Otra vez en el derrubio mesetario. Cuando vas en coche a Madrid, lo primero que notas al aproximarte es una especie de boina morada sobre la dentadura del horizonte, causada por la contaminación. Después, el lío urbanístico-automovilístico y el estruendo. La presentación en AVE es mejor: nada más salir del gusano te recibe la cabeza cortada de un niño muerto y un reloj festina sin lente. Nos apresuramos, pues, hacia el médico, y llegamos al Hospital Ramón y Cajal a tiempo; nos asiste la doctora Denia, muy sabia ella. Mi hija, como siempre, con preguntas de geografía desconcertada. Luego, zumbando otra vez a la unidad de quemados del Hospital Universitario de Getafe; tomamos un cercanías que nos deja donde siempre, pero como salimos por otro respiradero nos despistamos y un urbanita que no quiere quedar mal nos termina de confundir; el paseo resulta muy bonito, sin embargo: llegamos a la fuente donde el Getafe celebra sus triunfos y pasamos por otra que me impresiona más, pues simula un diente de león muy conseguido; también me hace gracia un chollo, todoacién o tienda de oportunidades llamado El Corte Chino; vemos a esa hora del día a pintorescos jubilados paseando perritos de todo tipo y a amas de casa quintañonas haciendo la compra; pintadas y carteles de todo pelaje ofreciendo instrucción y rock duro junto a pancartas de protestas vecinales por unas vibraciones causadas por obras municipales eternas; pese a todo, es un lugar ideal para vivir, no una de esas grotescas ciudades dormitorio: todo está lleno de negocios familiares y pequeñas tiendecitas, con parques, avenidas, bancos y rincones agradables; está la típica mezcolanza multiuso franquista: arquitectura de buen gusto y respetuosa con el entorno y casas de chocolate estilo Hansel y Gretel, pero también con rosales como las de Jaén; hasta las cursiladas tienen su nosequé de humano y cordial; sopla el aire sano y alimenticio de las afueras y no hay edificios que superen las tres plantas, quizá por la proximidad del Aeródromo de Cuatro Vientos.
Tras reorientarnos mejor y tomar el Autobús 448, que nos deja en el puente, llegamos a nuestro destino; la doctora examina la manecilla de Paloma y resolvemos que podrá esperar todavía otro año la necesaria operación; salimos a través del lío de Metrosur, con billete independiente del resto de la red; venden zapatos de señora a cinco euros y la mía se compra un par; los cordiales y siempre caballerosos metrónomeros madrileños procuran hacer la vista gorda con quienes se les cuelan, sabedores de las sinrazones y estupideces del sistema, y nos permiten ahorrar seis euros, pero los aparatos automáticos son ajenos a esas humanitarias medidas e imparten a destajo la sinrazón de estado gallardonesco. Nos pillan ya las dos de la mañana y decidimos quedarnos la tarde visitando la gran ilusión de Paloma, Europarrot. Habíamos comido muy barato en el mismo hospital el menú del día, que era de cinco euros y sin sal, muy completo y majo comparado con otros que son el colmo de la explotación comercial. Nos posamos en la Plaza de Olavide, un rincón muy tranquilo donde se puede tomar un café con leche cercados de palomas y gorriones; les da pan nuestra pequeña hija mientras esperamos que abra Europarrot a las cinco de la tarde; nos condecoran las hojas caducas de los árboles en otoño.
Hay todo tipo de loros y un gentío indescriptible de petshop boys. Nuestra hija es la gran experta e identifica cada especie dejándonos "la boca abrida" con su saber; desde Ninfas mutadas de perla a Amazonas, Cotorras y Loros cubanos de frente blanca que tienen muy mala uva, pero que están encantados conmigo y se me suben dos veces, picoteándome la cartera como si me la quisieran robar (son discípulos de Fidel Castro). Los enormes Guacamayos, cejijuntos o de colores chillones, los Agapornis, los Periquitos, Eclectus, blancas Cacatúas, discretos Capuchinos y Yuyus de Senegal. Por supuesto, los grises, o Yacos de cola roja, que son los que más hablan, y los verdes, que hablan menos, pero son los que más le gustan a ella; hay jaulas que son un auténtico palacio; a estos animales hay que tratarlos con tanto afecto como a un gato o a un perro, porque tienen tanta inteligencia como ellos. Se les dice lo que hay que hacer "sube" y se les ofrece la mano, y así con cualquier intrucción, de lo contrario corres el peligro de llevarte un picotazo; y ojo, porque poseen unos picos como alicates, así que hay que andarse con cuidado, porque pueden cercenarte una falange sin apenas esfuerzo.
Sin embargo los de la tienda son papilleros y están acostumbrados al trato humano; los yacos son los que poseen repertorio más amplio de palabras; lo graban todo como auténticos magnetofones: no sólo reproducen la voz de su dueño o dueña, pueden silbar o toser o repetirr ruidos habituales de su ambiente, mientras que las cacatúas y otros tipos de loros lo hace con el tono de su propia voz, la característica y chillona del loro; su trato debe ampliarse a toda la familia, porque si su dueño llega a faltar el loro se deprime y se empieza a arrancar plumas hasta quedarse pelado y el dueño a su regreso lo encuentra desnudito. Hacen mucha compañía, incluso se te suben al hombro, y durante toda tu vida, pues la suya es muy larga, e incluso puede rebasar la de un ser humano. Todavía está vivo el loro de Churchill.
Salimos de Europarrot enamorados de los loros, con un libro sobre ninfas carolinas y con el deseo de comprarnos un yaco de cola roja cuando hayamos ahorrado lo suficiente, quizá para Navidades, pues son carísimos y hay que contar además la jaula, los permisos médicos etcétera. Le hará así compañía a nuestra ninfa, nuestros dos periquitos, nuestro canario y nuestro jilguero. Seis pájaros tendremos ya.
miércoles, 8 de octubre de 2008
lunes, 6 de octubre de 2008
Quinto centenario del Amadís de Gaula
Como Endriago, estoy de enhorabuena, porque en este año se celebra el quinto centenario de la edición del Amadís de Gaula (1508) donde yo salgo y hago un papel modestito y poco lucido, porque Amadís me mata.
Ya he dicho que soy la representación de todo lo desmesurado y ambicioso, lo que podríamos llamar con el nombre de otro monstruo menos guapo que yo, la Quimera.
Los demás me ven como feo y deforme y lleno de conchas, pero yo me veo muy hermoso y sin parangón en el mundo: Endriago sólo hay uno, que soy yo, y aunque suene un poco gilipollas, desechad las imitaciones.
Amadís es solamente una ficción. Yo soy inmortal. El pobre imbécil que me escribe insiste en matarme continuamente, pero nunca lo logrará; con esta ya van quinientas dieciséis lanzadas y todavía continúo vivito y coleando, para su desesperación. Ni siquiera podría conmigo un capitán Acab que desde el fondo del infierno me clavara "'¡el arpón!"; ese sí que era un monstruo; seguramente comenzó la novela siendo un ángel, encarnación del bien, pero fue transformándose en ángel vengador y terminó siendo un ángel caído. Inversamente, al principio de la novela Moby Dick, la ballena blanca, era un monstruo que personificaba el mal, pero al final de la misma sólo personificaba al bien, o a la justicia poética, si prefieren.
Así que, escriba, cuidadito conmigo, y las banderillas a los toros. O te pasará lo que al capitán Acab, que se acabó antes de tiempo.
Ya he dicho que soy la representación de todo lo desmesurado y ambicioso, lo que podríamos llamar con el nombre de otro monstruo menos guapo que yo, la Quimera.
Los demás me ven como feo y deforme y lleno de conchas, pero yo me veo muy hermoso y sin parangón en el mundo: Endriago sólo hay uno, que soy yo, y aunque suene un poco gilipollas, desechad las imitaciones.
Amadís es solamente una ficción. Yo soy inmortal. El pobre imbécil que me escribe insiste en matarme continuamente, pero nunca lo logrará; con esta ya van quinientas dieciséis lanzadas y todavía continúo vivito y coleando, para su desesperación. Ni siquiera podría conmigo un capitán Acab que desde el fondo del infierno me clavara "'¡el arpón!"; ese sí que era un monstruo; seguramente comenzó la novela siendo un ángel, encarnación del bien, pero fue transformándose en ángel vengador y terminó siendo un ángel caído. Inversamente, al principio de la novela Moby Dick, la ballena blanca, era un monstruo que personificaba el mal, pero al final de la misma sólo personificaba al bien, o a la justicia poética, si prefieren.
Así que, escriba, cuidadito conmigo, y las banderillas a los toros. O te pasará lo que al capitán Acab, que se acabó antes de tiempo.
domingo, 5 de octubre de 2008
La moneda para el barquero
Los antiguos pagaban con un óbolo a Caronte para que les dejara pasar en su barcaza al otro lado de la Estigia, el río/laguna terrible por el que si juraban los dioses quedaban comprometidos, y en cuyas aguas todo se hundía salvo la nave que guiaba.
Creo yo que ese óbolo es tan simbólico como las monedas de la Biblia: representa lo que hemos ganado en este mundo: experiencia, o lo que sea. Incluso los Egipcios pesaban las almas de los muertos. Quien haya pasado por este mundo debe haber aprendido algo o se merece ir para abajo o quedarse en él otra vez, para que aprenda.
El lugar habitual para poner el óbolo era la boca, que era el bolsillo habitual cuando uno iba sin faltriquera o no se fiaba de los gatos o cortabolsas, incluso en tiempos del Lazarillo de Tormes.
¿Qué he aprendido yo? No sé, tendría que examinarlo detenidamente; es muy poco, casi una miseria; un centimillo de euro; creo que cualquier juez, Minos, Éaco o Radamante me enviarían al Averno, es más, al Erebo y tras las puertas de diamante. Así, a bote pronto, lo que los demás: a respetar a la gente, a los animales y a las cosas; a no subestimar la estupidez de los que mandan ni la inteligencia de los que obedecen; a pensar antes de actuar y equivocarme menos; a conocer a algunas personas que se repiten, pero con caras distintas: el gilipollas, el noble, el venenoso, el bondadoso -este es raro y escasísimo-, el manipulador al que todos manipulan, el paranoico, el maniático, el psicópata... A desconfiar de la cultura de peana y discursito. A no asustarme de tonterías. A despreciar el dinero, pero no demasiado. A empezar todas las reformas de los demás por la reforma de mí mismo. A amar y respetar la vida, por pequeña, difícil y complicada que esta sea. A valorar en lo mucho que valen a los pocos que me quieren: mis hijas, mi mujer. Y tengo que aprender más, a Dios gracias.
Creo yo que ese óbolo es tan simbólico como las monedas de la Biblia: representa lo que hemos ganado en este mundo: experiencia, o lo que sea. Incluso los Egipcios pesaban las almas de los muertos. Quien haya pasado por este mundo debe haber aprendido algo o se merece ir para abajo o quedarse en él otra vez, para que aprenda.
El lugar habitual para poner el óbolo era la boca, que era el bolsillo habitual cuando uno iba sin faltriquera o no se fiaba de los gatos o cortabolsas, incluso en tiempos del Lazarillo de Tormes.
¿Qué he aprendido yo? No sé, tendría que examinarlo detenidamente; es muy poco, casi una miseria; un centimillo de euro; creo que cualquier juez, Minos, Éaco o Radamante me enviarían al Averno, es más, al Erebo y tras las puertas de diamante. Así, a bote pronto, lo que los demás: a respetar a la gente, a los animales y a las cosas; a no subestimar la estupidez de los que mandan ni la inteligencia de los que obedecen; a pensar antes de actuar y equivocarme menos; a conocer a algunas personas que se repiten, pero con caras distintas: el gilipollas, el noble, el venenoso, el bondadoso -este es raro y escasísimo-, el manipulador al que todos manipulan, el paranoico, el maniático, el psicópata... A desconfiar de la cultura de peana y discursito. A no asustarme de tonterías. A despreciar el dinero, pero no demasiado. A empezar todas las reformas de los demás por la reforma de mí mismo. A amar y respetar la vida, por pequeña, difícil y complicada que esta sea. A valorar en lo mucho que valen a los pocos que me quieren: mis hijas, mi mujer. Y tengo que aprender más, a Dios gracias.
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Los falsos mensajeros de Dios
Sarah Palin, esa madre metida a vicejefa del universo, aunque no crea en la teoría de la evolución y piense que hay que quemar algunos libros indeseables, dice que la Guerra de Irak la ordenó Dios; pues si es así, tiene la cara de Bush hijo. Cuántos dirigentes no se habrán puesto la careta de Dios para autorizar matanzas de todo tipo, empezando por los mismos Reyes Católicos, por el mismo Franco, por el mismo Papa y sus cruzados e inquisidores. Con la cruz buena de la moneda justificarán siempre la cara dura del mal. Y la realidad es que sólo asumiendo que somos malos podemos serlo menos, quizá mejores y, quién sabe, algún día, con un poco de suerte, hasta buenos.
Sarah Palin será capaz de impedir la III Guerra Mundial, pero no que su hija menor de edad se quede embarazada.
Sarah Palin será capaz de impedir la III Guerra Mundial, pero no que su hija menor de edad se quede embarazada.
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Religión
El Demonio y la Publicidad
Uno de los pomposos títulos con que se adorna el monarca de las tinieblas es el de "Padre de la mentira". Si agregamos a ello que la única libertad de la que está dotado el Ángel caído es la de tentar, tendremos al publicitario perfecto, o imperfecto, si ustedes toleran.
Viene al caso porque he recibido una llamada telefónica en mi casa de este individuo; no me prometía una gozosa vida eterna exactamente, ni una terrenal llena de placeres y satisfacciones, sino un seguro de vida a mí y a mi mujer durante dos meses, gratis, en condiciones ventajosísimas, sólo por ser haber sido y seguir siendo socio del Círculo de Lectores. ¿Cual era el truco? Tuve que deshacer varias falacias verbales y tramposidades varias para apercibirme de que al cabo de los dos meses, me crecería la cuota de mi domiciliación bancaria, a no ser que declarara verbalmente mi oposición al trato, que ya se daba por sentado sin decir yo ni mu. Presuponen que somos tan dejados como para olvidarlo o que no nos importe un gasto más, con la excusa de su hipotética bondad, de la que no hemos sido debidamente informados.
Este capitalismo da ya por firmada la venta de tu alma al diablo si no declaras tu oposición por escrito: un avance más en las artes maléficas del Adversario: la letra pequeña para los viejos que no pueden leerla.
Y este mismo y cornudo señor es el mismo que me llena el correo electrónico de basura, de novias rusas, de anuncios de estiradores de pene y potingues que van desde el viagra hasta el peyote alucinógeno, de lavado de dineros negros varios y de tantos virus, gusanos y malware, que no podría exterminarlos ni un Panda de tres cabezas.
Voy a vomitar.
Viene al caso porque he recibido una llamada telefónica en mi casa de este individuo; no me prometía una gozosa vida eterna exactamente, ni una terrenal llena de placeres y satisfacciones, sino un seguro de vida a mí y a mi mujer durante dos meses, gratis, en condiciones ventajosísimas, sólo por ser haber sido y seguir siendo socio del Círculo de Lectores. ¿Cual era el truco? Tuve que deshacer varias falacias verbales y tramposidades varias para apercibirme de que al cabo de los dos meses, me crecería la cuota de mi domiciliación bancaria, a no ser que declarara verbalmente mi oposición al trato, que ya se daba por sentado sin decir yo ni mu. Presuponen que somos tan dejados como para olvidarlo o que no nos importe un gasto más, con la excusa de su hipotética bondad, de la que no hemos sido debidamente informados.
Este capitalismo da ya por firmada la venta de tu alma al diablo si no declaras tu oposición por escrito: un avance más en las artes maléficas del Adversario: la letra pequeña para los viejos que no pueden leerla.
Y este mismo y cornudo señor es el mismo que me llena el correo electrónico de basura, de novias rusas, de anuncios de estiradores de pene y potingues que van desde el viagra hasta el peyote alucinógeno, de lavado de dineros negros varios y de tantos virus, gusanos y malware, que no podría exterminarlos ni un Panda de tres cabezas.
Voy a vomitar.
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sábado, 4 de octubre de 2008
No es para tanto
Releo algunas de las cosas que escribo y me entra la preocupación de si no voy a deprimir a alguien; no, por Dios; lo que pasa es que soy un poco morboso y me gusta caminar por los bordes de las cosas, aunque no en pelotas, como Jim Morrison; es que desde ese lugar pueden atisbarse las simetrías; es cierto que este itinerario es afilado y rugoso, pero también es excitante. Lo negativo sirve de contrapeso para valorar lo positivo. Quizá porque toda la sociedad está montada sobre valores positivos, hay gente que, como yo, curiosea algo enfermizamente por esas zonas oscuras de la conciencia que tanto preocupaban a Luis Vives; también los rincones sombríos de la historia, en especial los de la historia que tengo más cerca, son una extensión de ese interés. Mi método consiste en volverme del revés y hacer preguntas incómodas, leer por pasiva toda información plana y cuestionar lo incuestionable hasta perder todo referente sensato; el peligro, por supuesto, es llegar a formular puras insensateces, pero para eso está el sentido del humor, que es el menos común de los sentidos. Poe escribió que la originalidad no era cuestión de creación, sino de negación, y a él ese método le funcionó de maravilla. Nosotros no tenemos su genio y tenemos que contentarnos con sucedáneos. A mí me ayuda mucho la Fenomenología: entrecomillarlo todo, descomponerlo en relaciones de sujeto, objeto y lenguaje, o lo que es lo mismo, yo, lenguaje y mundo; me ayuda a tomar distancia de todo. Pero esa distancia toma apariencia de tristeza, es verdad.
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La apuesta de Pascal
El Eclesiastés esbozaba el consuelo del pueblo, de la compañía, de la unión con los demás:
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
Esto último me recuerda a la fábula que cuenta como Temujín, más conocido como Gengis Jan (el nombre del personaje es lo de menos y difiere según las versiones de la historia) unió a las tribus mongolas: pidió al líder de cada una flecha, y luego se la devolvió indicando que la rompieran, lo que hicieron con facilidad; luego volvió a pedir una a cada tribu y las unió en un haz, y les dijo a cada uno que intentaran romperlo, y no pudieron. De ese modo les convenció de que era lo mejor para ellos estar unidos que enfrentados. Este ejemplo reaparece en un conmovedor filme de David Lynch, Straight Story , que aquí titularon Una historia verdadera (1999), aplicado a la familia. También Beethoven encontró consuelo en este tipo de argumentos en su Testamento de Heiligenstadt, que tanto gustaba recordar al poeta Carlos Álvarez, a quien tuve el gusto de conocer; él, poeta social y cinéfilo, encarcelado largos años por repartir octavillas, citaba las obras, no los autores, y se pasaba el tiempo silbando; adquirió una gran cultura en la cárcel, leyendo y dialogando con los presos políticos; la cárcel era una gran universidad donde se aprendía paciencia, que es la más difícil de las materias. Pero Leopardi, gran lector de este libro bíblico del Eclesiastés, iba más lejos en sus objeciones al mismo, como se ve en su Palinodia a Gino Caponi y sus Zibaldone: que no podía existir una masse feliz compuesta de individuos infelices y que por eso cualquier sistema político era ineficaz e inútil. En realidad, la única objeción que puede ponerse al argumento de Leopardi es la muy antigua de Pascal: la apuesta por todo: si apuestas por ganar, ganas todo o pierdes todo; si apuestas por perder, pierdes de todas las maneras posibles. Por eso hay que apostar siempre por la vida.
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
Esto último me recuerda a la fábula que cuenta como Temujín, más conocido como Gengis Jan (el nombre del personaje es lo de menos y difiere según las versiones de la historia) unió a las tribus mongolas: pidió al líder de cada una flecha, y luego se la devolvió indicando que la rompieran, lo que hicieron con facilidad; luego volvió a pedir una a cada tribu y las unió en un haz, y les dijo a cada uno que intentaran romperlo, y no pudieron. De ese modo les convenció de que era lo mejor para ellos estar unidos que enfrentados. Este ejemplo reaparece en un conmovedor filme de David Lynch, Straight Story , que aquí titularon Una historia verdadera (1999), aplicado a la familia. También Beethoven encontró consuelo en este tipo de argumentos en su Testamento de Heiligenstadt, que tanto gustaba recordar al poeta Carlos Álvarez, a quien tuve el gusto de conocer; él, poeta social y cinéfilo, encarcelado largos años por repartir octavillas, citaba las obras, no los autores, y se pasaba el tiempo silbando; adquirió una gran cultura en la cárcel, leyendo y dialogando con los presos políticos; la cárcel era una gran universidad donde se aprendía paciencia, que es la más difícil de las materias. Pero Leopardi, gran lector de este libro bíblico del Eclesiastés, iba más lejos en sus objeciones al mismo, como se ve en su Palinodia a Gino Caponi y sus Zibaldone: que no podía existir una masse feliz compuesta de individuos infelices y que por eso cualquier sistema político era ineficaz e inútil. En realidad, la única objeción que puede ponerse al argumento de Leopardi es la muy antigua de Pascal: la apuesta por todo: si apuestas por ganar, ganas todo o pierdes todo; si apuestas por perder, pierdes de todas las maneras posibles. Por eso hay que apostar siempre por la vida.
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Sociedad
La factura de la ESO.
Recorte de una Noticia de El País, periódico que apoyaba la ESO mientras una de las filiales de la empresa que lo edita, PRISA, conocida como Eductrade, podía vender los productos que necesitaba la reforma, entre ellos los de los proyectos Minerva y Mercurio:
El abandono escolar, una opción que se hizo fácil en la España del turismo y la construcción, empieza a pasar factura. El trabajo ya escasea, y los jóvenes se encuentran ahora sin empleo, y además sin cualificación.
Crece el número de adultos que quieren estudiar ESO o FP o ir a la Universidad
Los datos se despachan rápido: El 31% de los adolescentes en España no aprueban la ESO. El otro 69% continúa, pero un 28% de ellos no conseguirá un título de bachillerato o FP de grado medio, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La tasa de los que abandonan en esa etapa es más dramática en hombres (35,8%) que en mujeres (23,8%), y en total dobla la media europea. Sólo Portugal y Malta están por detrás de España.
En la Escuela de Adultos de Mazarrón, Murcia, no cabe un alma desde hace tres años. Este curso, 40 personas quieren asistir a la clase que prepara para la obtención del título de la ESO (el antiguo graduado escolar), pero diez tendrán que esperar un año más. No hay tantas plazas, ni otros centros para mayores en la zona. Esta invasión estudiantil no se entiende sin hablar de la crisis económica.
Esto me recuerda a Apocalipse Now, cuando, después de haber hecho la masacre en el pueblo vietnamita, bajan los americanos de sus helicópteros y empiezan a poner vendas y tiritas. La hipocresía es la fuerza económica que mueve al mundo.
El abandono escolar, una opción que se hizo fácil en la España del turismo y la construcción, empieza a pasar factura. El trabajo ya escasea, y los jóvenes se encuentran ahora sin empleo, y además sin cualificación.
Crece el número de adultos que quieren estudiar ESO o FP o ir a la Universidad
Los datos se despachan rápido: El 31% de los adolescentes en España no aprueban la ESO. El otro 69% continúa, pero un 28% de ellos no conseguirá un título de bachillerato o FP de grado medio, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La tasa de los que abandonan en esa etapa es más dramática en hombres (35,8%) que en mujeres (23,8%), y en total dobla la media europea. Sólo Portugal y Malta están por detrás de España.
En la Escuela de Adultos de Mazarrón, Murcia, no cabe un alma desde hace tres años. Este curso, 40 personas quieren asistir a la clase que prepara para la obtención del título de la ESO (el antiguo graduado escolar), pero diez tendrán que esperar un año más. No hay tantas plazas, ni otros centros para mayores en la zona. Esta invasión estudiantil no se entiende sin hablar de la crisis económica.
Esto me recuerda a Apocalipse Now, cuando, después de haber hecho la masacre en el pueblo vietnamita, bajan los americanos de sus helicópteros y empiezan a poner vendas y tiritas. La hipocresía es la fuerza económica que mueve al mundo.
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Enseñanza
Mi pobre y querido conde Giacomo Leopardi
El 4 de dicembre de 1832 Leopardi escribe la página 4.526, la última, de su Diario. Dice así:
Hay dos verdades en que los hombres no creerán nunca. Una es el no saber nada. La otra es el no ser nada. Añadamos una tercera, que depende mucho de la segunda: no tener nada que esperar después de la muerte.
Qué tétrico, incluso para uno de los pesimistas más negros que ha dado la lírica, incluidos Job, Hardy, Feuerbach, Aleixandre, Neruda o Celan. A eso se reducen Hegesias, Mainländer, Schopenhauer. Incluso los pasajes existenciales, tan duros, del Eclesiastés, que algunos piensan son los más antiguos de este libro del siglo III a. de Cristo, antes de las adulteraciones optimistas posteriores:
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. Sale el sol, y se pone, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. El viento tira al sur, rodea el norte; gira de continuo, y a sus giros vuelve una y otra vez. Todos los ríos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde vinieron vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas fatigan más de lo que uno puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que ha de ser. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo bajo el sol. ¿Hay algo de que se pueda decir: esto es nuevo? Ya lo fue en siglos precedentes. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después. Dediqué mi corazón a conocer y también a entender la locura y el desvarío; conocí que aun esto era tristeza. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade sufrimiento. A la risa dije: "Enloqueces"; y al placer: "¿De qué sirves?" ¿Qué podrá hacer quien venga tras el que manda? Nada, sino lo que ya se hizo. El sabio tiene ojos en la cabeza y el necio anda a tientas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Aborrecí todo el trabajo que había hecho bajo del sol, porque lo dejaré a otro que vendrá después. ¡Que el hombre trabaje con saber y rectitud, y que haya de dar su provecho a quien nunca lo trabajó! También hay en esto vanidad y mal grande. Todo tiene su tiempo, todo lo que se quiere bajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. Vi más bajo del sol: en lugar del juicio, impiedad; y en lugar de la justicia, iniquidad. Los hombres son semejantes a las bestias, porque lo que les sucede un mismo suceso es: como mueren los unos mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho de polvo y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube al cielo y que el del animal desciende a la tierra? Alabé yo a los muertos más que a los vivientes y tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen. He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. De la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. Al hijo que se engendra nada les queda en la mano. Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. Mejor es oír la reprensión del sabio que la canción de los necios. Porque la risa del necio es como el estrépito de los espinos bajo de la olla. Y también esto es vanidad. Ciertamente la opresión entontece al sabio y las dádivas corrompen el corazón. No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte? Más amarga que la muerte es la mujer cuyo corazón es lazos y redes y sus manos ligaduras. Un hombre entre mil he hallado, pero mujer entre todas éstas nunca hallé. Qué sea amor o qué sea odio, no lo saben los hombres; todo está delante de ellos. Todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno, al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica; como al bueno, así al que peca; al que jura, como al que teme el juramento. Este mal hay en todo lo que se hace debajo del sol: que acontece igual a todos y que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez durante la vida y después van a la muerte. Los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria se apaga y su amor y su odio y su envidia fenecieron ya y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace bajo del sol. Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados las de los maestros. El hacer muchos libros es tarea sin fin.
Hay dos verdades en que los hombres no creerán nunca. Una es el no saber nada. La otra es el no ser nada. Añadamos una tercera, que depende mucho de la segunda: no tener nada que esperar después de la muerte.
Qué tétrico, incluso para uno de los pesimistas más negros que ha dado la lírica, incluidos Job, Hardy, Feuerbach, Aleixandre, Neruda o Celan. A eso se reducen Hegesias, Mainländer, Schopenhauer. Incluso los pasajes existenciales, tan duros, del Eclesiastés, que algunos piensan son los más antiguos de este libro del siglo III a. de Cristo, antes de las adulteraciones optimistas posteriores:
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. Sale el sol, y se pone, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. El viento tira al sur, rodea el norte; gira de continuo, y a sus giros vuelve una y otra vez. Todos los ríos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde vinieron vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas fatigan más de lo que uno puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que ha de ser. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo bajo el sol. ¿Hay algo de que se pueda decir: esto es nuevo? Ya lo fue en siglos precedentes. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después. Dediqué mi corazón a conocer y también a entender la locura y el desvarío; conocí que aun esto era tristeza. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade sufrimiento. A la risa dije: "Enloqueces"; y al placer: "¿De qué sirves?" ¿Qué podrá hacer quien venga tras el que manda? Nada, sino lo que ya se hizo. El sabio tiene ojos en la cabeza y el necio anda a tientas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Aborrecí todo el trabajo que había hecho bajo del sol, porque lo dejaré a otro que vendrá después. ¡Que el hombre trabaje con saber y rectitud, y que haya de dar su provecho a quien nunca lo trabajó! También hay en esto vanidad y mal grande. Todo tiene su tiempo, todo lo que se quiere bajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. Vi más bajo del sol: en lugar del juicio, impiedad; y en lugar de la justicia, iniquidad. Los hombres son semejantes a las bestias, porque lo que les sucede un mismo suceso es: como mueren los unos mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho de polvo y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube al cielo y que el del animal desciende a la tierra? Alabé yo a los muertos más que a los vivientes y tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen. He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. De la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. Al hijo que se engendra nada les queda en la mano. Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. Mejor es oír la reprensión del sabio que la canción de los necios. Porque la risa del necio es como el estrépito de los espinos bajo de la olla. Y también esto es vanidad. Ciertamente la opresión entontece al sabio y las dádivas corrompen el corazón. No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte? Más amarga que la muerte es la mujer cuyo corazón es lazos y redes y sus manos ligaduras. Un hombre entre mil he hallado, pero mujer entre todas éstas nunca hallé. Qué sea amor o qué sea odio, no lo saben los hombres; todo está delante de ellos. Todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno, al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica; como al bueno, así al que peca; al que jura, como al que teme el juramento. Este mal hay en todo lo que se hace debajo del sol: que acontece igual a todos y que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez durante la vida y después van a la muerte. Los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria se apaga y su amor y su odio y su envidia fenecieron ya y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace bajo del sol. Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados las de los maestros. El hacer muchos libros es tarea sin fin.
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viernes, 3 de octubre de 2008
La Duquesa de Alba
Una de nuestras más incomparables bellezas tiene serias dificultades para caminar, padece isquemia cerebral e hidrocefalia y días atrás estuvo a punto de ahogarse al tomar un zumo, pero quiere casarse, Dios mío, a sus ochenta y dos años, con un hombre al que dobla en edad, que por algo es funcionario del Ministerio de Trabajo, y que se llama Alfonso Díez, aunque es presumible que de Sabio no tenga más que las ganas de heredar.
La Duquesa de Alba tiene más valor que su antepasado, el Duque de Alba.
La Duquesa de Alba tiene más valor que su antepasado, el Duque de Alba.
Manipulaciones informativas
Mientras arde tu casa, qué maravillosos son los debates Palin-Biden y McCain-Obama, tan impecablemente simétricos de los Rajoy-Zapatero, si no fuera porque te interesan menos que la subida del paro, la hipoteca de tu casa o el desastre educativo español. Que mires a otro sitio siempre es más distraído, pero al final, cuando acaba el espectáculo informativo, tu casa, ay, tu casa, ha sido reducida a cenizas.
jueves, 2 de octubre de 2008
Sospechosillos habituales
Que lo que menos interese a los políticos sea la Educación parece un chiste fácil. Aunque sí sea cierto que sean maleducados, que sí lo son; la mayoría, incluso, no pasaría la prueba de la inteligencia mínima, que es reconocerse en un espejo: "Yo no he dicho esto". "Yo no he hecho esto otro". "Todo eso son falsedades" etcétera. Estos prebendados parecen en realidad prevendidos o prebandidos, y cuando menos se prevendan los ojos con el prejuicio político ante la tozuda realidad que nunca, jamás de los jamases, afrontarán. Lo que menos podría pedirse es que haya una política educativa que sea eso, una, y educativa , porque lo único que se ha visto hasta ahora es lo de política. Los políticos lo único que saben hacer es lamerse las prebendas con un estusiasmo semejante al de un perro alsaciano de poco pedigree. Ha sido un pequeño gocecillo ver la pequeña histeria que se montaba cuando cierto político empezó su pequeña purga de enchufados; hasta que se volvieron a restablecer las conexiones algunos estaban que echaban chispas, pero los ladrones/roldanes volvieron a su lugar y la tranquilidad ya empieza a difundirse en las habituales redes de corrupción de mayores.
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Breviario de la desesperación
Resulta curioso observar las rutinas de la gente desesperada para sacar algo en claro sobre la naturaleza humana. Muchos arrasados por las ganas de dejar este mundo suelen ponerse a hacer listas de cosas agradables, para repasarlas como mantras en los momentos de caída libre en el pozo ciego de la depresión, a fin de resistir todavía unos días, semanas, meses y poder satisfacer algún tiempo más las responsabilidades contraídas con sus otros, por lo general familiares en diverso grado que podrían sentirse algo dolidos y molestos por su partida, y que saben les quieren.
Pero su dolor y angustia es mucha. Se les hace una montaña levantarse por las mañanas contra la fatalidad que les entierra y aborrecen y son capaces de resolver las tareas más complicadas para los otros, por más que no puedan, por ejemplo, ponerse un café a sí mismos, realizar una simple llamada telefónica para hablar con alguien o abrir una ventana para respirar un poco de aire... Son capaces de hacer estas cosas, pero no poseen fuerzas para hacerlo, y le dan vueltas compulsivamente a cualquier tontería de este tipo durante días e incluso semanas.
El peso formidable de una cósmica fatalidad les ha derribado por completo, arrebatándoles toda fe y toda esperanza, aunque no, curiosamente, toda caridad (no me refiero a aquellos que se llevan a toda una serie de familiares por delante antes de matarse ellos mismos, los cuales son sólo unos paranoicos convencidos). Quizá por ello la iglesia se ha arrepentido de su postura ante los suicidas y ahora deja en las manos de Dios su posible y discutible salvación.
Me imagino el itinerario que estos amargados recorren. Muchos podrán encontrarse en alguno de los lugares de ese trayecto y no pasarán más allá, no llegarán nunca por su propio pie al final, ese agujero o maëlstrom que Unamuno decía era imposible adjetivar; puedo imaginarme -la imaginación es lo único que posee un escritor- cuáles serán esas últimas paradas: las fantasías de autolesionarse (amputaciones, sangrados etc...); la efectiva realización de esas actividades y, por fin, el suicidio consumado. Al contrario de lo que se suele creer, siempre hay que hacer caso de un suicida; esos se encuentran en la fase previa al intento definitivo.
Porque una parte significativa de los suicidas no son sino enfermos: trastornados, neuróticos o psicóticos víctimas de algún desarreglo en la neuroquímica de su personalidad; otros son solamente enfermos vitales: gente que no sabe vivir, o que no ha sido educada para vivir, sino para morir, y que no ha sabido reprogramarse adecuadamente mediante un ejercicio de crítica racionalista absoluta; a veces, incluso, las dos cosas, que se apoyan mutuamente de forma ponzoñosa. A algunos determinadas experiencias en los primeros compases de sus vidas les han configurado la sensibilidad hasta el extremo horrible de que ya no es posible saber cuál es su cara y cuál es su careta: la camisa de fuerza es su propia piel. Otros, sin embargo, llegan al suicidio por mero cansancio, por mera fatiga y agotamiento: han vivido demasiado intensamente y están quemados: la vida les aparece ya como algo insustancial; como decía Feuerbach, "sólo una vez es todo verdadero". Los hay que entran con calzador y a la fuerza, esto es, llorando, en las estadísticas de este tipo de desgracias personales, porque lo disimulan con mucho arte, porque se sienten avergonzados de que puedan fallar y hacen pasar su muerte por un mero accidente; otros, impulsivos, se saltan las etapas y van directamente al nudo de la cuestión; otros lo disimulan sólo por los compromisos contraídos que ya se ha citado en el primer párrafo; no quieren crear un dolor suplementario a su familia, que podría preguntarse toda su vida qué ha hecho ella para que el familiar adoptara semejante resolución; estos serían un tipo especial de los que Durkheim llamaría los suicidas altruistas.
Pero su dolor y angustia es mucha. Se les hace una montaña levantarse por las mañanas contra la fatalidad que les entierra y aborrecen y son capaces de resolver las tareas más complicadas para los otros, por más que no puedan, por ejemplo, ponerse un café a sí mismos, realizar una simple llamada telefónica para hablar con alguien o abrir una ventana para respirar un poco de aire... Son capaces de hacer estas cosas, pero no poseen fuerzas para hacerlo, y le dan vueltas compulsivamente a cualquier tontería de este tipo durante días e incluso semanas.
El peso formidable de una cósmica fatalidad les ha derribado por completo, arrebatándoles toda fe y toda esperanza, aunque no, curiosamente, toda caridad (no me refiero a aquellos que se llevan a toda una serie de familiares por delante antes de matarse ellos mismos, los cuales son sólo unos paranoicos convencidos). Quizá por ello la iglesia se ha arrepentido de su postura ante los suicidas y ahora deja en las manos de Dios su posible y discutible salvación.
Me imagino el itinerario que estos amargados recorren. Muchos podrán encontrarse en alguno de los lugares de ese trayecto y no pasarán más allá, no llegarán nunca por su propio pie al final, ese agujero o maëlstrom que Unamuno decía era imposible adjetivar; puedo imaginarme -la imaginación es lo único que posee un escritor- cuáles serán esas últimas paradas: las fantasías de autolesionarse (amputaciones, sangrados etc...); la efectiva realización de esas actividades y, por fin, el suicidio consumado. Al contrario de lo que se suele creer, siempre hay que hacer caso de un suicida; esos se encuentran en la fase previa al intento definitivo.
Porque una parte significativa de los suicidas no son sino enfermos: trastornados, neuróticos o psicóticos víctimas de algún desarreglo en la neuroquímica de su personalidad; otros son solamente enfermos vitales: gente que no sabe vivir, o que no ha sido educada para vivir, sino para morir, y que no ha sabido reprogramarse adecuadamente mediante un ejercicio de crítica racionalista absoluta; a veces, incluso, las dos cosas, que se apoyan mutuamente de forma ponzoñosa. A algunos determinadas experiencias en los primeros compases de sus vidas les han configurado la sensibilidad hasta el extremo horrible de que ya no es posible saber cuál es su cara y cuál es su careta: la camisa de fuerza es su propia piel. Otros, sin embargo, llegan al suicidio por mero cansancio, por mera fatiga y agotamiento: han vivido demasiado intensamente y están quemados: la vida les aparece ya como algo insustancial; como decía Feuerbach, "sólo una vez es todo verdadero". Los hay que entran con calzador y a la fuerza, esto es, llorando, en las estadísticas de este tipo de desgracias personales, porque lo disimulan con mucho arte, porque se sienten avergonzados de que puedan fallar y hacen pasar su muerte por un mero accidente; otros, impulsivos, se saltan las etapas y van directamente al nudo de la cuestión; otros lo disimulan sólo por los compromisos contraídos que ya se ha citado en el primer párrafo; no quieren crear un dolor suplementario a su familia, que podría preguntarse toda su vida qué ha hecho ella para que el familiar adoptara semejante resolución; estos serían un tipo especial de los que Durkheim llamaría los suicidas altruistas.
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Aulas materia y ordenadores gratuitos
He atravesado el ecuador de mi vida laboral como profesor y vive Dios que ha sido singladura movidita. En las películas norteamericanas he visto aulas materia magníficamente montadas: bustos de escritores, posters, cañones, armarios de libros, estrados para el profesor, pizarras móviles, proyectores etcétera. En mi instituto vamos a adoptar esta distribución, que apoyo, aunque el problema va a ser cómo afectará a los alumnos con necesidades educativas especiales, en especial a los ciegos, pues no hay telelupas suficientes para ellos y no van a ir cargando con ellas -un mazacote mostrenco de unos veinte kilos y sin ruedas- de un aula a otra. Por otra parte, vamos a ver con qué materiales amueblamos cada aula y usamos la pizarra virtual y el cañón. Otro problema será guiar a los alumnos a los nuevos santos lugares prometidos y conseguir que no se queden pegados a las taquillas o descarriados por algún vericueto ignoto, entregados a la merced de algún maligno profesor de guardia. Los profes de francés y de inglés andan por ahí muy ilusionados al no tener que llevarse el caparazón de un lado a otro como hasta ahora, y eso al menos hemos logrado; otros se quejan de que los horarios están peor ahora y dicen aquello del Eclesiastés que repetía Jorge Manrique, "Cualquiera tiempo pasado, fue mejor". Pero está claro que esto había que hacerlo ya de una vez; veremos cómo resulta.
Otrosí. Parece ser que el tan cacareado ordenador personal que iban a regalar a cada profesor va a ser alquilado durante tres años, solamente, y luego podrá comprarse por el profesor si este lo desea. Ya vino el tío Paco con las rebajas. Pues vale, pues bueno, pues me alegro.
Otrosí. Parece ser que el tan cacareado ordenador personal que iban a regalar a cada profesor va a ser alquilado durante tres años, solamente, y luego podrá comprarse por el profesor si este lo desea. Ya vino el tío Paco con las rebajas. Pues vale, pues bueno, pues me alegro.
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Un talentoso director de cine ciudarrealeño, Daniel Chamorro
Aunque hay que ayudar a los jóvenes, algunos no se dejan ayudar y otros están más ayudados de lo que realmente merecen; no parece el caso de Daniel Chamorro, quien, con lo joven que es, pasa ya de los cien premios nacionales e internacionales, aunque sólo ha realizado nueve cortos; es además compositor de sus propias bandas sonoras, guionista y poeta, lo que ya es una garantía artística. Por eso le he compuesto una entrada en la Wikipedia para que se le vaya conociendo y para hacer patria manchega, aunque, como suele ocurrir entre los despabilados de este suelo, Daniel ya se está madrileñizando y transcurre más por Los Ángeles, Londres y Berlín que por estos polvorientos andurriales. No parece un falso cañí al estilo Pedro Amodólar, sino más bien un técnico friki bastante literaturizado, al estilo Amenábar.
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miércoles, 1 de octubre de 2008
Usura
"Ante una quiebra bancaria, España cubre sólo 20.000 euros a los clientes frente a los 100.000 de Italia o a los 170.000 euros que prevé el plan de Bush. La OCU pide aumentarlo hasta los 150.000 euros."
Qué buenos son los banqueros/usureros españoles. Qué entraña más blanda y compasiva tienen. Si se les aplicara la misma horma, habría que ahorcarlos dos veces.
Qué buenos son los banqueros/usureros españoles. Qué entraña más blanda y compasiva tienen. Si se les aplicara la misma horma, habría que ahorcarlos dos veces.
Escribir y reescribir
Quizá tenga que advertir a quienes estén suscritos a mis post -ninguno, seguramente- que lo que leen en el correo es muchas veces distinto a lo que encuentran luego expuesto en el portal: retoco y comprimo la prosa y a veces prolongo los artículos con uno o dos párrafos más.
Incluso aunque hayan transcurrido años: matizo un concepto, añado una cita más a una entrega de hace meses, porque de alguna extraña manera recuerdo lo que he escrito como un asesino en serie sus obras de sangre. Acaso dentro de unos años refundiré toda esa prosa, enfriaré el magma y sacaré de molde uno, dos o tres títulos de todo esto: por un lado lo autobiográfico, por otro lo ensayístico y arrinconados otros grupos minúsculos. Varios caños para la misma fuente.
Incluso aunque hayan transcurrido años: matizo un concepto, añado una cita más a una entrega de hace meses, porque de alguna extraña manera recuerdo lo que he escrito como un asesino en serie sus obras de sangre. Acaso dentro de unos años refundiré toda esa prosa, enfriaré el magma y sacaré de molde uno, dos o tres títulos de todo esto: por un lado lo autobiográfico, por otro lo ensayístico y arrinconados otros grupos minúsculos. Varios caños para la misma fuente.
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Buenos ratos con los tebeos e historietas Bruguera
He pasado muy buenos ratos con los tebeos e historietas de la Editorial Bruguera. Tal vez, incluso, a ellos debo mi afición a leer. Desarrollaron no sólo mi imaginación, sino la de miles de niños en una época confusa, plana y huérfana como era la de los últimos años de Franco. Fui un auténtico perseguidor de historietas en mi infancia en Puertollano, a través de bibliotecas, amigos o tiendas donde se intercambiaban tebeos a cambio de poquísimo dinero. Ahora no hay cosas así y los jóvenes no tienen ni tebeos ni tiendas de esa clase, y ni siquiera pueden leerse novelitas de a duro: así les va. Ni tienen imaginación, ni afición a leer; al menos unos cuantos. Yo, y muchos otros como yo, pudimos por el contrario acceder a cantidades ingentes de lectura.
Los primeros tebeos que leí fueron los de Pulgarcito, luego DDT, Tiovivo, Mortadelo; los rivales TBO, Strong y Pumby tampoco estaban nada mal; recuerdo en especial las creaciones del genial y llorado Vázquez: su homónimo, el moroso que huía de los sastres, la abuelita Paz, Angelito, Anacleto, agente secreto; la familia Cebolleta, con el abuelo que contaba batallitas. También andaban por ahí Carpanta, Mortadelo y Filemón, el Capitán Trueno (que fue el primer español que se ligó a una sueca), acompañado del inefable Goliath y de Crispín, con guiones de Mora; el Corsario de Hierro, Dani Futuro, que estaba muy bien dibujado y tenía buenos guiones; Supernova etcétera; nunca comulgué con los comics extranjeros franceses: aborrecí a los Pitufos y no terminaban de gustarme del todo los Asterix; prefería los norteamericanos de la Marvel (el Spiderman de la pistola y el de Stan Lee, del que no me resigno a que no sea el viudísimo inconsolable de Gwen; los Cuatro fantásticos, los Vengadores, pese a toda la patriotería de Nick Furia y el Capitán América; la Masa, a quien insisten en llamar Hulk y en Sudamérica llaman La Mole; la Patrulla X, El motorista fantasma, Luke Cage, que hacía de Aquiles negro; Thor, que se las tenía tiesas con el maligno Loki y me hizo aprender mitología escandinava; El doctor Extraño, etc...), pero siempre aborrecí a Supermán y a Batman; también me iban los españoles vanguardistas de Trinca: Ventura y Nieto, Haxtur, el cómico Yago Veloz, etc; Mafaldas las leí todas, con sus inseparables Manolito, gallego emigrado devoto de la Virgen del puño; Miguelito, emigrantillo italiano fantasioso y ególatra; Felipe, acomplejado y timidísimo; Libertad, pequeña y bravucona; Guille, anarquista como un pequeño Guillermo Brown; Susanita, marujita y cotorrona, etcétera; siempre le tuve una especial devoción al belga Tintín y sobre todo al capitán Haddock, de poliédricos insultos, en su castillo del Loira. A Los cuatro ases, también, aunque no sean muy conocidos; me los leí todos en la Biblioteca Municipal de Puertollano. Por leer, incluso leí comics tan raros como los marcianos de Diego Valor, que hallé preguntándole a una ancianita de la Calle Santa Lucía del mismo lugar, si mal no recuerdo, o los del Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar y Pedrín, estos últimos sosísimos, mariconísimos e insoportabilísimos, (más de uno pensaba que la relación que existía entre Roberto Alcázar y Pedrín era la misma que entre Trueno y Crispín y entre Batman y Robin...) los de Flash Gordon -de los que prefería la versión moderna más que la antigua a todo color y en libro-, los del Espectro que camina, los de Mikros, y una lista interminable a que no puede bastar cuenta cierta.
Ya he perdido ese tren, y, por ejemplo, estoy, aunque no del todo, casi medianamente pez de lo que es la novela gráfica y sus autores, los últimos éxitos o hits del cómic (que prefiero llamar historieta) etcétera. No sabía quién coño era el autor de 300 ni de Sin City, ni conocía el comic en que se inspira la nueva y apocalíptica película de Hollywood que se está preparando.
Los primeros tebeos que leí fueron los de Pulgarcito, luego DDT, Tiovivo, Mortadelo; los rivales TBO, Strong y Pumby tampoco estaban nada mal; recuerdo en especial las creaciones del genial y llorado Vázquez: su homónimo, el moroso que huía de los sastres, la abuelita Paz, Angelito, Anacleto, agente secreto; la familia Cebolleta, con el abuelo que contaba batallitas. También andaban por ahí Carpanta, Mortadelo y Filemón, el Capitán Trueno (que fue el primer español que se ligó a una sueca), acompañado del inefable Goliath y de Crispín, con guiones de Mora; el Corsario de Hierro, Dani Futuro, que estaba muy bien dibujado y tenía buenos guiones; Supernova etcétera; nunca comulgué con los comics extranjeros franceses: aborrecí a los Pitufos y no terminaban de gustarme del todo los Asterix; prefería los norteamericanos de la Marvel (el Spiderman de la pistola y el de Stan Lee, del que no me resigno a que no sea el viudísimo inconsolable de Gwen; los Cuatro fantásticos, los Vengadores, pese a toda la patriotería de Nick Furia y el Capitán América; la Masa, a quien insisten en llamar Hulk y en Sudamérica llaman La Mole; la Patrulla X, El motorista fantasma, Luke Cage, que hacía de Aquiles negro; Thor, que se las tenía tiesas con el maligno Loki y me hizo aprender mitología escandinava; El doctor Extraño, etc...), pero siempre aborrecí a Supermán y a Batman; también me iban los españoles vanguardistas de Trinca: Ventura y Nieto, Haxtur, el cómico Yago Veloz, etc; Mafaldas las leí todas, con sus inseparables Manolito, gallego emigrado devoto de la Virgen del puño; Miguelito, emigrantillo italiano fantasioso y ególatra; Felipe, acomplejado y timidísimo; Libertad, pequeña y bravucona; Guille, anarquista como un pequeño Guillermo Brown; Susanita, marujita y cotorrona, etcétera; siempre le tuve una especial devoción al belga Tintín y sobre todo al capitán Haddock, de poliédricos insultos, en su castillo del Loira. A Los cuatro ases, también, aunque no sean muy conocidos; me los leí todos en la Biblioteca Municipal de Puertollano. Por leer, incluso leí comics tan raros como los marcianos de Diego Valor, que hallé preguntándole a una ancianita de la Calle Santa Lucía del mismo lugar, si mal no recuerdo, o los del Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar y Pedrín, estos últimos sosísimos, mariconísimos e insoportabilísimos, (más de uno pensaba que la relación que existía entre Roberto Alcázar y Pedrín era la misma que entre Trueno y Crispín y entre Batman y Robin...) los de Flash Gordon -de los que prefería la versión moderna más que la antigua a todo color y en libro-, los del Espectro que camina, los de Mikros, y una lista interminable a que no puede bastar cuenta cierta.
Ya he perdido ese tren, y, por ejemplo, estoy, aunque no del todo, casi medianamente pez de lo que es la novela gráfica y sus autores, los últimos éxitos o hits del cómic (que prefiero llamar historieta) etcétera. No sabía quién coño era el autor de 300 ni de Sin City, ni conocía el comic en que se inspira la nueva y apocalíptica película de Hollywood que se está preparando.
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lunes, 29 de septiembre de 2008
Nota o post número 600... Me paso de rosca
¿Escribo demasiado? Es sano para civilizar la prosa. Escribir como escribo me ha costado muchos años de lectura y de escritura; y cualquiera que haya compuesto o leído en voz alta asiduamente endecasílabos sabrá a qué me refiero cuando digo que se nota cuándo el párrafo es redondo "de oído" y lo mide la respiración. Cuanto más cerca estás del punto y seguido, mejor. Bien lo sabía un maestro de la concisión/conclusión, Haro Tecglén. Pero estas palabras marchan hacia el mismo destino que las cartas de Bartleby, un funcionario que debía leer lo que debía quemar después:
Dead letters! does it not sound like dead men? Conceive a man by nature and misfortune prone to a pallid hopelessness, can any business seem more fitted to heighten it than that of continually handling these dead letters, and assorting them for the flames? For by the cart-load they are annually burned. Sometimes from out the folded paper the pale clerk takes a ring:--the finger it was meant for, perhaps, moulded in the grave; a bank-note sent in swiftest charity:--he whom it would relieve, nor eats nor hungers any more; pardon for those who died despairing; hope for those who died unhoping; good tidings for those who died stifled by unrelieved calamities. On errands of life, these letters speed to death.
¡Cartas muertas! ¿No suena esto a hombres muertos? Imagínense a un hombre por naturaleza y fatalidad caído en una lívida desesperación: ¿puede cualquier otro quehacer ser más propio para avivarla que manejar esas cartas muertas y clasificarlas para las llamas? Pues son quemadas cada año a carretadas. Algunas veces el empleado saca del doblado papel un anillo; el dedo al que se destinaba quizá se deshace en la tumba; un billete de banco enviado con la más diligente caridad... aquel al que intentaba aliviar ya no come ni siente más hambre; perdón para aquellos que murieron desesperando; esperanza para aquellos que murieron sin esperar ya nada; buenas noticias para aquellos que murieron ahogados en calamidades sin solución. Con mensajes de vida, estas cartas van derechas hacia la muerte.
Preferiría hacer algo, al contrario que el pobre Bartleby. Escribí un cuento al respecto, "Pintar algo", donde veía al protagonista en la tesitura que todos tenemos que afrontar en la vida: qué hacer, que dijo Tolstoy, o qué no hacer, que diría Herman Melville, esa especie de preformación de Kafka; hay quien dice que la literatura norteamericana es la única enteramente moderna, la única que no se ha formado, al menos esencialmente, sobre precedentes previos, y alguna verdad hay en ello, si examinamos los casos de Edgar Allan Poe, de Melville, de Thoreau, de Whitman. El simbolismo europeo, la novela policiaca y la ficción científica están en Poe; las parábolas de Kafka y el existencialismo están en Melville; el ecologismo, el anarquismo libertario y el pacifismo de Tolstoy están en Thoreau; el versolibrismo, el futurismo y las vanguardias están implícitas en Whitman.
Por desgracia la actual no es heredera de esas grandes figuras: allí no se traduce ya casi nada de otras lenguas; es una cultura enquistada y muerta que se mira con una gorrina complacencia el ombligo.
Dead letters! does it not sound like dead men? Conceive a man by nature and misfortune prone to a pallid hopelessness, can any business seem more fitted to heighten it than that of continually handling these dead letters, and assorting them for the flames? For by the cart-load they are annually burned. Sometimes from out the folded paper the pale clerk takes a ring:--the finger it was meant for, perhaps, moulded in the grave; a bank-note sent in swiftest charity:--he whom it would relieve, nor eats nor hungers any more; pardon for those who died despairing; hope for those who died unhoping; good tidings for those who died stifled by unrelieved calamities. On errands of life, these letters speed to death.
¡Cartas muertas! ¿No suena esto a hombres muertos? Imagínense a un hombre por naturaleza y fatalidad caído en una lívida desesperación: ¿puede cualquier otro quehacer ser más propio para avivarla que manejar esas cartas muertas y clasificarlas para las llamas? Pues son quemadas cada año a carretadas. Algunas veces el empleado saca del doblado papel un anillo; el dedo al que se destinaba quizá se deshace en la tumba; un billete de banco enviado con la más diligente caridad... aquel al que intentaba aliviar ya no come ni siente más hambre; perdón para aquellos que murieron desesperando; esperanza para aquellos que murieron sin esperar ya nada; buenas noticias para aquellos que murieron ahogados en calamidades sin solución. Con mensajes de vida, estas cartas van derechas hacia la muerte.
Preferiría hacer algo, al contrario que el pobre Bartleby. Escribí un cuento al respecto, "Pintar algo", donde veía al protagonista en la tesitura que todos tenemos que afrontar en la vida: qué hacer, que dijo Tolstoy, o qué no hacer, que diría Herman Melville, esa especie de preformación de Kafka; hay quien dice que la literatura norteamericana es la única enteramente moderna, la única que no se ha formado, al menos esencialmente, sobre precedentes previos, y alguna verdad hay en ello, si examinamos los casos de Edgar Allan Poe, de Melville, de Thoreau, de Whitman. El simbolismo europeo, la novela policiaca y la ficción científica están en Poe; las parábolas de Kafka y el existencialismo están en Melville; el ecologismo, el anarquismo libertario y el pacifismo de Tolstoy están en Thoreau; el versolibrismo, el futurismo y las vanguardias están implícitas en Whitman.
Por desgracia la actual no es heredera de esas grandes figuras: allí no se traduce ya casi nada de otras lenguas; es una cultura enquistada y muerta que se mira con una gorrina complacencia el ombligo.
Paradojas
Un billón para ayudar a los pobrecitos banqueros y nada para aliviar el hambre, el analfabetismo o la falta sanitaria del tercer mundo.
Nuestro mundo (no este mundo) da asco. El altermundismo debe interpretarse correctamente: no hay otro mundo posible que este, y no hace falta dividirlo ni fragmentarlo; cualquier fragmentación es una descomposición, una corrupción, un corte más en una herida que sangra y que mata.
Nuestro mundo (no este mundo) da asco. El altermundismo debe interpretarse correctamente: no hay otro mundo posible que este, y no hace falta dividirlo ni fragmentarlo; cualquier fragmentación es una descomposición, una corrupción, un corte más en una herida que sangra y que mata.
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domingo, 28 de septiembre de 2008
Miguel Ángel Curiel y Juan Gracia
Suelo escribir artículos en la Wikipedia para ayudar a divulgar la obra de escritores y autores manchegos a los que nadie parece reconocer. No es una obra de misericordia, sino de simple justicia; aunque sea de una forma tan humilde como es esa; por ejemplo, el poeta Miguel Ángel Curiel, que es uno de los grandes valores de nuestras letras, y a quien tuve la ocasión de conocer cuando le dimos dos premios de poesía en La Fragua. Todavía tengo por ahí algunos borradores de libros que me dio. Ya ha sido muy laureado y no vive en Talavera, sino en Lugo, pero quizá aún lo necesita.
Otro caso es el del novelista ciudarrealeño Juan Gracia, cuya novela Todo da igual (Barcelona, 1999) causó sensación y le unió a los miembros de la Generación X de Ray Loriga y José Ángel Mañas.
Otro caso es el del novelista ciudarrealeño Juan Gracia, cuya novela Todo da igual (Barcelona, 1999) causó sensación y le unió a los miembros de la Generación X de Ray Loriga y José Ángel Mañas.
Canon de la narrativa manchega contemporánea
Francisco Gómez-Porro, que es quien se ha tomado la enorme y trabajosa molestia de leer alrededor de seiscientas novelas, ha establecido un canon de narrativa manchega contemporánea y cuando habla de la antología que hizo, no deja de repetir la palabra "injusticia", "porque mucha gente nacida un año antes o pocos años antes, como puede ser el caso de autores como Francisco Nieva o José Esteban, quedan fuera. Esto, no obstante, tiene una ventaja, que nos deja espacio para incorporar nombres nuevos, y la antología no atiende tanto a los nombres reconocidos, sino que permite que aparezcan nombres nuevos con un reconocimiento creciente." Hay algunos olvidos, como Carlos Saiz Cidoncha, el gran escritor de ciencia-ficción ciudarrealeño. Para paliar ese olvido, el antólogo ha incluido en "A cielo abierto" una 'Bibliografía de narradores castellano-manchegos contemporáneos'
Este es el canon:
Antonio Martínez Sarrión-Andrés Berlanga-José Aranda Aznar-María Antonia Velasco Bernal-Luis Béjar-Alfredo Villaverde Gil-Juan Bravo Castillo-Francisco del Puerto Almazán-Joaquín Copeiro-Pilar Pedraza-Alicia Giménez Barlett-José Antonio Sánchez Villasevil-Antonio Pérez Henares-Manuel Valero-Antonio Belmonte-Teo Serna-Clara Sánchez-Fernando Martínez Gil-Antonio Lázaro-Tomás F. Ruiz-José Andrés García Ródenas-Juan Carlos Arce-José Ramón Martín Largo-Ramón Bello Serrano-Juan Carlos Pantoja Rivero-Francisca Gata-Eloy M. Cebrián-Ángela Vallvey-Juan Gracia-Carlos Martínez Montesinos-Miguel Carcelén Gandía-Macario Polo Usaola-Patricia Mateo-Alberto López Aroca-Juan García Ródenas
Aquí en Ciudad Real tenemos a Teo Serna, Juan Gracia, Macario Polo Usasola, Ángela Vallvey y José Aranda Aznar, y no sé si me olvido de alguno; habría que añadir a José Luis Margotón, a Paco Chaves y a Emilio Morote Esquivel, por supuesto, aunque haya nacido fuera. Y a uno que, no se sabe por qué, insisten en excluir: Pedro Almodóvar Caballero.
Faltan algunos más, pero es que a esos los conozco poco o son posteriores a cuando fue escrito este post (este colofón se escribe en junio de 2015). Han advenido después escritores como María Dueñas y otros.
Este es el canon:
Antonio Martínez Sarrión-Andrés Berlanga-José Aranda Aznar-María Antonia Velasco Bernal-Luis Béjar-Alfredo Villaverde Gil-Juan Bravo Castillo-Francisco del Puerto Almazán-Joaquín Copeiro-Pilar Pedraza-Alicia Giménez Barlett-José Antonio Sánchez Villasevil-Antonio Pérez Henares-Manuel Valero-Antonio Belmonte-Teo Serna-Clara Sánchez-Fernando Martínez Gil-Antonio Lázaro-Tomás F. Ruiz-José Andrés García Ródenas-Juan Carlos Arce-José Ramón Martín Largo-Ramón Bello Serrano-Juan Carlos Pantoja Rivero-Francisca Gata-Eloy M. Cebrián-Ángela Vallvey-Juan Gracia-Carlos Martínez Montesinos-Miguel Carcelén Gandía-Macario Polo Usaola-Patricia Mateo-Alberto López Aroca-Juan García Ródenas
Aquí en Ciudad Real tenemos a Teo Serna, Juan Gracia, Macario Polo Usasola, Ángela Vallvey y José Aranda Aznar, y no sé si me olvido de alguno; habría que añadir a José Luis Margotón, a Paco Chaves y a Emilio Morote Esquivel, por supuesto, aunque haya nacido fuera. Y a uno que, no se sabe por qué, insisten en excluir: Pedro Almodóvar Caballero.
Faltan algunos más, pero es que a esos los conozco poco o son posteriores a cuando fue escrito este post (este colofón se escribe en junio de 2015). Han advenido después escritores como María Dueñas y otros.
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sábado, 27 de septiembre de 2008
Un escritor miguelturreño en gallego, Xavier Alcalá
Nadie lo conoce por aquí; Xavier Alcalá vive en El Ferrol y nació en Miguelturra en 1947, así que he puesto una notita en el artículo Miguelturra de la Wikipedia añadiéndolo a sus hombres célebres y he actualizado el artículo que allí posee. Es profesor en la Universidad de la Coruña e ingeniero de telecomunicaciones, como mi hermano; se le deben numerosas novelas y artículos periodísticos en gallego; también ha traducido algunas novelas del inglés. La literatura manchega no sólo se hace en castellano, y hasta el mismo Cervantes tenía los dos apellidos gallegos.
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Diccionarios
No puedo por menos que compartir el juicio de Voltaire sobre los diccionarios: si no van acompañados de ejemplos, son como cementerios llenos de muertos. Los que menos me desagradan son los de uso; prefiero el de María Moliner al de la Real Academia, aunque este es el recomendable para leer a los clásicos. Tengo, por supuesto, el de Autoridades y el Etimológico en varios tomos de Corominas y Pascual; pero mis preferidos son los fraseológicos, y en especial el de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos. Ese sí que da impresión de vida: ahí está toda la gracia y el genio creativo del idioma. Busco "niño" intentando describir a algunos de los que tengo en clase, y encuentro clasificaciones exactas: niño gótico, litri, pitongo o bitongo, de papá, bonito, mimado, de Serrano... Expresiones sinónimas de una misma realidad ¿qué realidad? Que nos gusta más degradar que elogiar, porque las denominaciones positivas son muchísimo más escasas. Niño zangolotino... también minusvalorativa o peyorante. No sé, busquemos algo más neutro, una fruta, una hortaliza, por ejemplo, pepino: "Por donde amargan los pepinos". ¡Mi madre! ¡Que deslenguaje! "Repetirse más que los pepinos". "Importar uno o tres pepinos". Nada: igual de denigratorio. Vayamos a la fruta, pera por ejemplo: "Ser la pera", "partir peras", "pedir peras al olmo", "perita en dulce", "poner las peras al cuarto", "tocar la pera" a alguien... Que agresivo, canallesco y gorrino es el idioma. Y lo que dan de sí los pronombres neutros; véase si no, y es sólo un ejemplo, el repertorio de eso:
A eso de
Con eso y con todo
Con todo eso
Con todo y eso
Con eso y todo
Con eso y con todo
Con todo y con eso
En eso
Eso es todo
Eso sí
O eso
Si eso
Y eso
Y todo eso
Y eso + gerundio
¿Y eso?
Y eso que...
A eso de
Con eso y con todo
Con todo eso
Con todo y eso
Con eso y todo
Con eso y con todo
Con todo y con eso
En eso
Eso es todo
Eso sí
O eso
Si eso
Y eso
Y todo eso
Y eso + gerundio
¿Y eso?
Y eso que...
viernes, 26 de septiembre de 2008
Amigos electrónicos
Suelo bromear diciendo que soy un piratilla informático con un loro electrónico. Uno ha hecho sorprendentes y duraderas amistades, nada virtuales, en la red. Son fieles a machamartillo y más honestas que las que uno forja y consolida personalmente a lo largo de toda la vida. Qué cierto es aquello de que donde hay confianza da asco; uno se puede fiar más de un extraño que de cualquier conocido cercano; parece mentira, pero es así, incluso estadísticamente. Tendría que profundizar sobre las curiosas razones de esta verdad, que creo atisbar, pero la celeridad que impone esta nota no alcanza a mayores pesquisiciones. Gran amigo Marcos Taracido, y sin embargo nunca le he visto la cara. Y otros hay por ahí, conocidos en chat o por correo electrónico, o en la Wikipedia, esparcidos por todo el electrónico mundo, por ejemplo la rusa Ina Sam, que me acaba de pedir en inglés que le corrija el estilo de un artículo que ha escrito en su corto español para la misma sobre el escritor ruso Alexandr Grin, un autor excelente que deberíamos conocer más por aquí. Merced a nuestra ya durante relación hemos dejado entre los dos bastante apañadito el artículo sobre Literatura de Rusia.
Odio los chats, porque impiden toda conversación profunda: siempre hay metomentodos meticulosos y tangenciales que evitan cualquier tentación de pensamiento elevado o introspectivo. Además parecen terreno propicio a adolescentes suprahormonados, descerebrados y nada empáticos llenos de incorrección gráfica, torpeza e incultura. El Messenger parece construido para imbecilúpedos de tres al cuarto que ven más que piensan y son capaces de trasegar publicidad sin pausa ni freno. El correo electrónico es otra cosa, porque todavía permite redactar la prosa y corregir despacio. Encontrar un verdadero canal de IRC que no tenga agua cenagosa y cuyos temas puedan tener algún interés es tarea casi imposible, aunque no del todo. Una vez encontré uno, cuando la Biblioteca Virtual Cervantes ofrecía la posibilidad. Sostuve agradables conversaciones con algunos bibliófilos del norte de España y llegué a estrechar amistad con dos o tres. Y, curiosamente, siento como si hubiera conocido a esas personas de verdad, en carne, hueso y espíritu: tengo la vívida impresión de su personalidad, que me viene no a través de su conocimiento personal vera efigies, sino a través de algo tan despreciado en este tiempo como es la palabra. La palabra, mensajera del espíritu y de la amistad.
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Literatura comparada
Es increíble lo que "molan" los artículos de literatura comparada. El mío sobre el donoso escrutinio causó sensación, y le encantó a escritores como Fernando Báez o Alejandro Zerpa; este último incluso lo copió en su blog. Fue muy leído en toda España y por todo el extranjero, a pesar de lo largo que era, y lo incluyeron en las bibliografías cervantinas y las del Instituto Cervantes. Salvo por aquí, como es natural, donde no recibió ni un sólo comentario, a pesar de haber sido impreso. Suele ocurrir. Bueno, miento: es lo que pasa siempre (que...) Lo que suelen aducir los ninguneadores de siempre es lo tópico: engreimiento. Si se lee por pasiva enseguida se ve el pie de que cojean algunos; falta un poco de ética protestante en este país llamado ninguna parte.
Me gustaría escribir algo más sobre literatura comparada, pero tengo que dar clases y redactar otros libros. Algunos bien intencionados me preguntan: ¿de dónde sacas el tiempo? De un inmoderado entusiasmo por lo que escribo. Si uno se divierte trabajando, el tiempo más largo se le hace escaso y le vuela. Por ahí tengo pendiente un artículo muy entretenido sobre pasticheros literarios españoles al que le vengo dando largas desde hace mucho. Extrañará a cualquiera que me vea con la cara de muerto sin enterrar que tengo, pero abrgo la costumbre de redactar prosa de humor y artículos de Inciclopedia. La procesión va por dentro.
Nadie escribe que no tenga mucho que decir; eso es porque está hecho un enorme lío, un nudo gordiano de agárrate y no te menees; en consecuencia, hay que desenredar el ovillo de la prosa y soltar el hilo del renglón hasta que uno se siente suelto y libre; la araña y el gusano de seda son las metáforas usuales de ese proceso que en el segundo caso desemboca en una metamorfosis. Tal y como apuntaba Umberto Eco, la prosa sirve para ordenar la experiencia humana; es una terapia, una curación, una catarsis, como quería Aristóteles, en sentido trágico o cómico, una limpieza, una cagada, una diarrea o una vomitona de borracho o de enfermo, una puesta en orden de nosotros mismos; se realiza con identidad. Un prestidigitador puede sacarse una interminable cinta de la boca, una solitaria de varios metros de largo. Jorge Guillén escribía "siento que un ritmo se me desenreda" para explicar su proceso poético. No sé, o sé demasiado: el parto es una separación o una relación a distancia fruto de un hartazgo indisimulado de vida, de un festín triunfal. El desequilibrio psíquico que supone el instante previo a la creación viene seguido de un intento de equilibrio que supone la confección de la obra artística independiente y autónoma en sí misma. Nietzsche decía que el arte convierte la realidad en algo que se puede soportar, es decir, que es una reafirmación del hombre contra el mundo. Inversamente, la realidad desdeña, rechaza y quiere destruir al hombre, para lo cual se sirve hasta de su misma genética, hasta del mismo contenido material del arte.
Me gustaría escribir algo más sobre literatura comparada, pero tengo que dar clases y redactar otros libros. Algunos bien intencionados me preguntan: ¿de dónde sacas el tiempo? De un inmoderado entusiasmo por lo que escribo. Si uno se divierte trabajando, el tiempo más largo se le hace escaso y le vuela. Por ahí tengo pendiente un artículo muy entretenido sobre pasticheros literarios españoles al que le vengo dando largas desde hace mucho. Extrañará a cualquiera que me vea con la cara de muerto sin enterrar que tengo, pero abrgo la costumbre de redactar prosa de humor y artículos de Inciclopedia. La procesión va por dentro.
Nadie escribe que no tenga mucho que decir; eso es porque está hecho un enorme lío, un nudo gordiano de agárrate y no te menees; en consecuencia, hay que desenredar el ovillo de la prosa y soltar el hilo del renglón hasta que uno se siente suelto y libre; la araña y el gusano de seda son las metáforas usuales de ese proceso que en el segundo caso desemboca en una metamorfosis. Tal y como apuntaba Umberto Eco, la prosa sirve para ordenar la experiencia humana; es una terapia, una curación, una catarsis, como quería Aristóteles, en sentido trágico o cómico, una limpieza, una cagada, una diarrea o una vomitona de borracho o de enfermo, una puesta en orden de nosotros mismos; se realiza con identidad. Un prestidigitador puede sacarse una interminable cinta de la boca, una solitaria de varios metros de largo. Jorge Guillén escribía "siento que un ritmo se me desenreda" para explicar su proceso poético. No sé, o sé demasiado: el parto es una separación o una relación a distancia fruto de un hartazgo indisimulado de vida, de un festín triunfal. El desequilibrio psíquico que supone el instante previo a la creación viene seguido de un intento de equilibrio que supone la confección de la obra artística independiente y autónoma en sí misma. Nietzsche decía que el arte convierte la realidad en algo que se puede soportar, es decir, que es una reafirmación del hombre contra el mundo. Inversamente, la realidad desdeña, rechaza y quiere destruir al hombre, para lo cual se sirve hasta de su misma genética, hasta del mismo contenido material del arte.
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Lectura
Cine
He visto alguna película en Ono. En mi familia soy algo así como el programador o el encargado de seleccionarlas, de manera que siempre me tienen que traer mis hijas, su madre y la abuela de noche para escogerlas sacándome del ordenador, lo que es un coñazo, porque a veces no hay donde elegir y otras veces hay demasiado y tardo en decidirme de las dos maneras, en un caso, buscando lo menos malo, y en el otro, pescando lo más interesante. Giro al infierno es un thriller memorable, con interpretaciones magníficas; tiene el sabor y el fatalismo de las grandes novelas de Jim Thomson, aunque el magnífico guion no es suyo ni la idea en que se funda. El personaje de la mexicana, el del indio ciego y el del mecánico son estupendos. También he visto Resucitar un amor, (Waking the Dead) (1998) con una buena interpretación de la ultraperfeccionista y genéticamente multinacional Jennifer Connelly, quien parece un clon estilizado y algo menos cejijunto de Andie McDowell, a quien vi ante el James Lipton de Inside the Actors Studio; es aburrida, pero humanamente interesante por el tema que trata. En este último programa vi a la guapa Diane Lane definir su trayectoria desde que iba recitando la Medea de Eurípides en griego clásico por todo el mundo con seis años; qué gran mujer. Me gustó esa anécdota de cuando a los ocho años le preguntaron en París qué le parecía la ciudad y contestó que era la séptima vez que venía; por la cara que pusieron vio que eso era algo que no debía haber dicho; chauvinistas que son los franceses: están ya muy vistos. También El seductor, la obra maestra de Don Siegel, donde todavía queda el expresionismo en ese pasaje incomparable donde se funde el cuadro del descendimiento con la cura del soldado sudista. Es de un erotismo soterrado profundo y perturbador.
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jueves, 25 de septiembre de 2008
Viaje a Madrid
Fui a Madrid, que es algo que me apetece y repugna a partes iguales. Ahora que hay aeropuerto, y el día que me alcance el dinero, me voy a Barcelona "o más allá".
Primera parada: kiosco de la Cuesta de Moyano para hallar el tomo que falta al Diccionario de filosofía de Ferrater Mora que tengo; es mi cruz, y nuevo fracaso; sin embargo, consigo dos nuevos tomos de las Obras completas de Dickens.
Segunda parada: médico. Me encanta oír y ver a la encantadora enfermera del edificio redondo del Hospital Ramón y Cajal. Podría pasarme horas sentado allí. Doña Clotilde Vázquez , que sale mucho en la tele con el cara de facineroso de Más vale prevenir, y otra doctora sudamericana, me convencen para que haga de conejillo de indias de una nueva medicina contra el colesterol y firmo el consentimiento informado; más papeleo, incluido test; me dan horas demasiado tarde para volver a tiempo de dar clase en Ciudad Real, lo que ya me esperaba. Me endilgan un largo bote negro lleno de sospechosas cápsulas blancas que dicen debo conservar frías.
Tercera parada: Sección de Raros de la Biblioteca Nacional. No sé si los raros somos los que estamos allí o los libros. Parece Fort Knox, tantas son las medidas de seguridad que han implantado desde los últimos saqueos. Arriba, los cuadros cervantinos de Moreno Carbonero, "que han perdido el color", como las princesas de su misma época, el Modernismo. Copio el sermón de un fraile jerónimo manchego muy carca, Agustín de Castro, en que elogia la Constitución de Cádiz que pondrá verde en La Atalaya de La Mancha en Madrid -hipócritas que son los frailes- y me leo todo lo manchego que encuentro en El Constitucional de Madrid (1820), desde las manipulaciones electorales en Almadén del Azogue y la Membrilla hasta los artículos malencarados en que reconozco la voz de Félix Mejía y Manuel Eduardo de Gorostiza. Encuentro también un dicterio nuevo contra Mejía y Camborda. También algo de El Catolicismo Neto, de Juan Calderón, en primera edición, para el libro que le debo a Calero. Me hago una idea de qué textos deberé incluir en el libro: opiniones sobre Spinoza, artículos de polémica religiosa, algo de crítica textual, los problemas de sintaxis más avanzada que aparecen al final de su gramática. Breve paréntesis de asueto para comer y mandar a mi hígado a hacer puñetas.
Cuarta parada: Bar del Hotel Los Galgos, en Claudio Coello. Por el camino veo que esta calle es algo así como la sexta avenida de Nueva York por las tiendas de moda y lujo que hay. En la de Rolex me fijo en el precio de un reloj: seis mil euros; ¡carajo! En la barra del bar del hotel, alemanes y norteamericanos de convención, empresarios negociando reciclado de aguas en Boston y yo qué sé más; se ve que aquí estoy de más. Acude Francisco Rico, quien me ha citado allí, diciendo que allí no puede ser, que no puede estar sin fumar, y nos vamos a hacer fotocopias al lado de recepción, porque tiene que dar una conferencia en la Fundación March mañana. Me entrega los cuadernillos con las normas de colaboradores de la Biblioteca Clásica y nos vamos a un bar donde nos encontramos -él si se fijó- al "Butanito", es decir, a José María García. Viene de la Real Cacademia. Cerramos el acuerdo de la edición que tengo que hacer de las poesías de Espronceda para la Biblioteca Clásica. Hablamos del pobre Riley, a quien tiene por el mejor crítico del Quijote, de Txomin Induráin, que hizo su tesis sobre Espronceda, de su alumno Daniel Eisenberg, de Clemencín, de Juan Calderón, del heroico Carlos Castilla del Pino, de Espronceda, de su mujer María Victoria Camps, de filología, de Joaquín González Cuenca, a quien se niega a llamar su discípulo pero al que tanto se parece. Me cuenta la desgraciada historia de las ediciones de Espronceda; al primero que se la encargó, se le murió; el segundo se le volvió loco y el tercero soy yo: cruzo los dedos. Quiere que haga la mejor de las ediciones posibles sobre Espronceda y no me da fecha. Y corto, que tengo que dar clase.
Primera parada: kiosco de la Cuesta de Moyano para hallar el tomo que falta al Diccionario de filosofía de Ferrater Mora que tengo; es mi cruz, y nuevo fracaso; sin embargo, consigo dos nuevos tomos de las Obras completas de Dickens.
Segunda parada: médico. Me encanta oír y ver a la encantadora enfermera del edificio redondo del Hospital Ramón y Cajal. Podría pasarme horas sentado allí. Doña Clotilde Vázquez , que sale mucho en la tele con el cara de facineroso de Más vale prevenir, y otra doctora sudamericana, me convencen para que haga de conejillo de indias de una nueva medicina contra el colesterol y firmo el consentimiento informado; más papeleo, incluido test; me dan horas demasiado tarde para volver a tiempo de dar clase en Ciudad Real, lo que ya me esperaba. Me endilgan un largo bote negro lleno de sospechosas cápsulas blancas que dicen debo conservar frías.
Tercera parada: Sección de Raros de la Biblioteca Nacional. No sé si los raros somos los que estamos allí o los libros. Parece Fort Knox, tantas son las medidas de seguridad que han implantado desde los últimos saqueos. Arriba, los cuadros cervantinos de Moreno Carbonero, "que han perdido el color", como las princesas de su misma época, el Modernismo. Copio el sermón de un fraile jerónimo manchego muy carca, Agustín de Castro, en que elogia la Constitución de Cádiz que pondrá verde en La Atalaya de La Mancha en Madrid -hipócritas que son los frailes- y me leo todo lo manchego que encuentro en El Constitucional de Madrid (1820), desde las manipulaciones electorales en Almadén del Azogue y la Membrilla hasta los artículos malencarados en que reconozco la voz de Félix Mejía y Manuel Eduardo de Gorostiza. Encuentro también un dicterio nuevo contra Mejía y Camborda. También algo de El Catolicismo Neto, de Juan Calderón, en primera edición, para el libro que le debo a Calero. Me hago una idea de qué textos deberé incluir en el libro: opiniones sobre Spinoza, artículos de polémica religiosa, algo de crítica textual, los problemas de sintaxis más avanzada que aparecen al final de su gramática. Breve paréntesis de asueto para comer y mandar a mi hígado a hacer puñetas.
Cuarta parada: Bar del Hotel Los Galgos, en Claudio Coello. Por el camino veo que esta calle es algo así como la sexta avenida de Nueva York por las tiendas de moda y lujo que hay. En la de Rolex me fijo en el precio de un reloj: seis mil euros; ¡carajo! En la barra del bar del hotel, alemanes y norteamericanos de convención, empresarios negociando reciclado de aguas en Boston y yo qué sé más; se ve que aquí estoy de más. Acude Francisco Rico, quien me ha citado allí, diciendo que allí no puede ser, que no puede estar sin fumar, y nos vamos a hacer fotocopias al lado de recepción, porque tiene que dar una conferencia en la Fundación March mañana. Me entrega los cuadernillos con las normas de colaboradores de la Biblioteca Clásica y nos vamos a un bar donde nos encontramos -él si se fijó- al "Butanito", es decir, a José María García. Viene de la Real Cacademia. Cerramos el acuerdo de la edición que tengo que hacer de las poesías de Espronceda para la Biblioteca Clásica. Hablamos del pobre Riley, a quien tiene por el mejor crítico del Quijote, de Txomin Induráin, que hizo su tesis sobre Espronceda, de su alumno Daniel Eisenberg, de Clemencín, de Juan Calderón, del heroico Carlos Castilla del Pino, de Espronceda, de su mujer María Victoria Camps, de filología, de Joaquín González Cuenca, a quien se niega a llamar su discípulo pero al que tanto se parece. Me cuenta la desgraciada historia de las ediciones de Espronceda; al primero que se la encargó, se le murió; el segundo se le volvió loco y el tercero soy yo: cruzo los dedos. Quiere que haga la mejor de las ediciones posibles sobre Espronceda y no me da fecha. Y corto, que tengo que dar clase.
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lunes, 22 de septiembre de 2008
El sistema menos malo
Los culpables del sistema menos malo
JOSE-ULPIANO PÉREZ CERVANTES - Sant Pere de Ribes, Barcelona - El País, 22/09/2008
Dijo Churchill: "La democracia es el menos malo de los sistemas políticos", lo cual se podría asimilar al capitalismo como la fórmula menos mala, aunque al ver el funcionamiento y resultado del sistema en la meca del capitalismo, los EE UU, no se puede evitar el comentario de que muy mala debe ser la alternativa.
El comunismo murió por su corrupción y la inviabilidad de aplicar sus simetrías, eliminando la competencia con los monopolios, pero el capitalismo lleva ya muchas muertes y desgracias por culpa de la avaricia desbocada, los artificios financieros, la especulación sin límites, la intermediación inútil y los corruptos, tramposos y egoístas que no ven más allá de sus intereses.
La "primera potencia mundial", o sea el país de Bush, que no para de repetirnos su primacía militar y comercial, hace ya tiempo que también lo es en quiebras escandalosas y multimillonarias (años 2001 y 2002 quebraron los gigantes Enron y WorldCom), pero no lo es en controles y vigilancia de los excesos de ciertos empresarios.
Ahora, el préstamo usurero de las hipotecas subprime ha acabado con la quiebra de varios bancos y empresas del negocio hipotecario, a dos de las cuales ha ayudado la Reserva Federal, aplicando lo de "privatizar las ganancias y socializar las pérdidas".
Ayer, Merrill Lynch y Lehman Brothers, dos de los grandes bancos americanos, quebraron, aunque el primero se salvó al ser comprado por el Bank of America, y parece que varias grandes aseguradoras están en peligro.
Esperemos que los tribunales busquen a los culpables, que los hay, para que paguen con sus patrimonios parte del daño que han hecho al mundo
JOSE-ULPIANO PÉREZ CERVANTES - Sant Pere de Ribes, Barcelona - El País, 22/09/2008
Dijo Churchill: "La democracia es el menos malo de los sistemas políticos", lo cual se podría asimilar al capitalismo como la fórmula menos mala, aunque al ver el funcionamiento y resultado del sistema en la meca del capitalismo, los EE UU, no se puede evitar el comentario de que muy mala debe ser la alternativa.
El comunismo murió por su corrupción y la inviabilidad de aplicar sus simetrías, eliminando la competencia con los monopolios, pero el capitalismo lleva ya muchas muertes y desgracias por culpa de la avaricia desbocada, los artificios financieros, la especulación sin límites, la intermediación inútil y los corruptos, tramposos y egoístas que no ven más allá de sus intereses.
La "primera potencia mundial", o sea el país de Bush, que no para de repetirnos su primacía militar y comercial, hace ya tiempo que también lo es en quiebras escandalosas y multimillonarias (años 2001 y 2002 quebraron los gigantes Enron y WorldCom), pero no lo es en controles y vigilancia de los excesos de ciertos empresarios.
Ahora, el préstamo usurero de las hipotecas subprime ha acabado con la quiebra de varios bancos y empresas del negocio hipotecario, a dos de las cuales ha ayudado la Reserva Federal, aplicando lo de "privatizar las ganancias y socializar las pérdidas".
Ayer, Merrill Lynch y Lehman Brothers, dos de los grandes bancos americanos, quebraron, aunque el primero se salvó al ser comprado por el Bank of America, y parece que varias grandes aseguradoras están en peligro.
Esperemos que los tribunales busquen a los culpables, que los hay, para que paguen con sus patrimonios parte del daño que han hecho al mundo
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domingo, 21 de septiembre de 2008
El infierno tan temido III
María Conesa
Siempre había deseado conocerla, Marilyn.
Norma Jeane Mortenson
¡Oh! ¡Muchas gracias, querida! Pero aquí todas somos igual de famosas... e igual de delgadas. Por fin nos quedamos en los huesos.
Margarita Cansino
Así es, María; es más, en realidad tú y yo ya éramos muy parecidas allá arriba... A ti te recordaban por cantar una canción, ¡Ay morrongo!, y a mí por cantar Amado mío en ese insufrible bodrio llamado Gilda.
Norma
Y a mí por cantar Diamons are the girl´s best friend!
Margarita
Oh, ya lo veis. "Tenemos mucho en común", que dijo el cura ese.
María
Bing Crosby, Marga, haciendo de cura en Las campanas de Santa María.
Margarita
Eso. Es que me atacó el Alzheimer hacia los años sesenta y, aunque aquí nos dejan bastante memoria, a veces me olvido de ello.
Norma
Por Dios, Marga, no me digas que incluso aquí estás interpretando.
Margarita
¡No no, de verdad...! ¡Es que me ha salido así!
María
Bueno, ahora que lo pienso bien, en realidad no somos tan iguales.
Margarita
¿Y cómo es eso?
María
Tú y yo somos de origen español, pero Norma no.
Norma
Vete a saber; ¡nunca supe a ciencia cierta quién era mi padre realmente!
María
...Y yo tuve una infancia feliz; vosotras no.
Margarita
Mi padre, que es un s bailarín sevillano llamado Eduardo Cansino, anda por el segundo círculo; un día que lo vi pasar por aquí me contó que era de origen judío y pariente de un famoso escritor español, Rafael Cansinos Asséns, que se añadió una -s al apellido. Me explotó desde que era una muchachita, cometió incesto conmigo, me daba palizas y me puso a trabajar desde los trece. Conozco bien el infierno ¡ya he estado en él! Mi primer papelito fue a los dieciséis, en Dante’s Inferno; allí me conoció el directivo de la Fox que después me apoyó.
Norma
Yo estuve en varias casas de acogida. No es un ambiente muy propicio como para estar segura de quién eres, y tal vez por ello me hice actriz; eso lo tenía bien claro: quería interpretar y tener alguna vez hijos que tuvieran en mí a la madre que yo no tuve. No fue posible. Un problema ginecológico me hizo ser completamente estéril y todos los hijos que llegué a tener fueron prematuros y muertos.
Margarita y María:
¡Oh, pobrecilla! (con pena)
Norma:
Y los Kennedy. ¡Ah, los Kennedy! ¡A cuál peor! Nunca debi dejar a Joe di Maggio.
Margarita:
Nunca se llegó a saber si te suicidaste o no.
Norma:
La verdad es que ni yo misma lo tengo claro. Sólo quería descansar, y creo que me pasé con la dosis de Nembutal. En realidad, ahora estoy disfrutando de un bien ganado descanso eterno, por más que aquí, al infierno, se venga a sufrir.
Un diablo (que no se pierde detalle de la conversación):
No, señoras. Este infierno es sólo un espacio literario convencional creado por algún escritor para poder hacer hablar a personajes que tienen voz en su conciencia. Es el limbo, que no existe según la Iglesia Católica. No tienen nada que temer. Además, están muertas.
Margarita:
¡Es un alivio!
Siempre había deseado conocerla, Marilyn.
Norma Jeane Mortenson
¡Oh! ¡Muchas gracias, querida! Pero aquí todas somos igual de famosas... e igual de delgadas. Por fin nos quedamos en los huesos.
Margarita Cansino
Así es, María; es más, en realidad tú y yo ya éramos muy parecidas allá arriba... A ti te recordaban por cantar una canción, ¡Ay morrongo!, y a mí por cantar Amado mío en ese insufrible bodrio llamado Gilda.
Norma
Y a mí por cantar Diamons are the girl´s best friend!
Margarita
Oh, ya lo veis. "Tenemos mucho en común", que dijo el cura ese.
María
Bing Crosby, Marga, haciendo de cura en Las campanas de Santa María.
Margarita
Eso. Es que me atacó el Alzheimer hacia los años sesenta y, aunque aquí nos dejan bastante memoria, a veces me olvido de ello.
Norma
Por Dios, Marga, no me digas que incluso aquí estás interpretando.
Margarita
¡No no, de verdad...! ¡Es que me ha salido así!
María
Bueno, ahora que lo pienso bien, en realidad no somos tan iguales.
Margarita
¿Y cómo es eso?
María
Tú y yo somos de origen español, pero Norma no.
Norma
Vete a saber; ¡nunca supe a ciencia cierta quién era mi padre realmente!
María
...Y yo tuve una infancia feliz; vosotras no.
Margarita
Mi padre, que es un s bailarín sevillano llamado Eduardo Cansino, anda por el segundo círculo; un día que lo vi pasar por aquí me contó que era de origen judío y pariente de un famoso escritor español, Rafael Cansinos Asséns, que se añadió una -s al apellido. Me explotó desde que era una muchachita, cometió incesto conmigo, me daba palizas y me puso a trabajar desde los trece. Conozco bien el infierno ¡ya he estado en él! Mi primer papelito fue a los dieciséis, en Dante’s Inferno; allí me conoció el directivo de la Fox que después me apoyó.
Norma
Yo estuve en varias casas de acogida. No es un ambiente muy propicio como para estar segura de quién eres, y tal vez por ello me hice actriz; eso lo tenía bien claro: quería interpretar y tener alguna vez hijos que tuvieran en mí a la madre que yo no tuve. No fue posible. Un problema ginecológico me hizo ser completamente estéril y todos los hijos que llegué a tener fueron prematuros y muertos.
Margarita y María:
¡Oh, pobrecilla! (con pena)
Norma:
Y los Kennedy. ¡Ah, los Kennedy! ¡A cuál peor! Nunca debi dejar a Joe di Maggio.
Margarita:
Nunca se llegó a saber si te suicidaste o no.
Norma:
La verdad es que ni yo misma lo tengo claro. Sólo quería descansar, y creo que me pasé con la dosis de Nembutal. En realidad, ahora estoy disfrutando de un bien ganado descanso eterno, por más que aquí, al infierno, se venga a sufrir.
Un diablo (que no se pierde detalle de la conversación):
No, señoras. Este infierno es sólo un espacio literario convencional creado por algún escritor para poder hacer hablar a personajes que tienen voz en su conciencia. Es el limbo, que no existe según la Iglesia Católica. No tienen nada que temer. Además, están muertas.
Margarita:
¡Es un alivio!
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Creación literaria propia,
Diálogos
Angie, de los Rolling Stones
Angie, Angie
¿Cuándo se irán todas esas noches?
Angie, Angie
¿Adónde vamos desde aquí?
Sin amor en el alma
Ni dinero en el bolsillo
No se puede decir que estemos contentos
Pero, Angie, Angie
No se puede decir que no lo intentásemos
Angie, eres hermosa
Pero ¿no es eso tristeza en tus ojos?
Angie, aún te quiero, nena
Acuérdate de todas aquellas noches que lloramos
Todos los sueños que abrazamos con fuerza
Parecen haberse esfumado
Déjame susurrarte al oído:
"Angie, Angie
¿Adónde vamos desde aquí?"
Todos los sueños que abrazamos con fuerza
Parecen haberse esfumado
¿No es eso tristeza en tus ojos?
Pero, Angie, aún te quiero, nena
Allí donde mire, veo tus ojos
Ninguna mujer puede compararse a ti
Venga, nena, sécate los ojos
Pero, Angie, Angie
¿No es bueno estar vivos?
Angie, Angie
No se puede decir que no lo intentásemos
¿Cuándo se irán todas esas noches?
Angie, Angie
¿Adónde vamos desde aquí?
Sin amor en el alma
Ni dinero en el bolsillo
No se puede decir que estemos contentos
Pero, Angie, Angie
No se puede decir que no lo intentásemos
Angie, eres hermosa
Pero ¿no es eso tristeza en tus ojos?
Angie, aún te quiero, nena
Acuérdate de todas aquellas noches que lloramos
Todos los sueños que abrazamos con fuerza
Parecen haberse esfumado
Déjame susurrarte al oído:
"Angie, Angie
¿Adónde vamos desde aquí?"
Todos los sueños que abrazamos con fuerza
Parecen haberse esfumado
¿No es eso tristeza en tus ojos?
Pero, Angie, aún te quiero, nena
Allí donde mire, veo tus ojos
Ninguna mujer puede compararse a ti
Venga, nena, sécate los ojos
Pero, Angie, Angie
¿No es bueno estar vivos?
Angie, Angie
No se puede decir que no lo intentásemos
He llegado tarde al reloj de arena
He llegado tarde a la puja de un reloj de arena de una hora, mecachis en la mar; se ha vendido por 33 euros. Me advirtió Alberto Muñoz Arenas, pero llegué cuando ya se había cerrado. Quién quiera ver lo difícil que es conseguir una de estas cosas, pero que sea de una hora o más, que lo intente y verá. Como se ve, todo es cuestión de tiempo en esta vida; por eso necesito relojes que vayan despacio. Los relojes de esfera no te dejan ver cómo corre el tiempo, cómo lo pierdes; no ves tejer a sus agujas el hilo de la Parca, pulgar e índice, aunque te cosan el corazón a pinchazos; los de arena, sí. Por eso quiero también tener un loro yaco de cola roja, para enseñarle a decir "¡trabaja, estúpido!", "¡deja de perder el tiempo!", "carpe diem!" etcétera.
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sábado, 20 de septiembre de 2008
Qué pasa en Guatemala
Copiado de un correo electrónico enviado por un ciudarrealeño que vive en Guatemala:
Aquí cuando hay elecciones los partidos pagan con maíz a la gente para conseguir el voto. El analfabetismo es tan elevado que los carteles electorales consisten en el símbolo del partido tachado para que la gente haga los mismo cuando vaya a la urna a depositar el voto. La diferencia en la Justicia entre ambos países es abismal. Aquí puedes matar al vecino, la gente lo sabe y no te va a pasar nada si tienes un pequeño contacto en la policía (nada difícil) o cierto poder en el pueblo. De hecho aquí ha habido varios asesinatos durante mi estancia y ni se ha investigado... Ni siquera llegan los medios de comunicación. Por eso, precisamente un jurista español enviado por la ONU, está intentando solucionar este grave problema en el país. El Parlamento, sede de la soberanía nacional, está plagado de narcotraficantes y malversadores. La representación de la mayoría social del país está desvirtuada.
Aquí cuando hay elecciones los partidos pagan con maíz a la gente para conseguir el voto. El analfabetismo es tan elevado que los carteles electorales consisten en el símbolo del partido tachado para que la gente haga los mismo cuando vaya a la urna a depositar el voto. La diferencia en la Justicia entre ambos países es abismal. Aquí puedes matar al vecino, la gente lo sabe y no te va a pasar nada si tienes un pequeño contacto en la policía (nada difícil) o cierto poder en el pueblo. De hecho aquí ha habido varios asesinatos durante mi estancia y ni se ha investigado... Ni siquera llegan los medios de comunicación. Por eso, precisamente un jurista español enviado por la ONU, está intentando solucionar este grave problema en el país. El Parlamento, sede de la soberanía nacional, está plagado de narcotraficantes y malversadores. La representación de la mayoría social del país está desvirtuada.
Dichos de Baroja
- Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez.
- Cuando el hombre se mira mucho a sí mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál es su careta.
- A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre.
- Buscar la unanimidad por la violencia es labor baldía.
- El cemento armado es una musa honesta y útil, y quizá en manos de un arquitecto genial sería admirable; pero cuando se desmanda y se siente atrevida, como una cocinera lanzada a cupletista, hace tales horrores, que habría que sujetarla y llevarla a la cárcel.
- Dejemos las conclusiones para los idiotas.
- Así como la desgracia hace discurrir más, la felicidad quita todo deseo de análisis; por eso es doblemente deseable.
- El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.
- Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semi-verdad o en la mentira, muchos.
- La historia es siempre una fantasía sin base científica, y cuando se pretende levantar un tinglado invulnerable y colocar sobre él una consecuencia, se corre el peligro de que un dato cambie y se venga a bajo toda la armazón histórica.
- La literatura no puede reflejar todo lo negro de la vida. La razón principal es que la literatura escoge y la vida no.
- Siempre es simpático el que triunfa.
- Son los inocentes y no los sabios los que resuelven las cuestiones difíciles.
- El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos.
- Hay hombres valientes para los peligros y pusilánimes para las molestias.
- Las ideas no tienen importancia alguna. Las ideas son el uniforme vistoso que se les pone a los sentimientos y a los instintos.
- Cuando uno se hace viejo, gusta más releer que leer.
- En la vejez no se hace más que repetirse.
- Soy un hombre curioso que se aburre desde la más tierna infancia.
- Parece, según los descubrimientos modernos, que hay una Providencia protectora especial de los golfos y de los abandonados, lo que no impide que de vez en cuando los deje morirse de hambre para que aprendan.
- La imaginación nos gasta y nos consume a los hombres más que la vida.
- La superioridad que nace de la verdad no se desmorona nunca, como no se desmorona el sistema de Copérnico y en cambio se hundieron los anteriores.
- La respetabilidad es tener dinero.
- El hombre debe tener la sensibilidad que se necesita para su época y ambiente; si tiene la necesaria, vivirá como un adulto; y si tiene más, vivirá como un enfermo.
- Mi ideal es ya fundar la República del Bidasoa con este lema: "Sin moscas, sin frailes y sin carabineros. Un pueblo sin moscas quiere decir que es un pueblo limpio: un pueblo sin frailes revela que tiene buen sentido, y un pueblo sin carabineros indica que su estado no tiene fuerza; cosas todas que me parecen excelentes."
- Para mí un político es un retórico a quien no hay que tener en cuenta y el Gobierno que no haga nada es el mejor.
- Hemos llegado a querernos de verdad, porque no teníamos interés en mentir.
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viernes, 19 de septiembre de 2008
Cristo, el mago
En Alejandría han hallado una vasija con una inscripción en griego: "por Cristo, el Mago". Los arqueólogos la datan como anterior al año 50. Cristo, el ungido, puede ser cualquier oficiante. Desde luego, no es el santo Grial. El hecho de que ya se le tuviera por mago tiene que ver con el sincretismo religioso neopitagórico que se ponía moda entonces en ese puerto.
Si Cristo era tenido por un mago, seguramente hizo portentos o milagros, que hoy consideramos ilusiones de ilusionista. En una tradición rabínica antigua era tenido por mago y falsario. El tan creíble Testimonio flaviano, en su versión siria, que es la menos corrupta y la más antigua, también alude a esa capacidad de Cristo de realizar portentos asombrosos.
Está fuera de toda duda que Cristo existió, incluso para los más escépticos. Lo que es más que dudoso es la interpretación que se ha dado a su mensaje, que nunca llegó a escribir por su mano, que se sepa, salvo unas enigmáticas palabras que rasgó en la arena cuando estaban a punto de lapidar a la apóstol de los apóstoles, María Magdalena. ¿Qué escribía Jesús en la arena? ¿Una versión de lo que estaba a punto de ocurrir? ¿El único, veraz y ultrabreve Evangelio según Jesucristo? Y, según la crítica textual, esa parábola no aparece en los manuscritos con los evangelios más antiguos.
Si Cristo era tenido por un mago, seguramente hizo portentos o milagros, que hoy consideramos ilusiones de ilusionista. En una tradición rabínica antigua era tenido por mago y falsario. El tan creíble Testimonio flaviano, en su versión siria, que es la menos corrupta y la más antigua, también alude a esa capacidad de Cristo de realizar portentos asombrosos.
Está fuera de toda duda que Cristo existió, incluso para los más escépticos. Lo que es más que dudoso es la interpretación que se ha dado a su mensaje, que nunca llegó a escribir por su mano, que se sepa, salvo unas enigmáticas palabras que rasgó en la arena cuando estaban a punto de lapidar a la apóstol de los apóstoles, María Magdalena. ¿Qué escribía Jesús en la arena? ¿Una versión de lo que estaba a punto de ocurrir? ¿El único, veraz y ultrabreve Evangelio según Jesucristo? Y, según la crítica textual, esa parábola no aparece en los manuscritos con los evangelios más antiguos.
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Caprichos
Más que sus huellas digitales, a uno lo definen sus rarezas, sus caprichos.
Me fascinan los relojes de arena. Cuando mi mujer me dijo qué podría regalarme, sabedora de lo difícil que es encontrar algo que me haga real ilusión, yo le dije: "Un reloj de arena de una hora". Y tuvo que sudar tinta para conseguir uno de media. También me gustan los árboles solitarios, frondosos y lejanos. Las casas desiertas. Las tiendas de muebles y de antigüedades. Los momentos y las personas que te hacen dudar de la realidad. Levantar piedras por cerros ignotos. Lo kitsch, en general, y cualquier cosa que me provoque déjà vu, como algunos rincones de Jaén. Las representaciones artísticas de búhos, de que mi hermano tiene hermosa colección. La escritura antigua, los libros antiguos, los tebeos antiguos. El ruido del agua y el del viento entre las hojas, el canto de los pájaros en sus nidos, pero no el de los canarios. Los loros yacos de cola roja y los amazonas verdes. El olor de las velas y el de las agujas de pino. Algunos cuadros, algunas músicas, algunos pasajes de cine, algunos poemas, algunas prosas. Niños y muchachas risueños y a gusto en un jardín encantado, lejos de la agresividad, del miedo y de la oscuridad. Y esos amigos, los animales y las plantas, cualesquiera que sean.
No es un tesoro que pueda ser muy cotizado en una sala de subastas; qué le voy a hacer; pero these are a few of my favorite things.
Me fascinan los relojes de arena. Cuando mi mujer me dijo qué podría regalarme, sabedora de lo difícil que es encontrar algo que me haga real ilusión, yo le dije: "Un reloj de arena de una hora". Y tuvo que sudar tinta para conseguir uno de media. También me gustan los árboles solitarios, frondosos y lejanos. Las casas desiertas. Las tiendas de muebles y de antigüedades. Los momentos y las personas que te hacen dudar de la realidad. Levantar piedras por cerros ignotos. Lo kitsch, en general, y cualquier cosa que me provoque déjà vu, como algunos rincones de Jaén. Las representaciones artísticas de búhos, de que mi hermano tiene hermosa colección. La escritura antigua, los libros antiguos, los tebeos antiguos. El ruido del agua y el del viento entre las hojas, el canto de los pájaros en sus nidos, pero no el de los canarios. Los loros yacos de cola roja y los amazonas verdes. El olor de las velas y el de las agujas de pino. Algunos cuadros, algunas músicas, algunos pasajes de cine, algunos poemas, algunas prosas. Niños y muchachas risueños y a gusto en un jardín encantado, lejos de la agresividad, del miedo y de la oscuridad. Y esos amigos, los animales y las plantas, cualesquiera que sean.
No es un tesoro que pueda ser muy cotizado en una sala de subastas; qué le voy a hacer; pero these are a few of my favorite things.
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miércoles, 17 de septiembre de 2008
El amigo invisible
Dice Josep Tomás en El Mundo que desconfía de "un tío que tiene un amigo invisible, creador de todas las cosas..."
Es el modo más raro de aludir al Papa que he oído nunca. Este Josep Tomás tiene mucha gracia.
Los alumnos de mi tutoría
El profesor de defensa contra las artes oscuras ha venido a clase y los alumnos y alumnas del Primero C de Hogwarts -ya será menos- parecen listos, majos, activos, entusiastas. Qué bien. A ver si esta impresión me dura hasta finales de curso, porque uno no anda ya para estos trotes, después de haber dado tantos esos problemáticos y jodidos. Se siente uno, por antítesis, tonto, desagradable, pasivo, deprimidor; vamos, a la defensiva, si no ayudara Epicuro con sus sabios consejos. Es mi deseo evitarles todo lo amargo con lo que se van a tropezar y ayudarles en todo lo posible, al menos a aquellos que se dejen ayudar, e incluso a los que no. El problema es el de siempre: la falta de entusiasmo que uno empieza a sentir, la caída inevitable de los pétalos de la flor, aunque, viendo esas jóvenes caras iluminadas por la vida, la inteligencia y la pasión no puedo evitar que las neuronas-espejo de mi sistema nervioso reaccionen y me siento también animado y joven, por empatía. Es algo de lo bueno que tiene la enseñanza. Y hay que aprovecharlo para recargar las pilas y trabajar.
Pero luego viene el profesional y los veinte y tantos pesados años de experiencia que llevo acumulados y pienso: ya estos jóvenes padawan me están estudiando para ver por dónde flaqueo, ya me están poniendo mote, ya me están preparando alguna zancadilla, ya...
Una sístole y una diástole. A eso se reduce la vida.
Pero luego viene el profesional y los veinte y tantos pesados años de experiencia que llevo acumulados y pienso: ya estos jóvenes padawan me están estudiando para ver por dónde flaqueo, ya me están poniendo mote, ya me están preparando alguna zancadilla, ya...
Una sístole y una diástole. A eso se reduce la vida.
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Enric Durán, el antisistema ingenioso
Lo bueno de ser español es que tenemos pícaros anarquistas antisistema de calidad, como Enric Durán, uno de los discípulos del americano Henry David Thoreau, véase, véase si no su última travesura, que, si hubiera sido tan violenta como las de Teo Kaczynski, uno de los miembros del chalado anarcoprimitivismo, algunos la llamarían terrorista:
Un antisistema logra 492.000 € en créditos y dice cómo hacerlo antes de huir del país
Destina parte del dinero a una revista (Crisi) que se publica hoy y dice que no lo devolverá
Publica en la revista una por una las entidades financieras a las que ha defraudado
El Mundo, Actualizado miércoles 17/09/2008 06:49
NANDO GARCÍA
BARCELONA.- Un joven activista y antisistema se ha apropiado durante algo más de dos años de un total de 492.000 euros de 39 entidades bancarias gracias 68 operaciones de crédito.
Lejos, pero que muy lejos, de devolver esta suma, ha invertido parte de este dinero en crear una revista cuyo único número se repartirá durante esta mañana en 150 puntos en toda Cataluña a través de la colaboración de decenas de personas, que distribuirán de forma gratuita 200.000 ejemplares.
En ellos se explica con pelos y señales cómo ha conseguido "robar", según sus propias palabras, semejante cantidad de dinero a las entidades bancarias y anuncia que no lo devolverá.
La revista, que lleva como título el nombre de 'Crisis'. Publicación gratuita para sobrevivir a las turbulencias económicas, contiene, según ha podido saber EL MUNDO, dos páginas en las que el propio joven, de 32 años y que responde al nombre de Enric Duran, relata cómo ideó la estafa y a qué ha destinado el dinero, además de invertirlo en la revista.
Fuentes cercanas al activista explicaron que ya ha huido del país sabedor de que, en sus propias palabras, "el sistema judicial del Estado español" y "a partir de esta confesión se le debería acusar de estafa mayor e insolvencia punible", delitos que conllevan penas de hasta seis años de cárcel.
El activista, muy conocido en los ámbitos antisistema, explica que se trata de "una acción individual de insumisión a la banca que ha realizado premeditadamente para denunciar el sistema bancario y para destinar el dinero a iniciativas que alerten de la crisis sistemática" que la sociedad está "comenzando a vivir" y que "traten de construir una alternativa de la sociedad". El joven, que define la estafa como "una acción ajena a cualquier tipo de violencia", reivindica el sistema empleado como "una nueva forma de desobediencia civil".
En primavera de 2006, tras estudiar el funcionamiento de las entidades financieras, el activista empezó a pedir créditos a bancos, cajas y financieras haciendo creer que iba a reformar el piso o a comprar un coche. Para otros casos creó una empresa para poder justificar determinadas inversiones como la compra de material audiovisual para una productora.
El joven cuenta que la ventaja de pedir préstamos a través de una sociedad en que la deuda no aparece ni en el historial personal ni en el CIRBE, el sistema de información de impagados del Banco de España. Para obtener otros créditos, el propio activista admite que se inventó una profesión y "una buena nómina falsa que hacía creer que ganaba de sobra para acceder a la financiación". Además, aporta alguna de las claves para obtener este dinero de forma ilícita: "Con una impresora, fotocopiadora, unas tijeras y celo se hacen maravillas".
Por lo que respecta al destino del dinero, el antisistema afirma que tras pagar comisiones, intereses, notarios, impuestos y gastos le quedaron 360.000 euros que se han destinado a la publicación y a otras acciones, "a concienciar sobre la crisis sistemática" y a tirar adelante "un amplio movimiento social que ponga en marcha otras formas de vivir en sociedad" que disten del capitalismo actual.
Por si fuera poco, este activista publica una por una las entidades financieras a las que ha defraudado y el importe que no les devolverá.
Para resumir el proyecto de este joven lo más sencillo es leer el titular de su artículo: "He robado 492.000 euros a los que más nos roban para denunciarlos y construir alternativas de sociedad".
Un antisistema logra 492.000 € en créditos y dice cómo hacerlo antes de huir del país
Destina parte del dinero a una revista (Crisi) que se publica hoy y dice que no lo devolverá
Publica en la revista una por una las entidades financieras a las que ha defraudado
El Mundo, Actualizado miércoles 17/09/2008 06:49
NANDO GARCÍA
BARCELONA.- Un joven activista y antisistema se ha apropiado durante algo más de dos años de un total de 492.000 euros de 39 entidades bancarias gracias 68 operaciones de crédito.
Lejos, pero que muy lejos, de devolver esta suma, ha invertido parte de este dinero en crear una revista cuyo único número se repartirá durante esta mañana en 150 puntos en toda Cataluña a través de la colaboración de decenas de personas, que distribuirán de forma gratuita 200.000 ejemplares.
En ellos se explica con pelos y señales cómo ha conseguido "robar", según sus propias palabras, semejante cantidad de dinero a las entidades bancarias y anuncia que no lo devolverá.
La revista, que lleva como título el nombre de 'Crisis'. Publicación gratuita para sobrevivir a las turbulencias económicas, contiene, según ha podido saber EL MUNDO, dos páginas en las que el propio joven, de 32 años y que responde al nombre de Enric Duran, relata cómo ideó la estafa y a qué ha destinado el dinero, además de invertirlo en la revista.
Fuentes cercanas al activista explicaron que ya ha huido del país sabedor de que, en sus propias palabras, "el sistema judicial del Estado español" y "a partir de esta confesión se le debería acusar de estafa mayor e insolvencia punible", delitos que conllevan penas de hasta seis años de cárcel.
El activista, muy conocido en los ámbitos antisistema, explica que se trata de "una acción individual de insumisión a la banca que ha realizado premeditadamente para denunciar el sistema bancario y para destinar el dinero a iniciativas que alerten de la crisis sistemática" que la sociedad está "comenzando a vivir" y que "traten de construir una alternativa de la sociedad". El joven, que define la estafa como "una acción ajena a cualquier tipo de violencia", reivindica el sistema empleado como "una nueva forma de desobediencia civil".
En primavera de 2006, tras estudiar el funcionamiento de las entidades financieras, el activista empezó a pedir créditos a bancos, cajas y financieras haciendo creer que iba a reformar el piso o a comprar un coche. Para otros casos creó una empresa para poder justificar determinadas inversiones como la compra de material audiovisual para una productora.
El joven cuenta que la ventaja de pedir préstamos a través de una sociedad en que la deuda no aparece ni en el historial personal ni en el CIRBE, el sistema de información de impagados del Banco de España. Para obtener otros créditos, el propio activista admite que se inventó una profesión y "una buena nómina falsa que hacía creer que ganaba de sobra para acceder a la financiación". Además, aporta alguna de las claves para obtener este dinero de forma ilícita: "Con una impresora, fotocopiadora, unas tijeras y celo se hacen maravillas".
Por lo que respecta al destino del dinero, el antisistema afirma que tras pagar comisiones, intereses, notarios, impuestos y gastos le quedaron 360.000 euros que se han destinado a la publicación y a otras acciones, "a concienciar sobre la crisis sistemática" y a tirar adelante "un amplio movimiento social que ponga en marcha otras formas de vivir en sociedad" que disten del capitalismo actual.
Por si fuera poco, este activista publica una por una las entidades financieras a las que ha defraudado y el importe que no les devolverá.
Para resumir el proyecto de este joven lo más sencillo es leer el titular de su artículo: "He robado 492.000 euros a los que más nos roban para denunciarlos y construir alternativas de sociedad".
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De la estupidez política viene la crisis económica
Selecciono este texto de El País de hoy:
Ya no resulta exagerado afirmar que esta crisis financiera es la peor que ha sufrido la economía mundial desde el crash de 1929. La desconfianza financiera, no sólo resiste a todos los tratamientos bienintencionados que se aplican desde las instituciones públicas, sino que crece (...) Este caos financiero procede de la irresponsabilidad de directivos dispuestos a pasar por encima del control de riesgos para conseguir sus bonus salariales exorbitantes y de un sistema de supervisión, el de Estados Unidos, que se equivocó gravemente al inclinarse por la desregulación, cuando tendría que haber aumentado la intensidad y la calidad de los controles sobre las operaciones de riesgo. Ocho años de Administración de Bush no son, obviamente, ajenos a todo ello.
Las lecciones de este crash son que la sofisticación financiera requiere de supervisiones de similar complejidad, y que la intervención del Estado para salvar bancos sólo tendrá justificación si el sistema estadounidense acepta someterse a un estricto control del riesgo financiero. Si estas lecciones no se aceptan, la economía mundial sufrirá la amenaza permanente de crisis sistémicas causadas por acciones irresponsables y la economía de mercado se convertirá en una ruleta avalada por dinero público
Y el 18 de septiembre en el mismo periódico:
Directivos y ejecutivos responsables del banco han cobrado en los últimos años cantidades ingentes e inmorales de dinero en forma de bonus por los resultados obtenidos en una carrera desbocada hacia la nada. Y como ellos, muchos otros responsables de las empresas del mal llamado capitalismo popular.
Además, este dinero lo han conseguido con toda impunidad y nulo riesgo personal, ya que el capital no era suyo. Si tuvieran el más mínimo principio ético, devolverían esos miles de millones a la compañía para resarcir mínimamente el mal causado. Pero no lo van a hacer, eso, por desgracia, lo sabemos todos. Las instituciones públicas americanas y europeas, que se están gastando el dinero de todos para corregir la avaricia de unos pocos, tienen la obligación de corregir este error, y éste es el momento.
Que sean valientes y legislen para que aquellas empresas en las que los ejecutivos no tienen (no confundir con controlar) la totalidad del capital: 1. Tengan la obligación de devolver los bonus cobrados por resultados en los ejercicios anteriores si la compañía entrase en pérdida, se halle donde se halle el ejecutivo que la provocó. 2. Que exijan a estos responsables seguros por las mismas cantidades que tan alegremente se regalan cuando no tienen ni el 1% del capital. 3. Que regulen las cantidades máximas a cobrar por los ejecutivos que no arriesgan su dinero sino el de terceras personas. 4. Si no cumplen con esos mínimos, que se les prohíba cotizar en Bolsa y acceder a la financiación popular y pública. Éste es el momento de hacerlo, y con efectos retroactivos, al fin y al cabo, esos aprendices de brujo han estado a punto de cargarse el sistema financiero occidental.
Pero mucho me temo que nadie tendrá el valor de desear un mundo más ético
Ya no resulta exagerado afirmar que esta crisis financiera es la peor que ha sufrido la economía mundial desde el crash de 1929. La desconfianza financiera, no sólo resiste a todos los tratamientos bienintencionados que se aplican desde las instituciones públicas, sino que crece (...) Este caos financiero procede de la irresponsabilidad de directivos dispuestos a pasar por encima del control de riesgos para conseguir sus bonus salariales exorbitantes y de un sistema de supervisión, el de Estados Unidos, que se equivocó gravemente al inclinarse por la desregulación, cuando tendría que haber aumentado la intensidad y la calidad de los controles sobre las operaciones de riesgo. Ocho años de Administración de Bush no son, obviamente, ajenos a todo ello.
Las lecciones de este crash son que la sofisticación financiera requiere de supervisiones de similar complejidad, y que la intervención del Estado para salvar bancos sólo tendrá justificación si el sistema estadounidense acepta someterse a un estricto control del riesgo financiero. Si estas lecciones no se aceptan, la economía mundial sufrirá la amenaza permanente de crisis sistémicas causadas por acciones irresponsables y la economía de mercado se convertirá en una ruleta avalada por dinero público
Y el 18 de septiembre en el mismo periódico:
Directivos y ejecutivos responsables del banco han cobrado en los últimos años cantidades ingentes e inmorales de dinero en forma de bonus por los resultados obtenidos en una carrera desbocada hacia la nada. Y como ellos, muchos otros responsables de las empresas del mal llamado capitalismo popular.
Además, este dinero lo han conseguido con toda impunidad y nulo riesgo personal, ya que el capital no era suyo. Si tuvieran el más mínimo principio ético, devolverían esos miles de millones a la compañía para resarcir mínimamente el mal causado. Pero no lo van a hacer, eso, por desgracia, lo sabemos todos. Las instituciones públicas americanas y europeas, que se están gastando el dinero de todos para corregir la avaricia de unos pocos, tienen la obligación de corregir este error, y éste es el momento.
Que sean valientes y legislen para que aquellas empresas en las que los ejecutivos no tienen (no confundir con controlar) la totalidad del capital: 1. Tengan la obligación de devolver los bonus cobrados por resultados en los ejercicios anteriores si la compañía entrase en pérdida, se halle donde se halle el ejecutivo que la provocó. 2. Que exijan a estos responsables seguros por las mismas cantidades que tan alegremente se regalan cuando no tienen ni el 1% del capital. 3. Que regulen las cantidades máximas a cobrar por los ejecutivos que no arriesgan su dinero sino el de terceras personas. 4. Si no cumplen con esos mínimos, que se les prohíba cotizar en Bolsa y acceder a la financiación popular y pública. Éste es el momento de hacerlo, y con efectos retroactivos, al fin y al cabo, esos aprendices de brujo han estado a punto de cargarse el sistema financiero occidental.
Pero mucho me temo que nadie tendrá el valor de desear un mundo más ético
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