su ostentoso subidón de sueldazo o la cantidad de alcohólicos que hay en el Congreso o las medidas que se van a tomar para conseguir que los bancos no nos desuellen a pura usura y moralizar y desprofesionalizar la vida política.

jueves, 12 de junio de 2008

Qué escribir

Como siempre que estoy en vísperas de algo, el subconsciente se me recarga y la creatividad se me desborda; tengo muchos temas para escribir: la reciente jubilación de mi antigua profesora Blanca, el desconcierto de quienes siempre han tenido claro su puesto ante quienes siempre se sitúan en los quicios de todas las puertas y en los ejes de todas las decisiones, la violencia y su manipulación, el cambio de rótulos como signo de los nuevos viejos tiempos, la soledad como atributo de toda creación original en estos tiempos de gregarismo insufrible, etcétera. Pero qué vieja es la modernidad.

miércoles, 11 de junio de 2008

Hacer lo que se sabe hacer

Escuchado en la película Shackleton: "Nosotros los balleneros no somos como los poetas y los artistas que pueden escribir y pintar para poder soportar la estupidez; nosotros los balleneros tenemos que alejarnos de la civilización y hacer lo que sí sabemos hacer, cazar ballenas"

lunes, 9 de junio de 2008

Dies irae, dies iram

Desprecio tanto algunas cosas que algunas personas podrían creer tener motivos para tener miedo. Nada más falso. Soy tan inofensivo como un bebé, incapaz de ver el mal en las personas que admiro y aprecio y absolutamente inocuo para hacer daño si no me lo hacen a mí. Si me lo hacen... Bueno, después hay quien realiza una colecta para pagar las flores de la corona y uno, encima, queda fatal cuando ni siquiera da un céntimo. A mí siempre me ha despreciado gente que valía menos que yo. Y ya no quedan; por lo menos, no los veo, no me llegan sus calumnias, están missing, desaparecidos; ¿por qué será?

El perfecto político

Decía Sherlock Holmes, el famoso personaje de sir Arthur Conan Doyle, que una cadena es tan fuerte como lo es el más débil de sus eslabones. Si es así, un partido político es tan honrado como lo es el más corrupto de sus miembros. Tendremos que votar al PSOE como si todos sus miembros fuesen Luis Roldán, o al PP como si estuviera lleno de Zaplanas. Esto es, tendremos que no votar. Si hubiera que proponer un presidente para este planeta, yo propondría que no hubiera un presidente, sino una asamblea transversal de antropólogos anónimos, pero si lo hubiera, con nombre e identidad específica, preferiría que fuera alguien como Mohamed Yunus o Nelson Mandela. Sólo esos tienen un currículum moral, que es verdaderamente más importante que el político para hacer política de grandes consecuencias. Sólo estos ilustran el ejemplo de lo que es una moral puramente kantiana. Ahora, los méritos que aducen los demás políticos, si es que aducen alguno, fuera de su sonrisa, su cara bonita y el dinero que se han gastado en publicidad y en ser sobornados por todo tipo de medios de presión, no son verdaderos méritos, son una mierda, y ni siquiera una mierda consistente, pura diarrea. A mí, al menos, ese tipo de méritos me hacen vomitar.